LOGINEl doctor escuchó a la paciente delante de él y no se sorprendió. Parecía aterrada, confundida, con miedo, y él podía entenderla, no cualquier día te decía que no eras humana del todo, eras además omega, y que estabas embarazada. Aun así, negó con la cabeza.
-No es bueno hacer una interrupción. Si lo hacemos no podemos garantizar su vida.
Savana no supo por qué, pero de alguna forma sintió un ligero deje de alivio. Muy en el fondo. Su mente le decía que no podía mantener a un hijo, pero su parte más egoísta, esa que había enterrado en lo más profundo de ella quería tener algo que fuera suyo y que la quisiera de verdad.
Se llevó la mano al cuello y palpó la piel irregular. Todavía tenía en su cuello la marca permanente de la profunda mordida que Kaiden le había hecho durante su celo durante el nudo.
Y si todo lo que estaba diciendo el doctor era verdad y ella era un omega entonces esa no era una simple marca temporal... era una marca de enlace entre ellos dos. Y eso no era una buena noticia. Ay Dios, Kaiden la destrozaría si se enteraba de ello.
Lo menos que quería el lobo y lo había repetido más de una vez. Ni familia, ni pareja, ni vínculo, ni cachorro. Y ahí estaba ella con el combo completo.
Todavía podía recordar cómo había iniciado toda la tragedia. Nunca se imaginó que entrar a su nuevo trabajo, aceptar las condiciones, y terminar refugiada con el lobo terminaría de aquella forma.
Dos meses antes
-Vas a pasar al celo conmigo- las palabras de graves de Kaiden hicieron que Savana se atorara con la comida. Tuvo que tomar agua en un rápido sorbo antes de captar lo que le había dicho y se puso tan pálida que hasta el mismo Kaiden la miró de reojo alzando una ceja.
-¿Pasar el celo?- su voz tembló ante lo que no era una sugerencia sino una orden. Savana sabía de lo cabeza dura que era el lobo, pero hasta el momento no le había soltado nada parecido a aquello. Se estremeció tanto que su tenedor cayó al suelo.
Eso que le estaba diciendo prácticamente era una sentencia de muerte. Si normalmente el sexo con el lobo alfa era bastante intenso y brutal, en pleno celo era mucho peor. Le estaba pidiendo una locura, prácticamente la mataría. Acaso quería que ella pasara de amateur a ligas mayores en solo un santiamén.
-Mi cuerpo no va a resistir bien- su voz se quebraba mientras el color abandonaba sus mejillas, y sus ojos se movían de un lado a otro todavía analizando lo que le había dicho. ¿Sexo… con ella?- Recuerde que yo… soy humana.
-¿Y?- él alzó una ceja como si aquello fuera un asunto sin importancia con una mueca en su rostro que demostraba que no le gustaba esa respuesta. Se recostó hacia atrás doblando sus brazos grandes y duros como roca sobre su pecho.
Savana casi puso sus ojos en blanco. Acaso se lo estaba preguntando. Un lobo en celo y una humana era una locura. Ella no era un juguete u objeto que se podía simplemente romper y ya.
Kaiden, al parecer no le importaba aquello. Y era de esperar. Era un lobo alfa dominante, estaba en lo más alto de la cima, todo lo demás estaba por debajo de él.
-Ja- soltó con ironía- Come de mi comida, estás bajo mi techo, te cuido el puto culo, no pagas ni la renta, y hasta te llevo al trabajo, y ni siquiera puedes abrir las piernas. No crees que tu descaro está cruzando un límite- le gruñó tan fuerte a Savana que ella comenzó a temblar y bajar la cabeza- No recuerdo que estés en posición de negarte, o puedo abrir la puerta y darte una patada fuera de aquí.
-Eso…- ella casi se atragantó apretando sus manos en su regazo. No tenía mucho que refutar pero… que le pudiera que a cambio le entregara su cuerpo. Quizás había alguna forma más de pagar. No es que ella quisiera estar en su casa de esa forma, pero es que no tenía nada.
