MasukHabían pasado varios días desde lo sucedido con el arrogante e idiota de Ivanov. Supe que era un empresario muy famoso en toda Rusia, Europa y Estados Unidos, sumándole que era el hombre más rico de toda Rusia y el segundo en todo el continente europeo y por si no fuera poco, era un completo mujeriego.
Ahora elegía mi atuendo para esta noche, no quería irme muy descarada, pero tampoco pretendía aparentar ser una santurrona...algo que no me quedaba. Elegí un crop—top de cuero rojo, un jean del mismo material tiro alto negro y unos tacones del mismo color. Al terminar de arreglarme esperé varios minutos a que llegaran mis amados amigos, estaba a nada de cancelar y perderme en mis novelas. Para cuando estuve a punto de llamarlos llegaron los tres: Tamara, Lara y Andrés, en cuanto escuché los pitidos desesperados del automóvil salí.
—Hola Len —saludaron al unísono. Sonreí sentándome en uno de los asientos de atrás.
—Estas que arde, déjame decirte que si no me gustaran los penes sería la primera en ir tras esa vagina tuya —dijo Tamara con su tan fino vocabulario.
Todos empezamos a reír por sus ocurrencias sabiendo muy dentro de nosotros que todo lo que decía era verdad.
—Ustedes dos se ven malditamente perras sexys, tú no te quedas atrás Andrés, te recibiría sin parar toda la noche —observé como Tamara cambiaba su semblante a uno completamente serio—. Pero eres mi amigo y primero está la amistad —Aclaré, mirándola de reojo.
¿Era yo, o esta mujer gustaba de Andrés?
—Calma Tamara, ya sabemos que es todo tuyo —Bromeó Lara. Logré ver por el retrovisor un pequeño rubor en el rostro de Andrés—. Además, es como nuestro hermano, sería raro.
— ¿Qué hay con mi amigo Lena? —preguntó Andrés rápidamente.
Maldito.
— ¿Qué? ¿Le sucedió algo? —me hice la desentendida.
Mi no relación con él no sería un tema de conversación en estos momentos, ah no claro que no.
—Sí, dice estar bajo el efecto Lena —comentó burlón. Las chicas me miraron fijamente y yo solo pude sonreír inocentemente—. Tal vez aparezca por acá, aunque lo dudo. Tenía mucho trabajo.
—Antes de que quieran bombardearme con preguntas no hablaremos de ello —las señalé severamente—. Espero que en verdad tenga mucho trabajo, no quiero verlo…no hoy por lo menos.
Les pregunté sobre su día en el hospital cambiando rápidamente de tema a lo que todos empezamos hablar y a opinar sobre ciertos casos de pacientes y sus posibles diagnósticos.
Cuando llegamos a la discoteca, abrí mis ojos exageradamente cuando divisé la enorme y extensa fila que había.
Ni loca la haría.
—Si algún idiota empieza a propasarse con alguna de las tres solo es que me hagan una seña y estaré con ustedes, ya saben cómo son —nos recordó Andrés mirándonos fijamente. En estos momentos parecía mi padre.
—Sí, sí a la chingada. Yo solo necesito beber y un hombre con quien amanecer —confesé.
Siempre nos protegía. Era hijo único y uno de sus anhelos era tener otro hermano, pero sus padres no tenían esos planes, así que ese instinto de hermano mayor salía muy a menudo con nosotras y lo apreciaba mucho.
Era lindo tener un hermano mayor de vez en cuando.
Salimos del auto directo hacia la entrada. Fruncí mi ceño confundida, pero Tamara volteó a verme con un atisbo de sonrisa y entendí. No haríamos ninguna fila, pues, así como yo odiaba tener que hacerla, ella lo hacia el triple.
Al estar dentro me sorprendí con la magnífica estructura que tenía el establecimiento, sus paredes eran realmente altas dándole un toque más espacioso al lugar. Al lado derecho se encontraba unas grandes escaleras que daban paso para el segundo piso. El interior era blanco. En el techo y en algunas paredes alumbran diferentes luces de neón. Había una barra realmente larga y ancha, atrás de ella se encontraban seis barman´s sin camisa, la vista era simplemente maravillosa, todos seis tenían todo lo que podría enloquecer a una mujer.
