Compartir

Capítulo 5.

Autor: Nelsy Díaz
last update Fecha de publicación: 2024-06-17 12:31:37

Narrador Omnisciente.

Zarya se levanta dejando anonadado al tipo por el que vino, ganó cada racha que jugó y su mirada la recorre al ver el monumento que lo deja escéptico. Es una mujer única, hermosa, buena para el juego y tan sensual que pone a todos a alucinar con tenerla.

La sigue cuando nota a dónde se dirige, haciendo justo lo que Zarya quiere; yendo al lugar donde antes esperaba a que llegara, ahora segura de que sí está ahí. Al topo le espera la mejor de sus alianzas o la muerte. Aunque con el comandante ahí, deberá ser cuidadosa.

Se para frente a la misma ventana de cristal, esperando a que abra la puerta. Cuando lo hace la chica que les sirve un trago se va, dándole privacidad.

—¿Te conozco? —El leve coqueteo no pasa desapercibido para Zarya, pero ninguno le interesa. Nadie tiene lo que ella busca o casi nadie. Menos El topo.

__ Deja las tonterías para el resto de mujeres y dime si aceptas la unión que se te propuso hace días. —bebe de su copa con la delicadeza que la define y el tipo sonríe sabiendo de qué se trata.

—¿Así que eres parte de ellos? —deduce.

—No soy parte de ellos ... —mueve su cabeza de lado a lado para aclarar. —Ellos están bajo mi mando.

Los ojos del sujeto se abren con sorpresa.

—Así que eres el... ¿O la? —dice con duda.

—¿Tú respuesta? —no se nada con juegos.

—¿Y si digo que no? Que me gusta trabajar solo. Que no necesito protección. —la desafía, creyendo ser más fuerte que ella. Mientras la rusa sólo observa al comandante acercarse a quien no debe en la parte inferior del lugar.

No le importa si se muere, se dice ella misma. Es entrometido. Le haría un favor.

—¿Esa es tu respuesta? —Trata de no ver como otros ya ubicaron al inglés. Definitivamente va a morir ahí, se convence.

—Lo es. —dice El topo. —Ahora sabiendo quien eres, creo que mis posibilidades de vivir incrementan.

Zarya sonríe con soltura. Con un rostro tan angelical que es su mejor máscara.

—Tu error fue deducir algo que no puede salir del círculo en donde me muevo. —de un movimiento rápido saca una de sus dagas que ensarta en el cuello del tipo. No le gusta que contesten con preguntas.

La sangre chorrea por la ropa del topo, el cuál intenta hacer presión y contraatacar, pero ella se aleja, logrando que el golpe con cuchillas solo rompa su vestido en el abdomen. Con un golpe que Zarya le propina a la cabeza, con la mano abierta, usando también su tacón en la pierna, cae al suelo terminando de desangrarse.

—Todo mundo necesita protección si están en mi presencia, idiota. —dice en un tono más bajo. Limpiando la sangre de sus manos saca la daga, para meterla en la funda que carga en su pierna.

Sale con calma, tratando de cubrir la parte rota del vestido, pues su marca queda a la vista y odia que no haya usado algo para cubrirla al salir de su casa. Visualiza a Damien, a la vez nota a los guardianes del sujeto que suben. Le indica que saldrá y esta entiende, dispuesta a hacer lo mismo. Ninguna cámara de seguridad sirve, así que por eso no se deben preocupar, lo dispusieron de esa manera para proteger la identidad de varios políticos.

—¡El topo está muerto! —avisan alertando a todos, empezando a disparar al mismo tiempo que todos se ponen en alerta, pues se culpan unos a otros.

El comandante se pone alerta en la sala contigua sacando su arma por si acaso. A la vez no entiende su necesidad de saber sobre la mujer con la que entró, ya que siente que es su responsabilidad en parte que esté en ese sitio.

Trata de ubicarla, pero en el juego cruzado no puede hacerlo libremente.

Damien se pasa llevando a dos tipos que intentan disparar antes que lo hagan. Golpea con una botella y luego suelta las balas que los dejan en un charco de sangre. Le lanzan un golpe y es su hermana quien le corta la yugular al tipo.

—¡Vete! —le ordena y este asiente yendo por lados diferentes. No los pueden atrapar juntos.

Mientras Damien corre a la salida, Zarya se va por la puerta de atrás pero la suerte no está de su lado al parecer, porque se topa de frente con el comandante, quién la descubre agitada y el primer pensamiento que salió lastimada viene a su cabeza.

—¿Estás bien? —pregunta mientras se esconde, no se va a meter en un tiroteo con tantos jefes de clanes ahí. Además no podría justificar su presencia ante el concejo.

