LOGINRing Ring
Ring Ring
Ring Ring
—Mmm unos minutos más mamá. — di la vuelta la cara contra la almohada.
Ring ring
—Oh vale ya. —me apoyé sobre mis codos y miré a mi alrededor todavía adormilada. —¿¿Ésta es.. mi habitación?? ¿Entonces fue un sueño?
Ring Ring Ring
Miré al despertador entrecerrando los ojos.
—Sí debe haber sido un sueño. —vislumbre el despertador a mi derecha en la mesilla, cerré los ojos todavía con ganas de dormir y alargue el brazo para apagar el fastidioso sonido.
Cuando toqué el botón lo sentí muy blando, fruncí el ceño, extrañada.
—Finalmente despiertas, eh?. — la voz ya se me hizo conocida. — eres una dormilona.
¿¿Pero qué?? Abrí los ojos de golpe sólo para encontrarme al niño a escasos centímetros de mi rostro todavía con mirada indiferente.
Sin darme cuenta ya me había sacado de mi cama fácilmente, como si no pesara nada.
—¿Huh? ¿¡El sueño continúa!?— me arrastraba hacia fuera de mi casa agarrado fuertemente de mi mano.
—¿¡Qué estás diciendo idiota!?. — Evan me miraba irritado, como si solo perdiera el tiempo aquí.
—¿Eh? Espera, dónde me llevas?. — ignorando mi pregunta me siguió arrastrando por un segundo más y me aventó dentro de un auto negro, con los vidrios polarizados.
—AHHHHH. —caí contra el suave asiento trasero.
—¿¡Qué estás haciendo!? — se acercó completamente a mi con las manos en alto tratando de agarrarme. —tengo que ir a la escuela.
Sin darme cuenta me estaba desprendiendo la camisa de mi pijama.
—¡Hey! ¿¡Qué estás haciendo!?
—¡Cierra la boca!. —me calló molesto.
—¡¡NOOOO HOMBRE LASCIVO!! PERVERTIDO. — trataba de quitármelo de encima pero era inútil, aunque era pequeño tenía más fuerza que yo.
Me bajaba los pantalones, miré hacia el frente y estaba un chófer haciendo caso omiso a mis gritos, entonces la vista se me volvió borrosa por la acumulación de lágrimas que amenazaba con salir por la situación. Entonces cerré los ojos esperando lo peor.
—Está bien ahora. — increíblemente su voz se volvió un nivel más suave.
Abrí de nuevo mis ojos y miré estupefacta la ropa que traía. Era un uniforme!? Y ni siquiera conocía de que secundaria eran los colores tan bonitos que traía encima.
Me arrinconó al otro lado de la puerta abierta y puso una de sus piernas entre las mías.
—Habrá una fiesta en mi casa en 7 días. — su mirada se volvió afilada. —A partir de hoy, irás a la misma escuela que yo.
Retrocedí todavía más y me sonroje por la cercanía de ese chico. ¡Jamás nadie se había acercado tanto!
—Para asegurarme de que no me avergüences. — agarró la corbata que colgaba de mi cuello y me acercó completamente hasta que nuestras narices se rozaban. — serás entrenada diligentemente. ¡Así que prepárate!
(...)
¿¡Porqué tengo que pasar por algo como esto!?
Por más que trataba de cortar o simplemente agarrar el camarón con los cubiertos, saltaban de mí! Y ya había roto como 15 platos de seguido. Mientras que Evan me miraba con una mezcla de fastidio e incredulidad.
—Tú.. ¿Cuántas veces más harás esto?. — estaba parado a mi lado con el ceño fruncido y los brazos cruzados—¿Cuántas horas más jugarás con el camarón hasta que quedes satisfecha?
—¡¡Éste tipo de cosas son imposibles para mi!!. — me defendí. —¡Ya he dicho que no hay forma!
Él me miró entrecerrando los ojos y se alejó de la mesa tan larga y refinada.
—No hay que olvidar que siempre habrá alguien que te mira en este mundo.
Un sirviente le ofreció una toalla lo cual aceptó gustoso, y se secó la frente.
—Una vez más. —se colocó en la otra punta de la mesa.
—¿¿¡Otra vez!??
(...)
El silencio que reinaba en el lugar era asfixiante, estábamos comiendo los dos en cada punta de la mesa. Parado a su lado estaba un sirviente aguardando una orden y a mi costado una sirviente haciendo lo mismo.
