Share

Divorcio

Author: Daly3210
last update publish date: 2024-05-22 18:35:56

—Niños, mamá y papá ya no podrán seguir juntos—informó Adeline con tristeza, aquella tarde, luego de haber hablado con el abogado que tramitaría su divorcio.

—¿Por qué, mamá?—preguntó Camilo, el mayor de ellos.

—Es difícil de explicar, cariño—comenzó, tratando de encontrar las palabras adecuadas para decirlo—, pero cuando las personas ya no se aman, lo mejor es alejarse para no hacerse daño mutuamente. Algo así pasó con nosotros, ya no nos amamos como antes y no queremos lastimarnos en el proceso.

«Mentira», pensó. Humberto ya la había lastimado lo suficiente.

—¿Quiere decir que no veremos más a papá?—Lucio no pudo ocultar el temor en su voz, era el más menor y amaba a sus padres por igual.

—No, cariño—Adeline acarició su mejilla—. Claro que no. El hecho de que nosotros ya no nos entendamos no tiene nada que ver con ustedes. Son nuestros hijos y siempre los amaremos y estaremos disponibles para cada uno. Así que no tienen que tener temor. Todo estará bien, mis pequeños—dicho eso, los abrazó.

Las lágrimas acudieron a sus ojos, pero la reprimió sin que sus hijos se dieran cuenta. No quería que la vieran llorar, no quería que la vieran débil.

Días después, Adeline recibió la llamada de su hermano. En esta ocasión el tema a tratar no era simplemente un saludo o ponerse al día con los pormenores de sus vidas, Gustavo estaba muy molesto.

—Adeline, cómo es posible que no me hayas informado de tu divorcio—reclamó, conteniendo apenas el enojo en su voz—. Tuve que enterarme por el abogado de la familia, prácticamente lo soborne para qué me explicará qué estaba sucediendo. Se supone que eres mi hermana y deberías de confiar en mí.

—Lo siento—murmuró. No se trataba de un tema de confianza, solamente no quería que su hermano se involucrara y conociéndolo, iría a reclamarle a Humberto—. Sé que debí llamarte antes, pero estos días han sido demasiado complicados, Gustavo. No sabes lo mal que me siento—no pudo contener un sollozo.

—Adeline—su hermano sintió que se le rompía el corazón al escucharla hablar de esa manera.

—Esto es muy difícil—continuó sollozando a través del teléfono—. Los niños están tan tristes, no sé cómo mostrarme fuerte ante ellos, siento que me derrumbo más y más con cada día.

—¿Pero qué pasó, Ade?—quiso saber su hermano—. ¿Por qué esa decisión tan de repente?

—Humberto me fue infiel, Gustavo. Y ha sido muy doloroso—las lágrimas caían como cascada por todo su rostro—. Duele mucho, de verdad duele.

Esos últimos días no había dejado de verse en el espejo con aprehensión, hasta su propio reflejo parecía burlarse de ella. “Gorda” “fea”, sentía que le gritaba cada vez que intentaba mirarse. Ahora no soportaba ni siquiera verse a sí misma, su autoestima estaba por el suelo.

—¡Es un malnacido! ¡Le haré pagar por esto!

—No, Gustavo, por favor—suplicó con voz trémula—. Justo por esto no quería decirte.

—Adeline, no vuelvas a ocultarme nada, nunca más.

Suspirando tuvo que prometer que no lo volvería a hacer. Esa misma tarde sintió la necesidad de darle un giro a su vida y ese deseo la dirigió a la peluquería.

—¿Cuénteme que desea hacerse, señora?—le preguntó el peluquero.

—Por favor, quisiera mejorar mi apariencia de alguna manera. ¿Podría ayudarme con eso?—pidió poniendo todas sus esperanzas en ello.

Adeline salió del salón de belleza convertida en una mujer diferente. Su cabello, que antes era lacio, ahora estaba adornado con suaves rizos. Su color cobrizo natural se había mantenido, pero su nuevo estilo le daba más soltura a su melena.

—Estás lista para firmar el divorcio, querida—dijo el encargado de dejarla de esa manera.

—Gracias.

Al día siguiente, Adeline asistió a la oficina del abogado en compañía de su hermano. “No pienso dejarte sola en esto”, había dicho él, tajante, sin darle derecho a réplica.

—Pero miren a quienes tenemos aquí—se burló Humberto en cuanto los vio llegar al edificio—. ¡Al dúo eficiente!—completo con un aplauso lleno de sarcasmo.