—Esta gente está loca. —dice Zarya. —Conozco una salida, si quieres seguir la pelea anda, sino sígueme.

—¿Qué es eso? —cuestiona el comandante al notar la rotura de su vestido.

—Estamos a punto de morir ¿y a usted le interesa un accidente de mi vestido, comandante? —consulta ella sin alterarse.

Bennett titubea pero sabe que no le conviene que lo vean ahí o identificarse como comandante, no es buena idea estando sólo con un arma, por lo que elige correr atrás de Zarya dejando el intercambio de balas que se desata.

—¿Zarya que haces? —cuestiona Damien por el auricular, pero ella lo ignora. Ni ella lo sabe.

—Ha sido una excelente velada, mi comandante. —se despide ella al ver la salida del callejón.

—Diría lo mismo, pero estaría mintiendo. —declara Bennett guardando el arma.

—Eso me dolió. —finge estar ofendida, deteniéndose para ver la calle, dejando que pase el grupo de policías antes de salir. Mientras Bennett no puede dejar de ver la marca que asoma en su piel.

Su pesadilla erótica cobra vida. Repite la escena en su cabeza. La voz vuelve con esa frase. La marca que tiene líneas similares le detiene el pulso, pues también es la marca de la asesina que busca y si es ella...

—¿Cómo te hiciste eso? —pregunta frenando el impulso de Zarya por continuar.

La rusa es devuelta a la pared por su mano, aprisionando su cuerpo con una fuerza que resiste y no la intimida.

—¿Cómo te hiciste esa marca? —vuelve a preguntar tan cerca de su boca, que el deseo de caer en el embrujo está a nada de dominarlo.

Zarya desliza la mano por su pierna. Bennett no deja de mirar ese azul tan intenso y sin esperarlo, ya no es una lucha por descubrir el origen de nada, si no por detener el impulso de besarla que rasca como una fiera la coraza llamada voluntad, la cual está a nada de volverse polvo.

Mientras en la mente de la rusa sólo se repiten dos preguntas, ¿También debe matarlo a él? ¿Por qué duda de hacerlo si tiene la oportunidad de hacerlo?

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Comentarios (1)
goodnovel comment avatar
Gggg
Y aquí vamos con otra historia más. Bueno la misma pero en otra plataforma
VER TODOS LOS COMENTARIOS

Último capítulo

  • Condenado por la astuta rusa (Sentence)   Epílogo: parte 3.

    Bennett. —Soy más de invertir en bienes raíces que en las compañías en picada. —comento. —Se corre riesgo de invertir en algo que inevitablemente se vaya al piso y las pérdidas no se puedan recuperar. —En cuestiones de compañías es más habitual invertir en las que tuvieron éxito en un intervalo de un año, se pueden recuperar. —me dice Damien. —Buen ojo. —Tú siempre apuestas por negocios muy riesgosos. —le dice Zarya. —No sé cómo encuentras tantos desesperados en busca de inversores. —Se hallan más en clubes. —escucho al escorpión. —Son los que más apuestan, piden alcohol del barato y se ven con aspecto de no dormir durante días. —O su mal actuar, endeudándose con dinero que saben no podrán recuperar. —añado. Ni siquiera sé cómo demonios la conversación sigue en la que se incluyen otros, perdiendo totalmente la noción del tiempo en el que las preguntas sobre unos cuantos empresarios surgen. A algunos los conozco y doy mi opinión sobre lo que podría servir, mientras el escor

  • Condenado por la astuta rusa (Sentence)   Epílogo: parte 2.

    Bennett En mi niñez siempre me vi solo, las salas eran grandes, pero no había más que un sirviente dispuesto a lamer mis pies si se lo pedía. Nadie más. Al morir mi madre, Joseph se hundió en su despacho ignorándome por días en los que solo coincidíamos por mera casualidad. Las pocas veces que nos encontramos se le iba la lengua de más hasta quedar dormido, mientras regresaba a mi dormitorio a lo mismo, soledad.Con su muerte me dejó peor. Ni siquiera tenía a un fantasma cerca. Mis tres marcas son un gran incentivo de no ser así con ellos. Por más que quiera dejar de verlos no puedo, son tan magistrales que le genera un cierto peso a mis hombros cada vez que estoy frente a ellos. Sumado a eso vienen consigo la familia extensa que tienen, no dejan de estar pendientes de ellos por cualquier cosa. Lo que me indica que no estarán solos si les llego a faltar, esa es una de las razones por las que tolero a todos. No está en mis planes pero todo puede pasar. Sobre todo con las nuevas am

  • Condenado por la astuta rusa (Sentence)   Epílogo. Parte 1.

