Compartilhar

Capítulo 4

last update Data de publicação: 2026-02-07 00:23:24

Leyla permaneció sentada en el suelo varios minutos más, con la espalda apoyada contra la puerta como si su propio cuerpo fuera el último obstáculo entre ella y el mundo exterior. El frío del piso se filtraba a través de su ropa, pero apenas lo registraba. Tenía los sentidos todavía alterados, como si no hubiera terminado de llegar del todo a casa, como si una parte de ella siguiera atrapada en ese pasillo, bajo esa mirada azul que parecía haberla atravesado sin esfuerzo.

Inspiró hondo, una vez… dos… pero el aire se le quedaba atascado en el pecho. Cada respiración era corta, superficial, como si su cuerpo se negara a relajarse. El silencio del apartamento, normalmente reconfortante, se le antojaba extraño, casi irreal. Demasiado quieto. Demasiado seguro para alguien que acababa de perderlo todo en cuestión de minutos.

Cerró los ojos con fuerza.

«No fue real», intentó convencerse. «Solo fue un encuentro incómodo. Nada más».

Pero su cuerpo no parecía estar de acuerdo.

Ella había sentido un tiron en su pecho, demasiado extraño y alarmante, era la primera vez que lo sentía. ¿Y si ese cambia forma había descubierto su identidad?

Leyla negó con la cabeza

Las palabras de la gerente regresaron con una nitidez cruel, como si alguien las hubiera grabado a fuego en su mente. El desprecio en su tono, la frialdad con la que la había mirado, como si Leyla no fuera más que un error que debía corregirse.

“Quiero que te largues ahora mismo.”

“Estás despedida, Leyla.”

El nudo en su estómago se tensó. No solo había perdido su trabajo, había perdido su coartada. Ese empleo mediocre, mal pagado y agotador había sido su ancla, la excusa perfecta para existir sin levantar sospechas. Sin él, todo se volvía más frágil. Demasiado.

Abrió los ojos de golpe y miró la puerta, medio esperando escuchar golpes, voces, pasos acercándose por el pasillo.

«¿Y si llamó a la policía?»

«¿Y si ya vienen en camino?»

Su corazón volvió a acelerarse.

No era solo el despido lo que la aterraba. Era el *por qué*. La gerente había sabido. De alguna manera, lo había sabido. Tal vez no todo, pero lo suficiente como para asustarla. Lo suficiente como para quererla fuera de allí de inmediato.

Leyla se pasó una mano por el rostro, sintiendo la humedad en sus mejillas. No recordaba haber empezado a llorar, pero ahí estaban las lágrimas, silenciosas, traicioneras. Las secó con brusquedad, molesta consigo misma. No tenía tiempo para desmoronarse. No ahora.

Y aun así, la imagen de aquellos ojos azules regresó sin pedir permiso.

Había sido tan inesperado.

Entre todas las cosas que podían salir mal esa noche, encontrarse con un cambiaformas no estaba en su lista. Mucho menos uno como él.

Recordó la forma en que su cuerpo había reaccionado antes incluso de que su mente pudiera procesarlo. El pequeño sobresalto al cruzar miradas, la sensación eléctrica recorriéndole la piel, como si algo antiguo y dormido hubiera despertado de golpe.

No tenía el aura salvaje que había aprendido a temer. No había agresividad, ni esa violencia latente que solía rodear a los de su especie. Al contrario. Había algo peligrosamente calmado en él. Algo que no necesitaba imponerse porque sabía que no hacía falta.

Su mandíbula fuerte, la sombra de barba que acentuaba sus facciones, la manera en que sus pestañas oscuras contrastaban con el brillo imposible de sus ojos… Leyla apretó los labios, incómoda consigo misma.

Hacía demasiado tiempo.

Demasiado tiempo desde la última vez que había permitido sentir algo así. Deseo. Interés. Esa punzada baja en el vientre que no tenía nada que ver con el miedo.

Se había obligado a apagar esa parte de sí misma. A enterrarla junto con todo lo demás que pertenecía a su vida anterior. Porque sentir significaba bajar la guardia, y bajar la guardia siempre había tenido consecuencias.

Pero él…

Él había mirado como si viera más de lo que debería.

Leyla se estremeció al recordar cómo su mirada había descendido lentamente por su cuerpo, sin pudor, sin prisa. No como un depredador evaluando una presa, sino como alguien que *reconoce* algo. Como si supiera exactamente qué botones estaba presionando en ella.

Y luego, ese gesto.

La lengua humedeciendo su labio inferior, discreta pero cargada de intención.

Leyla apretó los muslos, incómoda con la respuesta inmediata de su cuerpo. Había odiado ese detalle. Odiado lo mucho que le había afectado. Lo fácil que había sido perderse en algo tan simple.

«No puede saber», se dijo entonces, y se repitió ahora, aunque sonaba menos convincente cada vez.

Pero había visto el destello en sus ojos. Ese instante en el que algo pareció encajar para él. Como si hubiera reconocido un aroma familiar. Como si hubiera conectado piezas invisibles.

