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El culpable

Autor: Mila Dalvi
last update Fecha de publicación: 2026-01-27 16:34:45

Ana no dejó salir a Lía de la habitación hasta que escuchó que todo se había calmado, había escuchado los gritos, pero no claramente, así que no sabía qué pasaba, el corazón le latía con fuerza, sabía que era algo que afectaba a Mikkel profundamente, tal vez por eso había tomado, tal vez era la razón de que estuviera distante, perdido en sus pensamientos por ratos.

Cuando por fin Ana la dejó salir de la habitación, se dirigió hacia la sala, buscando a Mikkel, lo encontró parado junto a Henrik q
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Último capítulo

  • Cuando no esté contigo mi CEO despiadado   Epílogo

    Dos años después.La casa estaba en silencio, cuando Josh bajaba corriendo, con sus zapatillas de dinosaurio aún sin atar.—¡Mamá! —gritó desde el pasillo— mostrándole su zapatilla.Lía estaba sentada en el sillón de la sala, con una mano apoyada en la parte baja de la espalda, la otra sobre su vientre redondo. Estaba a nueve meses exactos, el médico había dicho que el parto podía venir cualquier día, pero Lía ya no creía en “cualquier día”. Sentía que su cuerpo iba a estallar en cualquier momento.—Ven acá —dijo, llamando a Josh con un gesto.El niño corrió y se arrodilló frente a ella, tenía dos años, sonreía siempre, incluso cuando se caía.Josh miró hacia la puerta de la cocina. en ese momento Mikkel entró con dos tazas de té en la mano. Se detuvo al verlos.—¿Otra vez?—Es mi culpa —dijo Lía— le compré zapatillas con cordones.Mikkel dejó las tazas sobre la mesa, se agachó y ató los cordones.—Listo, ahora no corras tanto.Josh asintió, luego se levantó, le dio un beso a Lía en l

  • Cuando no esté contigo mi CEO despiadado   Final

    Mikkel mantenía la mirada fija en Lía, mientras ella permanecía callada, después de unos minutos que a Mikkel le parecieron eternos, lanzó un suspiro profundo.—Estoy de acuerdo contigo, ese niño no tiene la culpa de la madre que le ha tocado, además, sabes que el médico dijo que tal vez no pueda embarazarme debido al tratamiento.—¿Estás segura? Piensalo bien, yo aceptaré lo que decidas.—Está decidido, desde ahora tenemos un hijo —dijo sonriendo.Mikkel sonrió y se acercó a besarla.—Hablaré con mis abogados, les entregaré la nota y las imágenes de las cámaras para corroborar que fue su decisión dejarlo, arreglaremos los documentos para la adopción, así Elin si algún día se arrepiente, no podrá llevárselo.Lía asintió, Mikkel llamó al abuelo para que pidiera a una empleada que arreglará todas las cosas del niño, poco después envió a Christopher para que fuera a recogerlo junto al abuelo.Henrik bajó del auto, poco después abrió la puerta trasera y bajó al pequeño, enseguida lo llevó

  • Cuando no esté contigo mi CEO despiadado   Abandonado

    El abuelo Henrik pasaba los días entre la villa y la mansión Skarsson, Elin seguía sin querer que Mikkel viera al niño hasta que dejará a Lía, cosa que aunque no lo admitiera, sabía que jamás sucedería, el abuelo tomó una muestra del cabello del pequeño sin que ella se diera cuenta, Mikkel aceptó que le tomaran la muestra.Henrik había notado que el niño no se parecía en nada a Mikkel, su pequeño rostro estaba tomando otros rasgos, días después entregaron los resultados, el abuelo para poder abrirlos, fue en busca de Mikkel, que en ese momento se encontraba en la empresa.—¿Qué sucede abuelo? —preguntó Mikkel al verlo entrar en la oficina con el rostro serio.—Hijo, han llegado los resultados, ahora sabremos si ese niños en realidad es hijo tuyo, desde siempre he tenido mis dudas.Henrik extendió el sobre y Mikkel lo tomó, lo miró por un momento antes de abrirlo, luego sacó la hoja y la leyó, su rostro cambió, miró al abuelo.—¿Cúal es el resultado, hijo? —Abuelo —Mikkel respiró prof

