LOGINPUNTO DE VISTA DE AMAROK
Caminando de un lado a otro de la habitación donde Azrael dormía después de haber llorado y preguntado cosas que no necesita saber cuando no se va a quedar, no podía concentrarme en mis pensamientos, no sabía que estaba bien y que no. Incluso la decisión que había tomado antes era tan frágil como para volver a mirarla.
Azrael dormía tan tranquila que no quise acercarme a ella y despertarla.
¿Sería esta la sensación de protección que estaba predestinado a sentir en cuanto la encontrara?
Paso a paso, me acerqué a ella. No pude evitar sonreír.
Merry me había dicho que no era una adolescente fácil. Había sufrido durante toda su vida para tener que llegar a ser así. Una chica testaruda que no respetaba a su madre después de todo lo que le había hecho. Y ahora, escuchar que su hermana está muerta y negarse a creerlo.
Lentamente tomé su mano entre las mías. —Tienes que salir de aquí, Azrael. Primero tienes que volver al mundo tal y como lo conocías. No puedo...— un gañido invadió mi garganta. —No puedo ser tu compañero. No puedes ser mi compañera. Yo... cometí un error... yo...— las lágrimas salieron de mis ojos y cayeron sobre su mano. —Soy un... monstruo.
Controlándome, sabiendo que era la única forma que tenía de hacer que se alejara de mí y del dolor que le iba a provocar en cuanto supiera la verdad, me sequé las lágrimas.
—Yo, Alfa Amarok Meyer, te rechazo, Azrael, como mi compañera por tu propio bien. Juro que es por tu propio... bien... lo juro.
EL PUNTO DE VISTA DE AZRAEL
TRES DÍAS DESPUÉS
—Toma esto, por favor—, Merry me tendió una taza de té. —Pronto te pondrás bien. Ya viene Amarok.
Tosí mientras me sentaba a beber mi té caliente. —¿Por qué le necesito? Llevaba tres días fuera.
Merry y mi madre se miraron. No tuve tiempo de preguntar la razón por la que se miraban así. Habían pasado tres días desde que oí a mi madre decirle a su amiga que mi hermana había muerto. Yo negué, ella no podía ser y tal vez esa era la razón por la que me sentí tan mal de repente.
—¿Cómo te sientes, mi amor?—. Mi mamá tomó mi mano. Se la aventé lejos.
—No me hagas creer que te preocupas por mí.
—No quiero discutirlo contigo.
—¡Yo tampoco!
—Puedo entender que no te sientas bien, Azrael, ¡pero no tienes permiso para hablarme así!
—Voy a hacer una llamada—, se excusó Merry tras ver esta escena.
—¿Por qué eres así, Azrael? No te das cuenta de lo duro que es para mí tener que verte así y no hablo de lo enferma que estás ahora?
—¡Déjame recordarte que fuiste tú quien destruyó nuestra familia, engañaste a mi padre, te divorciaste de él cuando estaba dispuesto a perdonarte!
—¡Él no era mi pareja!— Gritó ella.
—¿Qué? ¿De qué estás hablando, mamá? ¿Un compañero? ¿Qué demonios es un compañero?
—¡No lo entenderás, al menos no ahora!
No pude evitar reírme al recordar lo que había oído por casualidad hacía tres días. —Hombres lobo, cazadores... Mi hermana fue asesinada, no se escapó con su novio. ¿Qué demonios, mamá?
Los ojos de mi madre se abrieron de par en par y luego se giró.
—¿Qué has cogido ese día para estar hablando de criaturas que sólo existen en las películas? Hombres lobo... Hombres lobo... ¡qué chiste más gracioso!
PUNTO DE VISTA DE AMAROK
Observando la zona donde la manada estaba construyendo el viñedo no podía dejar de pensar en la persona que había dejado atrás. Había sido claro con Merry, no podían estar en la mansión en cuanto yo regresara.
Sonó mi móvil. Una vez más era Merry.
—¿Hola?
—¡¿Dónde estás, Amarok?! Te lo dije innumerables veces, ella no se siente bien, está sintiendo tu ausencia, ¿dónde estás?
—Es más fácil para ella superarlo ahora, antes de que conozca este mundo.
—Una vez que te conoció no hay vuelta atrás.
—Una vez que ella sepa lo que le hice a su hermana, no hay retorno para el dolor que voy a sentir. La he rechazado. No hay nada que puedas hacer—. Colgué sintiendo ese dolor agudo en el corazón que aparecía cada vez que sabía que Azrael no estaba bien.
Suspiré con fuerza. Lo sentía mucho por ella, pero no había nada que hacer. Era una mocosa, no sabía nada de nosotros, ahora había una vuelta que teníamos que tomar.