«¿Me descubrió?»

«¿Detectó mi olor?»

Las preguntas la carcomían por dentro.

Si lo había hecho, estaba en problemas. Serios.

Los shifters no solían ser discretos cuando encontraban lo que buscaban. Y ella llevaba demasiado tiempo escondiéndose como para cometer errores ahora.

Un suave ronroneo la sacó de sus pensamientos.

Salem apareció desde la cocina, su silueta negra recortándose contra la luz tenue. Caminaba con esa calma arrogante que solo los gatos parecían dominar, como si el mundo entero existiera para acomodarse a su ritmo. Su cola se movía lentamente de un lado a otro mientras se acercaba, completamente ajeno al caos interno de su dueña.

—Hola, grandulón —susurró Leyla con voz ronca.

El gato se frotó contra sus piernas, insistente, reclamando atención… y comida. Su ronroneo vibraba con fuerza, un sonido profundo y constante que, contra todo pronóstico, empezó a tranquilizarla.

Leyla dejó caer la mano sobre su cabeza y lo acarició despacio, siguiendo el contorno de su lomo. El contacto era real. Sólido. Ancla.

—Sí, ya sé —murmuró—. Tienes hambre. Siempre tienes hambre.

Salem la miró con ojos dorados, juzgándola en silencio, y luego volvió a frotarse contra ella como si nada más importara. Leyla soltó una pequeña risa sin humor. Ojalá su vida fuera tan simple.

Su mirada cayó entonces sobre la bolsa que había dejado caer a su lado. El corazón le dio un vuelco. La tomó con rapidez y la abrió, rebuscando en su interior con dedos temblorosos hasta que encontró el frío familiar de la plata.

La estatuilla seguía ahí.

Intacta.

El alivio fue tan intenso que tuvo que cerrar los ojos por un momento, apoyando la frente contra sus rodillas. Si la hubiera perdido… no quiso ni terminar el pensamiento.

—Esta noche fue una locura —susurró.

Apretó la bolsa contra su pecho. Aquel objeto valía más de lo que cualquiera podría imaginar. No solo por su material, sino por lo que representaba. Por lo que *era*.

Todavía no estaba a salvo. Ni de la policía, ni de los shifters, ni de su propio pasado.

«¿Qué hacía uno de ellos rondando el edificio?»

La pregunta volvió a surgir, insistente. Los shifters no aparecían porque sí. Siempre había un motivo. Territorio. Caza. Vigilancia.

Ninguna respuesta la tranquilizaba.

Exhaló despacio, intentando ordenar sus pensamientos. Primero, debía calmarse. Luego, pensar en el dinero, en el alquiler, en cómo demonios iba a sobrevivir las próximas semanas sin levantar sospechas.

—Pfff… —suspiró, sintiendo cómo, poco a poco, su corazón recuperaba un ritmo más normal.

Acarició una vez más a Salem y se obligó a ponerse de pie. El mundo no se iba a detener solo porque ella tuviera miedo. Nunca lo había hecho.

—Bueno —murmuró, más para sí misma que para el gato—, al menos ya tenemos el alquiler resuelto.

Sus ojos se posaron de nuevo en la estatuilla de plata.

La calma que sentía era frágil, engañosa. Lo sabía. Algo había cambiado esa noche. Lo sentía en lo más profundo de sus huesos.

Y tenía el presentimiento de que aquel shifter de ojos azules no sería fácil de olvidar… ni de evitar.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • Cacería de amor   Capítulo 38 “Deseo Salvaje”

    —Por favor —Un gemido ahogado escapó de entre sus labios a medida que lentamente la consciencia la atraía de vuelta a la realidad, arrastrándola lejos del que debía ser que uno de los mejores sueños que alguna vez hubiese tenido“Estoy despierta, estoy despierta” fue lo primero que pensó mientras se incorporaba en la cama con la respiración agitada y su corazón latiendo acelerado en su pechoCreía haber olvidado apagar la luz pero sus ojos tardaron algo de tiempo en acostumbrarse a la oscuridad, la habitación apenas era iluminada por la pequeña luz de la Luna que entraba por una rendija de la cortina, intento enfocar sus ojos mientras salía del asombroso sueño que habia tenido, no sabia que la habia despertado y frunció el ceño al sentir un peso que estaba hundiendo el colchón a su ladoEl peso se movió y todo su cuerpo se tensó a medida que el miedo empezaba lentamente a abrirse paso en su interior, podía sentir un sudor frío corriendo por su espalda y en lugar de pegar la carrera s

  • Cacería de amor    Capítulo 37 “Deseo Salvaje”

