Home / Romance / Cuidando a la Hija del CEO / Tendrás que compensar tu mentira.

Share

Tendrás que compensar tu mentira.

Author: Angel Summer
last update publish date: 2026-09-26 03:04:36

La puerta del departamento de James se abrió con un leve chasquido y Kassandra entró tras él en completo silencio. Todo el trayecto de regreso había transcurrido sin una sola palabra, cargado con el peso de la verdad recién descubierta.

Mientras James se metía directamente en la cocina para comenzar a preparar la cena con movimientos mecánicos, Kassandra caminó hacia la habitación. Se quitó la ropa formal y se cambió por un vestido corto y suelto que la ayudaba a sentirse más relajada. Se detuv
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • Cuidando a la Hija del CEO   Espía en la oscuridad

    Después de aquel intenso y devorador encuentro de pasión, Kassandra yacía recostada sobre el amplio sofá de cuero que ocupaba una esquina de la oficina. Tenía las mejillas sonrojadas, el cabello ligeramente revuelto y los labios hinchados, mientras dejaba una suave y lenta estela de besos húmedos sobre el pecho desnudo de James. Él, con el torso al descubierto y los pantalones algo desalineados, la sostenía con una mano en la cadera, disfrutando del peso reconfortante de su cuerpo sobre el suyo. Kassandra alternaba sus caricias recorriendo su piel firme, subiendo desde su pecho hasta su cuello, para finalmente regalarle un beso tierno y pausado en los labios.—Con tanto ejercicio me dio hambre... —murmuró ella con una sonrisa pícara, separándose apenas unos milímetros—. Te traje pastel, aunque no sabía cuál era tu sabor favorito, así que compré de mango y de frutilla.—Frutilla —respondió James sin vacilar, mirándola con una dulzura absoluta—. Mi pastel favorito es de frutilla. Mi com

  • Cuidando a la Hija del CEO   Si vuelves a tocarlo te quedarás sin mano

    Kassandra suspiró despues de cortar la llamada, se cambió de ropa y bajo, sus hombres ya la esperaban a la entrada del edificio con el auto corriendo.—¿Dónde, señorita? —preguntó el chófer.—A la empresa Lancaster, pero antes pasa por una pastelería. Le llevaré algo dulce a mi amor.Grace, que iba sentada en el asiento delantero revisando su tablet, sonrió para sí misma al escucharla.—Señorita, vimos que los hombres que estuvo enviando su padre se retiraron. Además, su padre llamó hoy preguntando por usted; no le dijimos nada.—Sí lo se, ya me llamó y hablamos, así que tranquila —respondió Kassandra con despreocupación mirando por la ventana.El auto se detuvo frente a una dulcería. Kassandra bajó y regresó minutos después con un pastel de mango, su favorito, y otro de frutilla, ya que aún no conocía con exactitud los gustos de James pero quería tener un detalle con él.Al llegar a la imponente empresa Lancaster, bajó cargando la pequeña caja con los pasteles. Su andar denotaba una

  • Cuidando a la Hija del CEO   Llegamos a un acuerdo

    Kassandra estaba desayunando lo que con tanto cariño le había dejado James. Aún sentía su cuerpo adolorido, pero sonreía cada vez que alguno de sus músculos le reclamaba con una punzada. Su mente volaba hacia aquel hombre serio de lentes, dulce y tierno de día, que se transformaba en una bestia dominante y voraz durante las noches; era, sin duda, el hombre perfecto, y era completamente suyo.Estaba perdida en sus pensamientos cuando su teléfono vibró sobre la mesa de noche. Soltó una risa suave al ver el nombre en la pantalla: Mi futuro esposo, acompañado de un corazón. Contestó la videollamada y la imagen de James apareció de inmediato, ubicado en una oficina impecable, luciendo su camisa blanca, la corbata y sus característicos lentes de marcos delgados.—Buenos días, mi amor... ¿Cómo estás? —preguntó él con una sonrisa cálida.—Adolorida, pero feliz—respondió ella, dando un pequeño mordisco a un trozo de pan.—¿Te gustó el desayuno?—Mucho, aunque no recuerdo haber guardado tu núme

  • Cuidando a la Hija del CEO   Su sombrita carmesí

    En la finca, Baltazar llevaba en sus brazos a Bella después de cenar. Ella se acurrucaba en su cuello dejándose amar, consciente de que ya no sacaba nada diciéndole que no, porque Baltazar la llevaría en brazos de todas maneras. Al llegar a la habitación, la dejó en la cama con sumo cuidado, abrió el clóset y sacó un delicado camisón de seda. Poco a poco la desvistió y le puso la prenda, revisando con paciencia las pequeñas heridas que le había dejado el altercado. Una sonrisa divertida asomó en su rostro al verla.—Eres una fiera cuando estás celosa...—Jamás pensé que la otra sería Kassy. —respondió Bella, acomodándose mejor contra las sábanas.—Y yo jamás pensé que esa mujer endemoniada se enamoraría —Y de James —añadió ella con una sonrisa burlona—. El señor robot de la empresa, el que no hace nada que no sea aburrido.—Oye, los callados son los peores. Por algo Kassandra cayó rendida ante el cuatro ojos.—Oye, no le digas así. Los usa solo para descansar, pero el idiota tiene un

  • Cuidando a la Hija del CEO   Tendrás que compensar tu mentira.

    La puerta del departamento de James se abrió con un leve chasquido y Kassandra entró tras él en completo silencio. Todo el trayecto de regreso había transcurrido sin una sola palabra, cargado con el peso de la verdad recién descubierta.Mientras James se metía directamente en la cocina para comenzar a preparar la cena con movimientos mecánicos, Kassandra caminó hacia la habitación. Se quitó la ropa formal y se cambió por un vestido corto y suelto que la ayudaba a sentirse más relajada. Se detuvo un instante frente al espejo del tocador, rozando con las yemas de los dedos algunos de los pequeños rasguños que Bella le había dejado en el rostro y los brazos durante la pelea. Una sonrisa involuntaria y divertida curvó sus labios al recordar la furia salvaje con la que aquella mujer había defendido a Baltazar. ¿Acaso no habría hecho ella exactamente lo mismo por James? Por supuesto que sí. Si alguna otra mujer osara acercarse a él con intenciones indebidas, simplemente no volvería a ver la

  • Cuidando a la Hija del CEO   Unión civil

    Baltazar abrazó a Bella con firmeza, depositando un tierno y prolongado beso en su sien, mientras James continuaba dedicándole pequeños besos en la frente a Kassandra mientras terminaba de limpiar y desinfectar sus heridas con sumo cuidado. En ese momento, la puerta se abrió de nuevo y el mesero ingresó con la bandeja pedida, acomodando con discreción los jugos, la variedad de pasteles y los dos vasos de whisky sobre la mesa antes de retirarse en silencio.Lo primero que hizo James fue tomar un trozo de pastel y acercárselo suavemente a los labios a Kassandra.—Ten, come algo... has llorado mucho y necesitas recuperar energías —murmuró con una paciencia infinita.Ella abrió la boca y obedeció sin rechistar, dejándose consentir. Inmediatamente después, James le acercó el vaso con jugo.—Bebe.Kassandra dio unos sorbos, sintiendo cómo el azúcar le devolvía el calor al cuerpo, y al fin se relajó un poco contra su pecho. Giró ligeramente el rostro para mirar a Baltazar, con el ceño frunci

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status