เข้าสู่ระบบUn mes antes de la conversación
Savana se sentía agotada. La luna de la madrugada apenas comenzaba a iluminar las frías calles de la ciudad cuando ella ya estaba arrastrando sus pies con notable cansancio.
Maldecía una y otra vez a sus padres. Su madre había fallecido después de estar mucho tiempo en el hospital tras una larga depresión por las constantes infidelidades de su esposo, y nunca había ni luchado para recuperarse, ni separarse de él.
Las cuentas se habían acumulado después de su fallecimiento, supuestamente estas, debía pagarlas su padre, algo que le fue notificado en las pocas visitas que había hecho al hospital. Pero su buen padre en vez de pagarlas… la había vendido a ella, una adolescente, a un burdel y había desaparecido con el dinero.
Savana pensó que su mundo se desmoronaba el día que la había ido a buscar a su viejo apartamento y arrastrado como un animal hasta «su nuevo hogar» sin comprender que estaba pasando realmente.
«Tú padre te vendió a nosotros. Ahora nos perteneces» es lo que le habían dicho.
Savana no recordaba bien que había pasado después, pero se había encontrado atrapada dentro de un establecimiento que funcionaba como bar y burdel al mismo tiempo. Al ingresar, la entrenaban sirviendo tragos y atendiendo a clientes borrachos, y no había caído en las habitaciones rojas de ese lugar. Se había enterado que estaban subiendo el precio de su virginidad durante el tiempo que se exhibía para después dársela al mejor postor.
Mas no supo si la vida le había sonreído una sola vez al tener una oportunidad de escapar aquel día que la puerta de la cocina se había quedado abierta. La verdad no lo pensó mucho. Ni tampoco recordaba esos días cómo habían sido realmente. Su mente era un caos total. Incluso la percepción del tiempo estaba alterada, sin saber si había estado un día o meses.
Solo corrió lejos de allí, bloqueando dentro de ella el recuerdo de esos días y siendo consciente que no estaba a salvo. Ellos no dejarían que su mercancía se escapara tan fácilmente y menos cuando había escuchado el precio por su virginidad.
Los años que vinieron después no habían sido fáciles. Teniendo que comenzar desde cero sin haber terminado estudio y siempre alerta pues sabía que las estaban buscando. Ella era mercancía y con un precio puesto.
Una comida, al día, un sótano con moho, y ropa de segunda mano pagada con los pagos de los trabajos que hacían eran su refugio cada vez que se movía de lugar.
Y ese día no era la excepción, buscando trabajo desde muy temprano para no perder oportunidad, después que donde trabajaba cerrara por problemas de ingreso. Su última paga apenas cubriría el depósito del pequeño cuartucho donde se quedaba. Lo que fuera seria bienvenido, tampoco podía pedir mucho con su estado actual. Limpieza o dependienta eran los trabajos donde más tenía experiencia.
***
Para el mediodía arrastraba sus pies decepcionada, y preparándose mentalmente para tomar un descanso antes de seguir su búsqueda, cuando una puerta de cristal se abrió abruptamente delante de ella. No tuvo tiempo de esquivarla y el golpe fue directo a su rostro y la lanzó al suelo cayendo de nalgas con un quejido. La sangre rápidamente comenzó a correr por su nariz golpeada y adolorida manchando su ropa.
El hombre que había abierto la puerta saliendo del local giró su cabeza en dirección a ella. Y se sobresaltó al ver que había hecho.
-Lo siento, lo siento- el extraño se disculpó al ver a la chica en el suelo que se tapaba la cara- ¿Estás bien? Ay Dios, qué hice, estás sangrando. Se arrodilló delante de ella rápidamente y le tendió un pañuelo.
Savana, algo aturdida lo agarró y cubrió sus fosas nasales. No era una hemorragia grande, pero si incómoda. Le dolía, pero más que eso estaba mareada, quizás porque tampoco había comido nada y estaba agotada.
-Sí, estoy bien, fue mi culpa, estaba perdida en mis pensamientos- explicó nerviosa mirando de un lado a otro cuando su mirada se clavó en el papel que el hombre tenía en su mano, donde estaba escrito bien grande Se Solicita Personal de Limpieza.
El chico se dio cuenta de la suprema atención que ella le tenía puesto al anuncio.
-¿Estás buscando trabajo?- le preguntó como si fuera algo casual.
