Share

Capitulo 3

last update publish date: 2025-04-25 09:28:08

"Nuestras palabras dicen, lo que el corazon calla"

Azura

El aroma... nardos y fresas maduras, tan dulce, tan embriagador. Sentí que el suelo temblaba bajo mis pies descalzos mientras avanzaba como hipnotizada, mis sentidos tomados por una fuerza ajena, instintiva, que no comprendía del todo. Rosaly rugía en mi interior, cada paso hacia esa puerta sellaba algo dentro de mí. Algo nuevo. Algo inevitable.

—. ¿Qué me hiciste?

No supe qué responder. No podía. Las palabras se ahogaban en mi garganta mientras nuestras miradas se entrelazaban, una fuerza invisible nos ataba. Lo sentía. Ese lazo. El que siempre había oído en las historias. El que había negado que fuese real para criaturas como yo. Y sin embargo...

Lo vi dar un paso hacia mí. Su cuerpo tenso, contenido. Casi como si luchara consigo mismo.

—¿Por qué hueles así? —gruñó—. Maldita sea, Azura... ese aroma... eres tú.

—Yo... —murmuré, con la voz temblorosa—. Solo me transformé... por primera vez. Rosaly... mi loba... despertó.

Él parpadeó, sorprendido.

—¿Rosaly?

Asentí. No sabía cómo explicarlo. Todo era tan nuevo, tan abrumador. No sabía si debía temerle... o rendirme a esto que ardía entre nosotros.

Kael se acercó más. Mucho más. Su calor me envolvió y su aroma me asfixió dulcemente. Era poder. Era deseo. Era mi maldito compañero.

Su mano rozó mi mejilla, y todo en mí tembló.

—No puede ser... —susurró, y por primera vez, su voz se quebró—. No tú.

Lo miré a los ojos, sintiendo la conexión sellarse, invisible pero irrompible. La marca del destino. El vínculo que jamás podría romperse.

—¿Por qué yo no, Kael? —le pregunté con voz apenas audible.

Sus labios se curvaron en una expresión amarga, como si luchara contra un millón de emociones al mismo tiempo.

—Porque te hice daño... demasiadas veces.

—Sí —dije sin dudar—. Y aún así, aquí estamos.

Entonces, él ya no resistió más.

Su boca encontró la mía con una desesperación que me quemó la piel. Me besó como si el tiempo le debiera todas las caricias que no me había dado, como si el universo le hubiera robado mil vidas y ahora intentara vivirlas todas en una sola noche. Me dejó sin aliento, pero no me importó. Sus manos me sujetaron con fuerza por la cintura mientras me levantaba del suelo sin esfuerzo, y yo me aferré a él como si en su pecho encontrara por fin algo parecido a un hogar. Me llevó por los pasillos ocultos del castillo hasta su habitación sin romper el beso, con la respiración agitada, con su cuerpo vibrando contra el mío. Al entrar, me recostó con cuidado sobre la cama, y sus ojos me buscaron en la oscuridad.

—¿Puedo...? —preguntó con la voz grave, temblorosa. Por primera vez, no como Alfa. Sino como hombre.

Lo miré sin miedo.

—Sí... —confesé con la voz ahogada en deseo.

Entonces, no hubo más palabras. Solo el lenguaje de la piel, del alma. Nuestros cuerpos se entrelazaron bajo la luna, mientras el vínculo brillaba como una llama nueva y eterna. Fue fuego. Fue redención. Fue la furia y la ternura. Fue lo que nunca creí merecer. Lo que él jamás pensó tener. Y mientras su aliento se mezclaba con el mío y su piel me devolvía la vida, entendí una sola cosa con absoluta claridad. Ya no era una esclava. Era una reina. Y él... mi mayor error.

Nunca me había sentido tan confundida.

Me entregue en su cama. En la del futuro Alfa. Mi supuesto compañero.Su respiración aún golpeaba mi cuello, y su brazo, fuerte y posesivo, me rodeaba la cintura. El calor que nos envolvía era el de dos cuerpos unidos por más que una noche… o eso creí.

—Kael… —susurré, intentando incorporarme.

Sus ojos se abrieron de golpe, dorados como llamas, brillando con un desconcierto que no entendí al principio.

—¿Qué hiciste? —gruñó, su voz áspera, salvaje.

—¿Qué…? Yo no hice nada. Tú…

—¡Cállate! —se apartó como si mi piel le quemara—. No puede ser... no puede ser que tú... —se levantó, furioso, jadeando—. ¡Tú eres una maldita omega! ¡Una esclava!

Sentí que mi alma se rompía en mil pedazos. Me cubrí con las sábanas, temblando.

—¿Eso soy para ti? —pregunté con la voz rota—. ¿Una esclava?

