Share

Capítulo 7

Author: Cloudy Max
last update Petsa ng paglalathala: 2026-07-02 23:13:57

Savana

—Si quieres estar al mando, vuelve a tu propio campo.—

Me alejé rápidamente de la reunión con los miembros del club de naturaleza. Aquel momento había sido increíblemente irritante.

Como si no fuera suficiente que Bastian me hubiera robado el protagonismo, todos nos habían estado mirando con expresiones de desconcierto.

—Solo me estaba defendiendo.—

Me detuve y le lancé una mirada fulminante. De verdad estaba poniendo a prueba mi paciencia.

—¿De verdad pensaste que solo porque no apareciste aquella noche, yo iba a ir detrás de ti?—

No dejaba de observar todo lo que hacía.

Con el dedo índice, me dio un ligero toque en el hombro.

—Aun así te llevaré allí, de una forma u otra.—

Lo último que quería era montar una escena en público, pero mi mal genio pudo más que yo. Mi mano se movió por sí sola y apartó la suya de un manotazo.

—Deja de pensar así,— le ordené.

Bastian sonrió con suficiencia, claramente divertido.

—¿Y qué se supone que estoy pensando?— Dio un paso más hacia mí. —¿Es tan sucio lo que pasa por tu cabeza?—

—Diosa... Bastian... de verdad tú...— siseé.

Me di la vuelta y me alejé rápidamente, decidiendo poner fin a la discusión.

Por suerte, en una situación como esta, pude subir a su coche sin que nadie más nos viera. Al menos, eso era lo que esperaba. Él también subió al coche, con una expresión que contrastaba por completo con la mía.

—Muévete, Bastian. En serio, van a descubrirnos todos los demás.— Le di un golpe en el muslo, instándolo a arrancar.

Solo quería que saliera de ese lugar de una vez para poder sentirme un poco más segura.

Cuanto más tiempo pasaba con Bastian, más sentía que ya no era yo misma. Me había vuelto increíblemente, inesperadamente, loca. Siempre encontraba la manera de sacarme de quicio con su forma de actuar.

Este tipo hace que sienta que mi muerte está cada vez más cerca.

Veinte minutos después, por fin llegamos al lugar al que quería ir. La atmósfera silenciosa dentro del templo era asfixiante, como si estuviera sentada en una silla hecha de afiladas cuchillas como castigo.

Lo único que podía hacer era mantener la boca cerrada mientras intentaba controlarme para que el dolor punzante de mi cabeza no empeorara.

Sus fríos ojos seguían fijos en mí. Lo ignoré durante el primer minuto, pero ahora ya habían pasado diez minutos.

Mi mirada se desvió por un instante hacia sus labios cuando dio unos golpecitos con un dedo sobre el labio inferior.

Aparté la vista de inmediato. De alguna manera, mi mente empezó a imaginar la sensación de sus labios sobre los míos.

Maldición.

Ese pensamiento seguía repitiéndose en mi cabeza como un hechizo, una y otra vez, hasta que finalmente cerré los ojos.

El sonido de la puerta al abrirse hizo que contuviera la respiración por un momento. En cuanto vi su rostro, sentí un gran alivio.

—Perdón por llegar tarde. Algunos de los otros sacerdotes querían conocer mi opinión.— El sacerdote Vane acababa de entrar.

A juzgar por su ropa arrugada y la forma apresurada en que se arreglaba el cabello, parecía haber estado realmente ocupado.

Intenté hablarle con cortesía.

—¿Ha encontrado alguna forma de romper este vínculo, sacerdote Vane?— Miré a Bastian. —De verdad no podemos seguir juntos. Uno de los dos podría terminar muriendo, padre.—

—¿Qué? ¿Morir?— El sacerdote Vane nos miró a los dos alternativamente.

—No sabía que estar conmigo te hacía sentir que ibas a morir, Sava.— Su voz era grave. —Lo tomaré como una buena señal.—

Lo miré a los ojos mientras me sujetaba la mano con fuerza. Las afiladas puntas de sus uñas aparecieron lentamente, rozando la palma de mi mano antes de volver a retraerse.

Al parecer, la familia Vougher no había logrado enseñarle buenos modales a este hombre.

El sacerdote Vane dejó escapar un profundo suspiro.

—Aún no he encontrado una forma de romper el vínculo, y es imposible que cualquiera de los dos muera.—

El sacerdote hizo una pausa, observándonos detenidamente durante un largo momento.

—Comparten un solo corazón. Si uno de ustedes muere, el otro también morirá.—

Nos estaba recordando ese hecho.

Esto era tan condenadamente irritante. Me hundí en una profunda frustración.

—Por ahora, solo tienen que permanecer juntos. Esperen el momento adecuado.—

El sacerdote Vane intentó animarnos, pero no sirvió de nada. Al contrario, solo hizo que el peso en mi corazón fuera aún mayor.