Savana asintió y vio los ojos del hombre entrecerrarse.
-¿Sabes qué lugar es este?- tal parecía que la estaba interrogando.
-Yo, solo busco un trabajo, en lo que sea, necesito dinero- una gota de sudor corrió por su sien.
El hombre inclinó la cabeza a un lado y agitó el papel en su mano.
-Bueno, es increíble esto, pensé que tomaría más tiempo- se levantó de golpe.
Savana lo miró desconfiada, aunque con una pulsada de emoción en su pecho. Que le dijeran que la necesitaban para un trabajo era la mejor noticia que podían darle en ese momento.
-Solo necesito confirmar una cosa más -el hombre entrecerró los ojos en dirección a ella, era algo serio al parecer- ¿Tú… eres humana?
Preguntar si eras humano o lobo en esos días no era nada fuera de lo común. Desde que las razas se habían mezclado muchos años antes, tu raza definía que tipos de trabajos podías hacer.
Savana se preocupó. Quizás se había ilusionado demasiado. Trabajar con lobas era muy cotizado dado el nivel de belleza y sensualidad que estás tenían. Eran un gancho seguro para atraer a los machos con su olor y que soltaran el billete en los establecimientos.
-Soy… humana- balbuceó sacando unos los papeles doblados de su bolsillo donde estaba su registro médico y se lo mostró. Lo estudió con la mirada esperando su reacción.
El hombre frente a ella agarró el papel y leyó. Momento después, sonrió abiertamente. Antes de que Savana pudiera incorporarse del suelo, fue agarrada con fuerza del brazo, como si no quisiese que ella saliera corriendo, y levantada como sino pesara nada.
- También sé algo de aromaterapia, así que después de limpiar suelo usar algunos aceites que ayudan a calmar el ambiente- ella parloteó recordando las pocas cosas que había podido aprender en sus diversos trabajos anteriores - Donde he trabajado dicen que ayuda a relajar a los…
No la dejó terminar alzando la mirada con un brillo inusual. Como si le hubiera importado más la parte de que ella podía usar aromaterapia para calmar que el trabajo de limpieza.
-En serio, eso es mucho mejor- casi gritó de la emoción a la vez que comenzaba a arrastrarla al interior del gimnasio sin Savana saber a qué venía esa emoción- Si dices que puedas hacer algo para calmar el ambiente, eso puede funcionar con la bestia que tenemos allá adentro.
Savana se estremeció al escuchar aquello ¿Bestia? ¿Cómo que bestia?
Los chicos irían a tomar en la tarde junto con los del otro gimnasio tras terminar el entrenamiento y las peleas planificadas. Matt la invitó, aunque se notaba que prefería que no fuera por la propia seguridad de ella. Savana negó mientras terminaba de recoger algunas cosas y los vio irse poco a poco.Soltó un suspiro de alivio al no tener a Seven insistiendo a que fuera a casa de Kaiden. La verdad es que tendría que hablar con él directamente y rechazarlo de una vez y por todas. -Oye Kitty- escuchó a uno de los chicos acercarse a ella con una sonrisa trayendo dos pesas grandes. Tenía el cabello marrón en un corte que casi podía pasar por idol, muy al contrario de su cuerpo corpulento y cintura estrecha pero dura por los músculos trabajados. Era uno de los que siempre parecía tener buen carácter en aquel gimnasio- La verdad gracias en nombre de todos.Ella pestañeó. Matías se sacudió el cabello de detrás de la nuca con un ligero sonrojo.-Pues hoy, a pesar de todo pudimos pasar el dí
Savana estaba organizando las cosas del gimnasio en la parte trasera alejada de todo el bullicio que se encontraba en la el área de entrenamiento. Podía escuchar gruñidos, quejidos, gritos y vitoreos, incluso uno que otro aullido.«Quédate atrás, vendrán atletas de otro gimnasio y es mejor mantener la distancia» le había comentado Matt en cuanto había entrado por la puerta casi arrastrada por Seven «Ah, y ya te dije que era el coordinador y contable del gimnasio, sin él las cuentas se dispararían, sobre todo con el derrochador de Kaiden» había seguido parloteando cuando Savana lo que tenía era un dolor de cabeza que la estaba mareando.El lobo no la había dejado volver a la casa dada la hora que era. Hasta para eso eran explotadores y ella que no tenía tantas opciones para negarse solo se vio arrastrada.«Hoy solo será un encuentro entre gimnacios y terminamos temprano y puedes volver a tu casa a recogerlas cosas» le había dicho Seven.Y por más que ella se enfocaba en recalcar que no
