LOGINPronto, Edwar queda totalmente desnudo. Los ojos de Selena se abren como un par de platos, se cubre el rostro con los dedos semi abiertos. Es la primera vez que ve a un hombre totalmente en cueros frente a ella y que su cuerpo reacciona ante esa imagen de forma inesperada.
Selena siente como su vagina comienza a contraerse y dentro de ella un líquido recorre su intimidad. Se siente avergonzada y quiere irse de aquel lugar cuando de pronto, el hermoso hombre se retuerce del dolor y cubre con su manos la herida que lleva en la nuca. Ella se aproxima a él.—¡Oye! ¿Qué tienes? por Dios, no te vayas a morir —Edwar tiembla de escalofríos y al rozarlo, ella puede sentir su calor.—Estás hirviendo en fiebre. Iré a buscar ayuda —le dice y él la sujeta del brazo.—¡No! No lo hagas —le pide.— Correrás peligro si sales.—No puedo dejar que te mueras, vivo cerca ¿o eso creo? —a pesar de las palabras de Edwar, la inquieta y rebelde chica se levanta para salir, el estruendo de un relámpago la paraliza y de la nada comienza a llover a cántaros.—¡Mierda! —Se echa hacia atrás.—Te dije, no puedes salir. Corres peligro, niña.—¡No soy una niña! En unos días cumpliré mi mayoría de edad. —él sonrió— ¿Por qué intentaron atacarme, quienes son?—Son de la manada de oriente, no sé como supieron que andabas por aquí, pero te estaban esperando.—¿Yo que tengo que ver con todo esto? Creo que te has vuelto loco.—Quisiera estarlo, y que no sea lo que supongo.—¿Y qué supones? —pregunta Selena un tanto confundida, arrastrando sus palabras.—Qué vienen por ti. —ella se sorprende con aquellas palabras— Es posible que te hayan estado buscando.—No, eso es una broma, estás queriendo ponerme nerviosa. —Edwar se pone de pie y la ayuda a levantarse, la toma de ambos brazos y la mira.—No estás sola. Yo estoy aquí para protegerte. —Ella lo mira fijamente, se refleja en sus ojos. No tiene muchas opciones, excepto confiar en él, asiente y le dice:—¡No me has dicho tu nombre! —espetó ella.—Todos tenemos un secreto, y este es el mío.Él la mira a los ojos con una extraña ternura, se acerca lentamente, ella cierra sus ojos, siente su respiración agitada y desea probar sus labios.—No sé si está bien que lo haga, pero llevo rato queriendo hacer esto —la besa y ella corresponde a aquel beso.Sus labios danzan en un mismo compás, ella puede sentir su manos deslizarse por su espalda y su cintura; las de ella recorren ligeramente sus musculosos y firmes brazos, quería abrazarlo, pero podía lastimarlo, como si él hubiese leído sus pensamientos, la rodeó con sus abrazos y atrajo su cuerpo presionándolo contra el suyo; aquella sensación de sentirse en brazos de aquel hombre era maravillosa. Él era capaz de protegerla y de cuidarla.De pronto, Edwar se alejó de ella, la miró a los ojos, como si deseara decirle con ellos lo que siente:—Disculpa, no está bien que te haya besado. Pero no pude resistirme. —Selena está confundida con su rechazo, por momentos pensó que él sentía lo mismo que ella, esa necesidad repentina de estar junto a él, entre sus brazos cálidos.—Tienes razón, no estuvo bien —responde ella, un tanto desconcertada por su actitud.— Es mejor que descanses. Tu herida no se ve muy bien.—Sí, me arde un poco y me duele. —Ella observó la herida y con sus finos dedos bordeó la zona enrojecida e hinchada de su espalda.—Sigue algo rojo el borde y se siente caliente —dijo ella.—Sentir tus manos me alivia un poco. —la chica sonrió tímidamente.—Acuéstate y descansa un poco.Edwar asintió. Todo aquello que le estaba pasando era algo inesperado para él. Aún sentía que Beatrice era la mujer que amaba, a pesar de que ella estaba comprometida para casarse. Sin embargo, aquella aún adolescente era hermosa y muy tierna, eso lo pudo notar cuando estuvo cerca de ella segundos atrás, aún así no quería dejarse llevar por el deseo. Lo mejor era mantenerse alejado y no sucumbir en la tentación. Mucho menos si sus pensamientos y suposiciones terminaban siendo reales.Era posible que Selena fuese la mate de algún lycántropo de la región oriental. Que todo hubiese sido parte de su destino, que