Mientras más recorríamos el lugar, más encantada y fascinaba estaba.
Llegamos hasta una mesa que Tamara ya tenía apartada para nosotros. Lara y Andrés se ofrecieron a traer las bebidas.
—Sera una noche estupenda —susurré.
Después de diez minutos ya tenía a mis posibles candidatos. Este lugar parecía un harem, pero en este caso de hombres calientes y sexys. Tamara ya estaba bailando con Andrés y Lara y yo íbamos por el sexto chupito.
De repente, empezó a sonar “High de Whetha & Dua lipa”. Una sonrisa traviesa cruzó por mi rostro –era nuestro momento—. Agarré la mano de Lara y caminé hasta la pista de baile con ella.
Empezamos a movernos sensualmente con un solo objetivo, tener la atención de la cantidad de hombres posibles.
Ir a clases de twerking, salsa y bachata habían mejorado muchísimo nuestra movilidad y estaba ayudando, poco a poco empezábamos a llamar la atención hasta que lo vi entre tantas personas.
Nikolav Ivanov se encontraba a un par de metros mirándome fijamente de una manera tan escalofriante, que me causaba terror saber lo que estaba pasando por su cabeza. Fue inevitable no recorrerlo con la mirada.
Debería ser un delito ser tan caliente, estaría necesitando más de cinco litros de agua para recuperarme después de esto, creo que tuve un orgasmo visual
¿Acaso eso es posible?
Repentinamente, una sonrisa arrogante empezó asomarse en su estúpido rostro. Caí en cuenta que me había quedado más tiempo de lo normal admirándolo. Idiota.
Volteé mi cara y le avisé a Lara que iba al baño.
Era una completa travesía pasar en medio de cuerpos sudorosos y gigantes, cuando lo logré, me di un repaso por completo para saber si aún seguía intacta y mi atuendo presentable. Cuando vi que no había nada de que preocupase continué hacia el baño.
— ¿Cómo es posible que este acalorada con solo mirarlo? —me remojé un poco el rostro. Nunca en mi vida me había ocurrido tal cosa—. Estúpido Ivanov.
Pasaron varios minutos en los que trataba de controlarme. Deseaba que cualquiera regara su bebida en el espectacular atuendo que llevaba puesto el Sr. Ivanov.
Que infantil.
Cuando noté que me encontraba mejor decidí que era hora de salir.
Mala decisión.
No di más de dos pasos fuera del baño cuando mi pecho choco contra algo bastante duro. Me tambaleé a tal punto de estar a nada de caerme y darle un buen saludo por el culo al suelo, pero gracias a un par de grandes y musculosos brazos que me sostuvieron, evitaron tan doloroso saludo.
Se sentía bien, se sentía realmente bien su toque en mí.
Subí mi mirada dispuesta agradecerle al hombre caballeroso, pero al encontrarme con el idiota del Sr. Ivanov toda mi gratitud se evaporó.
Pensándolo mejor, hubiera estado bien saludar a mi querido amigo el suelo.
—Hola Srta. Petrov —saludó lento, saboreando cada silaba de mi apellido. Su profunda voz me hizo erizar.
—Hola Sr. Ivanov —respondí en un débil susurro. Si no hubiera estado tan cerca posiblemente no me hubiera escuchado.
—Sabe usted moverse muy bien, me pregunto cuántas más cualidades tendrá —exclamó, mientras una de su mano bajaba paulatinamente con dirección a mi culo.
En otro momento le habría insultado y golpeado, pero tenía ya varios tragos encima y como resultado, estaba traviesa y jugaría ese juego de dos. Me acerqué lentamente a su oído murmurando.
—Te sorprenderías el saber cuántas son, pero me temo que solo son para un público en especial —agarré su oreja entre mis dientes y tiré suavemente de ella.
Sentí como se estremecía y erizaban sus bellos. Su cuerpo opto una postura tensa, sonreí al saber lo que lograba en una persona como él.