—Más te vale mantener tu boca bien cerrada, Humberto. A menos que no desees volver a usarla nunca más—le amenazó Gustavo. Sus ojos relucían con furia, un tipo de furia que era muy difícil de contener.

—Oh, amenazas de mi cuñadito—continuó mofándose—. ¿Pero qué piensas hacer, Gustavo? ¿Siquiera puedes pararte de esa silla?

Gustavo cerró los puños con fuerza, mientras deseaba tener la habilidad de ponerse de pie. Si no fuese por ese maldito accidente que lo dejó en silla de ruedas, estaría en ese mismo instante agarrando a su ex cuñado a golpes y dejándolo desfigurado en el proceso.

—No necesito rebajarme a tu nivel—dijo con voz calmada, peligrosamente calmada—. Hay otras maneras de garantizarme de que tu vida sea miserable. Afortunadamente, tengo el poder y tú, en cambio, siempre has sido un don nadie.

—Pues ustedes dos me deben todo—soltó Humberto afectado por sus palabras—. Si no fuera por mí, su querida empresa estuviese en la ruina. Y estoy seguro de que no necesitarán mucho tiempo para que finalmente quede completamente en la quiebra, después de todo, ¿quién la va a manejar? Un inválido y una triste y fea ama de casa.

—¡Maldito!

La silla de ruedas se agitó y Adeline tuvo que sostenerla fuertemente, para que su hermano no se lanzara al suelo por el esfuerzo que hacía.

—Basta de habladurías—dijo ella, firme—. A lo que vinimos—y pasó a la oficina del abogado, más segura que nunca de su decisión. Lo único que lamentaba era no haberse dado cuenta antes de la basura de hombre que tenía por esposo.

Una vez dentro de aquellas cuatro paredes la tensión se volvió casi asfixiante, las miradas venenosas iban de parte y parte.

—Deben firmar aquí—indicó el abogado.

Adeline tomó la pluma y garabateó su firma en medio de muchos pensamientos de superación. Le demostraría a Humberto, y a todos los que la menospreciaron lo valiosa e inteligente que era. Les demostraría que ella sí podía manejar una empresa…

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • De esposa despreciada a CEO empoderada   Capítulo 010

    La puerta de la habitación fue cerrada a duras penas. Entre besos y caricias se fueron desvistiendo mutuamente, el desespero estaba presente en cada una de sus manos, las cuales parecían nunca estar conformes de tocarse. Se entregaron a la pasión en aquel motel de paso, uno que vieron de camino a la universidad, y al cual simplemente no pudieron resistirse a entrar. Necesitaban consumar aquella relación que recién iniciaba. Porque sí, aquel sería el inicio de noches fugaces cargadas de adrenalina y una entrega sin límite. La entrega de dos amantes. —Patri...Sophie no era capaz de articular ninguna palabra coherente. Se sentía ida, perdida, entre aquella pasión desatada. Los dos se movían al ritmo de la necesidad que sentían sus cuerpos: más profundo, más rápido, más intenso.Pero nada parecía ser suficiente. Necesitaban más y más del cuerpo del otro. Se besaban con desesperación, mientras sus partes se encajaban repetidamente. El sudor y los fluidos de ambos inundaban aquel colc

  • De esposa despreciada a CEO empoderada   Capítulo 009

    —Lindo anillo —halago Luisa a la hora del almuerzo.Sophie miró el anillo que usaba en su mano izquierda, un instante antes de levantar su mirada y encontrarse de frente con unos ojos dorados. Le mantuvo la mirada por un segundo a Patrick, un segundo en el que parecieron decirse muchas cosas y que a la vez no se dijeron absolutamente nada. —¿Es de compromiso? —se interesó Laila. —No es de promesa —contestó Roberto por ella, tomando su mano y acariciándola suavemente. —Oh, quiere decir que piensan casarse en un futuro. —Sí, algún día —decidió responder finalmente. Esa era la verdad. Si iba a casarse con alguien, ese alguien tenía que ser Roberto.La conversación murió después de eso y decidieron pasar a otros temas. Sophie pudo percatarse de que Patrick la estaba viendo más de lo normal y eso de alguna forma la puso nerviosa. Una hora más tarde, cuando salía de una de sus clases, el muchacho la interceptó en uno de los pasillos de la universidad. Sus intenciones eran desconocidas

