INICIAR SESIÓN—¿Qué pasa?—Eres increíble, cariño, siento que ya no estoy a tu altura.Rafael hablaba en serio. Fuera del mundo de los negocios, Rafael creía no destacar en nada.Vanessa lo miró entre divertida e incrédula y respondió:—Si me lo dijera otro, tal vez le creería, pero viniendo del señor Cisneros, no tiene sentido.Rafael, príncipe de Cartaluz, era excepcional y todos lo admiraban. Muchas mujeres lo consideraban el hombre ideal.Además de apuesto, era muy inteligente. En apenas tres años fundó en el extranjero la financiera Firax Capital, una hazaña que despertaba admiración.¿Cómo podía alguien así creer que no estaba a su altura? Rafael acercó los labios a su oreja; ella sintió su aliento cálido sobre la piel.—Eres tan extraordinaria, cariño, que temo que me dejes si algún día te fallo.—No digas estupideces. Estamos casados; no podemos dejarnos así como así. Además...Vanessa le besó la mejilla y prometió:—Mientras no me traiciones, jamás te dejaré.Rafael la hizo volverse hacia é
Vanessa hizo una breve reverencia y bajó del escenario con aplomo. Rafael se puso de pie y fue a recibirla y la ayudó a bajar. El público estalló en aplausos y todas las cámaras apuntaron hacia ellos.Sin decir una palabra, ambos dejaron entrever la relación que los unía. Alexis estaba consumido por los celos; hasta Rodrigo perdió la sonrisa.—Vanessa, eres increíble.—Cariño, sabía que eras la mejor. Estoy muy orgullosa de ti.En cuanto Vanessa bajó del escenario, Verónica y Bianca no pararon de elogiarla. Con ellas a su lado, Vanessa sintió que no podía pedir más. En ese momento, Vanessa supo que no podía estar más feliz.—Gracias.Vanessa contuvo las lágrimas. Sonrió, pero se le humedecieron los ojos.—Incluso cuando lloras te ves hermosa. Eres perfecta, pero no llores más; me duele verte así —dijo Rafael con dulzura mientras le apretaba la mano.Vanessa se rio. Sus palabras surtieron efecto: Vanessa dejó de llorar. La gala de premios de guion concluyó con éxito.La prensa entrevist
En ese momento, se sintió observada. Al dirigir la mirada hacia quien la observaba, descubrió que Rodrigo tenía los ojos clavados en ella.Su mirada era penetrante, casi agresiva. Vanessa se sorprendió, aunque mantuvo una actitud fría. Apartó la mirada y no volvió a mirarlo. Rodrigo se entristeció y sonrió con frialdad.Bianca llegó diez minutos antes del comienzo de la gala de premios de guion. Para entonces, ya no quedaban asientos disponibles en el recinto. Leonardo le había reservado un lugar al lado de Sergio.Bianca llevaba un elegante vestido de gala que la hacía destacar.—Perdón por llegar tarde.—Menos mal que llegué a tiempo —comentó, aliviada—. Había algo de tráfico afuera.—No pasa nada, llegaste a tiempo. Siéntate, la gala de premios de guion está por comenzar —dijo Vanessa.—Bien.Bianca miró a su alrededor, sorprendida. Su asiento estaba al lado de Sergio y no quería estar tan cerca de él. Sin embargo, no era momento de causar una escena, mucho menos en una ocasión así.
El recién llegado era Rodrigo. Su corpulencia llamaba la atención a primera vista. Todos decían que Rodrigo detestaba cualquier clase de evento y casi nunca asistía a ninguno.Sin embargo, había asistido a una simple gala de premios de guion.Vanessa siempre había desconfiado de él. Apartó la mirada enseguida.—Sentémonos.—Por allá. Los organizadores nos reservaron lugares excelentes. —Leonardo señaló varios asientos en el centro de la primera fila.Los cuatro fueron a ocuparlos. En cuanto tomaron asiento, Alexis se acercó y se plantó frente a ellos.—Vanessa...Alexis contemplaba embelesado a Vanessa, sin importarle que Rafael estuviera presente. Con esa forma de mirarla, cualquiera que los viera se inventaría toda una historia. Alexis siempre tenía que entrometerse.Después de lo ocurrido la última vez, Vanessa dejó de preguntarse quién le había salvado la vida.Después de aquello, le pidió a Daniel que investigara a Emilio, y los resultados coincidieron con lo que Alexis le había d
En pleno clímax, Rafael le habló al oído con voz ronca.—Cariño, sí que sabes lo que haces.Vanessa tenía enrojecidos los rabillos de los ojos y la mirada perdida. Vanessa se dejó caer despacio sobre la cama, entre los brazos de Rafael, con la respiración entrecortada y cada vez más agitada.—El mérito es suyo, señor Cisneros.***Al día siguiente, la gala de premios de guion comenzó a las cuatro de la tarde. Vanessa llevaba un vestido azul oscuro con un diseño de estrellas que evocaba el firmamento y realzaba su belleza imponente. Permanecía junto a Rafael, tomada de su brazo.El traje oscuro hecho a la medida de Rafael realzaba su porte distinguido. Juntos, formaban una pareja perfecta y acaparaban todas las miradas.—Qué bien se ven juntos. Tal vez sí sean pareja.—Escuché que el rumor que circuló en internet era cierto. Vanessa sí está casada. Quizá el señor Cisneros sea su esposo.—Si es así, ¡qué enredadas están esas dos familias! Vanessa fue quien hizo encarcelar a la madre de R
Alexis quedó atónito.—¿Qué significa lo que dijo mamá?Édgar lo miró de reojo con expresión grave.—Este es el momento ideal para actuar en su contra. Si no lo hacemos, perderemos la oportunidad.Alexis titubeó.—Rafael sigue siendo de la familia. Además, no podemos competir con él.—Es cierto que por ahora no podemos hacer nada, pero hay alguien que sí puede... —Édgar entrecerró los ojos con gesto calculador—. Seguro que Damián lo odia. Si acepta intervenir, ni siquiera tendremos que mover un dedo.Damián había contratado a esos mercenarios, pero la última vez la policía los capturó a todos de una sola vez por culpa de Rafael.Damián no aceptaba las derrotas. Rafael le arruinó los planes varias veces; Damián no iba a pasarlo por alto. Además, la idea de que Damián se encargara de Rafael resultaba muy atractiva.Alexis reflexionó un momento y acabó dándole la razón. Asintió decidido.—Está bien. Intentaré contactar al señor Salazar.Esa noche, Vanessa revisaba unos documentos en la la