Observé a Evan que tenía una cara impasible, ni siquiera se dignaba a mirarme, bajé la mirada a mi plato, enseguida se me fue el apetito volviéndose desabrida la comida.
Me levanté de la silla empujandola con fuerza hacia atrás haciendo un ruido molesto al deslizarse por el piso pulido.
—Esto es tan estúpido
—¿Uh?
—No tengo ganas de comer así. —mi furia crecía más y más. —no sabe bien en absoluto.
La bilis subía por mi garganta y sin pensar con un golpe seco bajé las dos manos al mismo tiempo en la mesa.
—Las comidas deben ser tomadas mientras se conversa con amigos y familiares. —cada vez más mi voz subía de tono. —¿¡¡ Se supone que debe ser agradable y deliciosa verdad!!?
Él me miró de una forma que no supe descifrar por el enojo y no respondió.
—¡¡Ni siquiera entiendes una cosa tan simple!!. —Le grité
Ya mis lágrimas amenazaban con salir de nuevo.
Él se levantó tranquilamente, y caminó hacia mi, mientras yo escrutaba su rostro para por lo menos me de una pista de lo que está pensando.
—¡Esto no puede ser real!. —grité ya fuera de mi al ver que él no tenía ningún indicio de hablar.
Me agarró del rostro para que pueda mirarlo directamente a los ojos.
—Nena, créeme, yo tampoco pedí esto.— me soltó la barbilla con gesto arrogante dio media vuelta, y caminó hacia los pasillos intentando perderse entre ellos.
—No yo.. — alcé los brazos intentando detenerlo al darme cuenta del error que he cometido.
Él paró bruscamente y me miró por encima de su hombro.
Lo que vi hizo que contenga la respiración.
Sus ojos demostraron lo mucho que le dolieron mis palabras, como si una inmensa tristeza los hubiera tragado y el manto de indiferencia se hubiera esfumado de pronto.
No pude emitir palabra alguna, eso era desgarrador y yo era una cobarde.
Él al ver que no decía nada negó con la cabeza y siguió caminando hasta perderse por completo entre los pasillos mientras yo corría con todas mis fuerzas hacia la salida de la mansión.
Exacto.. El mundo en el que ha estado viviendo él, es demasiado diferente al mío.
Abbey tomó la mano extendida hacia ella, de buena voluntad. Le sonrió a su novio, dentro de unos minutos, ya esposo.—Es extraño—Abbey miró de reojo cuando escuchó el suspiro profundo de Evan mientras el padre comenzaba con el evento—. Todo este tiempo estuve esperando por este día. Y aún así me siento tan nervioso—Él no estaba mintiendo. Sentía ardiendo su nuca y la punta de sus orejas—. Ni siquiera puedo mirarte correctamente a la cara. Te ves demasiado hermosa y perfecta para mí.Abbey suavizó sus ojos al sentirse completamente llena de amor. Conmovida por las palabras de su novio.Así es siempre. Ahí va él otra vez, suavemente aumentando el amor de ella por él. —También te ves muy guapo, Evan.Es por eso que Abbey se enamora de él cada vez más.El padre siguió leyendo el papel en sus manos: —. En la salud y en la enfermedad, deben amarse y honrarse todos los días de sus vidas…—Padre—Evan lo silenció impacientemente, evitando que siguiera con el monólogo. El padre lo miró fijamen
Algunos años más tarde…—Ama Abbey…—Stephen golpeó la puerta y esperó a que la susodicha gritara “Adelante” para poder pasar dentro de la habitación—. Los invitados ya llegaron.Abbey se giró, desviando la mirada del enorme ventanal de la iglesia. El viento hacía ondear su velo como si fuese una orgullosa bandera. El vestido blanco vaporoso y largo la hacía parecer una verdadera ángel que llegó a la tierra para repartir el bien. Sus doncellas, Jaida y Jane terminaron de arreglar su cabello, sonriendo tan felices por ver a su ama casarse como dijo desde un principio.—Sí, gracias Stephen—sujetó mejor el ramo de novia, les sonrió a sus doncellas para luego agradecerles por ayudarla a vestirse y respiró hondo para sacarse los nervios. Se casaba, no era motivo para estar nerviosa, ¿Verdad?—. Ya voy a ir.(...)—¡Felicidades por tu matrimonio!—El grupo de amigos que estaba presente en la iglesia vino a saludar a la preciosa novia.—¡Amigos! ¡Vinieron!Estaban Mercy, Ryan, Roan, Alastor, Da
