LOGIN-¿Por qué no? ¡Ambos firmamos y no había error en su redacción!- se levantó de su silla ansiosa.
-¡No necesitas alterarte! ¡Déjame darte una explicación!- -¿Explicación? ¡Mauro, tu madre debió relatarte todo! ¡ Tu asistente también!- su voz comenzó a elevarse por la conmoción.- ¡Aunque no lo recuerdes, yo sí! - Mauro se acercó hacia ella y le sostuvo por los hombros, intentaba calmarla. -¡Diana…no te alteres…déjame hablar -le pidió con voz suave.- -¡No me toques! ¡Aléjate!- Había olvidado lo fuerte que era, trató de empujarlo pero no lo movió ni un centímetro. -¿Qué ocurrió entre nosotros para que no quieras que te toque?- -Cuando recuerdes todo, esto no te importará…- ¿Qué impide la entrega de esos papeles en tribunales? ¿Tu pérdida de memoria? -Es por eso mismo.- -Tomamos la decisión antes de que pasara ese incidente.-sus hombros cayeron agotada. -Seth me explicó que el juez de familia rechazará nuestra solicitud de divorcio.- - ¿Por qué?? Cumplimos con el año de separación … ya no vivo en la mansión…no entiendo…- -Cuando nos cite el juez para confirmar el acuerdo, no puedo ocultar lo de mi pérdida de memoria, dirá que no estoy en condiciones cognitivas de tomar esa decisión.- -¿No puedes mentir al respecto?- aprovechó de tomar distancia y caminar hacia la ventana. -Por el poco tiempo de matrimonio, nos enviarán a terapia de pareja, tendremos que esperar el plazo que él nos indique y sería mucho más demoroso. - Diana sentía la mirada del doctor en su espalda, siguiendo cada una de sus reacciones. Los argumentos de Mauro eran creíbles. -¿Hay alguna solución?- -No una rápida.- Había olvidado lo de la audiencia con el juez. Después de la firma de los papeles, el juez los citaría para confirmar la decisión de ambos de finalizar el vínculo. Lo del accidente de Mauro le afectó en cierta manera, olvidando ese paso. Tampoco era algo tan grave, era la primera vez que se divorciaba, era natural no estar al tanto de eso. Mauro era asesorado por el abogado de la familia, tenía quien le explicara el paso a paso. Ella por su parte, dejó que todos los trámites los hiciera Mauro. No le dio oportunidad de buscar ayuda. La misma noche de bodas le informó que ese matrimonio tenía fecha límite y que no intentara seducirlo. Ilusamente trató de demostrar su inocencia, pero Mauro sólo prestaba atención a las palabras de su madre. No tenía otra opción más que casarse con él o su padre le haría traspasar las acciones de la clínica a nombre De La Cruz. No quería perjudicar a la abuela Gi ni a su familia. Tenía un año para ahorrar dinero y en caso de que su padrastro abandone a su madre por no ayudarlo en su plan, podría financiar en parte la carrera de su hermano menor. Su hermano estudiaba medicina y le faltaban varios años para finalizar. Su salario de enfermera no sería suficiente para mantener una casa y el estilo de vida de su madre. Y ambos estaban acostumbrados a una vida de ricos. Por otro lado, se sentía en deuda con Sebastián de La Cruz, por darle su apellido y un techo. Pero eso no justificaba que se apropiara de forma fraudulenta de la empresa de otros. No era momento de recordar a esa familia, porque en el presente no eran nada. Cambio su apellido, se quedó solo con el apellido de su madre y suprimió su origen paterno. -¿Cuál es tu plan?- -Mientras no recupere mi memoria, no podemos divorciarnos.- confirmó con toda calma. -¿Cuánto tiempo estiman los médicos en que recuperes todo?- -No se aventuran en darme una fecha.- Suspiró agotada. -Llevar el apellido de tu familia es una carga que no puedo manejar.- -Siento no poder liberarte de este vínculo.