  • De esposa despreciada a CEO empoderada   Capítulo 008

    Todo había terminado. Los días volvieron a la normalidad, a aquel ritmo monótono que siempre los había acompañado. Ya no había búsquedas en los pasillos, ya no había esa sensación de peligro y excitación a la que rápidamente se había acostumbrado. Ahora, cuando su mirada se encontraba con aquellos ojos dorados, no había más que un mínimo reconocimiento de parte de ambos.Eran como dos extraños que compartían juntos un secreto. El secreto de haberse unido carnalmente, de haberse entregado a una pasión que estuvo a punto de dejarlos a ambos calcinados. Afortunadamente, pudo detenerlo a tiempo... O, por lo menos, eso esperaba. -Amor, no olvides lo de esta noche -le dijo Roberto un instante antes de darle un beso en los labios.-No lo he olvidado, amor. Nos vemos más tarde -se despidió de su novio, bajándose del auto que acababa de dejarla en la puerta de su casa. La castaña se adentró a aquel lugar tan conocido, pensando en la cena a la que asistiría dentro de unas horas. Los padres

  • De esposa despreciada a CEO empoderada   Capítulo 007

    Cuando Sophie regresó del baño, evitó mirar a la pareja que tenía delante. No hizo ningún comentario para llamar la atención e incluso las palabras que salieron de su boca fueron contadas. Se concentró solamente en su novio y en la bonita relación que habían cultivado con el paso de los años. Porque sí, a pesar de su reciente infidelidad, las cosas con Roberto siempre habían sido muy sanas. Se enamoraron desde niños, niños que se regalaban cartas y se sonrojaban cuando compartían miradas. Todo fue fluyendo a paso lento, un día a la vez, hasta llegar a lo que habían formado hasta entonces.Roberto había sido su único novio, al igual que ella de él y por eso su padre, tan estricto, no se había opuesto. Quizás esa falta de experiencia fue lo que la motivó a lanzarse en los brazos de otro. Quizás se dejó engañar por aquel concepto que había escuchado tantas veces en el pasado. "Experimentar" ¿Qué de bueno podía haber en eso? Tarde descubrió que nada, tarde se dio cuenta de que aquel

  • De esposa despreciada a CEO empoderada   Capítulo 006

    Sophie se removió incómoda en su silla, cuando su novio se acercó peligrosamente. Se suponía que habían ido a la casa de Roberto a estudiar para un examen importante que tenían el viernes, sin embargo, su novio parecía creer que había oportunidad también para hacer otras cosas. Nada estaba más alejado de la realidad, porque no podía dejar que se le acercara. No cuando su cuerpo estaba lleno de marcas luego de su reciente encuentro con el mayor de los Morgan.—Es importante que nos concentremos en esto, Roberto —lo regaño, cuando el muchacho quiso remover la bufanda que estaba usando en su cuello. —Lo sé, amor. Pero no nos tomará mucho tiempo —insistió él con una voz insinuante que no le provocó nada. —No, necesito concentrarme —se rehusó, pero el verdadero motivo radicaba en lo que tenía oculto tras aquella prenda. Apenas habían pasado dos días desde el encuentro con Patrick, las marcas que había dejado en su cuello y hombro seguían vigentes. No podía permitir que Roberto las viera

  • De esposa despreciada a CEO empoderada   Capítulo 005

    —¿Qué crees que estás haciendo? —preguntó la castaña entrando detrás de él al baño de hombres. Ciertamente no estaba pensando, solo actuando movida por los celos.Patrick se giró para descubrir a una Sophie de mirada furiosa que parecía reclamarle algo, aunque no tenía ningún derecho a hacerlo. —¿Disculpa? —le parecían insólitas este tipo de escenitas.—No permitiré que te burles de mi amiga —le hizo saber la razón de su molestia, aunque esa no era ni de cerca la causa. El muchacho bufó antes de responder con indiferencia: —Eso no te lo crees ni tú misma. —Laila es mi amiga y sé muy bien que no la quieres, así que te pido que la dejes tranquila. —¿Y quién eres tú para saber a quién quiero y a quién no? Hazme un favor y deja de perseguirme —le soltó rudo, haciendo que toda su firmeza temblará para dejar en su lugar una sensación de vacío que no podía llenar con nada. ¿Por qué sus palabras le dolían si ya sabía que era un malnacido?Sophie sintió un malestar en el pecho ante la pos

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status