Share

CAPÍTULO 7: LA HUIDA

Author: IDMMS ⭐🐻
last update Petsa ng paglalathala: 2026-09-22 21:37:24

La lluvia no había cesado. Lo que al amanecer había sido un rocío frío y melancólico, se había transformado al caer la tarde en una tormenta brutal, despiadada, que azotaba la tierra como si el cielo mismo estuviera llorando por ella.

Isadora caminaba.

No sabía desde hacía cuánto tiempo. Sus pies, envueltos en botas de cuero que ya no le quedaban bien por la hinchazón, estaban entumecidos. Cada paso que daba sobre el barro espeso y resbaladizo de las Tierras Fronterizas le enviaba un escalofrí
Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App
Locked Chapter

Pinakabagong kabanata

  • Demasiado tarde, mi mate: Bajo tu luna, mi condena    CAPÍTULO 40: LA PROMESA

    La noche había caído sobre las Tierras Sombrías como un manto de terciopelo negro, salpicado por el brillo frío y distante de las estrellas. El campamento de la Manada de la Luna Sangrienta, que apenas unas horas antes había sido un hervidero de actividad, dolor y reconstrucción, finalmente se había sumido en un silencio agotado. Los lobos habían enterrado a sus muertos, habían reparado las brechas en la empalizada y habían caído en un sueño pesado, arrullados por el cansancio y la seguridad de haber sobrevivido un día más.Pero en la cueva privada del alfa, el tiempo parecía haberse detenido.El fuego de la hoguera central se había reducido a un lecho de brasas rojizas y anaranjadas que parpadeaban rítmicamente, proyectando sombras largas y danzantes sobre las paredes de roca. El aire olía a pino, a cera de abejas y a la esencia almizclada y embriagadora de Theron. Isadora estaba sentada en el borde de la cama de pieles, con las piernas cruzadas y un paño de lino húmedo en las manos

  • Demasiado tarde, mi mate: Bajo tu luna, mi condena     CAPÍTULO 39: LAS CONSECUENCIAS

    El sol de mediodía no trajo calor a las Tierras Sombrías; solo iluminó la magnitud de la devastación. El campamento de la Manada de la Luna Sangrienta, que la noche anterior había sido un bastión de resistencia, ahora era un campo de escombros, cenizas y silencio. El olor a carne quemada, a hierro oxidado y a tierra revuelta impregnaba cada rincón, pegándose a la piel y a la ropa como una segunda capa de luto. Isadora caminaba entre los restos de la empalizada sur, con las botas pesadas por el barro y la sangre. Sus músculos gritaban de agotamiento, y cada respiración le raspaba la garganta. A su lado, Theron avanzaba con el paso rígido. La herida en su hombro, aunque ya vendada por Elara, seguía sangrando ligeramente, tiñendo de rojo oscuro la tela de su túnica. A través del Vínculo del Espejo Lunar, Isadora sentía el dolor sordo y constante de él, pero también sentía su orgullo, su alivio y la inmensa, abrumadora gratitud que le profesaba.—Perdimos a doce lobos —dijo Theron de re

  • Demasiado tarde, mi mate: Bajo tu luna, mi condena    CAPÍTULO 38: LA BATALLA

    El amanecer no llegó como una promesa de luz; llegó como una sentencia de sangre. El cielo sobre las Tierras Sombrías se tiñó de un rojo enfermizo, una mezcla de las primeras luces del día y el humo denso que se elevaba desde la empalizada sur destruida. El aire olía a cenizas, a carne quemada y al hierro oxidado de la sangre derramada. Pero debajo de todo eso, Isadora podía oler algo más: la determinación inquebrantable de su manada.La Manada de la Luna Sangrienta no se había roto. A pesar del ataque sorpresa, a pesar de la traición de Vespera, a pesar de las pérdidas, los lobos de Theron se habían reagrupado con una disciplina forjada en años de exilio y supervivencia. Ahora, formaban una línea defensiva sólida frente a los restos del campamento, con los escudos levantados y las espadas desenvainadas. Y en el centro de esa línea, hombro con hombro, estaban Theron e Isadora.Isadora respiraba con dificultad. El sudor le pegaba el cabello a la frente, y sus músculos ardían con el