todo formase parte de un plan predestinado para ella. ¿Por qué entonces, él la defendió? Se pregunta a sí mismo. ¿Qué tenía él que ver con aquella chica? ¿Por qué sentía que debía cuidar de ella y protegerla? Nada parece tener sentido para él en ese instante.Quizás más adelante descubriría su verdad.Selena tampoco lograba entender con claridad sus enigmáticas palabras, como tampoco lograba entender lo que ocurrió minutos atrás. La manera en que él logró defenderla y ahora su deseo de protegerla.De pronto, escucharon un ruido a pocos metros de allí, la agudeza auditiva de Edwar en su condición lycantrópica le permitía escuchar perfectamente ese tipo de sonidos que ningún humano lograría oír con facilidad.—¿Escuchaste eso? —preguntó ella y él se sorprendió de que Selena poseyera esa misma habilidad.—¡Lo escuché! —contestó con asombro—, pero… ¿tú lo oíste? —ella asintió. Él se incorporó rápidamente— Debemos salir de aquí. Estoy seguro de que vienen hacia acá.—¿Quiénes? —refirió ella confundida.—Ellos, vamos cúbrete. Hay que salir de aquí.—¡Pero, tú estás desnudo!—¿Piensas que eso les importa? —la chica lo miró aterrada.—Creo que tengo algo en mi mochila —Ella la abre, registra y saca un suéter que guardaba como recuerdo de su padre.— ¡Úsalo! —Edwar se cubre la parte superior de su cuerpo.—Jamás se detendrán por nada. Están dispuesto a todo para llevarte con el alpha de su manada.—¿Qué? —preguntó y su rostro se tornó pálido como una hoja de papel.— ¿Qué es lo que está pasando?—Te lo explico en el camino, por ahora, salgamos de aquí.—Tendremos que tomar la zona más peligrosa para poder huir. Necesito que confíes en mí,. —dijo él, sujetándola de ambos brazos y mirándola.— ¿Estás de acuerdo? —ella asintió varias veces.Selena estaba realmente aterrada con lo que estaba pasando, sólo podía confiar en él. Aquel lycan, era su única esperanza para ese momento. El lugar era algo montañoso, la neblina se desdibujaba a lo lejos, el aire era fresco y puro, pero a esa altura también bastante frío. Él camina delante sujetando su mano, quien intentaba no entrar en un ataque de pánico.En la parte baja de las altas montañas se podía ver un río caudaloso fluyendo con fuerza y energía, creando rápidos y cascadas a medida que avanzaba. El río serpenteaba a través del valle, rodeado de rocas y acantilados escarpados. Sus aguas cristalinas reflejaban el cielo azul y la vegetación alrededor de este era boscosa. A lo largo de sus orillas, se pueden encontrar pequeñas playas de guijarros y bancos de arena donde podían detenerse para descansar y planificar su huida.—Debemos bajar hasta el río y cruzar antes de que logren encontrarnos.—No creo que pueda cruzar ese río —dijo temblando de miedo.—Debemos hacerlo. Creo que no has entendido de que se trata todo esto, por ahora no tenemos tiempo para detenernos y explicarte lo que ocurre. Esto no se trata de mí, ellos te buscan a ti. Y yo sólo estoy aquí para protegerte. Quieras o no, tendrás que cruzar el río.Selena se sujetó con fuerza del brazo de Edwar, la humedad provocaba que algunas partes de la montaña estuviese mojada y resbaladiza. En algunos momentos, ella temió resbalar y caer al precipicio.—Tengo miedo. Tengo mucho miedo.—Estamos juntos, Selena. Yo no dejaré que te hagan daño. Sólo sujétate de mí y no mires hacia abajo.Finalmente logran llegar hasta el río. La proximidad de los lycántropos era cada vez mayor.—Es hora, Selena. Están muy cerca. ¿Estás lista? —ella tragó en seco y asintió.Conscientes de la presencia de lobos en las montañas, se apresuran a cruzar el río. El sonido ensordecedor del agua chocando contra las rocas llena el aire mientras ellos se aferran a las piedras y tratan de mantener el equilibrio. El agua fría y espumosa les llega hasta las rodillas mientras luchan contra la corriente, sintiendo la adrenalina correr por sus venas.A medida que avanzan, pueden escuchar los aullidos distantes de los lobos, lo que aumenta su sentido de urgencia y determinación. La pareja se apoya mutuamente, se miran a los ojos con determinación y continúan cruzando el río, sabiendo que la seguridad y la libertad los esperan al otro lado.En medio del río, Selena pierde el equilibrio soltando el brazo de Edwar, y siendo arrastrada un par de metros por la fuerte corriente.