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Autor: Susan
last update Fecha de publicación: 2025-08-12 03:59:49

James se dejó caer en el asiento del auto, cerrando la puerta con un golpe seco. El silencio lo envolvió como una manta pesada. Metió la mano en el bolsillo de su abrigo y sacó el encendedor que Isabelle le había regalado en su cumpleaños.

Era elegante, discreto.

En uno de sus costados, el grabado aún brillaba bajo la luz tenue:

**“Si no fuera prohibido.”**

James lo sostuvo unos segundos entre los dedos, como si el metal pudiera calmar el fuego que llevaba dentro.

Encendió el cigarr
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Último capítulo

  • ENTRE HERMANOS Y SOMBRAS    EPÍLOGO

    La tarde en Belvedere Hill era suave, dorada, como si el sol supiera que debía quedarse un poco más. En los jardines de la mansión, globos pastel flotaban entre las ramas, mesas decoradas con guirnaldas esperaban a los invitados, y el aroma a vainilla y frutas frescas se mezclaba con las risas de los niños. Dos años habían pasado desde aquella doble promesa: primero la de James e Isabelle, luego la de Noah y Celeste, casados apenas dos semanas después. La boda de Noah y Celeste había sido todo lo que soñaron: íntima, luminosa, llena de música y miradas que hablaban de futuro. Hoy, sin embargo, no se celebraban votos. Hoy se celebraba vida. Era una celebración doble —o triple, según cómo se contara—. Los mellizos "Jack y William" de Noah y Celeste cumplían su primer año, y el tercer hijo de James e Isabelle "Aiden" también. Tres niños nacidos el mismo día, como si el destino hubiera querido sellar la unión de sus padres con una sincronía perfecta. Leah y Alex, ya con seis año

  • ENTRE HERMANOS Y SOMBRAS    310

    El oficiante recorrió la sala con la mirada. —¿Hay alguien que se oponga a esta unión? El silencio fue absoluto. Ni un suspiro. Ni un movimiento. —Entonces, por el poder que me ha sido conferido, los declaro marido y mujer. James se acercó. Isabelle lo recibió. El beso fue suave, contenido, pero lleno de todo lo que no se había dicho. No era un gesto para los demás. Era para ellos. Para lo que habían vivido. Para lo que estaban por vivir. Los invitados aplaudieron. Leah y Alex se abrazaron. Lucie y Camille se miraron con lágrimas discretas. Noah y Oliver intercambiaron una mirada cómplice. Y en medio de todo, James e Isabelle seguían ahí. Unidos. Reales. Finalmente, juntos. Después del evento, cuando los últimos pétalos habían caído y las luces del Club Altavista comenzaban a apagarse, James e Isabelle se retiraron discretamente. La ceremonia había sido perfecta, pero ahora les esperaba algo más íntimo: su luna de miel. Isabelle, fiel a su estilo, había dejado que Ja

  • ENTRE HERMANOS Y SOMBRAS    309

    Un mes después, esa certeza se transformaba en ceremonia. Era el día de la boda. Por órdenes estrictas de Camille —con el respaldo entusiasta de Lucie— James había tenido que dormir en la Mansión Moore la noche anterior. Él protestó, con su habitual sarcasmo elegante: —¿De verdad creen que separarme de mi casa va a cambiar algo? Isabelle ya está embarazada. Hemos compartido la cama más veces que el número de invitados. Esto es teatro. Lucie soltó una carcajada. —Exactamente. Y el teatro necesita que el novio no vea a la novia antes del acto final. Finalmente, entre bromas y miradas cómplices, James cedió. Pasó la noche con Noah, en la Mansión Moore, mientras Belvedere Hill se convertía en el centro de los preparativos. Esa mañana, la casa estaba llena de movimiento. Leah y Alex corrían por los pasillos con sus pequeños estuches de terciopelo, emocionados por llevar los anillos. Linda los ayudaba a vestirse, mientras Camille y Lucie, ya listas con sus vestidos color lila

  • ENTRE HERMANOS Y SOMBRAS    308

    La tarde se deslizaba con calma sobre York, como si el tiempo supiera que no debía apresurar nada. Los cuatro —James, Isabelle, Noah y Celeste— habían compartido el día entre risas, cafés breves y conversaciones que giraban en torno a la boda que se acercaba. Había una ligereza en el aire, como si todos supieran que estaban viviendo algo que pronto se convertiría en recuerdo. Después de almorzar juntos, James se alejó momentáneamente para ir a recoger su traje a *Sarto Privé*, el atelier donde había mandado a hacerlo a medida. Isabelle lo acompañó hasta la entrada, curiosa. —¿Y la corbata? —preguntó, con una sonrisa que escondía expectativa. James se giró, con ese aire de misterio que a veces usaba para provocarla. —Eso lo sabrás el día de la boda. Isabelle entrecerró los ojos, divertida pero no del todo conforme. —No me gusta que guardes secretos con estilo. —Es parte del encanto —respondió él, guiñándole un ojo antes de entrar. Isabelle no insistió. Sabía que James d

  • ENTRE HERMANOS Y SOMBRAS    307

    La luz de la mañana se filtraba con suavidad por las cortinas de la habitación principal en Belvedere Hill. Era sábado, y el silencio en la casa tenía ese ritmo lento que solo los fines de semana conocen. Isabelle se despertó antes que el sol terminara de elevarse. No se detuvo a mirar el reloj. Se levantó con una sensación que ya no podía ignorar. Fue directamente al baño. Al salir, James aún dormía, con el rostro relajado y el torso descubierto entre las sábanas. Isabelle comenzó a vestirse con movimientos silenciosos, pero al abrocharse la blusa, escuchó su voz ronca detrás de ella. —¿A dónde vas tan temprano? Isabelle se giró, sonriendo. —Saldré con Lucie. Solo un rato. James se incorporó un poco, apoyándose en los codos. —Disfruta. Te lo mereces. Isabelle se acercó a la cama, se inclinó y le dio un beso lento. —Te veo después. James cerró los ojos de nuevo, y ella salió de la habitación. Lucie ya la esperaba en la entrada, con gafas de sol y una chaqueta lig

  • ENTRE HERMANOS Y SOMBRAS    306

    Las risas de Leah y Alex se mezclaban con el murmullo de las hojas, mientras Gregory caminaba con ellos entre los senderos de piedra. Isabelle los observaba desde la terraza, con una copa de agua entre las manos. Adrien se acercó con discreción, deteniéndose a su lado. —¿Estás bien? —preguntó, con voz baja. Isabelle asintió, aunque su gesto decía otra cosa. —Solo un poco de náusea. Nada grave. Adrien la miró con atención, sin presionar. —Lo noté en el restaurante. Y ahora otra vez. Isabelle se giró hacia él, con una sonrisa suave. —No digas nada aún. Por favor. Adrien asintió, respetando el silencio que ella pedía. Se quedaron así unos segundos, observando a los niños correr entre los arbustos, a Gregory intentando seguirles el paso con una sonrisa que parecía más tímida que paternal. El sonido de un motor interrumpió la calma. El auto de James se estacionó frente a la entrada principal. Isabelle se enderezó, Adrien dio un paso atrás. James bajó del vehículo con paso

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