— ¿Yo encajaría en ese público? —preguntó, con una voz sutilmente ronca. Su mano apretó mi cola.
Me acerque aún más, dándole pequeños mordiscos en su cuello y sintiendo el bulto que se empezaba a formar en su entrepierna.
Me estaba calentando…y mucho, pero era Lena Petrov, yo no me dejaba llevar por cualquier hombre.
—NO —respondí firme—. Hasta pronto Sr. Ivanov —me encamine hasta mi mesa con una sonrisa que ni Sokolov sería capaz de quitármela, incluso si me tocara toda una jornada haciendo tactos rectales.
Después de ese pequeño momento con el Sr. Ivanov quede con una temperatura no acta para ningún ser vivo. Ese hombre emanaba sexo por todos lados, tomo todo de mi autocontrol para no caer en sus garras y no tenía pensado caer, ese tipo de hombres que se creían los reyes del mundo no eran mi tipo. Aunque no podía hablar de más.
La carne era débil.
Decidí ir a la barra, después iría de nuevo con mis amigos.
Pedí un trago fuerte en cuanto llegué. Alguien se sentó a mi lado, pero no me importo, tenía cosas más importantes como olvidar aquel encuentro de hace minutos.
El barman llegó con mi bebida sonriéndome malditamente sexy y sin pensarlo me la tomé de un solo trago.
Abrió sus ojos sorprendidos y me guiño un ojo.
Tal vez podría esperar a que terminara su turno…tal vez.
—Deberías tomártelo con calma, es una bebida muy fuerte —escuché que decían a mi lado. ¿Mamá, que haces aquí? —. Me presento, Diamen Vasíliev.
Volteé a mirarlo sorprendiéndome en el acto. El ruso tenía lo suyo. Alto, musculoso y sonrisa perfecta. Era lindo.
—Lena Petrov.
—Y dime Lena, ¿qué hace una mujer hermosa tan sola?
—No estoy sola, vine con mis amigos, ¿tú? —respondí mirándolo fijamente—. ¿Por qué un hombre tan bello como tú se encuentra solo?
—Lo mismo —sonrió—. Vine con algunos amigos, pero de lejos vi a una hermosa y perfecta mujer caminar sola a la barra y me era algo totalmente imposible no ir tras ella.
Reí
—Tienes que mejorar tu nivel de flirteó —le recomendé entre risas—. Dejando a un lado tu horrible flirteó. Esta esplendida mujer quiere bailar y espera que tú la acompañes.
—Sera un placer —nos levantamos y fuimos hasta la pista de baile con work de fondo.
Empecé a moverme y a restregarme sobre Adriano sensualmente. Sus manos sujetaron con firmeza mis caderas enviando un calor a mi parte baja.
Tal vez ya había encontrado con quien pasar la noche.
Alcé mi vista y observé a Ivanov hablar muy animadamente con una morena.
Seguro y será el polvo de hoy —pensé quitando mi mirada de ellos.
Adriano se acercó aún más a tal punto que no quedaba ningún espacio entre los dos, su aliento chocaba en mi cuello provocándome leves sonrisas mientras su miembro empezaba a endurecerse y a crecer como resultado a mis movimientos atrevidos.
Reí internamente al pensar que hace minutos me encontraba en una situación muy parecía con Ivanov.
De pronto, empecé a sentirme observada y no de una buena manera, un escalofrió recorrió mi espina dorsal haciéndome erizar. Sabía de quien se trataba. Ivanov, él era el único que lograba ese efecto en mí.
Empecé a buscarlo con la mirada hasta que lo encontré
Trague fuerte al verlo, en su mirada solo podía percibir odio. Su mandíbula estaba tensa. Ese hombre podía pasar de causarme excitación a miedo en un segundo.
—Me tengo que ir —me separé y volteé a mirarlo—. Adiós, fue un placer conocerte.
Miré el lugar en donde se encontraba Ivanov, pero ya no estaba.
— ¿Qué? ¿Acaso hice algo mal? Si fue así lo siento de verdad, déjame invitarte una copa.
—No te preocupes, solo…tengo que irme, mañana tengo guardia.
