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Capítulo 5

Auteur: Lilly Saucedo
last update Date de publication: 2025-05-23 09:44:41

El sabor de la sangre inunda mi lengua,con un dedo toco mi labios, está reventado. ¡Bien,eso me sirve!

Pongo las manos en guardia y protejo mi rostro. El chico lanza un golpe,pero está vez falla. Es la única oportunidad que tuvo de tocarme,nunca les dejo avanzar más de eso. Cuando me alzo lanzo mi golpe y éste le impacta directo en el rostro. Lo veo aullar de dolor,le he quebrado la nariz que ahora luce hinchada y llena de sangre. No es tan malo como se ve,las narices son exageradas,sangran cómo locas y se inflaman demasiado haciendo creer que es algo grave,pero no. Estará bien,bueno,no si yo lo permito.

Me ha dado un golpe,el necesario para hacerme molestar lo suficiente para que reaccione. Lo tomó por el pecho y empiezo a repartir más golpes a su cara,pero este idiota ya no reacciona. Supongo que mi primer golpe lo ha nockeado.

Se escucha el bullicio de la gente,gritan mi nombre y Froy se acerca para alzar mi mano.

—¡Díaz es el ganador!

Por supuesto que lo soy,hoy podría reventar al que se me ponga enfrente. Sigo molesto,en mi mente sigue resonando las palabras de América,ella tiene quién la defienda y no he podido saber quién es.

—¡Oye! Estuviste de miedo.

JC se acerca con una toalla blanca y una botella de agua,me las extiende y yo las tomo sin mucha emoción. Su sonrisa le cubre medio rostro,está de buen humor.

—Hoy me siento capaz de golpear a cualquiera. Él enseguida alza las manos en señal de paz.

—¡Tranquilo, hermano! Que haya paz.

—¿Qué hora es? Alzo la vista para buscar a Froy,quiero mi maldito dinero para poder largarme de una vez. Mía está sola,o eso es lo que creo.

—Justo la hora de la diversión. ¡Casa vacía!.

Escucho que JC grita muy fuerte y un montón de silbidos se escucha resonar. ¡Maldición! No puedo quedarme,no sé porqué hace eso.

Veo a Froy a lo lejos pelear algo con unos chicos,se voltea justo a tiempo. Le hago un gesto con los ojos y él me pide ir a su encuentro.

—Me largo.

Le aviso a JC que corre detrás de mí.

—¿Qué? ¿Por qué? No me hagas esto Díaz,todo mundo irá a festejar tu triunfo.

¿Quién diablos le dijo que deseo festejar algo?

—Festejen ustedes,yo debo ir a casa.

Él me observa,jamás haría un comentario fuera de lugar sobre ir a cuidar a mi hermana pequeña.

—Bien,llama si necesitas algo. Yo asiento con la cabeza y me acerco a Froy que me lanza un fajo de billetes.

—Estuviste estupendo muchacho,pero no te confíes demasiado,es solo un paso más para tu meta.

No estoy confiado,sé que vencer a David es difícil. Ha sido campeón del círculo por tres años seguidos,pero yo lo seré este.

—Copiado.

Respondo y después me largo de ahí.

Tengo que caminar,JC se ha ido a festejar con su gente y yo no quise hacerlo. Pronto podré comprar mi propio coche,tengo suficiente ahorrado para hacerlo.

Tardo casi una hora para llegar a casa y al hacerlo me doy cuenta que Mía no está en casa y mi madre no ha tenido la decencia de decirme que se la ha llevado. Arrojo los tenis lejos,mis pies duelen.

Escucho a Max ladrar con fuerza para después callarse. Es extraño porque él jamás se calla. Salgo tan rápido que no le doy oportunidad de escapar a quien haya entrado.

América está en mi patio,lleva puesta una camiseta que le queda muy larga,pero solo le cubre lo justo.

