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La desean

last update Fecha de publicación: 2026-03-27 23:00:34

Ethan

Los días siguieron y pronto dieron paso a semanas. Las clases particulares con Katherine iban viento en popa y me regañaba a mí mismo por ser dejado algunas veces con mis estudios, siempre iba primero cualquier otra cosa, o mi familia o el entrenamiento, pero definitivamente había descuidado mucho los estudios.

Con ella todo parecía tan, pero tan sencillo. Era pasión lo que sentía por los números, sin duda alguna esa chica llegaría alto. Hoy es casi con seguridad el último día que nos vemos para repasar la materia. La miro absorto mientras estudiamos en la biblioteca. 

Nunca me había fijado, pero es una chica bastante bonita. No destaca mucho por encima de las demás, pero sospecho que es porque ella no quiere destacar, sus ojos son hermosos, de un color verde oscuro que me tiene maravillado.

—Tierra llamando a Ethan. Pss oye —chusca dos dedos y me saca de mi ensoñación—. Te has quedado embobado ¿En qué estabas pensando?

—¿De verdad quieres saberlo? 

—Sí, claro.

—Pensaba en ti y en tus hermosos ojos verdes, son muy bonitos —se puso automáticamente colorada. No sé si he hecho bien en decirle lo que estaba pensando.

—Déjate de tonterías y estudia, en un par de días tenemos los exámenes finales.

Es verdad, en un par de días todo terminará y por fin seré libre de tanto estudiar. A mí lo único que me interesa es terminar esta semana fichado por uno de los mejores equipos de la NFL. Mi sueño desde pequeñito había sido ser uno de los mejores jugadores del país, que digo del país, ¡del mundo entero! y poder darle a mi familia una estabilidad. 

Vivimos relativamente bien, no nos falta de nada, aunque mi pobre madre lo ha pasado mal de hace unos años para acá. Me estremezco solo de pensar cómo fueron aquellos años en los que mi madre se quedó sola para criar a dos mocosos, bueno, mi hermano era apenas un crío de siete años y yo entraba en mis once. Papá nos abandonó, nunca volvimos a saber nada más sobre él. Yo era un niño y sé que mi madre me oculta cosas con respecto a ese tema, pero siempre que le pregunto por él, me topo con una pared de hormigón, sus ojos me muestran lo molesta que está y dejo de preguntar.

Hice de mi vida un propósito, y ese era el triunfar, labrar para mí un futuro prometedor y para ser sinceros lo que mejor se me daba era el deporte, así que me fue muy fácil dedicarme en cuerpo y alma a ello. No me podía quejar, me había ido bastante bien, tenía ahora mismo fama, reputación y por qué negarlo, las chicas me adoraban.

Pensando en ese tema, tengo que dejarle bien claro a Isabel que no quiero nada serio con ella, ni con ella ni con nadie. Mis metas son claras y en mi futuro no entra una relación larga y encima a distancia y qué maldita sea, que yo nunca le he jurado amor eterno a nadie y menos a ella que se la pasa molestando a todas las chicas que se me acercan.

Pensándolo mejor debo de ser aún más cuidadoso, no quiero que nadie se vaya a meter con Katherine. Aunque estoy pensando que tal vez lo mejor sería un tratamiento de choque… sí, no estaría nada mal.

—Kat, hoy por ser el último día te invito a tomar algo en la cafetería —levanta la mirada y me ve con recelo.

—¿Tú y yo juntos en el mismo sitio tomando algo? —eleva las cejas—. Seguro que me gano la antipatía de todas las chicas y me buscas problemas.

Después de mucho rogarle al final accedió a tomar algo. Por suerte para ella aún era muy pronto y no había mucha gente en la cafetería más próxima a la biblioteca. Yo por mi parte le mandé mensajes a mis amigos para que fueran allí. Kath iba a conocerlos a todos y ay del que le diga algo grosero.