  • Cuando no esté contigo mi CEO despiadado   Una mala madre

    —Sal de mi vista —dijo con voz helada—. No vuelvas a la mansión. No vuelvas a acercarte a Lía. No vuelvas a acercarte a mí. Te devolví la mansión y el dinero porque creí que eras mi madre. Ahora veo que solo eres una cobarde que prefiere salvar su culo antes que proteger a su hijo.Sigrid sollozó.—Mikkel… por favor…—Fuera.Ella salió tambaleándose, escoltada por un agente.Mikkel se giró hacia Astrid.—Y tú… reza para que no salgas nunca de esa celda. Porque si algún día lo haces… te encontraré. Y no habrá policías que me detengan.Astrid sonrió con los labios partidos.—Te estaré esperando.Mikkel salió de la habitación sin mirar atrás.Lía lo esperaba en el pasillo, sentada en una silla de ruedas que no quería usar, con el gotero colgando. Cuando lo vio, se levantó a pesar del dolor.Él la alcanzó en tres zancadas. La abrazó con el brazo sano, enterrando la cara en su pelo.—Se acabó —susurró—. Se acabó de verdad.Lía lo abrazó con fuerza.—¿Sigrid?Mikkel asintió contra su cuello

  • Cuando no esté contigo mi CEO despiadado   Siempre serás mía

    Mikkel se apartó apenas.—Quiero tocarte —susurró—. Quiero sentir que estás aquí. Que eres mía.Lía miró hacia la puerta. Cerrada. El monitor seguía pitando constante.—Entonces tócame —dijo, voz ronca—. Pero despacio. No quiero que te hagas daño.Mikkel no esperó más. Bajó la sábana con cuidado. La bata del hospital se abrió sola. Debajo solo tenía bragas blancas de algodón y un sujetador sencillo. Nada sexy. Todo práctico. Pero a él le tembló la mano cuando la rozó.Le acarició el cuello. Bajó por la clavícula. Rodeó un pecho por encima de la tela. El pezón se endureció al instante bajo su palma. Lía jadeó.—Más —pidió.Él deslizó la mano bajo la bata. Desabrochó el sujetador con dedos torpes por el dolor del hombro. Lo apartó. Tomó el pecho desnudo. Lo apretó suave. El pulgar rozó el pezón una y otra vez. Lía arqueó la espalda. Un gemido bajo le salió de la garganta.—Mikkel…Él se inclinó. Tomó el pezón en la boca. Lo lamió despacio. Lo succionó con cuidado. La lengua rodeándolo e

  • Cuando no esté contigo mi CEO despiadado   Se acabó el juego

    Lía dio un paso adelante. La mano en el bolsillo de la chaqueta, apretando la culata de la pistola que había robado del cajón de Mikkel. El pendrive quemándole el otro bolsillo.—No vine a charlar —dijo Lía, voz baja, sin temblor—. Vine a terminar esto.Astrid soltó una risa corta, afilada.—¿Terminarlo? ¿Tú? ¿La niña buena que casi se muere porque no podía respirar sola? ¿La que se esconde detrás de Mikkel cada vez que hay problemas?Lía no contestó. Siguió caminando despacio. Cada paso medido. Cada respiración controlada.Astrid dio un paso hacia ella también. Los tacones resonando como disparos.—Te odio, ¿sabes? —dijo Astrid, casi con dulzura—. Te odio porque él te mira como si fueras el puto sol. Porque te folla como si fueras lo único que importa. Porque te eligió a ti. A ti. A la mecánica sucia con olor a gasolina. No a mí. No a la que se dejó destrozar por él durante años.Lía se detuvo a cinco metros.—Tú intentaste matarme —dijo, sin alzar la voz—. Pagaste a un médico para q

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