  • Demasiado tarde, mi mate: Bajo tu luna, mi condena     CAPÍTULO 37: EL ATAQUE SORPRESA

    La niebla en el Valle de los Susurros no era solo humedad; era el aliento frío de la muerte esperando su momento. Isadora estaba agazapada entre las rocas de la cresta norte, con el arco tenso en sus manos y una flecha de punta de obsidiana lista para ser disparada. A su lado, Theron era una estatua de músculos tensos y paciencia depredadora. Su espada larga descansaba sobre sus rodillas, y sus ojos dorados escaneaban la oscuridad del valle, buscando el brillo del metal o el movimiento de las máquinas de asedio de Aurelius.Según el plan, el alfa de la Manada del Sol debería haber entrado en el valle hace una hora. Pero el valle estaba vacío. Isadora frunció el ceño. Cerró los ojos por un segundo y dejó que el poder de la Luna Espejo fluyera. El halo plateado en sus iris se intensificó, y el mundo a su alrededor se transformó en una red de hilos de luz. Buscaba las intenciones, los hilos rojos de la malicia y la agresión del ejército de Aurelius. Pero los hilos rojos no estaban en

  • Demasiado tarde, mi mate: Bajo tu luna, mi condena     CAPÍTULO 36: LA TRAICIÓN DE VESPERA

    El viento en la frontera norte de las Tierras Sombrías no solo cortaba la piel; cortaba el alma. Vespera estaba de rodillas en el barro helado, frotando con un cepillo de cerdas duras las piedras de la letrina comunal. Sus manos, antes suaves y hábiles con las espadas, estaban ahora agrietadas, enrojecidas y sangrantes por el frío. El olor a estiércol y a humedad rancia le revolvía el estómago, pero no se detuvo. No podía detenerse. Si lo hacía, los guardias de Darius la azotarían, y ella no les daría esa satisfacción. A lo lejos, a través de la espesa niebla que cubría el valle, se veía el tenue resplandor anaranjado de las hogueras del campamento central. Podía imaginar lo que estaba sucediendo allí. Theron estaría en la cueva del consejo, rodeado de sus capitanes, planificando la guerra. E Isadora... Isadora estaría a su lado. Con sus ojos de miel y su maldito halo plateado, fingiendo ser una luna, fingiendo ser una estratega, fingiendo ser digna. Vespera apretó los dientes,

  • Demasiado tarde, mi mate: Bajo tu luna, mi condena    CAPÍTULO 35: LA PREPARACIÓN PARA LA GUERRA

    El aire en la cueva del consejo de guerra era tan denso que podía cortarse con un cuchillo. Olía a cera de abejas, a cuero viejo y a la tensión metálica de hombres y mujeres que sabían que la muerte estaba a la vuelta del esquina. En el centro de la estancia, una enorme mesa de roca pulida servía de mapa. Sobre ella, piedras de diferentes colores marcaban los territorios, los ríos y los pasos de montaña. Las piedras rojas, representando a la Manada del Sol, ya habían cruzado la línea del río de la Frontera. Aurelius había declarado la guerra. Theron estaba de pie en la cabecera de la mesa. Llevaba su armadura de cuero negro, y la capa con el emblema de la luna creciente caía pesadamente sobre sus hombros. Su rostro era una máscara de piedra, pero sus ojos dorados ardían con la luz fría y calculadora de un depredador que ya ha visualizado la matanza. A su alrededor, sus capitanes y betas, incluidos Darius y Kael, discutían en voz baja, señalando los pasos del norte.Isadora estaba a

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status