INICIAR SESIÓNKassandra apoyó los codos sobre la encimera y descansó el mentón entre sus manos, observándolo mientras terminaba de preparar los platos. Le encantaba verlo cocinar, especialmente cuando llevaba aquellas camisas arremangadas que dejaban al descubierto sus antebrazos. Había algo profundamente atractivo en aquella tranquilidad con la que se movía por la cocina, completamente ajeno al mundo de violencia y peligro que formaba parte de la vida de ella.James terminó de servir la carne junto con los acompañamientos que había preparado y acomodó ambos platos sobre la mesa. Después abrió una botella de vino, sirvió dos copas y se acercó para ofrecerle una mano.—Vamos a comer, mi amor.Kassandra se bajó del taburete y lo siguió hasta el comedor, donde James había preparado una mesa sencilla, pero elegante. La luz cálida iluminaba los platos y las copas, mientras una música suave sonaba de fondo, creando un ambiente tan acogedor que la mujer sintió cómo el cansancio del día comenzaba a desapar
Kassandra llegó al departamento de James después de una jornada agotadora. Apenas cerró la puerta, dejó caer los tacones junto a la entrada y soltó un suspiro de alivio al sentir el suelo frío bajo sus pies. Había pasado prácticamente todo el día resolviendo asuntos en la central, revisando informes y coordinando las medidas que debían tomar después del secuestro de Grace, por lo que lo único que deseaba en aquel momento era quitarse la ropa de trabajo y descansar entre los brazos del hombre que amaba.Sin embargo, antes de que pudiera avanzar hacia la habitación, un delicioso aroma a comida recién preparada llegó hasta ella y consiguió que su estómago gruñera con tanta fuerza que terminó soltando una carcajada.Levantó la mirada hacia la cocina y sonrió.James estaba frente a la encimera, concentrado en terminar la cena. Llevaba una camisa blanca con las mangas arremangadas hasta los antebrazos y unos pantalones de tela oscuros que resaltaban su elegante figura. Sus lentes descansaba
No habían transcurrido ni veinte minutos cuando escucharon el sonido del seguro electrónico de la puerta.Grace levantó ligeramente la cabeza.—¿Quién será?Antes de que Olivier pudiera responder, la puerta se abrió y Jackson apareció cargando una bolsa.El hombre apenas alcanzó a dar dos pasos dentro de la habitación cuando descubrió a su prima cómodamente acurrucada sobre el pecho del enorme francés.Sus ojos se abrieron de par en par.—¡OYEEEEEEE! ¡SACA TUS GORILESCAS GARRAS DE MI PRIMA!Grace soltó una carcajada que tuvo que contener inmediatamente al sentir una pequeña molestia en las costillas.Olivier, en cambio, ni siquiera se inmutó.Sonrió de lado y abrazó un poquito más a la joven.—Oblígame, perro.Jackson entrecerró los ojos.—¡Mira, gorila, no me provoques!—Entonces deja de ladrar.—¡¿LADRAR?!Antes de que Jackson pudiera continuar, Denisse apareció detrás de él y le dio un golpe en el brazo.—¡Ya, bombón! ¡Déjalos tranquilos! —exclamó, asomándose para observar a Grace—
Olivier estaba recostado en la cama junto a Grace, sosteniéndola entre sus enormes brazos mientras ella descansaba cómodamente sobre su pecho. La habitación permanecía en penumbra, iluminada únicamente por la luz del televisor, donde una película avanzaba sin que ninguno de los dos le prestara demasiada atención. De vez en cuando, el francés acariciaba suavemente su espalda o depositaba un beso sobre su cabello, disfrutando de aquella tranquilidad que rara vez había experimentado en su vida.Grace, por su parte, se sentía completamente feliz. Todavía le costaba creer que aquel hombre, al que había amado en silencio durante tantos años, estuviera abrazándola de aquella manera. Su enorme cuerpo desprendía un calor reconfortante y los latidos tranquilos de su corazón parecían tener el poder de hacerle olvidar todo lo ocurrido durante su secuestro.—¿Tienes hambre, mi niña? —preguntó Olivier, deslizando una mano por su cabello.Grace levantó ligeramente el rostro y le dedicó una sonrisa.
A mitad de la comida, Noah intercambió una mirada cómplice con su esposa.Olivia comprendió inmediatamente lo que estaba a punto de ocurrir.Su corazón comenzó a latir con fuerza y una sonrisa emocionada apareció en sus labios cuando el CEO se levantó lentamente de su asiento y tomó su copa.Con un pequeño golpe de la cucharilla contra el cristal, consiguió que las conversaciones comenzaran a apagarse.—Bueno, familia, ¿pueden prestarme atención un momento?Todos giraron inmediatamente hacia él.Lily levantó la cabeza de su plato, observando a su padre con curiosidad, mientras Oliver dejó de jugar con su servilleta y se acomodó en su silla.Noah sonrió al contemplar a las personas reunidas alrededor de aquella mesa.—Hoy estamos aquí para celebrar a mi hermosa ratoncita, que finalmente cumplió uno de sus sueños más importantes. Después de años de esfuerzo, sacrificios y noches interminables de estudio, mi esposa se ha convertido oficialmente en economista.Los aplausos comenzaron inme
El restaurante había sido decorado especialmente para Olivia. Hermosos arreglos florales adornaban las mesas, mientras pequeños detalles dorados y blancos aportaban un ambiente elegante y festivo al salón privado que Noah había reservado para celebrar uno de los días más importantes en la vida de su esposa. Sobre una de las paredes destacaba un enorme letrero de felicitaciones, acompañado de globos y fotografías que recordaban distintos momentos de su paso por la universidad.Olivia no conseguía dejar de sonreír. Todavía le parecía increíble que aquella mañana hubiera defendido su tesis y que, después de tantos años de esfuerzo, finalmente pudiera llamarse economista. Sin embargo, lo que más la emocionaba era encontrarse rodeada de todas las personas que habían formado parte de aquel camino, especialmente de su esposo y sus hijos, quienes parecían incluso más felices que ella.Cuando todos tomaron asiento, los camareros se acercaron para recibir los pedidos. Cada uno eligió su plato f







