MasukEn su habitación Rose se desmaquillaba, había llamado a Charles para disculparse, era tarde y mejor tomarían el café en otro momento. Charles lamentaba que el imprevisto le hubiese demorado también ante lo cual prácticamente le había quedado mal. Rose le dijo que todo estaba bien, otro día se daría cenar, ¡Y sí que los imprevistos eran a veces una buena noche!
En su cama dio varias vueltas, la conversación con Víctor había fluido como si fueran dos viejos amigos del colegio y ahora se reencontraban, eso le había parecido a ella, era agradable, educado, lo que gustaba en Víctor era su sencillez, sin ninguna pose, sin ningún ritual, sencillamente natural.
No quería que su mente siguiera haciendo preguntas, era hora de dormir y ella tenía una cita en la peluquería.
Mientras en otro lugar de la ciudad, Lenin abría la puerta a Mery, quien pasaba por Sam,
-Mery…pasa, no te preocupes, Sam está dormido en el sillón, es un buen chico-.
-Gracias Lenin-.
- ¿Quieres un café? Te lo hare con gusto, pasa, está haciendo algo de aire-.
-Bien una taza de café no viene mal, solo tome dos copas de vino, ¿Puedes creerlo? -.
-No lo creo, estabas sin gusto esta noche por unas copas quizás-.
-Creo que sí, ¿Y tú? -.
-Yo puedo pedir unas buenas pizzas con una copa de vino-.
Lenin señalaba la botella.
-Estupendo, aunque solo dos porciones, estoy a dieta-.
-Por favor Mery, estas delgada, muy delgada diría yo, un poco más de kilos no te vendría nada mal, es más puedes venir al gimnasio conmigo-.
-Vaya, no sabía que te gustaban las chicas rollizas, rellenitas-.
-Las mujeres son hermosas, pero no necesitas dietas Mery-.
Lenin marcaba y hacia el pedido, 8 porciones, dos sabores, y dos panes de orégano.
Lenin colocaba música, era amante de las baladas, algo de pop, el pagode era su preferida, varias bandas brasileñas le encantaban, Mery escuchaba la tonada logrando contagiarse.
-Tu madre se despertará-.
-Fue a casa de su hermana, así que no habrá problema, igualmente su sueño es de terror, nada la despierta, puedes morir tocándole la puerta, perderás-.
-Tu casa quedó realmente hermosa, le vino bien remodelarla-.
-Sí, ahora queda totalmente independiente de mi madre-.
-Vi que también hiciste cambios en la tienda, ahora manejas muchas cosas más-.
-Sí, la tienda ahora tiene una línea de chocolates, galletería, y todo lo que buscas lo tenemos-.
El timbre sonaba, Lenin pagó la cuenta y subía las escaleras a prisa, en la barra de la cocina colocaba los platos, Mery tomaba otro vino, a la par que su boca se hacía agua con el olor que emanaba aquella pizza.
Brindaron por Sam, y por ella que estaba allí, tomaron tres copas más de vino, luego Lenin servía dos copas con helado.
Mery reía a carcajadas, Lenin la hacía reír contándole sus anécdotas de niñez como cuando su mamá le pegó por casi incendiar la cocina, sí que fue una buena broma pesada.
Su padre había fallecido hace dos años, lo echaba de menos, pero la vida continuaba, se había decidido mudarse solo, remodelar aquel lugar, aún tenía un gran espacio en caso que deseara ampliar.
Mery y el ahora bailaban una balada que los hacia unirse, el perfume de Mery era dulce, atrapante, ella pasaba sus brazos alrededor de su cuello, Lenin sentía que su corazón le palpitaba a toda máquina, sus labios se buscaron, fueron hacia el amplio sillón, ella lo empujo con sutileza, quitándose su pañoleta la colocaba alrededor de su cuello.
- ¿No crees que es tarde para estar en casa de un chico solo? -.
Mery jugaba con su pañoleta, Lenin sonreía tímido, no sabía en realidad que hacer, ella, aunque no estaba ebria, sí que tenía copas.
