INICIAR SESIÓNEl ático de Ray Simpson se alzaba en una calma aislada.La terraza se abría al aire nocturno, con el tenue brillo de la piscina a un lado.El agua reflejaba la suave iluminación del lugar, formando pequeñas ondas cada vez que la brisa pasaba sobre ella.Allí todo era tranquilo.Privado.El tipo de lugar donde el mundo parecía quedar lo bastante lejos como para olvidar todo lo demás, al menos por un rato.Ray estaba recostado contra el asiento del lounge.Su respiración era lenta.Pero no completamente estable.Daisy Noah estaba sentada a horcajadas sobre él, moviéndose con seguridad y decisión.Daisy nunca vacilaba.Con ella, todo parecía sencillo.Como si atravesara cada momento sin cuestionarse nada.Las manos de Ray descansaban sobre su cintura, guiándola con suavidad.Su toque era firme.Pero cuidadoso.Aquello no era nuevo para él.Sin embargo, tampoco llegaba a sentirse rutinario.Porque con Daisy siempre había algo debajo de la superficie.Algo que él nunca conseguía alcanzar d
La tarde en Lisbourn transcurría con una tranquilidad que hacía que todo pareciera casi intacto por los problemas.Al final de una calle tranquila se encontraba la residencia de Emily.No era simplemente una casa.Era una representación de la calma después de años de inquietud.Un dúplex independiente de cinco habitaciones, diseñado pensando en el espacio, la luz y la privacidad.Las paredes eran claras y elegantes.Los grandes ventanales daban al jardín que se extendía ampliamente alrededor de la propiedad.Cada parte del lugar reflejaba intención.Nada era excesivo.Pero tampoco faltaba nada.El jardín era donde Emily pasaba la mayor parte de su tiempo.Hileras de flores se extendían por el terreno cuidadosamente mantenido.Cada sección estaba organizada con atención, pero sin demasiada rigidez.Había rosas completamente abiertas.Suaves lavandas bordeaban los caminos.Y grupos de lirios se alzaban en silencio.Su presencia parecía casi modesta a pesar de su belleza.No era un creci
Fuera del consultorio del doctor Zach, Elena Brook e Ivy Hart permanecían junto a la puerta.Dos hombres de seguridad, contratados por Ray, se mantenían cerca.Sus ojos recorrían el entorno con una atención aguda y entrenada.Todos estaban alerta.Asegurándose de que ninguna amenaza se acercara a Cassienne.Todo el piso estaba extrañamente silencioso.Incluso las enfermeras que se movían de un lado a otro apenas hacían ruido.Sus pasos eran suaves sobre las baldosas pulidas.Nadie necesitaba que le dijeran que la persona dentro del consultorio del doctor Zach era una VIP.El movimiento por el pasillo estaba estrictamente restringido.Pero dentro del consultorio, el ambiente era completamente diferente.El suave zumbido del ultrasonido llenaba la habitación, mezclándose con la voz tranquila del médico mientras hablaba entre cada movimiento del escáner.Cassienne estaba acostada sobre la camilla.Su mirada permanecía fija en el techo.El doctor movía suavemente la sonda sobre su abdomen
Finalmente, Cassienne regresó a casa.Y ahora podía respirar.El ático estaba en silencio cuando entró.Pero aquella quietud no era suficiente para detener el caos dentro de su mente.La puerta se cerró detrás de ella.Y durante un momento, no se movió.Sus tacones resonaron suavemente contra el suelo de mármol cuando avanzó un poco más, pero incluso aquel sonido parecía lejano.Los acontecimientos de las últimas horas seguían pegados a ella.La sangre de Corren.Las cámaras.Las voces.Los titulares.Su cuerpo se sentía pesado.No débil.Solo…Agotado.Se quitó lentamente los tacones y los dejó junto a la entrada.Sus dedos fueron hasta los botones de la chaqueta.Los desabrochó con movimientos tranquilos antes de dejar caer la prenda.Detrás de ella, unos pasos se acercaron con cuidado.Ivy Hart permanecía a una distancia respetuosa, con una tableta en las manos.—La agenda de mañana —comenzó Ivy con suavidad.Su tono era medido, como si intentara no abrumarla.Cassienne caminó haci
La mañana se instaló suavemente sobre el hospital.El caos de la noche anterior se había desvanecido, dejando tras de sí una extraña calma que no terminaba de sentirse como paz.Los pasillos estaban más tranquilos.La urgencia había sido sustituida por la rutina.Pero dentro de la suite privada, las emociones seguían presentes.Sin pronunciar.Sin resolver.Corren estaba recostado contra las almohadas de la cama.Algo de color había regresado a su rostro, aunque el vendaje alrededor de su costado recordaba a todos lo cerca que habían estado de algo mucho peor.Una bandeja de comida descansaba sobre la mesa junto a él.Hasta hacía unos instantes, estaba intacta.Aurora Stephens estaba sentada a su lado.Sostenía una cuchara con cuidado.Sopló suavemente sobre ella antes de acercársela.—Cuidado —dijo—. Todavía está caliente.Corren la observó durante un segundo antes de abrir la boca.Aceptó la cucharada en silencio.—¿Desde cuándo eres tan amable? —preguntó.Su voz todavía estaba algo
A la mañana siguiente, en el nuevo ático de Cassienne, todo y todos permanecían en silencio.La luz del sol se filtraba a través de los altos ventanales de cristal, extendiéndose sobre los suelos de mármol en suaves tonos dorados.La ciudad allá abajo continuaba como si nada hubiera ocurrido.Pero dentro del ático, todo había cambiado.Cassienne permanecía inmóvil frente al espejo.Serena.Compuesta.Su reflejo se veía exactamente como debía.Elegante.Intacto.Pero el mundo exterior no la estaba viendo de esa forma.Detrás de ella, Jessica Tremont estaba apoyada contra la pared, con los brazos cruzados, observándola en silencio.Al otro lado de la habitación, Tessa Philips y Elena Brook se movían con cuidado, organizando su agenda para el día.Pero nadie hablaba.Después de un largo silencio, Tessa finalmente lo hizo.—La prensa ya está esperando abajo —dijo con cuidado—. La seguridad se ha duplicado desde anoche.Cassienne ajustó la manga de su atuendo.Un traje color crema hecho a