Después de reunirnos con el sacerdote, regresamos a casa. No podía concentrarme en nada. Mi inquietud no dejaba de aumentar. Me frotaba la nuca una y otra vez, esperando que eso me calmara, pero resultó que lo que en realidad estaba haciendo era mucho más que eso.

Entonces él me tomó de la mano, sujetándola con firmeza hasta que finalmente lo miré.

Busqué sus ojos. Bastian no me estaba mirando con su expresión fría y arrogante de siempre. Esta vez, había algo diferente en su forma de mirarme.

—Deja de hacer eso ahora mismo.—

Enfadada, intenté retirar la mano de un tirón, pero él se negó a soltarme.

—¿Vas a seguir arañándote la nuca hasta que se te desprenda la cabeza?—

Sus palabras me golpearon con fuerza, haciéndome volver a la realidad.

Las puntas de mis uñas estaban cubiertas de sangre.

Sangre...

Entonces un intenso escozor se extendió por la parte posterior de mi cuello. Sin darme cuenta, me había arañado.

La herida era claramente el resultado de pensar demasiado.

Tanto mi loba como yo estábamos inquietas...

Ya no podíamos distinguir qué era real.

Bastian levantó mi largo cabello. No tenía idea de cómo sabía recoger el cabello largo de una mujer, pero lo hizo con tanta naturalidad y destreza que me quedé en silencio, conteniendo la respiración por un instante.

Por un momento, se alejó, tomó el botiquín de primeros auxilios y regresó a mi lado.

Tocó suavemente la parte posterior de mi cuello. Su contacto era cálido... No reaccioné en absoluto; permanecí completamente inmóvil, como una estatua.

—Te lo has arañado bastante.—

Se encargó de curar mi herida. Cada vez que sus dedos rozaban accidentalmente mi cuello, un cosquilleo recorría todo mi cuerpo.

Luché por no dejarme llevar por el momento, intentando calmar los latidos acelerados de mi corazón.

¿Acaso este vínculo forzado no era una completa locura?

Sinceramente, ninguno de los dos debería estar disfrutando de momentos como este... a menos que estuviéramos ocupados intercambiando insultos.

—Piénsalo. Tienes la suerte de vivir con una superestrella del hockey como yo. Deberías disfrutarlo, porque esto es un golpe de suerte que ocurre una vez cada cien años.— Me provocó mientras se elogiaba a sí mismo sin el menor pudor.

Pero esta vez no le respondí de inmediato. La verdad era que realmente era una superestrella.

—Tú también deberías considerarte afortunado por vivir con la mujer que va a ganar el próximo Premio Nobel—, repliqué.

Entonces Bastian me dio unas suaves palmadas en ambos hombros, presionándolos ligeramente dos veces.

—Sí me siento afortunado.—

Dejó esas palabras suspendidas en el aire antes de alejarse, dejándome allí de pie. No sabía por qué, pero aquellas palabras habían captado por completo mi atención.

Fue como si hubiera asestado un golpe directo a mi corazón, haciéndome sentir que estaba a punto de salirse de mi pecho.

—Está completamente loco...—

Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App

Pinakabagong kabanata

  • Casada Por Accidente Con Mi Enemigo Del Hockey   Capítulo 192

    SavanaMe llevé una mano a la mejilla, todavía conmocionada por lo que Erick acababa de hacer. Antes de que pudiera reaccionar, un puñetazo le dio de lleno en la mejilla.Seguía paralizada por la rapidez con la que había sucedido todo.Mientras tanto, Bastian no dejaba de golpearlo. Continuó avanzando hacia él y, poco después, vi cómo ambos intercambiaban golpes.Erick no pensaba dejar que Bastian le diera una paliza sin defenderse.—Cállate. Sabías desde el principio que soy su fan.— Erick intentó liberarse del agarre de Bastian —.¡Apártate!——No deberías haber hecho eso.—Bastian no se movió de donde estaba.Los dos continuaron forcejeando, completamente concentrados ahora en su pelea.Después de unos segundos, suspiré y me acerqué lentamente a ellos. Les agarré las manos a ambos y los separé por la fuerza, mientras los fulminaba con la mirada.—¡CONCÉNTRENSE! ¡Todavía no hemos descubierto quién es el líder!—Aquello era sumamente importante y no podían simplemente olvidarse del asu

  • Casada Por Accidente Con Mi Enemigo Del Hockey   Capítulo 191

    SavanaLas brujas se quedaron paralizadas ante lo que acababa de suceder. No podían creer lo que veían. Entonces, Erica se bebió de inmediato de un trago la poción restante que había tomado de Bastian.—¡Maldita sea! ¡¿Qué has estado haciendo todo este tiempo?!——¡¿Por qué no la detuviste?!—Se gritaron entre ellas, pero el grito de dolor de Erica fue una señal de que la poción estaba surtiendo efecto. Bastian no permitió que interfirieran con ella.Con un rápido movimiento de la mano, obligó a las brujas a retroceder.Erica continuó gritando de dolor, pero aquello no duró mucho.Mi grito de asombro se transformó en pura incredulidad cuando mis ojos captaron algo completamente inesperado.No se trataba únicamente de que Erica hubiera quedado libre de la maldición de la Marca de Fuego que los había mantenido unidos.Sino que…—…¿Por qué se ha transformado?— pregunté, señalando a Erica mientras miraba a Bastian.Bastian no parecía sorprendido en absoluto por el aspecto actual de Erica.

