Share

Capítulo 311

Author: Violeta
Celiana lo examinó y le preguntó:

—¿Y usted…?

—Soy quien la contactó.

—Ah, ya veo.

—Sígame, por favor.

Jacob se hizo a un lado y le hizo una seña para que lo siguiera. Celiana caminó detrás de él, mirando con curiosidad de un lado a otro. Era la primera vez que visitaba un restaurante tan lujoso y exclusivo. ¿Acaso la gente de la casa de subastas también era tan adinerada como el señor Herrera?

En el ascensor, no pudo evitar preguntarle a Jacob:

—Señor, quiero saber, ¿cuánto vale mi cruz en realidad?

—Su valor no se mide con dinero —le sonrió Jacob.

Celiana no lo entendió. Entonces, ¿ese objeto valía una suma o no?

Al abrir la puerta del salón privado, vio que detrás de un biombo había alguien más sentado allí. Jacob rodeó el biombo y se le acercó. Ella lo siguió, y pronto distinguió la cara del hombre. De inmediato mostró asombro. ¡Estos días había tenido mucha suerte porque había visto a dos hombres tan guapos!

—Jefe, ella es la señorita Soto —se la presentó Jacob.

Ben dejó su taza d
Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App
Locked Chapter
Mga Comments (1)
goodnovel comment avatar
Carmen García
autora??....eres asiática??...porque seguro rellenaras estanovela con una falsa heredera perdida...uff.. cliché obsoleto .. porfavor en esa época con tanta tecnología y sin usar ADN. y de un CEO astuto??.. ya aburre
Tignan lahat ng Komento

Pinakabagong kabanata

  • Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró   Capítulo 527

    Al anochecer, Celia llegó a la puerta de la suite donde se hospedaba César, cargando varios regalos costosos. Dudó un momento antes de tocar el timbre.No pasó mucho tiempo antes de que él la abriera. Acababa de salir de la ducha. Su cabello estaba húmedo, y la bata de baño que llevaba aún desprendía un vapor cálido, mezclado con el aroma del gel de baño exclusivo del hotel de lujo.—Estas cosas son para ti. —Celia le extendió las bolsas.Él bajó la mirada para examinarlas.—¿Qué son?—Regalos de agradecimiento.Él alzó la mirada y arqueó una ceja.—¿Agradecimiento por qué?—La familia Bustos fue hoy a disculparse. Seguro tiene que ver contigo, ¿no?Después de pensarlo bien, la única persona que encajaba era él. César se hizo a un lado.—Pasa, déjalos adentro.Celia solo planeaba dejar los regalos e irse. Pero al darse la vuelta, se sobresaltó al encontrarlo justo detrás de ella. Retrocedió, golpeando el borde de una mesa y casi cayendo. César, con reflejos rápidos, la sujetó por la ci

  • Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró   Capítulo 526

    Celia no respondió. Eric tomó aire y miró a Olaya.—Tú también, pídele disculpas.Olaya se sorprendió, mirándolo con incredulidad.—¿Quieres que me disculpe con ella? —¡Hazlo!Al ver la expresión de Eric, Olaya ya no se atrevió a replicar. Finalmente, con evidente disgusto, le dijo a Celia:—Lo siento. Como madre e hijo se habían disculpado, sin importar si eran sinceros o no, ella tenía que aceptarlo por las apariencias. Sonrió levemente. —Señor Bustos, por respeto a usted, consideremos el asunto ya saldado.Eric suspiró, aliviado.—Gracias por su amabilidad, señorita Rojas. Sin duda logrará grandes éxitos en el futuro. Espero que algún día podamos colaborar.—Por supuesto.Tras todo esto, Eric se fue con su familia, sin causar más molestias. Enzo se tocó la barbilla, pensativo.—¿Po qué Eric Bustos se mostró tan… humilde? Él simplemente no podía creerlo. ¿Acaso salió el sol por el oeste? Celia se acercó por detrás y le masajeó los hombros. —Papá, ¿no fue por respeto a ti y a Be

  • Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró   Capítulo 525

    Lía esperó unos momentos en el pasillo exterior hasta que Celia salió. Se acercó rápidamente y le preguntó: —¿Cómo te fue? Celia suspiró aliviada y levantó los documentos que sostenía. —¡Listo! ¡Y todo gracias a ti! Lía caminó a su lado.—No pensé que conocieras a Aitana. Cuando hay conexiones previas, las cosas son más fáciles.Celia miró los documentos en sus manos, sin decir nada. Sin importar la profesión o industria, los contactos realmente eran cruciales.*** De regreso en el instituto, Celia entregó el proyecto a Nicolás. Dylan, a su lado, tomó los papeles y los revisó con sorpresa. —¿Ya está hecho? Antes de que Celia respondiera, Lía, con los brazos cruzados, dijo con orgullo: —Cuando mi cuñada se pone manos a la obra, nada sale mal. —Espera… ¿cuñada? —Dylan miró a Celia—. ¿Cuándo te convertiste en su cuñada? —Ella es… —César Herrera es mi primo. ¿Qué tiene de malo que la llame cuñada? —dijo Lía, poniendo las manos en las caderas. —Ah, conque eres pariente de los He

  • Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró   Capítulo 524

    El instinto la llevó a acariciar su cara. La sensación que sintió era completamente distinta a la que recordaba. Esa sutil diferencia fue como una aguja fina, clavándose inesperadamente en la parte más vulnerable de su corazón, provocándole un dolor agudo y punzante. ¿Era esa la razón por la que aún llevaba la máscara frente a ella? Celia volvió en sí de repente. ¿Acababa de… compadecerse de él? Intentó retirar la mano, pero su muñeca fue atrapada con más fuerza, con una presión innegable. —¿Te da asco? —preguntó él. Ella se quedó paralizada un momento antes de responder con exasperación: —¿A los hombres también les preocupa su cara? —¿Por qué no les preocuparía? —César tomó su mano suave y jugueteó con ella—. Mi cara es el cartel para atraerte. Celia puso sus ojos en blanco otra vez… Forcejeó para liberarse de su abrazo y regresó a su asiento, guardando silencio. *** Al llegar a Colina Serena, Celia bajó del auto y vio a Ben saliendo a recibirla. Sus pasos se detuvieron un in

  • Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró   Capítulo 523

    Mientras tanto, Celia y César habían llegado a un restaurante. Sorprendentemente, él no había reservado todo el local ni un salón privado, sino una mesa para dos en el salón principal. Quizás porque era entre semana, no había muchos clientes.—Mamá, ¿por qué ese señor lleva máscara? ¿Está haciendo cosplay? —preguntó un niño en la mesa contigua, señalando a César con curiosidad.Su madre lo reprendió y bajó la voz.—No hables tan alto. Es grosero.Celia miró a César, con un destello de picardía en sus ojos. Apoyando la barbilla en la mano, le sonrió al niño.—Sí, sí. Aunque ya es mayor, le encanta jugar a los disfraces.—A mi papá también le gusta. Él y mamá siempre juegan…El niño no pudo terminar, porque su madre le tapó la boca. La mujer les sonrió, avergonzada. —Este mocoso siempre habla sin pensar. Espero que disfruten de su tiempo de pareja.Celia parpadeó, sin esperar su última frase, mientras César no podía evitar esbozar una sonrisa.—Los niños no tienen malas intenciones. No

  • Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró   Capítulo 522

    Al regresar a Colina Serena, Celia bajó del auto. Su mirada se dirigió instintivamente hacia el pabellón de piedra cubierto de enredaderas en una esquina del jardín. La vegetación dentro, cuidadosamente mantenida por el jardinero, lucía exuberante y llena de vida contra el mármol de vetas blancas.Nieve estaba sentada en el pabellón, atendiendo a un invitado, con una sonrisa suave en su cara. Una empleada doméstica estaba junto a ella, sirviéndoles bebidas. Al notar la presencia de Celia, la empleada se inclinó para avisarle a Nieve. Ella se volvió hacia Celia, que se acercaba, y saludó con la mano.—¡Cariño!La mirada de Celia se desplazó hacia el hombre sentado frente a Nieve. De hecho, al ver su espalda, ya lo había reconocido.—Ay mi niña, has regresado. —La voz de Nieve era increíblemente suave, como si le estuviera contando una novedad—. Tu amigo vino a buscarte, y lo atendí por ti.César alzó lentamente la mirada, fijándola en la cara de Celia. Ella apartó la suya y se acercó a

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status