Sin embargo si Kaiden la echaba de la casa, seguro del trabajo… ella estaría en peligro nuevamente y si la atrapaban la llevarían al burdel… como antes.
Savana se había acostumbrada a sus crueles palabras, pero no pensó que realmente ni siquiera la mirara como un ser vivo. Los colmillos de Kaiden ya le habían dejado anteriormente marcas en su cuerpo y sus dimensiones eran ya lo suficientemente grandes para dejarla adolorida y eso que no había sido en medio del calor del sexo donde todo era más intenso. Tragó en seco y se estremeció nada más de imaginarlo.
No se podía negar y bajó la cabeza mirando sus manos en su regazo. Un doloroso temblor recorría su columna y apretó tanto sus labios que se pusieron blancos. Él tenía razón… ella no tenía opción de negarse, estaba viva y allí gracias a él, aunque su historia no era precisamente de color de rosa ni mucho menos romántica.
El lobo no quería ni a su sombra. Era un depredador que solo sacaba provecho de lo que quería. Ya se imaginaba como se sentía él mientras ella estaba en su casa y comiendo de su comida sin nada a cambio… bueno, ahora su cuerpo.
Savana querían replicarle, buscar alguna excusa para intentar escapar de esa situación la cual no halló. Así que simplemente se quedó en silencio. Igual si se negaba solo lo pasaría peor. Ya había aprendido que era mejor no llevarle la contraria al alfa y menos cuando estaba de mal humor e involucraba la palabra sexo.
-En ese caso prepárate- el lobo el golpeó la mesa con la palma haciéndola sobresaltarse- y ve algo de porno, no sé, pero no me vayas a hacer perder el tiempo, no voy a dilatarse yo.
Savana solo pudo asentir. Y pensar que su primera vez sería de esa forma. Dolería… dolería mucho.
Los chicos irían a tomar en la tarde junto con los del otro gimnasio tras terminar el entrenamiento y las peleas planificadas. Matt la invitó, aunque se notaba que prefería que no fuera por la propia seguridad de ella. Savana negó mientras terminaba de recoger algunas cosas y los vio irse poco a poco.Soltó un suspiro de alivio al no tener a Seven insistiendo a que fuera a casa de Kaiden. La verdad es que tendría que hablar con él directamente y rechazarlo de una vez y por todas. -Oye Kitty- escuchó a uno de los chicos acercarse a ella con una sonrisa trayendo dos pesas grandes. Tenía el cabello marrón en un corte que casi podía pasar por idol, muy al contrario de su cuerpo corpulento y cintura estrecha pero dura por los músculos trabajados. Era uno de los que siempre parecía tener buen carácter en aquel gimnasio- La verdad gracias en nombre de todos.Ella pestañeó. Matías se sacudió el cabello de detrás de la nuca con un ligero sonrojo.-Pues hoy, a pesar de todo pudimos pasar el dí
Savana estaba organizando las cosas del gimnasio en la parte trasera alejada de todo el bullicio que se encontraba en la el área de entrenamiento. Podía escuchar gruñidos, quejidos, gritos y vitoreos, incluso uno que otro aullido.«Quédate atrás, vendrán atletas de otro gimnasio y es mejor mantener la distancia» le había comentado Matt en cuanto había entrado por la puerta casi arrastrada por Seven «Ah, y ya te dije que era el coordinador y contable del gimnasio, sin él las cuentas se dispararían, sobre todo con el derrochador de Kaiden» había seguido parloteando cuando Savana lo que tenía era un dolor de cabeza que la estaba mareando.El lobo no la había dejado volver a la casa dada la hora que era. Hasta para eso eran explotadores y ella que no tenía tantas opciones para negarse solo se vio arrastrada.«Hoy solo será un encuentro entre gimnacios y terminamos temprano y puedes volver a tu casa a recogerlas cosas» le había dicho Seven.Y por más que ella se enfocaba en recalcar que no