PUNTO DE VISTA DE AZRAEL
Mis ojos se ahogaban en lágrimas. Las palabras se me habían atascado en la garganta. Sentí que mi conciencia se separaba de mi cuerpo, no había ningún movimiento del que fuera consciente. Mi madre me había confesado la verdad.
—Tu hermana murió en este lugar, en el bosque. Fue un homicidio tan trágico, alguien la mató, no sabemos nada de esa persona. Sólo se encontró una parte de su cuerpo. Eso es todo, Azrael... Tu padre y yo no queríamos hacerte pasar por esto. Lo siento, mi amor, lo siento mucho.
No pude resistir lo que me decía y salí de la habitación. Mi madre me dijo que habían encontrado a mi hermana en el bosque. Necesito hablar con ella, necesito sentirme cerca de ella.
Sintiendo que el corazón se me desgarraba, llegué al bosque donde no pude resistir más y caí de rodillas.
—Lo siento mucho, Elena, siento mucho haber pensado que eras un mal ejemplo para mí. Lo siento mucho, Elena.
—No tienes que disculparte con quien fuera—. Me llamó una voz masculina.
—¡Era mi hermana... mi hermana!
Una mano en mi hombro me hizo girarme con lágrimas en los ojos. Frente a mí había un hombre, sus ojos oscuros, el caballo negro, corpulento, usaba una chaqueta de cuero y jeans que enmarcaban su cuerpo. Su piel estaba perfectamente bronceada, sus labios gruesos, el tono profundo de su voz… Era un hombre en toda la extensión de la palabra. Y yo, como tonta, no podía dejar de mirarlo. Estaba hipnotizada, pero no de la manera en la que Amarok me había hecho sentir. Esto era diferente. Completamente diferente.
—Me llamo Alex y a partir de ahora no hay herida en tu corazón que no vaya a curar.
Me sequé las lágrimas para ver mejor al hombre que tenía delante.
—Alex—, susurré.
Más o menos de la misma edad que Amarok, pelo negro, ojos castaño oscuro, una sonrisa asesina. ¿Por qué todos tenían ese aspecto?
—Me llamo...— Me interrumpieron.
—¡Azrael!
—¡Déjala en paz! ¡Tú no tienes derecho, bastardo! — Oí que se acercaba una tercera voz.
En un abrir y cerrar de ojos todo lo que vi fue a Amarok corriendo a nosotros con el gesto endurecido, después, tomó a Alex por el cuello de la camisa. Me levanté y di un paso atrás, parpadeando innumerables veces. Amarok tenía a Alex contra un árbol.
No sabía lo que estaba viendo pero juro que pude notar como los ojos de Alex cambiaron de color pero no solo eso, sus dientes.
Ni siquiera era consciente de lo que veía.
PUNTO DE VISTA DE AZRAELSabía que era demasiado tarde para salir. Sabía que si Amarok descubría que estaba aquí, me mataría. Pero cuando corría de vuelta al almacén, pude ver el coche negro de Zulema, lo que significaba que ella estaba allí con él. Corrí más rápido. No quería tener problemas con Amarok. No quería que me dijera lo que debía hacer y lo que no. Estaba viendo a Alex a espaldas de Amarok y quería seguir haciéndolo por las cosas que me había explicado esta noche.Con el pecho subiendo y bajando como si hubiera corrido una maratón, abrí la puerta principal y entré en la casa de la manada de un solo movimiento. Pensaba que había salido victoriosa cuando de repente sentí las miradas de tres personas sobre mí. Mi sonrisa se esfumó. ¡Maldita sea! ¡Maldita sea! ¡Maldita sea! Fui una estúpida, fui demasiado estúpida al pensar que Amarok no se enteraría.La mirada de Amarok cambió al verme entrar. La mirada de Zulema también cambió al ver que Amarok me miraba. La única que me miró
PUNTO DE VISTA DE AZRAELTodavía muerto de miedo, Merry me había llevado a otra habitación del paquetón. Todo mi cuerpo temblaba, mi mente seguía en ese momento en el que si no hubiera sido por Alex, no estaría aquí, o al menos lo peor ya habría pasado. Amarok me trajo aquí pero, para ser sincera, estaba fuera de mí. Merry trató de tranquilizarme, pero era casi imposible hacerlo cuando este momento me traía viejos recuerdos.—Relájate, cariño, todo va a salir bien—, dijo Merry, preparándome un café.—No debería haber ido con ellos... No debería haber confiado en ellos... Me siento tan...—Shhh, cariño, shhh, no digas nada más. Amarok debe estar cuidando de ellos, Azrael, no tienes que decir nada más.Miré a Merry con los ojos llorosos. —¿Merry?—Sí, mi angelito.—Merry, ¿todos los hombres de aquí son así? Cuando Amarok me dijo que una manada no traiciona a los mismos miembros de la manada, quise creerle. Quería pensar que era diferente de nuestro mundo, ¡pero no, Merry! No es diferent
