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4 - No siento nada por ella

last update publish date: 2023-08-09 07:58:40

Durante la madrugada en Seattle, Rebecca y Peter decidieron terminar la noche con amigos.

- Amiga, gracias por todo. Te quiero y es genial estar de vuelta. ¿Qué te parece si salimos este fin de semana? ¡Solo nosotras, chicas!

- ¡Buena idea! Estoy emocionada por ponernos al día. Ahora ve con tu novio. Parece que él tiene planes para ustedes.

- ¿Qué planes? Deja de ser tan misteriosa. Sabes que no me gusta eso, ¿verdad? - Preguntó ella, curiosa.

- Vamos, amiga. Es hora de divertirse. Sabes muy bien lo que ambos estuvieron planeando mientras estabas en el MIT y cambiaban mensajes atrevidos. ¡Apuesto a que él solo adelantó algunas cosas! - Melissa sonrió, observando la incomodidad de Rebecca. - Disfruta la noche, amiga. - Se aleja hacia los otros amigos, viendo a Peter acercarse.

- ¿Lista, cariño? ¿Vamos? - Rebecca sonríe forzadamente y se dirige hacia él. Durante el trayecto hasta el apartamento de Peter, se siente aprensiva, sin estar segura si está lista para lo que está imaginando. Peter interrumpe sus pensamientos con una pregunta. - Amor, pareces distraída. ¿Qué pasa?

- Lo siento, no es nada. Solo estoy cansada del viaje. - Cuando llegan al apartamento, una mesa decorada con velas los espera para una cena. - Wow, qué hermoso. ¿Lo preparaste tú?

- Sí, todo para ti, mi amor. He estado esperando esta noche. Solo no imaginé que cenaríamos con tus padres y que la fiesta se extendería tanto. - Peter se acerca y la besa durante varios minutos. - Dejaremos la cena para mañana. Ve a darte un baño. Debes estar exhausta. Yo arreglaré todo aquí.

Rebecca asiente y se dirige a la habitación. Prepara sus cosas y entra a la ducha. Mientras el agua cae, reflexiona durante varios minutos si debe avanzar con Peter. En este momento, cuestiona sus sentimientos, pensando si realmente lo ama. Aún envuelta en una toalla en la habitación, se pregunta si está lista. Justo cuando está a punto de ponerse su camisón, Peter entra y la abraza por detrás.

- Es tan bueno tenerte aquí, mi amor. Voy a ducharme y luego disfrutaremos de la noche, ¿de acuerdo? - Rebecca asiente con la cabeza. Va a la sala, toma su teléfono y envía un mensaje a André.

"Querido, ayúdame. Estoy con Peter y creo que va a suceder. Estoy nerviosa y asustada. ¿Qué debo hacer?" - Recibe una respuesta segundos después.

"¿Qué te dice tu corazón? ¿Realmente quieres esto? Si es así, no tengas miedo. La primera vez es extraña, pero intenta disfrutar. Si tienes dudas, no lo hagas y pídele que respete tu momento." - Ella reflexiona durante algunos minutos.

"Ok, te quiero. Nos vemos mañana." - Responde mientras lucha con su indecisión.

Decidida, Rebecca regresa a la habitación, lista para aprovechar el momento. Cuando Peter sale del baño sin camisa, ella se queda inmóvil, observando sus músculos y abdomen definido. Él se acerca y la besa profundamente, hasta que ambos se quedan sin aliento.

- Rebecca, te amo, te extraño todos los días. Quiero tenerte conmigo, sentir cada centímetro de tu cuerpo. - Peter dice, bajando el tirante del camisón de Rebecca, dejándola solo en ropa interior. Rebecca se sonroja y él la lleva a la cama. - Tranquila, cariño. Te gustará. No te haré daño.

Peter la besa nuevamente, explorando cada centímetro de su cuerpo. El corazón de Rebecca late rápido cuando él besa su pezón sobre el sostén. Ella suelta un gemido alto, lo que lo excita aún más. Peter quita el sostén y sigue besando sus senos. Cuando se acerca a su intimidad, la besa sobre la ropa interior mientras la observa. Nerviosa, Rebecca lo detiene justo cuando está a punto de quitarle la ropa interior.

- Por favor, detente. No sé si quiero esto. - Dice, levantándose de la cama.

- ¿Qué? ¿Cuál es el problema? ¡Hace un minuto parecía que te estaba gustando! - Peter la acerca y la vuelve a acostar en la cama, repartiendo besos por su cuerpo. Intenta quitarle la ropa interior nuevamente, pero Rebecca lo aparta y sale a la sala. Él golpea la cama frustrado. - Rebecca, ¿qué está pasando? - Pregunta, acercándose.

- Dije que no, Peter. No quiero. No me siento cómoda. Estoy cansada del viaje. Llévame a casa.

