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LAS REGLAS DE DANTE

Autor: S. Dal Santo
last update Fecha de publicación: 2026-08-29 00:28:57

[KAEL]

A las ocho y diez de la mañana, Dante Bellori ya está esperándome.

No en su despacho, como imaginaba, sino en una terraza lateral de la mansión que da al jardín. El cielo está despejado y la temperatura todavía resulta agradable, aunque el pronóstico anuncia que Miami llegará a los treinta grados antes del mediodía. Sobre la mesa hay café, fruta, pan tostado y un periódico que Dante parece haber abierto sin leer realmente.

Mercer me indicó dónde encontrarlo hace menos de cinco minutos. T
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Comentarios (3)
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S. Dal Santo
Gracias! ya hay otro capitulo disponible, muchas gracias por leerla
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Lorena Pantoja
Quiero más
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Lorena Pantoja
Me encanta
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Último capítulo

  • El Destino Que Heredamos   LAS HORAS ANTES

    [KAEL]—¿Quién sabía que, si esa cena se cancelaba, yo iría allí?La pregunta de Amara permanece entre nosotros mientras intento decidir cuánto puedo preguntar sin convertir esta conversación en algo que se parezca demasiado a un interrogatorio.Ella sigue sentada frente a mí, con una mano apoyada sobre la mesa y la mirada fija en algún punto más allá de las ventanas. Hace unos minutos estaba trabajando, discutiendo cifras y dando instrucciones a su equipo como si nada hubiera cambiado. Ahora intenta reconstruir una noche que hasta hoy creía producto de sus propias decisiones.—Empecemos por algo más sencillo —digo—. ¿Tenías pensado pasar por el apartamento antes de que cancelaran la cena?Amara tarda un poco en responder.—Sí, pero no necesariamente esa noche. Tenía unos documentos allí que necesitaba revisar, así que probablemente habría pasado a recogerlos al día siguiente.—¿Qué cambió?—La cena se canceló y Luca iba a venir.Su nombre produce una reacción que me niego a analizar.

  • El Destino Que Heredamos   UNA LLAMADA QUE NUNCA EXISTIÓ

    [AMARA]Camila vuelve a llamarme cuando estamos a menos de diez minutos del hotel.—Encontré el registro.Levanto la mirada hacia el retrovisor y encuentro los ojos de Kael durante apenas un instante. No necesito explicarle de qué está hablando. Desde que le leí el número que supuestamente llamó para cancelar mi cena, ha dejado de hacer comentarios sarcásticos y conduce con esa concentración silenciosa que ya empiezo a reconocer como una mala señal.—¿Qué dice?—La llamada entró a las tres y diecisiete. Contestó Mariana porque yo estaba en una reunión. La persona dijo que llamaba de parte del señor Marcelli y que necesitaban cancelar la cena de esa noche.—¿Era un hombre?—Sí, al menos eso puso Mariana en la nota. No dejó nombre, solamente dijo que llamaba de su oficina y que necesitaban reprogramar para la semana siguiente.Miro por la ventana mientras Camila habla. