FAZER LOGINEl timbre de regreso a clases sonó y Tobias sacudió la cabeza despejando sus pensamientos. No era momento de ello. Más bien, le preocupaba más que iban a cenar esa noche, que en la poco convencional petición de su profesor que tampoco tenía tanta confianza. La nevera no estaba abastecida como le había dicho el Ceo. Apenas los ingredientes que había usado aquella mañana.
¿Debía comprar la cena en el camino?
Hizo memoria y no tenía tanto dinero en el monedero como para comprar los ingredientes que de seguro al alfa le gustaban y además, había comentado que volvería temprano, así que seguro comería. Ahhh, como siempre ocurría se acostumbraba muy rápido a los cambios bruscos en su vida.
Volvió a clase y decidió que cuando volviera hablaría de ese tema con él.
Lo que no contó que cuando en la tarde entró al edificio donde ahora residía su paso fue cerrado.
-Disculpe joven, pero no puede ingresar- un custodio diferente al de la noche anterior le cortó el paso.
Tobias pestañeó confundido.
-Vivo en el departamento del Ceo Garlan Regal.
El hombre no cambió su expresión.
-No me fue notificado de algún nuevo residente y no puedo dejarlo pasar. Si algo puede llamarlo y después de eso, si él da el permiso yo lo dejaré subir.
Ahí había un problema, él no tenía su número. Y estaba seguro que el custodio no se lo daría.
Ahora ¿qué hacía?
***
Garlan alzó la mirada de los documentos que estaba revisando y casi quiso patear al hombre que estaba manejando en el asiento de adelante.
-Realmente te estás buscando que te despida. Acaba de desaparecer esa sonrisa de burla que tienes en tu rostro- le gruñó.
Andrew por su parte solo pudo reírse más. Lo había hecho desde esa mañana y solo se había contenido cuando alguna otra persona estaba presente. Pero por el contrario había disfrutado mucho hacerlo.
-Es que realmente tienes que ver tu cara Garlan, lo que te hicieron realmente parece sacado de una novela barata de romance- el secretario giró el timón tomando una curva- y no puedes despedirme, soy tu mejor amigo y ambos nos sabemos hasta lo más oscuro de nuestras almas.
El hombre de atrás chasqueó la lengua.
-Es que en serio, como permites que te manipule así una ex que apenas estuvo pocos meses contigo en una media relación, y que venga ahora a engancharte para que cuides a su hijo. Mínimo te follaste al chico ayer, porque me imagino que gratis no lo estás dejando quedar.
Las manos de Garlan se crisparon en torno al Tablet entre ellas.
-No lo toqué.
El carro se detuvo de golpe y Andrew se giró hacia atrás con el rostro conmocionado.
-Dime que eres el mismo Garlan de siempre.
El Ceo alzó una ceja.
-El mismo y estoy pensando seriamente en despedirte. Gracias a ti la salida temprano se desgració y mira la hora que es. Dentro de poco va a anochecer.
Andrew se quedó pensando.
-no tienes ninguna cita programada con alguien. A menos que quieras...
-No voy a ponerle un dedo encima. Lo último que quiero es relacionarme con algo que tenga que ver con Susana más de la cuenta. Además, su hijo es beta y tiene retraso mental, y con su edad necesita un tutor. No quiero aparecer en los diarios del mundo por abusar de él.
Andrew pestañeó varias veces.
-Bueno, con razón no te lo has follado- su amigo sonrió de lado recordando que el Ceo solo se acostaba con mujeres y si eran hombres solo omegas, tenía un gusto particular. Se giró hacia adelante y siguió manejando hasta la entrada del edificio donde se bajó y caminó detrás del Ceo hasta la entrada.
Garlan había insistido a que fuera hasta su apartamento, después de todo, su secretario tenía mejor ojo crítico sobre las personas. Solo no se esperaron encontrar al chico que supuestamente estaría dentro del apartamento sentado con las piernas recogidas al pecho, en las escaleras del edificio.
-Tobias- el ceño del Ceo se frunció- ¿Qué haces aquí?
Garlan caminó hacia él mientras el chico se levantaba y alzaba la cabeza.
-No me dejaron pasar. No estoy registrado.
Garlan se quedó pensativo y se acortó que se le había olvidado el proceso de la recepción, sin eso él no podía ingresar. Pero aparte de eso.
-¿Por qué saliste?
-Porque tenía que ir a la universidad. Es por beca, si falto puedo perderla- Tobias le respondió sin pelos en la lengua.
Andrew, detrás de Garlan, miraba al chico que para él parecía normal. Era bastante joven y parecía tranquilo, lo más destacable, no miraba a su amigo de forma seductora para atraparlo, o como un cajero automático.
Garlan chasqueó la lengua.
-No me dijiste nada en la mañana.
-Usted no me dio mucho tiempo ni me preguntó tampoco, cuando fui a decirle ya se había ido. Solo me gustaría saber si por aquí pasa algún bus cerca. No puedo llegar tarde de nuevo. Me falta muy poco para graduarme.
-Podemos adelantarlo en el auto en las mañanas- Andrew interrumpió al notar los hombros tensos de Garlan, después de todo, no era un hombre muy social que digamos.
Tobias miró al acompañante de su ahora tutor. Era un hombre de edad similar a este, lo que su cabello era cobrizo con ondulaciones y ojos verdes, algunas pecas salpicaban sus mejillas, pero lejos de parecer inocente, la forma analítica con que la miraba y la expresión de su rostro lo hizo retroceder un poco. Era bastante intimidante, incluso para ser un alfa.
-Andrew, controla tus feromonas y tú también- fue lo que dijo Garlan antes de dar la vuelta para entrar al edificio. Al ver que Tobias no se movía lo llamó por encima del hombro- ¿Qué haces ahí, ven?
Él vaciló un poco, pero al final fue detrás del alfa quedando detrás de los dos, y vaya que eran grandes en comparación con él, lo hicieron sentir aún más pequeño de lo que era. Quizás si su alimentación de joven hubiera sido mejor hubiera crecido más, pero... sacudió la cabeza para apartar esos pensamientos no era momento de eso.
Entraron para ver que en la recepción el custodio atendía a dos personas y este parecía bastante tenso. La atmósfera era cargada y las dos personas parecían molestas. Era una imagen común si se tomaba en cuenta que las visitas solo eran dejadas subir si tenían la confirmación de algún residente para evitar problemas, asaltos, o acosos, después de todo en aquel edificio también vivía gente famosa.
-Buenas tardes, qué ocurre- Garlan se acercó con las manos dentro de los bolsillos de su traje.
-Buenas tardes señor Regal, Ellos...- el custodio hablaba rápido nervioso.
Y cuando uno de los visitantes abrió la boca y habló todos se quedaron en silencio. No lo habían entendido, hablaba un fluido alemán y además se notaba molesto, seguro por la espera.
-Lo siento, pero tengo una situación aquí- el custodio temblaba en el lugar.
Garlan miró de reojo a Andrew a su lado y este negó con la cabeza, él tampoco había comprendido.
-Él desea ver a Richar Morger en la cuarta planta apartamento 8, que los están esperando. Son su hermano y cuñada- Tobias habló detrás de ellos con una voz un poco baja y cuando lo miraron apretó los labios.
Garlan alzó una ceja.
-¿Lo entendiste?- él asintió con la cabeza ligeramente.
El rostro del custodio entonces se iluminó y corrió hacia él.
-¿Puedes ayudarme con ellos? Por favor, no quiero perder mi trabajo si ponen una queja.
Tobias no sabía que responder y primero miró a Garlan. Ahora estaba a cargo de él y toda su vida había estado controlada así que moverse libremente no era algo a lo que estaba acostumbrado, sobre todo en un lugar que no tenía nada que ver con él.
-Hazlo- Garlan alzó los hombros con desinterés, aunque estaba un poco sorprendido al saber este detalle. A su lado Andrew estaba un poco pensativo.
Tobias asintió y fue a hablar con la pareja. Se presentó en un perfecto alemán incluso que hizo que el semblante de la pareja cambiara por completo al ser por fin atendidos formalmente. Pocos minutos después ellos subían al elevador y el custodio se secaba el sudor de la frente.
Fue entonces que reaccionó.
-Tú eres el chico del mediodía que vino para subir.
-¿Mediodía?- Garlan se detuvo al lado de él- ¿desde esa hora estás esperando?
Tobias asintió con la cabeza.
-¿Y por qué no me llamaste?- su tono era duro.
Tobias se giró por completo hacia él.
-Porque tampoco tengo su número... cómo podría llamarlo.
Garlan solo pudo chasquear la lengua con indignación.
Garlan llevó a Tobías a la planta de arriba, donde se encontraban las habitaciones, y abrió la puerta de la más grande al final del pasillo. Esta era realmente impresionante; incluso tenía más espacio que la recámara del CEO en su apartamento. Tenía una terraza, grandes ventanas de cristal, una cama tamaño King en el medio con dosel, aunque no había cortinas puestas. Un juego de muebles se encontraba en la otra esquina frente a la mesa, donde seguramente iría la televisión. Y dos puertas: una que daba al vestidor y otra al baño.—Hay más habitaciones por si deseas escoger alguna para ti, pero ya que estamos juntos, me gustaría que al menos durmieras conmigo todas las noches, o seré yo quien se cuele en tu cuarto —le dijo él, rodeando la cintura de Tobías desde atrás y besando su nuca.Tobías se rio.—Creo que esta habitación es perfecta —dijo, más relajado de lo que creía, quizás porque Garlan se había esforzado todo el día para que no pensara en lo ocurrido.