—Oh claro, pero al menos dame tu número, quisiera poder verte otra vez —Asentí e intercambiamos nuestros números.
Nos despedimos de un beso en la mejilla, el prometiendo hablarme muy pronto y yo solo sonriéndole.
Cuando llegué a mi mesa no encontré a ninguno de mis amigos.
Busqué mi celular para escribirle a Andrés y avisarle que me iba. No quería estar ni un minuto más aquí.
Ya afuera de la discoteca mire por ambos lados para ver si encontraba algún taxi que me llevara a mi casa, pero no, no había ninguno. Me debatía muy seriamente si en volver a entrar y pedirle a Andrés que me dejara o irme caminando hasta encontrar un taxi. Mi debate interno se vio interrumpido cuando un “Lamborghini few off” edición limitada se detuvo justo al lado mío, vi como poco a poco la puerta del copiloto se levantaba dejando ver a Ivanov con su aura sexy, pero de terror mirarme fijamente.
—Súbase —Ordenó de una forma bastante tosca.
— ¿Qué? —cuestioné retrocediendo.
Mi instinto de supervivencia empezaba a florecer.
—No me haga repetirlo nuevamente.
—Estoy esperando un taxi, así que siga su camino —expliqué con convicción.
—No pasara ningún taxi, entre y no me haga perder más el puto tiempo.
Ok, este es el momento donde sales corriendo.
—Si le estoy haciendo perder su apreciado tiempo, váyase. No sé qué hace aquí —Su mandíbula se tensó.
¡Joder! la cague. Sí, mejor corría.
—Señorita Petrov, no funcionara —indicó. Se bajó del auto caminando hasta donde yo estaba—. Cuando le diga algo lo hace, punto. Ahora súbase, ¿O prefiere irse caminando sola a estas horas?
Preguntó y fue donde pensé que podría pasarme algo malo, aunque con él no estaba tan segura, me llevaba la m****a.
—Es…Está bien, solo porque no tengo otra opción —observé de reojo como apretó sus labios para retener una sonrisa—. Pero antes…
Me dirigí a la parte delantera del auto para capturar en una foto su placa. Se la envié a Lara explicándole que esa era la plata del automóvil en donde me había ido.
Nunca se sabe.
—No era necesario hacer lo que hizo, ¿No cree? —habló, cuando ya estábamos dentro de su automóvil.
—Mujer precavida vale por dos, por tres y por cuatro —respondí simple.
No dijo nada, solo asintió.
Cuando llevaba varios minutos conduciendo y mis neuronas empezaban a despertar por ese alto contenido de alcohol que había ingerido una pregunta llegó a mí alarmándome de inmediato.
¿Por qué no había pedido un Uber? Y lo más importante, ¿A dónde diablos pensaba llevarme si no sabía mi dirección?
—Sr Ivanov.
—Dime.
— ¿Acaso usted sabe dónde vivo?, porque nunca se lo he dicho.
—Está en lo correcto, nunca me lo ha dicho, pero yo lo sé toda Srta. Petrov. —concluyó con una sonrisa demasiado presuntuosa.
Ok Lena, te subiste al automóvil de un acosador, puede que te lleve al matadero y antes te viole, pero… mantén la calma.
—Sabe que lo puedo demandar por ello, ¿cierto? —pregunté—. Se le llama acoso.
—Acoso fue el que usted atrevidamente me hizo en el bar, por un momento pensé que me violarías. Aunque no la culpo, normalmente ese es mi efecto en las mujeres.
—Solo lo observaba como a todos —me defendí. Ni loca lo admitiría en voz alta.
—Sí, claro —respondió sarcástico.
—Bueno, pues yo pensé que si las miradas mataran hace rato usted lo hubiera hecho conmigo y más cuando me encontraba bailando con Adriano.
—Así se llama entonces —murmuró.
— ¿Qué?
—Nada —rodé los ojos y me recosté en el asiento.
En lo que restó de camino nadie volvió a decir nada. Nos sumimos en un silencio un poco incómodo, de mi parte al menos.
—Llegamos, hasta luego Srta. Petrov.
