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Capítulo 70

last update publish date: 2026-10-14 15:52:09

Seis semanas habían pasado, seis semanas en las que Helena estuvo encerrada en su cuarto por voluntad propia, aunque también por pedido de Marcus, mientras que su esposo quería evitar que Helena se encontrara con Cecilia, sin que él estuviese presente, alegando que esta podría atacarla y empeorar su estado, Helena simplemente quería evitarse todo el drama, no porque le temieras a Cecilia, solo era ella que no se permitía mostrar debilidad ante el enemigo.

Y es que, aunque se pusiera de pie algu
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    Marcus era demasiado inteligente como para no darse cuenta de que algo ocurría con Helena.No era únicamente su obstinación absurda por ir a la mansión Evans, ni tampoco la forma en que había perdido el equilibrio minutos antes y aun así había intentado restarle importancia, como si su propio cuerpo no le estuviera enviando una advertencia clara, era otra cosa, algo más sutil y más peligroso, Marcus conocía a su esposa lo suficiente como para reconocer cuando estaba ocultando algo detrás de una máscara de tranquilidad.Y, sin embargo, no la increpó, no esta vez.Solo se limitó a informarle, con esa calma suya que en realidad nunca era del todo calma, que esa noche cenarían con la familia. Después de tantas semanas, por fin volvería a ver el rostro de Cecilia.Helena no respondió de inmediato, solo se limitó a mirarlo con desconfianza, como si intentara adivinar si detrás de aquella noticia había una trampa o simplemente una decisión tomada por costumbre.Marcus tampoco insistió, en ca

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    Seis semanas habían pasado, seis semanas en las que Helena estuvo encerrada en su cuarto por voluntad propia, aunque también por pedido de Marcus, mientras que su esposo quería evitar que Helena se encontrara con Cecilia, sin que él estuviese presente, alegando que esta podría atacarla y empeorar su estado, Helena simplemente quería evitarse todo el drama, no porque le temieras a Cecilia, solo era ella que no se permitía mostrar debilidad ante el enemigo.Y es que, aunque se pusiera de pie algunos minutos al día, más precisamente cuando Marcus estaba con ella, y a pesar de que los días pasaban, y el dolor iba menguando, aun así, no terminaba de caminar cien por ciento normal, ni siquiera podía utilizar tacones bajos, y para Helena el presentarse en la sala de la mansión Jackson con pantuflas y cojeando, más que una muestra de debilidad, era una humillación, era hacer rever a todos lo que Marcus le había hecho.—Bien, según el control está en perfectas condiciones señor Helena, puede c

  • Cásate con mi prometido, yo me quedo con tu marido.   Capítulo 69

    Marcus esperó el tiempo justo y necesario para que Larry arrastrara a Damian lejos de la puerta de su habitación, entonces tomó en brazos a Helena y con el pie cerró la puerta, su rostro aún cargaba esa molestia que le causaba el encontrarla de pie, cuando le había especificado que se mantuviera recostada.—Deja de verme de esa manera.Se atrevió a quejarse Helena, queriendo tal vez recuperar esa dinámica que tenía antes de que todo se fuera el demonio.—¿Cómo quieres que te vea?, creí ser claro al decirte que te mantuvieras en cama.Helena liberó un suspiro de puro agobio en el preciso instante en que Marcus la estaba recostando, y de inmediato el mayor la vio con atención, su rostro al fin cambiaba y ya no mostraba molestia, ahora sólo estaba cubierto de preocupación.—¿Te duele?Consultó con la culpa bailando en sus ojos, pero Helena no se sintió mal, quizás por la forma tan suave en la que Marcus estaba acariciando su cadera, sin atreverse a alejarse del todo de ella, pero a la ve

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    Helena, al escuchar la voz de Arthur en el pasillo, tuvo el impulso inmediato de ponerse de pie y abrir la puerta de una vez, quiso hacerlo por puro instinto, por necesidad de saber qué estaba ocurriendo al otro lado, quién había llegado, quién estaba hablando con quién y, sobre todo, si Marcus permitiría que Damian siguiera ensuciando su nombre.Pero se contuvo, porque su cuerpo aún no estaba en condiciones de soportar sobresaltos innecesarios, porque la lesión en el cóccix seguía siendo demasiado reciente, demasiado delicada, como para exponerse a una caída, un mal movimiento o incluso un simple empujón accidental, porque solo bastaba muy poco para que la herida empeorara, y ella no estaba dispuesta a terminar nuevamente en manos de un médico, vulnerable, inmóvil y dependiendo de los demás, porque ya había pasado suficiente humillación.Aun así, tampoco podía ignorar lo que estaba en juego, por un lado, quería averiguar si Arthur, Marcus y Larry serían realmente capaces de defenderl

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    La tención en la mansión Jackson no disminuyó, aunque por supuesto Marcus pudo dormir al lado de su esposa, o al menos lo intentó, ya que durante la mayor tiempo de la noche, se dedicó a cuidar de ella, no sólo la ayudaba a girarse en la cama, obligándola a no permanecer mucho tiempo en una misma posición, también se encargó de masajear sus piernas, brazos, y en especial su espalda, con verdadero esmero cubrió esos mismos cardenales que él le había provocado, con el ungüento que el médico había recetado, y Helena lo aceptó de buena manera, pero aquella pequeña paz, que no lograba ser perdón y mucho menos aceptación, se fracturó una vez más a primera hora de la mañana.Marcus se había levantado aún más temprano de lo normal, dispuesto a conseguir el perdón de Helena y ese no era a través de una disculpa vacía, mucho menos cometería el error de comprarle flores, o llegar con alguna joya excéntrica, porque su mujer valía mucho más que la típica disculpa que usaría un abusador, y es que a

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    Aun así, entró con cautela y Helena alzó la vista de inmediato, y su expresión fue una mezcla de agotamiento, enojo y desconfianza.—¿Y ahora qué quieres?Definitivamente estaba molesta, y con razón, por lo que Marcus alzó las manos, no en rendición, sino en un intento torpe de mostrarse menos amenazante.—Será la última vez que lo diga, no lo hice a propósito, y sé que eso no cambia nada, lo sé muy bien, solo vine a cerciorarme de si necesitas algo, y si no necesitas nada, no te molestaré, pero nunca olvides que este también es mi cuarto.Helena apretó los dientes y aunque tuvo ganas de refutarlo, no pudo, porque era verdad, esa también era la habitación de Marcus, y lo peor era que, en ese instante, sí necesitaba algo, porque hacía media hora que intentaba ponerse de pie sin lograrlo, y en verdad necesitaba ir al baño.—Necesito ir al baño. —dijo al fin, manteniendo el tono más digno que pudo.Por supuesto que Marcus no se burló, ni hizo ningún comentario cruel, no la humilló, solo

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