    Virginia soltó un gran bostezo para luego mirar a ambos lados para ver si alguien la habia visto bostezar sin la más mínima gracia pero no, se encontraba sola en la sala de estar, acaba de terminar de dibujar algunos bocetos de diseño para bolsos que se le habia ocurrido a lo largo de la tarde, ahora que ya no tenía mercancía disponible era buen momento para volver a coser, no podía decir que la idea no la emocionabaPero ahora estaba cansadaSonrió hacia la sala de estar, admirando su trabajo, las paredes eran beige y con cuadros de flores por los pasillos, algunas rosas y begonias estaban espaciadas por la terraza, así como algunos helechos que daban más vida al lugar, todo ello haciendo juego las cortinas que habia cosido y la nueva tapicería de los sofás y sillas, la tela era piel de durazno blanca con detalles en tonos dorados que combinaba a la perfección, a excepción de su favorito, uno con estampados en flores de color salmón, habían sido esos mínimos detalles hechos con todo

  • Cacería de amor    Capítulo 36 “Deseo Salvaje”

    Virginia acababa de cruzar el vestíbulo, recién llegaba de haber pagado las cuentas, luego de la feria habia sido lo primero en su mente, estaba a punto de entrar al ascensor cuando de repente su teléfono empezó a sonar, después de un momento y ya dentro de privacidad en la caja de metal contesto la llamada— ¿Dónde estás?Era Maverick, y no sonaba nada felizSolo esperaba que no estuviera enterado de que estaba empezando a pagar las cuentas y que su enojo no se debería a eso, ya le habia sido que queria ser de ayuda mientras estuviera en Londres, sin embargo planea decírselo en persona muy pronto—En el ascensor. Llegando al apartamento…—Llegaré mañana, como a las 8 de la noche.Al instante una sonrisa curvos sus labios, no podía evitarlo, pronto estarían de nuevo juntos, lo había echado tanto de menos. Como una niña una noche antes de navidad, estaba segura de que no podría pegar el ojo en toda la noche después de esa noticia—Dime algo —Pidió él, su tono de voz más tranquiloElla

  • Cacería de amor   Capítulo 35 “Deseo Salvaje”

    Dos semanas más tarde…—Es maravilloso, mi madre lo amara —Dijo sonriendo, una chica rubia, sus ojos brillantes mientras tomaba el bolso—Espero le guste —Virginia le ofreció una sonrisa al tiempo que guardaba el dinero de la compra en su monederoY esa habia sido su última venta por ese díaA su alrededor las personas se aglomeraban, no muy diferente a su estadía en el mercadillo de la ciudad, sin embargo esperaba que le feria artística fuera lo que necesitara para que sus bolsos y las cosas que confeccionaba llegaran a más personas, su corazón se inflaba de orgullo al ver las ventas que habia tenido en tan solo la mañanaHabia sido todo un reto converse a Thomas que estaría solo un par de horas fuera del apartamento, habia necesitado para ello también convencer a Maverick en el proceso antes de que se marchara al otro extremo del país por negocios, de otro modo estaba segura de que el guardaespaldas jamás hubiese dado su brazo a torcer Suspiró tomando asiento en un pequeño banco d

  • Cacería de amor   Capítulo 34 “Deseo Salvaje”

    Ni todo el día habría sido suficiente para conocer a profundidad las maravillas que deparara Londres para sus visitantes, su recorrido habia empezado en la galería Nacional, el museo más de artes más famoso a los limites de Trafalgar, en todo el centro del país. Se trataba de la plaza más popular de Londres con el imponente monumento que recuerda la victoria de la corona británica frente a franceses y españolesVirginia no habia parado de mirar todo a su alrededor desde la ventana del copiloto con ojos asombrados en todo trayecto, no tenia la menor duda de lo colorida que estaba resultando ser la ciudad, no habia parado de apreciar la hermosa arquitectura, el estilo… Todo era simplemente maravillosoEstaba encantada con las personas de lugar, amables y en su mayoría educadas, muchos le ofrecieron amables sonrisas, en cada parada tomaba fotos para nunca olvidar aquella salida, Maverick no habia parado de colmarla de algun que otro detalle, desde dulces hasta prendar de vestir, incluso

  • Cacería de amor   Capítulo 33 “Deseo Salvaje”

    —Sera un placer ser tu guía en este día —Murmuró Maverick con un marcado acento ingles al tiempo que hacia una pequeña reverencia y abría la puerta del copiloto para que entrara a una BMW para luego el ocupar su lugar detrás del volante, esta vez solo serian ellos dosEse día Virginia habia optado por un suelto vestido amarillo de girasoles y con un escote en V con pequeños olanes alrededor y tirantes, también habia traído consigo el gran sombrero que habia comprado el otro día, pronosticaba un soleado en su máximo esplendor al ver los rayos del sol iluminar todo a su paso desde muy temprano, ni siquiera habian a la vista alguna nube, seria un día maravillosoDe eso estaba segura—Woo—Virginia estaba impactada con el interior del vehículo, el cuero le dio la bienvenida asi como el aire acondicionado del interior, el vehículo parecía nuevo e incluso olía como tal, discretamente inhalo el delicioso aroma de algo nuevo antes de que Maverick se inclinara para abrocharle el cinturón de se

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status