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Debes cuidarte Ratoncita

Autor: Angel Summer
last update Fecha de publicación: 2026-10-29 06:12:35

—¡Amoooooor, en seriooooooooo! ¡Solamente estoy embarazada, no me voy a morir!

Olivia se cruzó de brazos en medio de la habitación, observando a su esposo con una mezcla de indignación y ternura. Llevaba varios minutos intentando convencerlo de que podía caminar perfectamente por sus propios medios, pero Noah Lancaster parecía decidido a ignorar cualquier argumento que ella pudiera presentar. El imponente CEO permanecía frente a la puerta, con los brazos cruzados sobre su amplio pecho y aquella
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  • Cuidando a la Hija del CEO   Te mereces esto y muchísimo má

    Cuando terminó la exposición, el decano acomodó sus documentos y levantó la mirada.—Señora Lancaster, quisiera hacerle algunas preguntas respecto de las conclusiones de su investigación.Olivia asintió con tranquilidad.—Por supuesto, señor decano.Las preguntas comenzaron a sucederse una tras otra. Algunas estaban relacionadas con la metodología utilizada, otras con la interpretación de los resultados y varias buscaban profundizar en las implicaciones económicas de su trabajo. Sin embargo, Olivia respondió cada una con una seguridad admirable, fundamentando sus argumentos y explicando con claridad los criterios que había utilizado.En determinado momento, uno de los profesores planteó una observación particularmente compleja. Noah notó que Olivia permanecía en silencio durante unos segundos y sintió que el corazón se le aceleraba, temiendo que los nervios hubieran regresado. Sin embargo, su esposa simplemente estaba organizando sus ideas.Cuando comenzó a responder, lo hizo con una

  • Cuidando a la Hija del CEO   Mi pequeña Olivia

    Olivia entró al auditorio del brazo de Noah, intentando controlar los nervios que desde aquella mañana parecían haberse instalado definitivamente en su estómago. Había imaginado ese momento cientos de veces, incluso durante aquellas noches interminables en las que estudiaba hasta la madrugada, rodeada de libros, apuntes y tazas de café que su esposo terminaba retirándole para obligarla a descansar. Sin embargo, ahora que finalmente estaba allí, a pocos minutos de defender su tesis y convertirse oficialmente en economista, sentía que el corazón amenazaba con salírsele del pecho.Noah caminaba a su lado con aquella elegancia natural que lo caracterizaba, vestido con un impecable traje oscuro que resaltaba su imponente figura. Una de sus manos descansaba delicadamente sobre la cintura de Olivia, mientras la otra sostenía la carpeta que contenía los documentos que ella había revisado tantas veces durante las últimas semanas. El CEO parecía tranquilo, pero sus ojos dorados no dejaban de ob

  • Cuidando a la Hija del CEO   Camino a la tesis

    Cuando llegaron a la cocina, Lily Lancaster levantó inmediatamente la cabeza.La pequeña, que ya tenía siete años y estaba próxima a cumplir ocho, observó a sus padres con una expresión de profunda curiosidad. Sus ojos se estrecharon ligeramente mientras dejaba lo que estaba haciendo y se cruzaba de brazos, adoptando una postura tan seria que Olivia tuvo que contener una sonrisa.—Papi, ¿por qué cargas a mami? —preguntó Lily, mirando alternativamente a ambos—. Cuando estaba esperando a Oliver siempre hacías eso.Noah intercambió una mirada rápida con su esposa antes de responder.—Bueno, princesa, porque tu mami está un poquito cansada y quiero que descanse. Hoy tenemos que ir a la universidad, así que ustedes deben portarse muy bien mientras estamos fuera.Lily frunció todavía más el ceño, como si aquel

  • Cuidando a la Hija del CEO   Debes cuidarte Ratoncita

    —¡Amoooooor, en seriooooooooo! ¡Solamente estoy embarazada, no me voy a morir!Olivia se cruzó de brazos en medio de la habitación, observando a su esposo con una mezcla de indignación y ternura. Llevaba varios minutos intentando convencerlo de que podía caminar perfectamente por sus propios medios, pero Noah Lancaster parecía decidido a ignorar cualquier argumento que ella pudiera presentar. El imponente CEO permanecía frente a la puerta, con los brazos cruzados sobre su amplio pecho y aquella expresión obstinada que su esposa conocía demasiado bien. Sin embargo, detrás de su aparente terquedad había una preocupación genuina que Olivia podía reconocer en sus hermosos ojos dorados.—Tienes anemia, ratoncita. Te desmayaste —respondió Noah, acercándose a ella con una expresión suplicante que contrastaba enormemente con su habitual autoridad—. Por favor, déjame cuidarte.—¡Te dejo! ¡De verdad que te dejo! Pero llevarme en tus brazos hasta el auditorio donde voy a defender mi tesis es dem

  • Cuidando a la Hija del CEO   Puedo caminar... Lo sé...

    Durante el trayecto, Olivier no dejó de acariciarle la espalda ni de preguntarle ocasionalmente si se encontraba cómoda. Cada vez que Grace se movía, él acomodaba sus brazos para evitar presionar las zonas doloridas, y cuando ella comenzó a quedarse dormida, la sostuvo todavía con mayor delicadeza.Al llegar a la clínica, el personal médico los recibió inmediatamente. Olivier explicó lo ocurrido y permitió que los profesionales examinaran a Grace, aunque permaneció cerca durante toda la atención, pendiente de cada gesto de incomodidad que aparecía en su rostro.El médico revisó cuidadosamente sus heridas, comprobó que no existieran lesiones de mayor gravedad y examinó las costillas que todavía estaban recuperándose del accidente anterior. Después de desinfectar el corte de su labio, limpiar las pequeñas heridas de su rostro y confirmar que no había complicaciones que exigieran mantenerla hospitalizada, autorizó que regresara a descansar, indicándole que debía volver si aparecían sínto

  • Cuidando a la Hija del CEO   Mi pequeñita

    El francés sostenía al secuestrador con una sola mano, manteniéndolo varios centímetros por encima del suelo. Su rostro había adquirido una expresión tan aterradora que Grace apenas consiguió reconocer al hombre que aquella misma mañana le había pedido un beso antes de marcharse a entrenar.—¿Te atreviste a tocarla? —preguntó Olivier con una voz tan baja que resultó mucho más amenazante que cualquier grito—. ¿Te atreviste a golpear su rostro y marcar su piel?El hombre intentó responder, pero solamente consiguió emitir un sonido ahogado mientras se aferraba desesperadamente a la muñeca del francés.A pocos metros, Jackson y Denisse habían reducido a los demás secuestradores. Los golpes resonaban entre las paredes de la bodega, mezclándose con las órdenes de los hombres de las Panteras y los Lirios Negros, que terminaban de asegurar el perímetro. Uno de los delincuentes intentó alcanzar su arma, pero Denisse lo derribó antes de que consiguiera levantarla, mientras Jackson neutralizaba

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