—Vine a avisarte que tu hermana está en mi casa,tu madre salió muy rápido. No pudo esperarte,por si gustas pasar por ella,está dormida.

tan rápido que no le dió tiempo de esperar,que jodida mentira le habrá inventado para largarse.

—Bien,pasó por ella en un momento. Solo quiero darme un baño,si puedes ayudarme con eso.

Le pregunto,no quiero molestar a Mía si no es necesario. Ella me lanza una mirada,se me olvida que luzco como la m****a.

—Claro,no hay problema. Y de ser posible lava tu herida,no querrás tener que explicar a tu hermana por qué tienes un labio roto.

Su interés me causa ternura,pretende ser la mala,pero solo consigue preocuparse por mí.

—Sin problema,pasó por ella en 20. No te quitaré más tiempo.

Ella se da la media vuelta y lanza un manotazo al aire restando importancia a lo que acabó de decirle.

—Deberías llevar ese atuendo a clase,atraerías a más gente que con tus pans enormes.

Hablo por lo bajo sin intención de que me escuche,pero ella se detiene un momento como si lograra hacerlo.

(….)

—¡Vamos! Tenemos mucho que no salimos a ningún sitio,necesito tu opinión experta.

Tania me pone gestos que pretenden ser tiernos,pero me molesta más su insistencia que su actitud.

—Ni de broma,no voy a gastar de mi tiempo buscando ropa para mujer,además,tengo cosas que hacer.

Ella me lanza una mirada retadora,pero eso no me afecta. Nadie ha podido obligarme a hacer algo que no quiera,nunca.

—¡Segovia! ¿Qué diablos te hiciste?

Escucho los gritos en el aula. Me giro de inmediato para ver el alboroto. America va entrando al salón de clase con una camiseta de una banda de metal que ambos escuchamos,debajo lleva un short tan pequeño que parece que no lleva nada. Sus piernas se ven largas y torneadas. Me hace querer tocarlas. ¡Diablos! Me escuchó…

—¡Chica! ¿Todo eso dónde lo tenías oculto? Te ves genial. Jessica hace un escándalo de eso. Me molesta,todos la están observando. Algunos tipos la devoran con los ojos y empiezo a sentir como la rabia sube por la garganta y se atora ahí.

—Un chico me pidió vestir así más seguido,sólo quise darle gusto. La veo sonreír y toda mi furia se va al carajo. ¿Qué diablos está pasando? ¿Quiso dame gusto? Mi corazón se acelera de la nada,y ahora me uno a los tipos que no pueden dejar de verla,luce tan hermosa que me siento estupido que no puede dejar de verla.

La clase se termina y todos van hacia la cafetería. America siempre ha sido la última en salir,me hago el tonto guardando cosas que ni sabía que usaba.  Tania me espera en la puerta como si fuéramos algo y me molesta esa actitud,parece un maldito perro marcando su territorio,se equivoca,yo no soy de nadie.

—Así que quisiste darme gusto Segovia.

Ella no me había visto,la veoponerse tensa y girar la vista para ambos lados,ya estábamos solos. Tania se largó en cuanto vio que no iría hacia ella.

—Dijiste que debía vestir más seguido así,sólo quería probarte que no pasa nada si lo hago.

La veo tratar de ser valiente y eso por alguna razón me pone mal. Hoy no deseo que me tema,pero ella luce a la defensiva.

—Y tengo razón,te ves bien así. Pero no vuelvas a hacerlo.

Ella luce contrariada.

—¿Se puede saber porqué no?.

¿Por qué no? Ni yo sé qué responder,sólo sé que me molesta verla de esa forma frente a los tipos que se la devoran,no me gusta que nadie más pueda ver lo que solo yo veo. Porque hasta ahora sólo yo había podido verla de esta forma.

—Por que no,no eres una maldita zorra para vestirte así,eso déjalo para tu casa. Yo estaba equivocado.

Me costó decir esas palabras,pero son ciertas. La dejo sola y me largo antes de que empiece a sacar conclusiones equivocadas

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