  • Casada Por Accidente Con Mi Enemigo Del Hockey   Capítulo 190

    SavanaLos ataques simultáneos de las brujas desataron una enorme oleada de poder. Una poderosa ráfaga de viento me golpeó de lleno, pero, por suerte, conseguí mantenerme en pie.Cerré los ojos por un breve instante antes de volver a abrirlos. Fue entonces cuando vi un gran charco de sangre en el suelo.En cuestión de segundos, Daniel había resultado gravemente herido. Sin embargo, enseguida me di cuenta de que las tres brujas también habían caído al suelo.La enorme forma de lobo de Daniel respiraba agitadamente. Su estado distaba mucho de ser bueno.—¡Daniel!—Corrí hacia él, intentando ayudarlo a mantenerse en pie. Justo cuando extendí los brazos para sostenerlo, aparecieron varias brujas más.Mierda.Estábamos en una situación terrible.Clavé en ellas una mirada penetrante, buscando desesperadamente una forma rápida de sacarnos de allí.Entonces Daniel movió la cabeza y nuestras miradas se encontraron. Se comunicó conmigo a través del vínculo mental.—Sava… vete de aquí. Ya termin

  • Casada Por Accidente Con Mi Enemigo Del Hockey   Capítulo 189

    Savana¡Escúchame!Todo lo que me estaba sucediendo iba más allá de cualquier cosa normal. El dolor era tan insoportable que de verdad sentía que estaba perdiendo la razón. Era una agonía que jamás habría imaginado que pudiera existir.Mi cuerpo flotaba a cierta altura del suelo y cada parte de mí se había vuelto extremadamente sensible. Podía sentir los cambios de temperatura y, de pronto, también podía ver lo que ocurría a mi alrededor.En el edificio del consejo, tal como había dicho el Sacerdote Vane, se estaba llevando a cabo un ataque. También habían ordenado a los hombres lobo más jóvenes que lucharan allí.Todos estaban haciendo cuanto podían para contraatacar.Entonces, mi visión se desplazó hacia otro lugar, moviéndose con la rapidez de una corriente impetuosa hasta detenerse en otro campo de batalla. Cuando la escena se enfocó, vi su rostro.Bastian.Bastian…Estás sangrando…Podía verlo, pero él no podía verme a mí. Se limpió despreocupadamente la sangre del rostro antes d

  • Casada Por Accidente Con Mi Enemigo Del Hockey   Capítulo 188

    SavanaEl laboratorio estaba más concurrido que nunca. No solo se debía a la carga de trabajo, sino también a que todos los que me ayudaban a encontrar una manera de destruir la Marca de Fuego estaban haciendo todo lo posible por colaborar.El Sacerdote Vane llegó al laboratorio con una gran cantidad de información. La profesora Jane también vino. Aquel día, todos estábamos haciendo cuanto podíamos para encontrar una solución.No pensaba desperdiciar ni una sola oportunidad. Ni siquiera me tomé un descanso, decidida a resolver aquello lo antes posible. Por suerte, Vincent se estaba quedando con mis padres. Sabía que ellos cuidarían muy bien de él.Dentro del laboratorio, el sonido de las hojas de papel al pasar de una mano a otra parecía no detenerse nunca. De vez en cuando, alguien murmuraba algo entre dientes.Me mantuve concentrada, decidida a seguir trabajando hasta revisar todo lo que teníamos.Mientras Daniel me ayudaba a preparar la poción que estaba elaborando, trabajamos en s

  • Casada Por Accidente Con Mi Enemigo Del Hockey   Capítulo 187

    SavanaEn momentos como este, siempre me encontraba pensando en cómo podía volverme más útil y convertirme en alguien en quien el hombre que se había vuelto tan importante en mi vida pudiera confiar aún más.Resolver todos nuestros problemas era la decisión correcta.Y cuando decidí retomar mi entrenamiento, sabía que probablemente habría muchas miradas desagradables observándome.La primera persona que busqué al llegar al campo de entrenamiento fue Bastian. Ya no me evitaba por completo y, cada vez que nuestras miradas se encontraban, me saludaba con una cálida sonrisa.Diosa, verlo reaccionar de aquella manera me llenaba el corazón de una felicidad abrumadora. Era como si la distancia que antes nos separaba hubiera desaparecido de repente.Aquella confesión que habíamos compartido había cambiado de verdad la forma en que afrontábamos todo lo que estábamos atravesando.Sentía celos cada vez que lo veía con otra mujer, pero no necesitaba seguir dándole vueltas al asunto.Cuando comenz

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status