Evan vio la puerta cerrada. Todas las cosas se estaban cayendo en el camarote por el balanceo bruto y desestabilizado del barco que se estaba hundiendo. Él aún en el suelo, con la pierna atrapada debajo de un estante grande y pesado. El agua ya entraba hasta por debajo de su cadera. Miró la cadena que tenía entre los dedos, debajo del agua. La apretó con fuerza. Iba a morir ahí.—Estoy bien con esto—susurró para sí mismo, aceptando el hecho de que salvó a su prometida y que ahora él morirá en paz al saber que ella está fuera de peligro, probablemente—. Solo si Abbey moría no iba a poder con mi propia vida. Ahora estoy bien con mi decisión…El barco hizo otro movimiento brusco lo que hizo que el agua entrara ya hasta su cintura. Recordó la sonrisa radiante e inocente de su novia. —Abbey…—llevó el medallón de la mitad de un corazón a sus labios, recordando que al menos la otra mitad la tenía su prometida y que lo iba a recordar para siempre—. ¡Te amo!La puerta se abrió tan de repente
Mont recibió el puñetazo número 45 en la cara. La sangre le salpicó los labios y los dientes. Los escupió con rabia, sin apartar sus ojos rojos de los que lo rodeaban.Uno de ellos soltó una carcajada al verlo tan maltrecho y desafiante, como si aún tuviera fuerzas para intimidarlos.—¿No te das cuenta de que te has buscado esto tú solito? —le espetó—. Si nos hubieras hecho caso cuando te lo pedimos amablemente, te habrías ahorrado este sufrimiento. ¿O es que te gusta que te peguen?El otro chasqueó la lengua.—Bueno, no importa, si es ese miedoso niño, estoy seguro de que sí vendrá y aceptará de buena gana el trato.—Vamos a obtener un montón de dinero gracias a ti…Mont sonrió mientras saboreaba el sabor de su propia sangre en su boca.—Mi sobrino…no es ingenuo, ¿Saben?En ese momento, un enmascarado secuaz abrió la puerta con fuerza.—¡Alerta! ¡Tenemos compañía y se acerca muy rápido!Los demás salieron a ver qué ocurría. Una estela de espuma les seguía. Una moto acuática se lanza
—¡Oh, no, están secuestrando al CEO Jones!—¡Tío Mont!—Evan lanzó un grito desesperado mientras se aferraba al pasamanos y observaba cómo los secuestradores arrastraban el cuerpo inerte de su tío a una lancha rápida.—¡Evan, no hagas ninguna locura!—Abbey abrazó a su novio que estaba a punto de saltar desde el piso de arriba hasta la cubierta del crucero para perseguir a los que se llevaban a su tío.El mayordomo, que estaba cerca, se dirigió al personal del crucero:—¡No se queden ahí parados! ¡Llamen a la guardia costera ya, es una emergencia! ¡Movilicen a los uniformados!Abbey seguía con la vista fija en la lancha que se alejaba, sin poder asimilar lo que acababa de pasar.—¿Qué está ocurriendo? ¿Qué ha sido todo esto?Stephen cogió una manta y la puso sobre los hombros de Magali, para que se sintiera un poco más protegida.—Es increíble que esos individuos hayan sido capaces de secuestrar al CEO Mont Jones.—¿Qué?—Abbey se giró hacia el mayordomo—. ¿Sabes algo Stephen? Tienes que
La sorpresa solo tardó en su sistema dos segundos. —¡Abbey!Evan la vio desde el barco y se lanzó a correr hacia la entrada, donde unos trabajadores estaban a punto de retirar la escalera.—Vamos, ya zarpamos. Quiten eso de ahí...Pero Abbey no se dio por vencida. Aceleró el paso y se abrió paso entre la multitud.—¡Dejen esa escalera en su sitio! —gritó, haciendo que los trabajadores se apartaran asustados.Subió los escalones de dos en dos, con el corazón en un puño. Solo quería llegar al barco y abrazar a su prometido. Pero el barco ya se había separado del muelle.Miró hacia abajo, al mar inmenso y oscuro. No sabía nadar.—No lo voy a conseguir...Los trabajadores le gritaron desde abajo:—¡Para!—¡Es muy peligroso! ¡Te vas a caer!Abbey cerró los ojos.—Solo quiero estar con Evan...—¡Abbey! —la voz de Evan resonó desde el barco. Estaba en la puerta, con los brazos abiertos y una sonrisa radiante—. ¡Ven! ¡Salta y yo te cojo!Abbey le devolvió la sonrisa, retrocedió unos pasos pa







