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CAPÍTULO 2

last update Data de publicação: 2024-03-24 08:40:22

— Necesitaré otra descripción de ella fuera de su color de cabello o su perfume — son las palabras de su asistente tras cerrar su libreta de anotaciones. — El cabello negro es un rasgo muy común en nuestro país.

— Estoy seguro de que podrás resolverlo. — Emil observa al hombre mayor tras quitar su mirada de los papeles que se encuentra revisando. — ¿Hay algún otro asunto pendiente?

— Solo uno, su abuelo llamó para recordar que la fiesta de compromiso se realizará a finales de mes, le pide llegar con tiempo para conseguir un regalo acorde a la novia.

Y solo esas palabras sirvieron para que el buen humor de Emil se acabara. 

Él sabe que debe respetar las tradiciones de la familia, desde pequeño fue criado dentro de ellas, pero en realidad, él guardaba la esperanza de que un día podría elegir con quien casarse, pero al final del día, simplemente aquella fue una opción que realmente nunca tuvo.

Plesa – Rumania.

El sol se filtra entre las ramas de los árboles que bordean el camino sinuoso que conduce a Plesa. 

El aire fresco de la mañana se cuela por las ventanas del auto, llevando consigo el aroma a tierra húmeda y vegetación silvestre. 

En el asiento del pasajero, Vanessa no puede dejar de sentirse inquieta, con su brazo apoyado en la ventana y sosteniendo su cara; su mirada se mantiene perdida en el paisaje que se despliega a su paso.

Radu, concentrado en la carretera, ocasionalmente lanza una mirada de soslayo a su amiga. 

Había un silencio tenso entre ellos, interrumpido solo por el suave murmullo del motor del auto.

Finalmente, y cansado del ahogador silencio, Radu se anima a romperlo. —¿Te sientes bien? —pregunta con un poco de precaución, totalmente consciente de la expresión preocupada en el rostro de su amiga.

Vanessa suspira y asiente con la cabeza, aunque no está convencida de su propia respuesta. —Sí, sólo… Estoy intentando imaginar cómo será el prometido de Tatiana —asegura intentando desviar sus verdaderos pensamientos.

Radu aprieta suavemente el volante sin despegar la vista del camino. 

Sabe que la pelinegra está mintiendo, después de todo, no ha hecho sino escucharla llorar por las noches durante las últimas semanas. 

—Bueno, conociendo a Tatiana, debe ser alguien muy apegado a sus costumbres. Ya sabes que siempre presume de ser la gitana perfecta.

Vanessa mira por la ventana y guarda silencio mientras ve cómo los campos verdes y el pequeño pueblo pasan delante de sus ojos. 

A medida que se acercan a su destino, una mezcla de emociones la invaden: ansiedad por lo que está por venir, pero también un destello pequeño de esperanza de que podrá encontrar una solución a este desastre y lograr que todo salga bien.

Finalmente, el auto gira en una curva pronunciada y entra en las calles adoquinadas de Plesa. 

Vanessa reconoce los edificios y las tiendas familiares que han sido parte de su infancia. 

El corazón le late con fuerza mientras se acercan cada vez más a la casa de sus padres.

—Llegamos —anunció Radu, deteniendo el auto frente a la casa de la pelinegra.

Al ver la fachada de la casa de sus padres, Vanessa inhala profundamente, preparándose para lo que está por venir. 

La mano de Radu se posa sobre la suya y esta no puede sino verlo y sonreír en un mudo agradecimiento. 

Juntos, salen del auto y casi al instante, los gritos emocionados de su madre se dejan escuchar cuando esta sale de la casa para recibirles. 

El fuerte abrazo de la mayor no se hace esperar, lo mismo que sus palabras sobre haberla extrañado.

—Entonces ¿solo vienes a casa cuando tiene que ver con tu hermana? —es el reproche de su madre, pero este no sale de forma acusatoria sino con un tono cariñoso y juguetón.