—¡Ayúdame! —grita ella desesperada. Edwar también siente la adrenalina recorrerle por completo, ver a la chica en peligro de ser arrastrada hacia los acantilados, le paraliza momentáneamente. Mas, no puede demostrarle a ella, miedo o ella podría entrar en una crisis nerviosa, lo cual provocaría un nefasto final.—Sujétate de esa roca. Ya voy por ti.Edwar se lanza al río, la presión del agua lo arrastra hacia las rocas, con mayor velocidad, como puede lucha contra corriente, llegando hasta la roca donde se encuentra la chica. La toma de la cintura con uno de sus brazos, mientras con el otro, se sostiene de la rama seca de un árbol.—Agárrate de mi cuello, Selena —ella enlaza sus brazos hacia él y con sus piernas rodeado su cintura. Edwar debe soportar el dolor en su cuello tras el roce de sus brazos.Con precisión e intentando alejarse del caudal, Edwar logra apartarse de la corriente con Selena a cuestas. Sus pasos son largos y firmes. Dando algunas zancadas, finalmente logra atravesar el río y llegar a la orilla opuesta, empapados y agotados, se sienten aliviados y llenos de esperanza. Saben que han superado un obstáculo y han tomado un paso importante hacia su libertad.Luego de unos segundos, mientras él intenta recobrar las fuerzas, Selena lo observa con ternura, aquello que sentía era especial, definitivamente lo era. Pudo ver como la herida comenzaba a sangrar al ver la mancha roja en el suéter.—Creo que te lastimé, tu herida está sangrando. —Selena, acarició su espalda provocando que su piel se erizara por completo. Él sujetó su mano, deseaba a aquella chica; mas, no podía correr el riesgo de que los lycan los atraparan.—Ya habrá tiempo para que me cures. Debemos seguir —dijo arrastrando las palabras, con la respiración entre cortada.Emprenden la marcha nuevamente, él mira hacia atrás y ve en la cima de la montaña al lobo lanzando un aullido a la luna llena. Con el río rugiendo detrás de ellos y las montañas majestuosas extendiéndose frente a ellos, continúan su huida, decididos a dejar atrás a sus enemigos y lograr encontrar un refugio seguro en las montañas…El nacimiento de Claraluna llena de alegrías a la pareja. Aquella pequeña es la razón para que algunas cosas comiencen a cambiar dentro de las reglas de la manada.Claraluna es la esperanza de todas las mujeres alphas que vivieron y han vivido bajo la sombra del macho alpha. Ella, la futura heredera del mando, vino a reivindicar el lugar de su abuela Lunaire. Dos semanas después, durante la luna llena siguiente, la pequeña criatura es bautizada frente a la manada que años después gobernará. Tanto Edwar como Selena están orgullosos de ser los líderes de la manada y de la evolución de esta. —Finalmente, podré ver con mis propios ojos ese hermoso momento, en que el trono de mi padre sea dirigido por una reina alpha. —sonríe la mujer con la pequeña en brazos.Todos festejan la alegría de aquel instante de dicha y justicia milenaria. Todos, excepto Pilar, cuya mirada refleja la tristeza por el recuerdo de su hijo. De pronto, ve que alguien de acerca a ella. —Pilar, podemos conv
La muerte de Bodolf viste de oscuridad la noche. Pilar está destruida con aquella noticia, por segunda vez perdía a su hijo. En tanto, Selena no deja de sentir compasión y tristeza por el destino del alpha; a pesar de todo el daño que le había hecho, no podía guardarle rencor. Edwar entra a la tienda, se sienta a su lado y la mira fijamente mientras acaricia su vientre. —¡No permitiré que mi hijo tenga que pasar por lo mismo que yo! Pienso asumir mi responsabilidad como el verdadero Rey Alpha y quiero pedirte que me acompañes en esta misión.—¡Acepto, Edwar! Acepto estar a tu lado como tu compañera y dirigir juntos el destino de Alphamoon. —Mi madre te estará plenamente agradecida. —¿Dónde está ella? —pregunta con curiosidad.—En un lugar que aún no sé como llegar. Pero le prometí devolver a mi linaje el trono que le corresponde y eso haré. Por ti y por esta criatura que está por venir. —acaricia el vientre de la híbrida.—Te amo, Ed. —dice ella, posando su mano sobre la