Efectivamente todo marchó como lo planee y las chicas que acudieron con mis amigos miraban a Kath por encima del hombro, como si ella fuera poca cosa. ¿Pero en qué piensan las mujeres? No es una competencia ni mucho menos, pero me tenía preocupado Olivia, alguna que otra vez la pillé echándole unas miradas de muerte. Por otro lado, mis amigos la habían aceptado bien, cuando ella rompió la barrera de la vergüenza, por fin floreció la chica que he conocido estas semanas, divertida, alegre y espontánea.

Lo que me tenía un tanto intranquilo era Liam, he notado que observa demasiado a Katherine, pero no precisamente a sus ojos. Joder, debe ser el motivo por el que Oliva le está echando mal de ojo, ahora lo entiendo todo.

Le pedí que también llamara a sus amigas pero, me comentó que mejor se terminaba su batido y se iba a casa, que su padre se preocuparía si no la veía para la cena. Era algo comprensible, el señor Monroe se ve tan encima de ella.

Nos despedimos todos de Kath y cuando se marchó mis amigos me hicieron un interrogatorio. Tan difícil de entender es que dos personas puedan ser solo amigos. Según ellos yo estaba tomándole el pelo a la buena de Katherine, burlándome de ella.

Hubo un momento que las chicas se marcharon solas al cuarto de baño y los chicos empezaron a subir el tono de sus preguntas.

—¿Me estás diciendo que no te interesa ni en lo más mínimo esa jamona? —Liam apretó el interrogatorio y yo lo miré como si quisiera matarlo.

—¿Es que acaso tengo que querer llevarme a la cama a cuanta chica se me cruce por el camino?

—Venga Ethan, admítelo antes de que vuelvan las chicas, tiene un buen polvo y lo sabes —pero que cojones les pasaba a todos—. No me digáis chicos que no os habéis fijado en sus pechos o en esos labios tan gruesos que están pidiendo que le meta…

—¡Calla imbécil! —le grité entre dientes a Curtis—. Habla con más respeto, no hace falta ser vulgar.

—Pues yo coincido con Curtis —habló Liam—, me la habría comido entera.

El muy cretino suspiró tan suave que fue casi imperceptible, pero a mí no se me escapó.

Menos mal que volvieron las chicas, o esa noche se lía allí mismo. Vale que seamos muy jóvenes, pero eso no les da derecho a hablar de alguien de esa manera. 

Me temo que me había salido por la culata el plan inicial, yo solo quería presentarla a los chicos y que la vieran como la veo yo, como una buena chica que merece una oportunidad, pero después de esta noche me queda claro que la desean y mucho, eso podría ser la mecha que dinamitara el grupo.

Las novias de mis amigos me dan un poco igual, pero no deseo tener que partirle la cara a ninguno de ellos si los veo molestando a Katherine. Pero qué demonios digo, a lo mejor a Kath le puede llegar a gustar alguno de estos cenutrios… no sé, todo se verá.

Al salir de la cafetería Curtis me toma del hombro y me hace retroceder unos pasos hasta donde él estaba.

—Amigo, yo solo digo que tengas cuidado…esa chica te mira con ojos de corderito.

—No, no, para nada debe ser un error tuyo, Kath no tiene ningún interés en mí.

—Yo te digo eso, ten cuidado, no es la típica chica que frecuentamos.

Y en eso tenía toda la jodida razón, Kath no encajaba en nuestro mundo. Por lo poco que la había tratado esta semana me di cuenta de que era una chica con una educación exquisita, respetuosa, estudiosa y con sueños y metas como ir a la universidad y no precisamente con una beca en deportes como yo, no señor, sino por mérito propio. No, no, me estaba dejando llevar por estos locos que veían cosas donde no las había. Sí, definitivamente ella no siente nada por mí y está todo en su imaginación.

Esa noche terminé en casa, con mi madre y mi hermano que no paraban de preguntarme si ya había recibido noticias de algún equipo de fútbol y la verdad que, si la había recibido, el entrenador se lo callaba bien para no desconcentrarme en mi tarea de ganar el partido del sábado.

Teníamos por delante los exámenes finales esta semana, luego el partido de fútbol sábado por la mañana y para coronar el día, por la noche el baile de fin de curso, y con suerte no volvería a ver a esta gente en mucho tiempo.

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