Vanessa baja la mirada, sabe que las palabras de su progenitora no han salido con mala intención, pero igualmente siente un poco de culpa aplastándola. —Lo siento, mamá —murmura, luchando porque su rostro no muestre la culpa que siente.

Al ver la forma en la cual su hija reacciona, Vaiana no duda en dar un suave apretón en los hombros de su hija antes de apartarse para observar con preocupación. —¿Está todo bien? —pregunta, notando la angustia en los ojos de Vanessa aun cuando esta intenta disimular.

Vanessa asiente con un suspiro, tratando de restar importancia. —Sí, mamá. Solo estoy un poco cansada por el viaje —responde, ofreciendo una sonrisa forzada para tranquilizarla.

Radu nota cómo a Vanessa le cuesta cada vez más ocultar el mar de emociones que tiene dentro, por lo que, ofreciendo su apoyo silencioso, se anima a intervenir en la conversación. —Hola, señora Vaiana. Lamento interrumpir su reencuentro —dice con cortesía, mostrando su respeto hacia la madre de su amiga aun cuando sabe que él no es del total agrado de la familia.

La madre de Vanessa se queda en silencio por un momento. Aunque no entiende por qué el chico se encuentra allí, decide hablar y hacerle saber su duda a Radu, pero su intención es interrumpida por las palabras de su suegra.

—Oh, no te preocupes, Radu querido. Siempre eres bienvenido aquí —responde con calidez. Contrario al resto de la familia quienes tienen recelo hacia Radu por no ser gitanos, la abuela Irina reconoce al chico como un buen amigo y apoyo en la vida de su nieta.

Vanessa siente paz al ver el comprensivo y cariñoso rostro de su abuela, por lo que sin dudarlo se aleja de su madre y se abraza con fuerza de su nona.

—Yo también te extrañé —asegura la anciana mujer mientras abraza a Vanessa. —Vamos, entren, deben contarme muchas cosas —valiéndose de la cercanía que tiene con la pelinegra, Irina susurra para que solo ella la escuche. —Especialmente, qué es lo que te está atormentando.

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—Sigo sin ver cuál es el problema — son las palabras de su padre mientras se mantiene leyendo las noticias en su tablet. — Estamos hablando de una joven de buena familia y que cumple con nuestras tradiciones.

—Estamos hablando de una total desconocida — es la rápida respuesta de Emil.

—Estamos hablando de lo mejor para ti y para la familia — sentencia tajantemente.

Emil no puede evitar apretar los puños con frustración mientras su padre continúa leyendo las noticias como si nada estuviese sucedido. — Pensé que era yo quien tenía el derecho de elegir lo que es mejor para mí — insiste, levantando la voz en un intento por hacerse entender a su progenitor.

El padre de Emil suspira, apartando la mirada de la pantalla del dispositivo para así enfrentarse a su hijo. — Emil, no siempre se trata de lo que quieres. Se trata de lo que es mejor para todos. ¿O acaso piensas casarte con una paya y ensuciar a la familia? — pregunta el mayor con calma, aunque su tono denota una firmeza y reproche inquebrantable.

— Solamente estoy diciendo que tengo el derecho de, por lo menos, amar a la persona con la que voy a compartir mi vida. No quiero terminar como tú.

Son estas palabras las que finalmente colman la paciencia del padre de Emil, haciendo que este se levante de su silla con un gesto de exasperación. — No hay más que discutir. Esta es la decisión que he tomado como jefe de la familia, no aceptaré discusiones ni cambiaré de opinión — declara antes de abandonar la sala, dejando a Emil sumido en sus pensamientos y rabia.