Seven intentó ocultar un bufido.-Si, quería comerte, pero en el sentido sexual. ¿Eres virgen verdad?Las mejillas de Savana se pusieron completamente rojas.-No tengas vergüenza por eso. A los machos les gusta las mujeres vírgenes porque pueden enseñarles lo que es el sexo. A la parte salvaje de Kaiden al parecer le gustaste mucho quizás por algo más que no sea solo porque eres virgen. Eso lo sabrá solo él.-Yo… no tengo intenciones de tener sexo con él- su cuerpo entero temblaba- Él, me aterra. Solo hago esto por el dinero que me están pagando y necesito.-Y del contrato que firmaste y del que no puede renegar.Los ojos de Savana se abrieron.-Si, cariño, las pequeñas letras indican que si rompes el contrato tendrás grandes problemas. Pero si te quedas y aguantas un poco te puedes ganar una buena pasta. Lo de ayer, fue un desliz. Culpa mía que no lo controlé bien.Savana no podía dejar de ver a ese tal Seven que le hablaba como si no hubiera problemas en todo aquello. Tan relajado q
La chica lo miró, con el miedo y la confusión mezclándose en su pecho. Por un instante, no pudo hablar, intentando procesar lo que había sucedido. Y un segundo después.-Aaaaaahhh- lo empujó de encima de ella con más esfuerzo del que imaginó dado que el cuerpo de Kaiden era casi el doble de su tamaño.En un impulso, intentó incorporarse para terminar cayéndose de la cama con un golpe sordo contra el suelo. Su corazón latía con fuerza, el miedo y la vergüenza mezclándose mientras miraba a su alrededor, sin reconocer el lugar.Un gruñido resonó en la habitación haciendo que Savana se quedara helada en el lugar. Tragón en seco con dificultad viendo como un rostro oscurecido por la rabia se alzaba por el borde de la cama. Sus ojos penetrantes no parpadeaban y casi parecían una amenaza.—No grites, mierda, acaso eres t
Savana estaba confundida a más no poder. No sabía que tenía que hacer en ese momento. Eran Kaiden. El mismo Kaiden que esa misma tarde casi le arranca mechones de cabello a aquella chica y que le había gruñido como si no hubiera un mañana.Entonces ¿qué hacía ahora?Estaba segura que un movimiento en falso y los dientes del lobo terminarían en su cuello. Para su sorpresa la cabeza del él llegó a su mano y se restregó contra ella. Sus ojos, que antes brillaban ahora parecían desenfocados. Y la tensión de su mandíbula se había relajado.Bueno, al parecer había que jugársela. Todo por salvar su cuello. Tragó en seco y curvó sus dedos haciendo que la caricia fuera más notable. Al momento lo escuchó gruñir pero no de amenaza. Incluso había cerrado los ojos.Alzó su otro mano y lentamente la enterró en el pelaje del pecho, sabía que a los lobos eran sensibles en el cuello como también una zona que solo se podía tocar con consentimiento. Acarició con cuidado la zona, mientras su otra mano se
Savana maldijo a todos los santos en los que no creía. De estar tranquilamente limpiando, ahora estaba corriendo por su vida siendo obligada a desviarse para la escalera de la terraza, cuando encontró la puerta del gimnasio bloqueada, y un animal corriendo detrás de ella.-¿Por qué me pasan estás cosas?- gritó casi sin aliento, mirando por encima del hombro como la bestia parecía que estaba.. ¿jugando con ella? Porque con su tamaño, la forma en que se movía, y lo ágil que se veía estaba segura que la atraparía en un santiamén.El rugido de un trueno resonó contra los cristales de la ventaba de la escalera y la hizo gritar. Miedo, estaba sintiéndolo de nuevo y la invadía. Y este movía sus pies, subiendo escalones de dos en dos. Casi a ciegas.Lo que provocó que tropezara. Con lo tembloroso de su cuerpo y la velocidad que iba no pudo evitar la caída. Su rodilla golpeó duramente el borde del escalón al desplomarse y un gemido de dolor salió de su garganta.Segundos después pudo jurar que