La llegada de Edwar causa revuelo en la manada, gritos de alegrías vitorean al Sigma. —Bienvenido, sigma —lo saluda Larión, el gamma de la manada. —Gracias, hermano. —responde colocando su mano sobre el hombre. Las mujeres de la manada miran con asombro la presencia de Edwar quien no sólo está de vuelta, sino que hay un brillo especial en su mirada. Selena sale de la tienda, y al verlo corre a sus brazos, como si no le importara en lo absoluto los juicios y críticas del resto de la manada.—¡Volviste, volviste! —se prende a su cuello, y él intenta controlar los impulsos de la pelirroja susurrando a su oído:—¡Todos nos observan! Déjame resolver un pequeño asunto y aguarda por mí en tu tienda. —Ella asiente, y regresa a su tienda, mientras Edwar se dispone a enfrentar a su hermano.Bodolf quien ya percibió la presencia del sigma, aguarda por él. Edwar entra a la tienda del alpha, este se encuentra de espaldas a la entrada. —¿Vienes a humillarme, Ed? —pregunta y se gira len
—Está bien, madre. Lo haré. —le responde con firmeza. Lunaire sonríe orgullosa. Sabía que no podía estar equivocada con su hijo. —Ahora debes prepararte para tu regreso. Descansa y en una hora vendré por ti. Edwar asiente, se gira, cierra sus ojos y se queda dormido. En tanto, Lunaire regresa a la entrada principal para invocar a la luna antes del regreso de su hijo y dejar todo preparado para ese momento glorioso. Finalmente podría estar en paz y sobre todo devolverle a sí padre la tranquilidad de haber cumplido su promesa. Días después, justo cuando la Luna está por pasar a su fase menguante, el sigma está preparado para su retorno. —¿Estás listo, Ed? —pregunta la madre, y este asiente.—¡Sí, madre! —contesta.—Los dioses y nuestra luna Calisto, te guíen en el camino de vuelta a casa.—¿Madre y tú? —pregunta ansioso.—Ve y haz lo que debes hacer. Ya no soy necesaria en la manada, Ed. Con que tú me hayas recordado me doy por bien servida.—Pero…—Ve, hijo. Ve y recupe
Edwar se incorpora sobresaltado ante aquella situación.¿Dónde estaba? Se sentía aturdido.Era como si todo aquello hubiese sido un sueño y nada a su alrededor existiese de verdad. Mira a todos lados, observa aquella cama donde yace acostado, se dispone a levantarse de allí, cuando ve el reflejo de una silueta acercarse a él. Pronto el recuerdo de lo ocurrido la noche anterior comienza a tomar forma en su cabeza. Recuerda a los hermanos Spilman atacarlos, también recuerda que alguien lo hirió y que…Ella, esa mujer era su madre.Lunaire se aproxima a él, trae en sus manos una taza blanca con un líquido humeante. Edwar cierra y abre los ojos varias veces, aún no tiene certeza de qué lo que está mirando es real.—¿Cómo te sientes, hijo? —escucha la voz en eco de su madre.—¡Mamá! —murmura.— ¿Dónde estoy? ¿Qué lugar es este? —Toma esto primero, hijo. Necesitas relajarte y recuperarte por completo. —¿Qué es esto? —sostiene la taza observando aquella bebida color ocre oscur
El rumor de la muerte de Edwar se esparce pronto en los miembros de la manada, para Bodolf y Caleb aquello resulta en una gran victoria. Su plan había resultado. Ahora estaba libre de su hermano quedando frente a su pueblo como inocente.Sin embargo, envanecido por el ego, Caleb se jacta frente a sus amigos, en los bajos suburbios, de que todo lo ocurrido es producto de un plan perfecto del alpha y este rumor, de igual manera, llega a los oídos de Connor.—¡Maldita sea! El Sigma no tuvo nada que ver con la muerte de Conall. Todo fue una trampa de Bodolf. ¡Ese hijo de perra debe pagar la muerte de nuestros dos hermanos! —esgrime con fiereza. —¡No niego que dudé de que él tuviese que ver con la muerte de Conall! Pero sí me pareció extraño que nuestro hermano no hubiese ganado la batalla, tenía marcas en sus brazos. Esos cobardes lo atacaron a traición.—¡Así como lo hicimos nosotros con el sigma! —exclama él alpha.—No podemos dejar que Bodolf se salga con la suya. Tenemos que ven







