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Capítulo 6

Auteur: Lilly Saucedo
last update Date de publication: 2025-05-24 02:40:56

No sé si ofenderme o reír.

—¿Acaso soy tu esposa? No voy a hacer todo lo que digas.

Guardo lo que me falta y me doy la vuelta para ir a cafetería,pero él está parado justo en frente de mí,con los brazos sobre el pecho y una expresión en el rostro que da miedo.

—¿Mi esposa?

¡Diablos! ¿Porqué tengo la boca tan grande? Ahora luce como si estuviera furioso.

—No somos amigos Santiago,ni somos nada para que te metas en mis cosas. Así que deja las cosas así.

Él me sigue dev
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    El golpe no llegó de inmediato. Al principio, seguí con mi vida como si nada. O al menos lo intenté. Me repetía que todo seguía igual, que no importaba lo que ese maldito mecánico hubiera dicho, porque yo seguía siendo el mismo de siempre. Pero la mentira no duró mucho.Empezó con cosas pequeñas. Reacciones más bruscas de lo normal, noches en las que el sueño no llegaba y la necesidad de pelear como si eso pudiera hacerme olvidar. No funcionaba. Así que empecé a beber más. Al principio, solo unos tragos después de cada pelea, luego en cualquier momento del día. Para calmar la rabia, para no pensar. Para no recordar esas palabras que se habían incrustado en mi cabeza como un maldito virus.“No eres mi hijo.”La frase me perseguía. Aparecía en mi mente cuando menos lo esperaba. A veces en medio de una conversación, otras justo antes de un golpe, haciéndome perder el foco. No podía seguir así. Así que dejé de dormir.Las peleas se hicieron más violentas. Antes peleaba con control, con es

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    La euforia de mi pelea con Tania sigue en el aire, pero para mí ya es cosa del pasado. No me importa lo que digan, ni las miradas que ahora me siguen a todas partes. Me acostumbré demasiado a estar sola como para emocionarme porque, de la nada, todos quieren estar cerca. Santiago sigue distante. No se ha dirigido a mí desde la pelea, y aunque no voy a admitirlo en voz alta, hay una parte de mí que esperaba otra reacción. Una pelea, una burla, algo. Pero no. Solo silencio. La paz dura poco. Porque justo cuando creo que puedo relajarme, el problema me encuentra. —Bonito espectáculo el de la otra noche. La voz grave y rasposa me saca de mis pensamientos. Me detengo en seco. No reconozco a la persona que me habla, pero tampoco necesito mucho para darme cuenta de que no es un estudiante. Es un hombre. Mayor. Alto, con una chaqueta de cuero gastada y cicatrices en los nudillos que no dejan dudas de a qué se dedica. Me observa con una media sonrisa ladeada, co

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