—¡Sí! —escupió la palabra como veneno—. No puede ser que tú seas mi compañera… ¡tú no! Esto es un error. Eres sucia, insignificante, débil…

Su mirada me atravesó como un puñal. Pero lo que dijo después fue lo que realmente me desangró el alma.

—Me das asco.

Tragué el nudo en mi garganta. Mi loba, Rosaly, gruñía dentro de mí, dolida. Pero también confundida. No entendía por qué no sentíamos el dolor que se supone debía venir con el rechazo.

—Entonces… —me levanté, desnuda y temblorosa—. Recházame.

Él me miró, su mandíbula tensa, su cuerpo hecho un torbellino de rabia y deseo contenido.

—Te rechazo, Azura. Rechazo nuestro vínculo. Rechazo todo lo que eres.

Las palabras cortaron el aire… pero no mi alma. No sentí dolor. Ni un solo espasmo. No como se decía que ocurría. Yo no me quebré. Pero él… él cayó al suelo.

— Alfa Kael acepto tu rechazo—me quedé helada.

Él se agarró el pecho, con los ojos muy abiertos, como si algo lo estuviera destrozando por dentro.

—¿Qué… qué es esto?

Rosaly susurró en mi mente con voz calma pero firme.

"Él te ha herido. Te ha juzgado. El dolor del alma no se comparte con quienes no lo merecen."

—Yo… no siento nada… —murmuré—. ¿Qué soy…?

Me vestí con lo poco que encontré, evitando mirarlo. Él aún jadeaba en el suelo, quebrado. Pero yo… estaba entera. Más rota por dentro, sí, pero no como esperaba. Corrí. Corrí fuera de su habitación, fuera de esa casa, fuera de ese infierno. El aire me golpeaba el rostro, frío y cortante. Pero me daba vida. Tenía que huir. No podía quedarme un segundo más.  Corri a mi habitacion y tome mi unica sandalias. Y no hay marcha atras hoy dejo la manada De Luna De Sangre. Lucía un vestido gris sucio, el único que me quedaba. Pero mi cuerpo… ya no era el mismo. Yo no era la misma.

—Huiré cuando todos estén ocupados. Me perderé entre los árboles del bosque prohibido. Nunca más volverán a encadenarme.

Apreté los puños. Esa sería mi noche. La última como esclava. La primera… como lo que estaba destinada a ser.

Continue to read this book for free
Scan code to download App
Comments (10)
goodnovel comment avatar
Yoris Piñate
Kael se arrepentirá
goodnovel comment avatar
Yoris Piñate
Perfecto, vete de allí
goodnovel comment avatar
hadassa Paz
cada vez que abre la boca, me da más rabia
VIEW ALL COMMENTS

Latest chapter

  • El Ascenso De La Última Reina Licán    Capítulo Extra

    Rey ZauloEl crujido de la madera noble al romperse bajo la presión de mis garras fue el único sonido que retumbó en mi despacho. La carta, redactada con el sello oficial del Reino del Invierno Eterno, quedó arrugada y manchada con mi propia sangre en el centro del escritorio de caoba. Sentía que el pecho me ardía, que las costillas me apretaban el corazón y que mi lobo interno, una bestia salvaje que había tardado años en domar para convertirme en el Alfa Supremo de las tierras del sur, estaba arañando las paredes de mi mente, exigiendo una carnicería.—¿Predestinada? —mi voz salió como un rugido sordo, una vibración tan baja y peligrosa que hizo que los dos guardias que custodiaban la entrada de mis aposentos dieran un paso atrás por puro instinto—. ¿Un maldito cachorro de los Licán reales se atrevió a ponerle las manos encima a mi prometida?Frente a mí, mi Beta y consejero de confianza, un guerrero veterano con cicatrices en el rostro, tragó saliva antes de dar un informe detallad

  • El Ascenso De La Última Reina Licán    Capítulo Final

    ErixEl frío de las tierras de hielo no se parecía en nada al clima templado y boscoso de nuestro reino Licán. Aquí, el aire era un filo de navaja que intentaba colarse por las comisuras de mi capa de piel de lobo negro, un recordatorio constante de que estaba muy lejos de casa. Habían pasado veintiocho años desde la Gran Guerra Negra, el conflicto que definió el inicio del reinado de mis padres, Azura y Grayson. Yo no había nacido cuando el tirano Kael intentó destruir a mi familia, pero crecí escuchando las historias sobre la valentía de mi madre, la implacable fuerza de mi padre y cómo la unión y la justicia salvaron a nuestra especie de la extinción.Sin embargo, la paz en el sur no significaba la paz en todo el mundo. Desde que tengo uso de razón, nuestro reino había estado en una guerra fría, un constante juego de dientes apretados y escaramuzas fronterizas, con el Reino del Invierno Eterno. Ellos no eran Licántropos; eran cambiapersonas de osos polares, una raza antigua, masiva

  • El Ascenso De La Última Reina Licán    Capítulo 106

    AzuraEl llanto de Erix era un cuchillo oxidado que se enterraba en lo más profundo de mi cerebro, girando y desgarrando cada fibra de mi cordura. Mi hijo. Mi pequeño y perfecto cachorrito, que apenas tenía cinco meses de vida, estaba atrapado en los brazos mugrientos de ese maldito espectro. Ver la hoja de esa daga mellada presionando la piel tan suave y delicada de su cuellito, justo donde una pequeña y brillante gota de sangre carmesí comenzaba a brotar, me estaba volviendo loca. Sentía que el suelo desaparecía bajo mis pies, que las paredes del palacio se cerraban sobre mí en una avalancha de humo, fuego y desesperación."¡Mátalo! ¡Destrúyelo! ¡Arráncale la piel tirita por tirita!" rabiaba Rosaly en mi cabeza. Su voz era un rugido ensordecedor que se mezclaba con mis propios pensamientos, un torbellino de furia animal que me nublaba la vista con destellos de plata. "¡Nadie toca al cachorro! ¡Nadie toca nuestra sangre!"—¡Kael, por favor! ¡Te lo suplico, suéltalo! —grité, y mi prop

  • El Ascenso De La Última Reina Licán    Capítulo 105

    Grayson5 meses después....El silencio de la madrugada siempre ha sido mi posesión más preciada, pero como Alfa, he aprendido a desconfiar de la calma excesiva. Durante los últimos cinco meses, el reino había florecido bajo un manto de paz que parecía idílico. Azura gobernaba con una sabiduría que dejaba al consejo sin argumentos, nuestro pequeño Erix crecía fuerte, mostrando ya destellos de la energía de un futuro gobernante, y Lyam, completamente recuperado junto a su compañera Lira, se encargaba de asegurar que las fronteras del norte permanecieran estables. Todo era perfecto. Demasiado perfecto.Esa noche, el aire se sentía espeso dentro de los aposentos reales. Dormía de lado, con un brazo rodeando la cintura de Azura, sintiendo el calor reconfortante de su piel y la respiración acompasada de su pecho contra el mío. A través de nuestro vínculo de pareja, todo lo que me llegaba de ella era serenidad, un remanso de agua limpia que lograba apaciguar a mi lobo, que siempre permanecí

  • El Ascenso De La Última Reina Licán    Capítulo 104

    AzuraEl sol del mediodía caía implacable sobre la gran plaza central del reino, pero no había calidez en su luz; solo una claridad cruda que desnudaba la verdad ante miles de ojos. Las gradas de piedra y los alrededores de la explanada estaban abarrotados. No cabía un alma más. Habían asistido los miembros del consejo, los Alfas de las manadas aliadas, el pueblo que tanto había sufrido y, en primera fila, los supervivientes del norte: aquellas hembras y cachorros que Kael había tratado como mercancía, rescatados por nuestros guerreros. Sus rostros demacrados reflejaban una mezcla de temor ancestral y una chispa renacida de esperanza. Todos esperaban la justicia de la Reina.En el estrado principal, custodiando la entrada del palacio, la seguridad era impenetrable. Las runas de protección brillaban con un tenue fulgor plateado bajo el sol. En los aposentos superiores, mi pequeño Erix descansaba seguro bajo la estricta vigilancia de Sarita y de mi hermano Lyam, quien, aunque aún debili

  • El Ascenso De La Última Reina Licán    Capítulo 103

    AzuraEl amanecer del Valle de la Luna no trajo la calidez habitual del sol; trajo una niebla densa, gris y fría que se arrastraba por las faldas de los riscos como un sudario. Había pasado exactamente un día desde que enviamos la misiva, un día de preparativos frenéticos en un silencio sepulcral que crispaba los nervios. El plan se había ejecutado con una precisión milimétrica. Las manadas aliadas, lideradas en las sombras por Saúl y Theo, se habían infiltrado en las cavernas del desfiladero durante la madrugada, usando los amuletos que las brujas liberadas nos habían entregado para camuflar el olor a lobo y silenciar los latidos de sus corazones.Grayson había insistido en quedarse a menos de diez metros de mí, oculto tras la densa vegetación y los salientes de piedra de la entrada del altar ancestral. A través de nuestro vínculo de pareja, su furia me llegaba en ráfagas calientes, un recordatorio constante de que, aunque yo pareciera estar sola en medio de la explanada de piedra, t

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status