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BAJO SUS REGLAS (III)

Author: Luneth
last update publish date: 2026-07-23 18:57:05

Mia

Llegué a casa súper tarde después de una fiesta salvaje, muy borracha y mareada. La casa estaba oscura y en silencio, pero sabía que Víctor me estaba esperando despierto porque había roto su regla de avisarle a dónde iba. La cabeza me daba vueltas por las copas y el vestido corto lo tenía todo revuelto de tanto bailar. Intenté subir las escaleras en silencio, pero me di contra la pared y me reí alto.

Víctor salió de su habitación, alto y enfadado, solo en pantalones y sin camisa. Los múscul
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    AvelineLa puerta del hotel se cerró de un golpe detrás de nosotros. Mi maleta golpeó el suelo. La suya también. Ni siquiera pude tomar aire del todo antes de que el profesor Xavier me empujara contra la puerta.Su boca estaba en mi cuello. Sus manos, en mi cintura. Podía sentir lo duro que ya estaba.—Llevas semanas mirándome así —dijo contra mi piel—. No mientas. Lo vi en clase. Lo vi en mi despacho. Se acabó fingir que esto es solo la universidad.El corazón me latía demasiado rápido. Había pensado en esto tantas veces que se sentía como un sueño y un susto al mismo tiempo.—Profesor…—Bien —dijo—. Ese es el único nombre que vas a usar este fin de semana. Dilo otra vez.—Profesor.Entonces me besó. No fue suave. Fue hambriento. Su lengua estaba en mi boca y su cuerpo me clavaba contra la puerta, de modo que no habría podido moverme ni aunque hubiera querido.Empezó con la blusa. Botón a botón. Me miraba la cara todo el tiempo, como si me estuviera calificando.—Mírame —dijo—. No te

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    VeraEstábamos en la inauguración de una galería la semana siguiente. Había mucha gente con ropa elegante mirando las fotos de las paredes. Sonaba música suave. El tío Ryan llevaba su bolsa de cámara, como siempre. Yo llevaba un vestido negro sencillo. El corazón me latía rápido todo el rato porque sabía lo que había en esa bolsa.Se puso cerca mientras mirábamos un cuadro grande. Su voz era baja, para que solo yo lo oyera.—¿Recuerdas la foto del estudio? La de cuando estás inclinada sobre la mesa, llorando un poco, con mi polla estirándote por primera vez. La tengo aquí mismo.Se me calentó la cara.—Papi… no aquí. Hay tanta gente.No me miró. Solo sonrió al cuadro.—Tú aceptaste. Esas fotos son nuestra correa secreta. Si dices que no, no tengo por qué guardarlas en privado. No quieres eso, ¿verdad?Tragué saliva.—No, Papi. No quiero.—Entonces pórtate bien. —Me tomó de la mano y me llevó hacia un rincón más quieto, detrás de un expositor alto. La gente seguía cerca, hablando y rie

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