Esa no era la dirección del hotel.Fue de lo que se percató Tobías mientras era Garlan quien manejaba. Se preguntó también por qué no estaba Andrew. Normalmente era el chofer, pero no lo había visto al salir, así que seguro había ido por Julian. Se notaba que estaba embelesado con la mujer.Y era que Julian era un chico interesante y duro. Tenía a Andrew literalmente comiendo de su mano, y lo más destacable… que a él le encantaba todo aquello. No había dudas.—¿A dónde vamos? —preguntó él, curioso.Los hombros de Garlan estaban un poco tensos y su expresión seria.—A un lugar donde estarás a salvo de momento. Con lo que pasó en mi casa, no quiero ponerte en más riesgo.Tobías inclinó la cabeza.—No me mires así. No es un lugar en lo más recóndito del mundo. Es una casa que compré hace un tiempo, que nadie sabe que me pertenece. Es perfecto para estar de momento y que no nos sigan el rastro.—Entiendo. Gracias y disculpa todas l
-Garlan… espera- fueron los gemidos que salieron de la boca de Tobias cuando la cadera del Ceo se estrelló nuevamente entre sus muslos.Estaba profundamente enterrado dentro de él, podía sentirlo tocando todas sus zonas sensibles. Las manos del alfa apretaban su cintura mientras su boca estaba enganchada a su pezón dejándolo rojo y sensible.Las piernas de Tobias temblaron apretando los costados de él. No se dio cuenta cuando lo rodeó y lo apretó más contra sí. Se sentía tan cerca y él no lo dejaba correrse. Y no sabía si era por aquello de que estaban en un lugar como aquella oficina, o que alguien pudiera entrar, pero su corazón latía tan fuerte en su pecho que sentía que se le saldría en cualquier momento.De repente las embestidas de Garlan se volvieron más lentas, más torturadoras, podía sentir como todo su miembro salía hasta su glande para después llenarlo por completo. Tobias perdió la fuerza en su espalda y cayó hacia atrás quedando tendido sobre el esc
La puerta del elevador se abrió, dejando ver a Garlan con Tobías en brazos.—Que no vaya a entrar nadie a mi oficina, aun si es el presidente del país —le dijo a Andrew, que estaba sentado en la mesa afuera organizando algunos papeles, y simplemente asintió.Garlan sabía que su palabra sería cumplida y que el trabajo podía quedar para después, por lo que aprovecharía que Tobías estaba allí. No todos los días se podía cumplir una fantasía de romance de oficina, y era la primera vez que lo llevaba a alguna pareja a aquel lugar.Abrió la puerta después de bajarlo en la entrada y lo dejó pasar. El rostro que él mostró le dijo que le había gustado la estancia. Y cómo no hacerlo: su oficina, con pisos de mármol, muebles oscuros con detalles en dorado, amplia y limpia, y sobre todo toda la pared de cristales detrás de su escritorio, daba la mejor vista de la ciudad.Y fue precisamente esta la que llamó la atención de Tobías, que fue hacia allí. Sus ojos brillaro
Tobías estaba sumamente nervioso, y era tanto así que Garlan había tenido que sujetar sus manos sobre su regazo, dado que se estaba lastimando con sus uñas.—Todo va a estar bien —le dijo él, llevando una de sus manos a su rostro y besando sus nudillos—. Mis trabajadores no te van a comer, solo yo puedo hacerlo.Las mejillas de Tobías se sonrojaron y asintió ligeramente.Cuando Garlan le había comentado sobre el hecho de ayudarlo en el trabajo, él se había emocionado, pero ahora que iba a conocer su empresa por primera vez estaba un poco ansioso; no sabía cómo lo mirarían o tratarían. No era que le importara tanto la opinión de los demás, pero eso podría afectar la imagen de Garlan.Para cuando el auto se detuvo en el estacionamiento de la empresa, él se había calmado un poco gracias a los masajes que el CEO le había dado en la nuca por encima de la tela que cubría el verdugón que se encontraba allí. Lo había cubierto con un cuello alto, dado que había vi
Andrew entró a la habitación y se encontró que la cama estaba vacía, al igual que el balcón, aunque sobre una de las butacas que estaban en la estancia estaba la ropa que Julian se había puesto durante el día. No había ruido por ningún lado, pero la puerta del baño estaba entreabierta.Se aflojó el cuello de la camisa y se dirigió hacia allí entrando en silencio. Después de todo lo que había pasado, bañarse junto a su cachorrito era realmente relajante. Y después pedirle que le diera mimos y caricias en su rostro magullado tras el golpe de William pues…Para su sorpresa, la ducha estaba vacía y el cuerpo de Julian estaba dentro de la tina. Él no se movía. El corazón de Andrew palpitó con miedo y corrió hacia allí, metiendo sus manos en el agua y enderezándolo.—¡Julian, Julian! —lo llamó aterrado. Y si a él le había pasado algo, incluso creía que lo veía más pálido de lo normal. Sus manos temblaban cuando…—¿Andrew? —escuchó su voz.Julian abrió le