-Te llevaré a casa Mery-. Es tarde, además mañana debes ir al trabajo-.
-Creo que puedo irme sola-. Mery retrocedió, tomando su bolso y a Sam, le dio las gracias.
-Yo te llevo Mery, tienes copas en tu cabeza-.
-Oh, estoy bien, además solo voy a cinco cuadras de aquí, no me voy a perder, y estoy bien, creo que no estás listo para un beso-.
-Es que no sería correcto Mery, no quiero aprovecharme de ti, aunque no lo creas soy un caballero-.
-Entonces no veo problema-. Mery se acercó a su boca, besándole, lo hizo sutil, Lenin respondía a su beso, ella colocaba a Sam en el sillón de nuevo, quien se acomodaba a gusto de nuevo y se dispuso a dormir.
Mery le llevaba hacia la habitación, se quedaron en la esquina de la amplia cama, ella soltaba su blusa, su ropa interior quedaba a vista de Lenin.
-Rojo exótico, me encanta este color-.
-Es un color hermoso-. Lenin balbuceaba.
Ella guiaba sus manos a sus pechos, invitándole a seguir, rodaron por la cama que vestida esa noche de un azul pastel era perfecta.
Lenin la tomaba en brazos, dándose besos que traspasaban el mismo aire, ella ahora despojada de sus bragas, medias, caía en un torbellino que la llevaba por las nubes. Entre suspiros y palabras ahogadas, sus gemidos y gritos encendieron las alarmas, había un fuego nuevamente en ella, un fuego que había dejado de sentir.
Y la noche dejó paso a los amantes, entre placer, sensación de aire que los hacia mecerse, ir y venir, libres como olas de mar.
Rose despertaba en punto a las seis, el café ya emanaba el olor fragante, tomaba los primeros bocados y sentía que le inundaban de exquisitez, se apresuró a vestirse, calzando unos cómodos zapatos bajos azules en juego con su bolso.
Conducía al café, ese día tenía que recibir al proveedor, pagar facturas para luego irse a la peluquería, tenía un corte que había visto en una revista, arriba de los hombros, flequillo delicado que pudiera llevar de costado, corte en capas, y cepillado, diría hasta nunca a su cabello medio largo, moño de doña y cara de camarera. Se reía, era todo un gran cambio para ella.
-Buenos días, que bien, nuestro pan está caliente, me encanta, Mely hoy tenemos un día agitado, serán 500 unidades de pan para banquete, en la escuela de la maestra Dolly-.
-Querida todo está ya casi listo, esta mañana he llegado una hora antes, así sé que todo estará en punto-.
-Recuérdame apuntar las horas extras ahora en la agenda-.
-Oh, Rose cariño, no es necesario, todos estamos a gusto con el pago, además siempre nos das el sobre azul-.
-Me encanta cuando abro el sobre azul-. Dijo Josef.
- ¡De todas formas, Mely debes estar a las seis, pero siempre llegas una hora antes, ¡quisiera saber el porqué de madrugar!
-Bien te lo diré, estoy pasando un momento crítico, pero las cosas podrán arreglarse, ya sabes cómo es Alfred, tiene una amiga con quien platica según el yo no lo entiendo, pero creo que iré a terapia-.
-Yo afortunadamente no tengo marido, hijos o amante que me ponga límites-. Ana afirmaba.
-Pero sí que te he visto hacerle ojos a Martin, y no me digas que no-. Josef se quedó mirándole.
-Son nuevos en la zona, necesita quien le enseñe la ciudad, pobre puede perderse-. Dicho esto, se encaminaba a recibir varios clientes, tomando sus pedidos.
- ¿Y tú Josef? – Sé que hay una chica por ahí en tu cabeza-.
-Estoy ahorrando para invitarla a cenar, y darle un hermoso ramo de flores-.
-Lindo detalle, me gusta que no pierdes el romance, sé que Emi te gusta, es una buena chica, por cierto, hoy la cité más temprano, tenemos mucho trabajo, ahora con los batidos, merengadas, y la nueva línea de postres, hay más trabajo-.