- -Sólo quiero cumplir mi palabra contigo.- -¿Cuál?- -Prometí que no volverías a verme, nunca más.- La frase le dejó helado y lo desconcertó unos segundos. -¿ Planeabas dejar la ciudad?- -Dejar el país, no tengo familia que me reciba o apoye, puedo trabajar como enfermera en Estados Unidos, manejo el idioma, pero tengo que reunir el dinero para vivir unos meses allá sin trabajar. -Yo podría dártelo.- -No quiero más deudas contigo, ni con nadie. -¿Y tu padre? ¿De La Cruz no puede ayudarte?- De La Cruz no es mi padre biológico, me insultabas aludiendo que la sangre que corría por mis venas era de un ambicioso ladrón. -Eso fue muy cruel de mi parte.- expresó con voz sentida. -Lo cruel fue que no creíste en mi palabra, necesité mostrarte una prueba de ADN para que dejaras de hablar.- Escuchar eso, le hizo sentir vergüenza de sí mismo. ¿Pero por qué fue tan duro con ella? No era una mujer peligrosa a simple vista. Si le preguntaba, Diana le diría que pregunte a su familia y se negaría a dar su versión. Habló más de lo que imaginaba. Entonces, cuando recuperes la memoria, puedes llamarme e iré al tribunal, no me moveré de este lugar. - le dijo resignada. Llevaba un año viviendo como una mujer separada, unos meses más no le afectarían. No es lo que pensaba- …- -No quiero el divorcio.--¿Cómo que estás muriendo?- la confesión de su abuela lo dejó congelado. - Tengo un tumor en el colon, es operable pero no saben si mi corazón soporte la cirugía.- Diana escuchaba esas palabras y no daba crédito a su veracidad. - ¿Un tumor? ¿Así de la nada?- interrogó Diana. -No es de la nada, tengo algunos antecedentes por parte materno.- - ¿Cuándo es la cirugía?- -En un mes.- -¿Aceptará la cirugía aunque puede morir?- los tiempos no le calzaban. - En cualquiera de los casos ese será el final, no quiero ser una carga, tampoco perder mi libertad.- - No puedo creerlo.- expresaba su nieto sin dar crédito a sus palabras. - Por eso tengo un par de deseos que quiero cumplir.- - ¿Eso nos incluye a nosotros?- preguntó Diana - Sí.- -Sospecho que sé lo que quiere…- - No soy una mujer tan difícil de satisfacer. - No puede ser…- Diana estaba segura de lo que quería.- -No sigan con el divorcio…estoy segura que ambos no se quieren separar.- Era una tontería pedirle eso. -
El coche que pasaría por Diana estaba puntualmente fuera de su edificio. Se fueron por la autopista y se libraron del alto tráfico de ese horario. La recibió el mayordomo de la mansión y le hizo pasar a la sala de espera. Quien salió por ella no fue la abuela Giulianna -Diana ¿qué haces aquí?- le preguntó un descolocado Mauro. -Vine porque tu abuela me citó.- -¿Mi abuela?- -Sí, me pidió vernos para cenar.- -A mí también me invitó.- -Los cité a ambos, quería reunirme con los dos, tenemos muchas cosas que hablar.- -¿Para qué necesita que estemos los dos?- -Necesitamos aclarar malentendidos del pasado.- -Sobre la clínica, eso quedó saldado hace más de un año.- habló Diana. -Los mismos ojos de su esposo, la estudiaban preocupada. - Pequeña...- abrió sus brazos para abrazarla.-... ¿Qué hicieron contigo? ¿Estás comiendo bien?- pellizcaba sus mejillas molesta por la imagen desgastada de la chica. -Disculpe por no contactarme antes con usted... no quería provocarle más molesti