PUNTO DE VISTA DE AMAROKSalí del coche en cuanto llegué al almacén. Conrad y Merry salieron de la furgoneta que había conducido Conrad. Por fin habíamos vuelto. Los viñedos estaban limpios, el vino con cinco años de crianza había sido entregado y yo había firmado los documentos. Gracias al trabajo de mi gente todo ha sido posible.Conrad había estado conmigo todo el tiempo, porque cuando yo estaba ocupado con algo, él entraba en escena para salvar el día. Merry también había decidido acompañarme porque era la propietaria de una parte de todo el viñedo. Fue a firmar unos documentos para vender algunas de las viñas que había allí. Básicamente, todos teníamos muchas cosas que hacer y, en un estado de emergencia, tuvimos que irnos.No pude evitar suspirar cuando recordé que dentro de la empacadora estaba esa bestia rebelde. Ya sabía que Sandra había tomado la decisión de marcharse sin ella y me alegré de que tuviera la mente abierta cuando le dije que lo mejor para Azrael era quedarse aq
PUNTO DE VISTA DE AZRAELTRES DÍAS DESPUÉSDesde que Amarok me dijo que si quería salir con mi coche, tenía que hacerlo con Conrad haciéndome compañía. Yo no sabía conducir así que necesitaba la ayuda de alguien me gustara o no. Me moría por aprender a conducir pero me negaba a que Conrad me enseñara. Conrad me odiaba. Conrad me odiaba más de lo que había odiado a nadie en su vida, lo notaba por la forma en que me miraba con tanto desdén. Si Amarok no estuviera tan ocupado con sus cosas, ya le habría pedido ayuda. No entendía la razón del desdén de Conrad. Parecía ser feliz cuando Zulema estaba cerca de Amarok. Todo el mundo decía que Zulema iba a ser una buena Luna: era guapa, inteligente, astuta, sexy y todo lo que había que tener para ser una buena Luna.Al diablo con ser una Luna. Zulema competía conmigo por algo que yo no quería. Yo sólo quería mi libertad. Sólo quería olvidar que estaba aquí y volver a mi vida.Dando golpecitos con el pie en el suelo de madera, esperé el café qu
PUNTO DE VISTA DE AZRAEL—Y no necesitarás dejar la manada. Aquí lo tienes todo. Si necesitas algo o quieres ir al centro comercial, puedes pedirle a Conrad o a Merry que te lleven. El dinero no es problema, puedes pedir lo que sea y mi gente te lo traerá—, dijo Amarok sin dirigirle la mirada a Azrael; por el contrario, se mantenía ocupado en sus asuntos, haciendo cosas como firmar documentos, revisar y rayar otros. Era como si yo no fuera importante para él en absoluto. Podía estar allí todo el día con los brazos cruzados contra el pecho y a él no le importaría, algo que me molestaba. Quería arrancarle la cabeza. ¡Realmente quería arrancarle la cabeza!—¿Qué? ¿Ahora pretendes ser como un padre? ¡No necesito tu estúpido dinero, Amarok! ¡Sólo quiero ser libre! Al menos mírame cuando me hables—. Levanté la voz.Amarok respiró hondo antes de levantar la voz y me miró. —Por favor, Azrael, no quiero empezar una pelea contigo.—Bueno... ¡lo único que tienes que hacer es soltarme!—¡No puedo
EL PUNTO DE VISTA DE AZRAELSe me cortó la respiración. Mis latidos aumentaron y mis miembros se congelaron. Tenía la cara de Amarok tan cerca de mí que sabía que si me acercaba unos centímetros volvería a besar sus labios carnosos. Todo mi cuerpo ardía de deseo, ¡Sí! Así se llamaba esta emoción, ardía en deseo. Al tenerlo tan cerca, los recuerdos me asaltaban. ¡Joder! Recuerdo cuando me besó el cuello, la clavícula y bajó un poco. '¡Bésame, cabrón de mierda! ¡Bésame ahora!’ —¿No lo entiendes, verdad, Azrael? —Susurró tan cerca de mí que sentí su aliento en toda mi cara. —No sé de qué estás hablando—, le dije. No pude evitar mirar sus labios carnosos. —¡Me hirvió la sangre cuando vi que estabas a punto de entregarte a él! Se me fue la cabeza. Azrael, ¡lo habría dado todo por estar en el lugar de ese hombre! Eso era exactamente lo que quería oír. Quería saber qué era lo que le había hecho pegar a Charlie. Sin embargo, no iba a ser la primera en ceder. ¡Me gustaba! ¡Me gustaba có