-Tendré un día feliz, muy feliz-. Josef se alejaba con la bandeja de la mesa siete y ocho, caliente y en punto.
Rose despachaba una bolsa de pan grande, galletas, y sándwiches de pollo para el taller de la esquina, estaba a tope, la puerta del café se abría y daba paso a Lili, Lauren y Omar. Parecía que se habían dado cita en su café.
-Hola mamá, venimos a desayunar, pero no te preocupes, lo haremos en el comedor de la cocina-. Lauren le daba un gran abrazo.
-Madre, supongo que estarás muy ocupada, te llamo, y siempre estas ocupada-.
-Sí, estas son las implicaciones de ser una empresaria, la gente madruga a buscar desayuno, algunos parecen que no gustan de cocinar en sus casas-.
-Bien Lili, no vas a comenzar con tus cosas, deja a mamá tranquila, y por cierto paga la cuenta-. Omar se levantaba a prisa.
-Mamá quiero pedirte un favor-. Omar se alejaba del comedor.
-Dime…-. Rose le miró esperando.
-Si puedes prestarme dos mil dólares, te los devolveré mañana en la noche, te los giraré a tu cuenta mañana, voy para Wisconsin, ya no me da tiempo de ir a casa-.
-Claro, espérame aquí-.
A los minutos ella se los colocaba en su bolso que tenía a mano, lo despidió, Omar pocas veces le solicitaba algún favor. Algo le hacia sentir que Omar guardaba algo en su corazón.
El avión aterrizaba, al tiempo que la azafata anunciaba la hora local y el clima, dando la bienvenida a todos los pasajeros, daba las instrucciones para quienes continuaban en conexión con otros vuelos.El día era espléndido y soleado, al llegar el recibimiento fue ameno, un grupo de músicos tocaban alegres dando la bienvenida. El auto la llevaría a ella y otros pasajeros. El resort donde pasaría quince días inolvidables, Bahamas lo reunía todo.Lauren le había enviado un mensaje, estaba fascinada en su luna de miel, al regresar se mudarían dado que el traslado de Antony era un hecho, le visitaría cuando las cosas se dieran, Miami tenía su encanto, al final los superiores de Antony le dieron a escoger dos lugares, Miami fue la elección, estaba feliz, el mar no le haría falta.Lili y Roger, junto a Sebastián decidieron tomarse unos pocos días para aislarse de todo, en la cabaña de los padres de Roger, allí pasarían unos días pescando, nadando, y admirando el atardecer, su hija poco a p
Rose llegaba al café entraba con el paso firme, ese día llevaba zapatos altos de charol rojo, vestido de pequeñas florecillas, su pañoleta roja haciendo tono. Los ojos de todos se voltearon para saludarla y admirar su belleza, de hecho, la veían con un color vivo, o una luz que destellaba brillos, como después había afirmado la señora Pam, despuntaba una admirable luz que la envolvía. Era una nueva Rose. En el café era un día con muchos clientes entrando y saliendo, Rose se colocaba su delantal y con una amplia sonrisa, consultaba los pedidos, el café tenia nuevo sabor, Josef, Ana, Emi y Mely, le sonreían, como si entendieran que una nueva Rose había hecho su entrada al lugar. -Rose, sé que algo ha pasado y me alegra por ti-. -Si Mely, y ahora quiero compartir con ustedes, una decisión que he tomado-. -Señora…no me diga que piensa despedirnos, si vende este café, será difícil encontrar un lugar como este, encontraremos algo que hacer, pero…no será igual-. -No Ana, no es eso, nuest