    DamienLa plenitud que siento de estar frente a ella es asombrosa, una brisa golpea mi rostro con una imagen fascinante que me obliga a no desear dejar de verla. Es hermosa. Con sus ojos azules y sonrisa calienta mi corazón al grado de creer estar frente a una chimenea en una noche helada, pero entiendo perfectamente que no se trata de eso sino de la personita frente a mí. El olor a bebé que tiene me gusta sentirlo cuando toca con su mano pequeña mi mejilla, soltando esas risas divertidas que me hacen seguirla. Tiene rasgos de su madre muy marcados, sumados a los de mi padre que no pierde oportunidad para recalcar lo preciosa que se ve. Dante puede ser todos los calificativos que usan para describirlo, pero con los nietos pierde la postura.Como dice él, son la forma de la vida para decirle que su sangre no es de las débiles. Se siente orgulloso por ello. Dejo que Tamara se mueva sobre sus rodillas, alcanzando el moño rosa que vuelve a lanzar, entretenida con lo mismo de nuevo. Par

  • Condenado por la astuta rusa (Sentence)   Capítulo 230.

    Zarya Le coloco la camisa a la copia de Bennett, quien es más silencio que calma, lo que no deben confundir porque siendo una miniatura ya tiene los mismo gestos de su padre. La fotocopiadora Mikhailov me dicen. Hago lo mismo con los otros dos escuchando las anécdotas de Leska, en lo que me hago cargo de mis pequeñas marcas. —Tú haz lo que tanto te gusta, Leska. Que si decides ser monja también te vamos apoyar. —le recuerdo. —Mi papá sería el más gustoso de que sea monja. —se ríe. —Pero seré teibolera, ese es mi sueño. —¿Que serás qué cosa? —volteo para ver a mi padre parado en el marco de la puerta con los ojos clavados en su hija menor. —Una teibolera. Ya estoy ensayando y tengo tres propuestas en las que la paga es muy buena. —contesta ella hundiendo los hombros. —Haré crecer mi patrimonio con esa profesión que debo decir deja mucho sabiendo aprovechar. —Haberlo dicho antes, así cancelo todas los pagos que se harían a tu universidad. —se molesta Dante con cara se

  • Condenado por la astuta rusa (Sentence)   Capítulo 229.

    ZaryaMeses después...Mi cuerpo sufre la más exquisita ola de placer que se extiende por mis extremidades, no puedo controlar mis jadeos ni las manos que se pasean por los pectorales del comandante. El aire frío de la mañana me vuelve más susceptible a las caricias calientes y la boca tibia del hombre a quien monto. Mi espalda se arquea, mientras mi cabello le baña la piernas y sus labios merodean mis pezones erectos, en lo que cabalgo la verg@ que me abre por completo. Mis piernas tiemblan, mis jadeos no los puedo calmar y sinceramente no quiero callar el placer que el maldit0 del comandante me está dando. Reclama mi boca con ímpetu, dando esas estocadas feroces que me ponen a vibrar. Me enamoré del infeliz más perverso del mundo, de ese hombre que besa como un demonio y tiene fuego en la mirada, ese que es un pecado que exista siquiera, pero disfruto el infierno que creamos juntos. —¡M@ldición, Zarya! —sisea con lentitud en lo que me muerde los pezones con rudeza, sin soltarme

  • Condenado por la astuta rusa (Sentence)   Capítulo 228.

    Bennett Con el cuerpo adolorido, las heridas sangrando y los puños ardiendo debido a la reciente misión, me arranco los auriculares para no perder tiempo. La herida de mi costado duele con cada movimiento que hago y los pies los tengo cansados, sin embargo; nada me va a detener, no lo hizo cuando el aviso llegó y no lo hará ahora.Ni toda la sangre que tengo encima puede quitarme el afán que tengo de llegar. Taddeo aterriza en la azotea de la casa, pese al mal estado del tiempo que complicó mi transporte desde Italia hasta aquí, pero el aviso que me lanzó el dichoso programa me tiene con el corazón disparado. Bajo los escalones de cuatro en cuatro con Aarón y Taddeo atrás de mí, con el mismo aspecto. Agotados y con señales de casi morir, nada alejado de la realidad. No me importa nada más, ni siquiera saber quién me quiere muerto. Solo quiero llegar. Escucho un grito y mi cuerpo reacciona a la carga de adrenalina que me avasalla el tórax al saber de quién se trata. —Señor Evans, d

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status