- ¿Estás bromeando? ¿Tienes 12 años? Eres adulta. Llevamos casi dos años saliendo. ¿Por qué no podemos hacer el amor?

- Peter, no quiero, simplemente. No me siento cómoda. Llévame a casa.

- Te estás comportando como la Virgen María. Rebecca, el sexo es normal. ¿Por qué tanto drama? Deja de romanticizarlo. Si quieres irte, vete. Pero ve sola. No mereces mi tiempo. - La reacción lo deja a ella sin palabras. Toma sus cosas y sale del apartamento de Peter.

Eran más de las dos de la madrugada cuando Nicolas y Alex finalmente llegaron a Seattle. Ambos estaban acompañados por Ryan, un abogado y uno de los mejores amigos de Alex. Después de hacer el check-in, Alex y Ryan decidieron beber en el PUB Tricks, cerca del hotel.

- Entonces, amigo mío, ¿cómo van las cosas entre tú y Sophia? Escuché que van a comprometerse en los próximos meses.

- No creas en rumores. No tengo idea de dónde sacan esas historias. Sophia es una buena mujer, pero el matrimonio no está en mis planes. No lo deseo y creo que ella tampoco. Parece que está siguiendo los deseos de sus padres, que quieren casarla con el único heredero de la familia Shaw.

- Alex, no te entiendo. Ella solía ser la mujer que amabas. ¿Qué pasó?

– Tal vez haya sido así antes. Pero ahora sé que no es lo que quiero. Puede ser que todavía sienta algo por ella, pero casarme no tiene sentido. Parece que nuestra relación se ha convertido en un acuerdo de negocios.

– Amigo, juro que necesitaría diez vidas para entenderte. Ser tu amigo es complicado, imagina ser tu esposa, novia o amante. – Alex ríe.

– Me preocupo por ella, solo eso. Quiero que esté bien. Es hermosa e inteligente, pero últimamente parece sin personalidad. Desde que asumió el negocio familiar, se convirtió en otra persona. Hace todo lo que le piden, ya no controla su propia vida. Y la constante presión de mi abuela, queriendo este matrimonio, me irrita. La familia es la razón de mi falta de interés en Sophia y viceversa.

– Entiendo, pero no sé si aceptará bien esa decisión.

– No es mi problema. No me voy a casar solo porque lo quieran. Ni siquiera sé si quiero seguir con ella. Pero no quiero hablar de eso ahora.

– Tengo algo que contarte. Estoy enamorado. Espero que me apoyes, tu opinión es importante para mí.

– ¿Enamorado de una pelirroja en particular? – Pregunta, observando la reacción sorprendida del amigo.

– ¿Soy tan predecible? ¿Cómo lo supiste?

– Noté las miradas que se intercambiaron entre ustedes últimamente. Deja eso de lado, Ryan. Solo fue un beso en la adolescencia y nada más. No siento nada por ella, y estoy seguro de que ella tampoco siente algo por mí. Espero que lo disfruten.

– Brindemos por eso, amigo. – Ryan sonríe, levantando su vaso de whisky. – Estoy profundamente enamorado de Christine. Creo que es la mujer de mi vida.

– Wow, solo puedo desearles felicidades y buena suerte. Es mi amiga, pero es un poco molesta, engreída y controladora. – Alex se divierte, haciendo reír a Ryan.

– No puedo estar en desacuerdo. – Siguen conversando y bebiendo en el bar.

Rebecca llega a casa y va directo a su habitación, sin despertar a sus padres. Se ducha en un intento por relajarse; el agua caliente se mezcla con sus lágrimas mientras reflexiona sobre la noche que pasó. Después de secarse, se acuesta en la cama y, tomando su celular, llama a André.

– ¿Por qué me llamas a esta hora? ¿No deberías estar descansando? ¿Cómo te fue? – André pregunta al contestar.

– André, no pasó. No pude. Me sentí insegura. Peter se frustró e incluso me dejó volver a casa sola. No sé qué hacer.

– Rebecca, dependiendo de la situación, yo también podría frustrarme. Somos hombres, después de todo. Trata de entender su frustración. Han estado juntos casi dos años y aún no han llegado a ese punto. Él realmente te ama, porque si fuera yo, habría renunciado hace mucho tiempo. Sabes que te quiero, pero las cosas deben ser claras. Queremos eso con nuestras parejas. – Rebecca se quedó en silencio por un momento.

– Tal vez solo sea mi miedo a decepcionar, a no ser lo suficientemente buena.

– No será así, la primera vez es complicada para ambos. Supera esto y trata si es lo que deseas. Ahora descansa y piensa en lo que realmente quieres. Te veré mañana por la tarde. Te quiero.

– También te quiero. Gracias por escucharme. ¡Hasta mañana! – Ella escribe varios mensajes a Peter, pero decide no enviarlos. Dejando el celular a un lado, apaga la luz de la lámpara y llora silenciosamente hasta quedarse dormida.

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