El reloj marcaba las cinco en punto de la mañana, Rose miraba aun soñolienta la mesita de noche. Tantos cambios de un día para otro, esperaba que por fin Lili encontrara su destino, le había divisado con Roger allí abrazados, que mejor que los hijos aprendieran a tomar sus decisiones sin tener que buscar después culpables como en la mayoría de los casos pasaba.Almorzarían en familia, era la oportunidad perfecta para que unos buenos bocados hicieran pasar un rato ameno. La idea de irse de vacaciones por unas semanas estaba cobrando fuerza, Mery, Gigi, y ella se reunirían para despedirse, Gigi viajaría a Egipto por dos semanas con Gastón, estaba totalmente absorta por la cultura y belleza de aquellas hermosas piezas de historia que se conservaban. Mery también emprendería su luna de miel, ella continuaría en su café, en pie y firme como cada mañana.La madre de Lenin ofrecía una reunión para despedirles, era una buena mujer, agradable y con carácter. Se sentía feliz que por fin su hijo
Antony le miraba con aquel hermoso brillo en sus ojos. Rose estaba en primera fila, cuando Omar la entregaba su futuro esposo, los ojos de Rose vieron a Charles tomar lugar en la segunda fila, justo detrás de ella.La ceremonia comenzaba saludando a todos los presentes, Rose dejaba que unas lágrimas se escaparan, como cambiaban las cosas, el mundo sin Tom era diferente, totalmente, inevitablemente su tiempo se detuvo en el reloj, el presente era lo que les quedaba.Las palabras de compromiso eran recitadas con emotividad, la voz de Lauren se quebraba, le estaba jurando amor eterno a Antony, ante lo cual el hacia sus votos, se juraron amarse y cuidarse, estar en todo momento de sus vidas, ante cada adversidad juntos. Una vez que hicieron sus votos, las alianzas se colocaban como sello de amor. -Les declaro marido y mujer, puede besar a la novia-. Los aplausos llenaron el recinto, un beso sellaba sus promesas.La lluvia de pétalos y arroz a la salida de la iglesia fue asombrosa, Lauren
Mery depositó las copas en la mesa del jardín, era un exquisito dulce de moras, y coco con helado de vainilla.-Madre nos empalagaremos-.-Creo que es perfecto para este día-.-Bien…ahora no me desvíes más, y cuéntame de tu príncipe azul-.-Si cariño…. Lenin es perfecto para mí, me propuso matrimonio, le di un sí quiero, estoy con los preparativos, nos casaremos por el civil, algo muy sencillo, intimo, pero…un hermoso pastel de bodas jamás debe faltar, y regresando a Lenin, me hace inmensamente feliz, no te imaginas, tu padre anda con aquella caza fortunas, es feliz, yo también ahora estaré con mi atlético, sexy y guapo Lenin-.Acomodaba las flores en el bello jarrón de cristal. Había hecho una pequeña remodelación en su apartamento, cortinas nuevas, una sala de baño mucho más amplia, un vestier para dos, Lenin se mudaría el día de la boda, su apartamento lo alquilaría a su primo, todo estaba preparado, esa noche se reuniría con sus amigas, estaba más que segura que Rose le haría un s
Rose pasó la mano sobre su cabello acomodándole.-No lo pongo en duda cariño, podría decir que vienes flotando en las nubes, por poco y vuelas en mi negocio-.Era un acierto porque sentía que flotaba. Lauren soltó una sonora carcajada. Mama tenía razón, Rose saludaba a Antony, y este daba los buenos días a todos mientras tomaba lugar en la mesa, Gigi les hizo bromas, con aquello que parecían tortolitos, y también parecían que destilaban las mieles del amor, Rose tomaba lugar junto a Gigi. Miraron atentas a la pareja, no querían perder ni una sola palabra.-Madre, tenemos algo que decirte…nos casaremos en una semana, el próximo fin de semana-. Rose abrió sus ojos en sorpresa para luego fruncir su ceño con fingida preocupación.-Cariño, ¿Has pensando en el pastel y el corto tiempo que tengo para diseñarlo? -.-Mamá, te amo…pero será una pequeña boda íntima y familiar, los padres de Antony vendrán por unos días, después de la boda, nos iremos al siguiente día, estaremos de luna de miel u