Seven intentó ocultar un bufido.-Si, quería comerte, pero en el sentido sexual. ¿Eres virgen verdad?Las mejillas de Savana se pusieron completamente rojas.-No tengas vergüenza por eso. A los machos les gusta las mujeres vírgenes porque pueden enseñarles lo que es el sexo. A la parte salvaje de Kaiden al parecer le gustaste mucho quizás por algo más que no sea solo porque eres virgen. Eso lo sabrá solo él.-Yo… no tengo intenciones de tener sexo con él- su cuerpo entero temblaba- Él, me aterra. Solo hago esto por el dinero que me están pagando y necesito.-Y del contrato que firmaste y del que no puede renegar.Los ojos de Savana se abrieron.-Si, cariño, las pequeñas letras indican que si rompes el contrato tendrás grandes problemas. Pero si te quedas y aguantas un poco te puedes ganar una buena pasta. Lo de ayer, fue un desliz. Culpa mía que no lo controlé bien.Savana no podía dejar de ver a ese tal Seven que le hablaba como si no hubiera problemas en todo aquello. Tan relajado q
La chica lo miró, con el miedo y la confusión mezclándose en su pecho. Por un instante, no pudo hablar, intentando procesar lo que había sucedido. Y un segundo después.-Aaaaaahhh- lo empujó de encima de ella con más esfuerzo del que imaginó dado que el cuerpo de Kaiden era casi el doble de su tamaño.En un impulso, intentó incorporarse para terminar cayéndose de la cama con un golpe sordo contra el suelo. Su corazón latía con fuerza, el miedo y la vergüenza mezclándose mientras miraba a su alrededor, sin reconocer el lugar.Un gruñido resonó en la habitación haciendo que Savana se quedara helada en el lugar. Tragón en seco con dificultad viendo como un rostro oscurecido por la rabia se alzaba por el borde de la cama. Sus ojos penetrantes no parpadeaban y casi parecían una amenaza.—No grites, mierda, acaso eres t
Savana estaba confundida a más no poder. No sabía que tenía que hacer en ese momento. Eran Kaiden. El mismo Kaiden que esa misma tarde casi le arranca mechones de cabello a aquella chica y que le había gruñido como si no hubiera un mañana.Entonces ¿qué hacía ahora?Estaba segura que un movimiento en falso y los dientes del lobo terminarían en su cuello. Para su sorpresa la cabeza del él llegó a su mano y se restregó contra ella. Sus ojos, que antes brillaban ahora parecían desenfocados. Y la tensión de su mandíbula se había relajado.Bueno, al parecer había que jugársela. Todo por salvar su cuello. Tragó en seco y curvó sus dedos haciendo que la caricia fuera más notable. Al momento lo escuchó gruñir pero no de amenaza. Incluso había cerrado los ojos.Alzó su otro mano y lentamente la enterró en el pelaje del pecho, sabía que a los lobos eran sensibles en el cuello como también una zona que solo se podía tocar con consentimiento. Acarició con cuidado la zona, mientras su otra mano se
Savana maldijo a todos los santos en los que no creía. De estar tranquilamente limpiando, ahora estaba corriendo por su vida siendo obligada a desviarse para la escalera de la terraza, cuando encontró la puerta del gimnasio bloqueada, y un animal corriendo detrás de ella.-¿Por qué me pasan estás cosas?- gritó casi sin aliento, mirando por encima del hombro como la bestia parecía que estaba.. ¿jugando con ella? Porque con su tamaño, la forma en que se movía, y lo ágil que se veía estaba segura que la atraparía en un santiamén.El rugido de un trueno resonó contra los cristales de la ventaba de la escalera y la hizo gritar. Miedo, estaba sintiéndolo de nuevo y la invadía. Y este movía sus pies, subiendo escalones de dos en dos. Casi a ciegas.Lo que provocó que tropezara. Con lo tembloroso de su cuerpo y la velocidad que iba no pudo evitar la caída. Su rodilla golpeó duramente el borde del escalón al desplomarse y un gemido de dolor salió de su garganta.Segundos después pudo jurar que