- Aunque se casó contigo, las acciones siguen a su nombre y mi apellido junto a él, traspasarlas a su esposo no será tan rápido.Julia no entendía nada, los observaba discutir pero no entendía porque estaba tan enojado Sebastián de La Cruz.Diana justo llegó en ese momento e intervino.-Tu apellido no está en esos papeles, padre.- confesó.-¿Cómo?--Te confiaste en que viste la firma de la señora Giuliana Santibañez, pero no revisaste mi firma.- tomó la carpeta con la copia del contrato y le mostró- Escribí Diana Palma, no Diana de la Cruz ¿ sabes lo que significa?-El rostro de su padrastro se deformó por la rabia no esperaba ese movimiento.-Me traicionaste.- gruñó.- Cambie mi apellido hace un mes, no tengo parentesco sanguíneo con este señor, es mi padrastro, me dio su apellido para casarse con mi madre, es cierto, hice que firmara ese contrato, pensando que era una simple encuesta, pero antes de entregarte el original, firmé con mi apellido materno, en definitiva, las acciones n
Tomó el valor de hablar con Mauro sobre el problema de la empresa familiar, siguió las instrucciones que le dio la abuela Giulianna. Por supuesto, Mauro estaba furioso por lo que intentó hacer Sebastían De La Cruz, podía demandarlo e impugnar la validez de esos papeles pero serían meses de batalla legal y podría perjudicar la imagen de la red de clínicas. - Déjame ayudar a recuperar la clínica de tu abuela.- -¿Cómo podrías hacerlo?- -Si te casas conmigo, padre no podrá tocar las acciones de la clínica, porque están a mi nombre, insistirá en que se las venda pero no me prestaré para su juego sucio. -¿Por qué harías eso?- -Por….amor…- las palabras apenas eran audibles y la cara se volvía roja. - ¿Amor?- observaba sus reacciones. - Me enamoré de usted doctor…- dijo en ese momento, se arrepentía de haber confesado sus sentimientos en la actualidad. - Sabes que amo a otra persona ¿O no?- -Lo sé y comprendo el sacrificio que implicaría aceptar este matrimonio, sólo será p
La discusión fue interrumpida por Mauro quien pasó justo en ese minuto a verle.La actitud desagradable de la rubia cambio de inmediato por una fingida amabilidad.-Disculpa por confundirte con el personal de servicio de la clínica, no sabía que eras su enfermera.- le dijo a Diana con expresión humilde.El rápido cambio de actitud, desconcertó un poco a la enfermera, el tono de voz y postura de la mujer era otro ante la presencia de su novio.Entendía en parte la desconfianza de su paciente en la novia de su nieto.No era alguien en quien se pudiera confiar.-Entiendo.- respondió.- Bienvenido señor, los dejaré solos para que conversen con tranquilidad. Volveré a las seis para administrarle su terapia señora Santibañez.- -Se lo agradezco señorita.- -¿Cómo se comporta la paciente?- le preguntó Mauro antes de que abandonara la sala.-Va todo bien, es una paciente cooperadora, la herida operatoria está muy bien y desde mañana el kinesiólogo le ayudará a levantarse.- le comunicó incómoda
Diana recordaba el día que conoció a Giulianna.Le entregaron en turno que era una adulta mayor que sufrió una caída en la ducha, le habían operado durante la noche y la fractura de cadera fue reducida con exito.Le comentaron que no era muy comunicativa y que era muy quisquillosa con el lavado de manos.Si bien vio el apellido Santibañez no lo asoció a los fundadores de la clínica.Menos que era la directora de la red.No le dieron esa información cuando le entregaron a la paciente.Estaba en una sala VIP pero como otras pacientes de esa clínica con poder económico.Cuando fue a revisarla, la mujer leía el diario y no levantó la vista para saludarle.-Señora Santibañez, soy la enfermera del turno de día, necesito revisar su herida.--¿Te llamas Diana verdad?- leyó su nombre en la credencial.-Así es.--¿Puedes revisar el cateter de mi mano? Le dije a tu colega pero me dijo que estaba funcionando bien.- le mostró su mano.-Cateter…- repitió extrañada.- ¿Usted es de el área de la salud