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Último capítulo

  • CORAZÓN GITANO.   CAPÍTULO FINAL

    La celebración se encuentra en su mejor momento, y Vanessa se encuentra atrapada en medio del frenesí. Los tomates vuelan por todas partes, llenando el aire y cubriendo las calles y a los participantes con un manto rojo muy pegajoso. Vanessa, no puede evitar reír a carcajadas mientras está empapada de tomate, su ropa y cabello completamente teñidos de rojo.Con una sonrisa amplia y brillante, se lanza a la batalla, arrojando y esquivando los tomates de los demás tanto como puede. El calor del sol y la euforia de la celebración la llenan de una energía vibrante y contagiosa, una que siente como la hace recuperar toda la energía que tenía perdida. Su risa resuena en el aire, mezclándose con las risas y gritos de los otros participantes.A su lado Ioana, también se encuentra perdida en su propia emoción, pero al no alcanzar a agacharse para evitar un tomate volador, siente la pegajosa masa resbalar por su cara. Al limpiar su rostro con las manos, Vanessa se vuelve aún con su cara manchad

  • CORAZÓN GITANO.   CAPÍTULO 124.

    El ambiente y la emoción de todos en el pueblo se encuentra desbordada mientras los preparativos para la tomatima están terminándose. Las calles estrechas y adoquinadas están llenas de color y alegría, con banderas y guirnaldas adornando las fachadas de las casas. Las risas y los gritos de emoción se mezclan con la música festiva que resuena por todo el pueblo, creando una atmósfera vibrante y llena de energía.En la plaza principal se vive el epicentro de la celebración. Un gran camión cargado de tomates frescos está estacionado en el centro, rodeado de turistas y locales ansiosos por participar en la batalla de tomates. Y es allí donde Mateo y Radu se encuentran, emocionados de poder subir al camión para pisar los tomates que se utilizaran en la fiesta.Los vendedores ambulantes ofrecen paellas, churros, y refrescos, mientras los niños corren con globos y disfrutan de los juegos organizados. Todo el pueblo parece haberse volcado en la fiesta. Vanessa camina por las calles con una gr

  • CORAZÓN GITANO.   CAPÍTULO 123

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  • CORAZÓN GITANO.   CAPÍTULO 122

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  • CORAZÓN GITANO.   CAPÍTULO 121

    —¡Sí! ¡Así se hace! — Radu aplaude con entusiasmo, su rostro iluminado por una enorme sonrisa de satisfacción y orgullo mientras ve a la pelinegra quien maneja como si su vida dependiera de ello—. ¡Esa es mi Vanessa! Vanessa gira su rostro brevemente hacia Radu. Las lágrimas comienzan a rodar por sus mejillas, pero en esta no son de tristeza. Por primera vez en mucho tiempo, siente una abrumadora sensación de libertad y alivio. Sin preocuparse por las consecuencias, se permite dejar salir todas las emociones que tenía contenidas.Sus manos tiemblan ligeramente mientras se aferran al volante, pero el rugido del motor se siente como una nueva oleada de confianza.Mientras el coche avanza, Radu sigue riendo y aplaudiendo, su entusiasmo contagioso—. ¡Nunca había visto algo tan increíble! Pensé que tendría que pararme a media boda y oponerme, pero tú… tú simplemente te diste a la fuga ¡Eres increíble!Vanessa sonríe a través de sus lágrimas, sintiendo una felicidad indescriptible. —Gracia

  • CORAZÓN GITANO.   CAPÍTULO 120

    Vanessa escucha el repicar de las campanas desde el interior de la iglesia, mismas que con su fuerte y alegre repicar anuncian que la boda está a punto de comenzar. La calma que había logrado reunir se desvanece rápidamente, y un temblor recorre su cuerpo. Siente cómo el frío se apodera de ella, su corazón acelerándose con cada tañido que escucha.Las lágrimas vuelven a nublar su vista mientras comienza a respirar con dificultad, pero busca de calmar sus emociones.En ese momento, la puerta de la pequeña sala se abre dando paso a su padre. Nicolau, entra con una expresión de ternura y preocupación. Acercándose a Vanessa con pasos medidos, se detiene al llegar a su lado, inclinando la cabeza y depositando un suave beso en su frente.—Nessa, ¿Estás lista, mi princesa? —pregunta en un susurro, su voz cargada de mil emociones.Vanessa quiere gritar que no, que no está lista, que su corazón está lleno de dudas y miedos. Que ella no quiere nada de esto, que pensó que podía cumplir con lo que

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