—Gracias por todo, Sr Ivanov —salí del auto y a paso rápido me dirigí a mi casa.
Por cosas del destino, por lo adormecidas que debían estar mis neuronas en ese momento, por alguna burla que posiblemente hice en mi pasado a una pobre alma o lo que sea. No recordé de los tres escalones que tenía mi casa antes de llegar al jardín.
El saludo que anteriormente casi le hacía mi culo al suelo, ahora se lo hizo mi cara.
¡Mi rinoplastia!
— ¿Estas bien? ¿Te hiciste daño? —escuché a Ivanov preguntar mientras sentía como sus manos me agarraban firmemente de la cintura levantándome.
—Claro que estoy bien —respondí completamente avergonzada, ni muerta expresaría el dolor que estaba sintiendo—. ¿Acaso nunca viste a una persona saludar al suelo?
—Deja de utilizar el sarcasmo conmigo —me regañó.
—Entonces no pregunte estupideces. ¡Claro que me hice daño!
Continúe el camino que quedaba hasta mi puerta viendo el piso para más precaución. Saqué mis llaves y abrí. Estaba por entrar, pero un jalón de brazos me hizo voltearme.
—Que mier… —no alcance a terminar, pues sus labios se posaron sobre los míos golpeando nuestros dientes en el acto.
Me permití disfrutar de esos suaves y carnosos labios por unos segundos. Cuando creí que ya era suficiente lo separé de golpe.
— ¿Que cree que hace? —pregunté aparentando estar enojada.
Muy adentro de mí quería nuevamente esos labios sobre los míos. El estúpido sabía besar y era uno de los mejores besos que me habían dado en toda mi vida, claramente me encantaría poder repetirlo, pero no, Nikolav Ivanov no me convenía.
—La beso —respondió con tranquilidad.
Desvíe mi mirada a su auto, me observaba con tanta intensidad que no era capaz de soportarla.
—Pues no lo volverá hacer.
Escuché su risa, atrayendo de nuevo mi atención hacia él. Tenía una risa demasiado ronca y hermosa, era una melodía para mis oídos.
Estúpido Ivanov.
—Lena —pronunció mi nombre suavemente—. Cuando yo quiera te puedo besar y no lo podrás impedir.
—Nikolav, cla...
—Sr Ivanov para usted —me interrumpió con aires de grandeza.
— ¿Qué? — Cuestioné atónita—. Tú me puedes llamar por mi nombre y yo no lo puedo hacer con…usted.
—Exacto —reconoció apretando sus labios para evitar reír.
Me recriminé cuando quería escuchar de nuevo esa melodía.
—No perderé más mí tiempo, tengo mucho sueño y esto ya ha sido mucho —confesé entrando a mi casa—. Addio…Nikolav.
Nombré su nombre con una sonrisa mientras cerraba la puerta, lo último que alcancé a ver fue una sexy sonrisa de su parte.
Idiota.
—Y eso es todo… Acabamos —suelto un suspiro de alivio al saber que la cirugía fue todo un éxito.Cinco largas horas de cirugía, aunque no me puedo quejar, no es nada comparado con las que he tenido que hacer en estos últimos tiempos.Felicito a todo el equipo, y procedo a quitarme el vestuario que se requiere para una cirugía. Voy a mi locker en donde arreglo un poco mi cabello, y me perfumo para así no tener que oler tanto a hospital. Miro la hora dándome cuenta que aún tengo tiempo para visitar a Nikolav en su trabajo y de paso, salir almorzar juntos.No hemos tenido mucho tiempo juntos estas últimas semanas, lo cual me preocupa, aunque todos estos años hemos venido fomentado la confianza y el amor más que nada, no puedo descuidar mi matrimonio y mi familia.Solo nos vemos en las noches, aunque hay días en donde ni eso, ha estado viajando mucho estos &
—100 razones para amarte —susurro leyendo el pequeño cartel que se encuentra al frente mío.Sonrió viendo el camino de carteles que hay. Empiezo a caminar leyendo uno por uno.Porque pudiste ver más allá de lo que todos veían en mí.Porque me aceptas como soy.Porque contigo aprendí el significado de amar.Me tienes paciencia.Porque haces las mejores m*m*d*s.Rio sin poder evitarlo, no es Nikolav si no dice o escribe algo como eso.Porque eres una mujer fuerte, luchadora y soñadora…tengo que admitir que me gusta presumirte delante de todos, lo hago casi siempre.¿Cómo me puedo pasar de reír a llorar en solo un segundo?Por tu voz, porque me alegra todos los días cuando la escucho.Por ser mí amiga.Por ser mi novia.
Un mes.Noah empezaba a tener pequeños movimientos en sus dedos, su avance era lento, pero seguro. Había estado trabajando mucho en mi paciencia, porque eso era lo que necesitaría para este camino con mi bebe…paciencia, mucha paciencia.Dos meses.Ya no eran pequeños movimientos con sus dedos, ahora eran movimientos con sus manos y empezaba agarrar fuerza. Cada noche los mellizos lo visitaban para narrarle de principio a fin su día, Noah parecía muy entretenido escuchándolos y podía ver la tristeza en sus ojos cuando ya era la hora de dormir. Nos turnábamos con Nikolav para dormir en su cuarto. Por alguna razón le daba temor irse a dormir.Tres meses.Empezaba a tener movimientos con sus brazos. Sus piernas aún no respondían, pero con el tiempo lo harían y aprendería a caminar. Mi bebe mejoraba, cada día se veía mejor que el anteri
"Me estorbas, así que quítate Lena".Toda posible calentura se me paso al escuchar de sus labios aquellas palabras que tanto odio.Me dolieron sus palabras y juro que lo golpeare si algo más sale de su boca.— ¿Si tan tote estorbo que haces aquí? ¿Por qué estás en mi habitación?Alza una ceja y una sonrisa burlona adorna su rostro.—Te dolieron mis palabras... ¿Cierto?Pa que te digo que no si, si— ¿Por qué piensas que me dolieron? —cuestiono alejándolo de mí.Agarra mis manos subiéndolas arriba de mi cabeza. Se acerca tanto que nuestras respiraciones se mezclan y yo sólo puedo rogar para que esa maldita toalla se caiga.—Porque, así como te dolieron mis palabras, así mismo me dolió tu maldita indiferencia —escupe con enojo.Con que eso era.
POV NIKOLAVSeis años, seis malditos años donde estuve separado de mi familia, donde no supe nada sobre ellos.Simplemente seis años que nunca recuperare.¿La cárcel? Una completa mierda. El primer año fue duro, no había un día en que no estuviera a punto de arrepentirme para volver con mis hijos, con mi mujer y a matar a cualquier idiota que se quiera pasar de listo conmigo.Siempre existen novatos que piensan que te pueden joder tu vida, que te pueden ordenar o amenazarte. Por desgracia ellos se toparon conmigo. Mi yo normal no les hubiera advertido, solo actuaria, pero mi yo de ahora, el que quiere hacer las cosas bien por su familia lo hizo y muchas veces.Me sorprendí de mí mismo, pero siempre llega ese momento donde ya no puedes y con mucha pena y lastima los tuve que matar… Está bien, amito que no sentí nada de esa mierda, al contrario, d
De coma a estado vegetativo.El estado vegetativo es una fase posterior al coma, cuenta con dos grupos. El primero, formado por la gran mayoría de pacientes, los que no están conscientes, y el segundo grupo: un pequeño porcentaje de pacientes que, aunque están en estado vegetativo, están conscientes, y por tLara , entienden lo que está pasando a su alrededor.¿En qué grupo se encuentra Noah?En el pequeño porcentaje sin duda, lo que paso ese día fue la primera vez de muchas veces en donde me apretaba la mano o simplemente lloraba.Verlo llorar y pensar que se esfuerza por despertar, o simplemente para emitir una palabra, un sonido, o cualquier otra cosa, son momentos donde me mata por dentro, mi corazón se daña poco a poco.La desesperación, la angustia de ver a tu hijo en ese estado, sin comunicarse contigo y ver cómo pasan los días, mese







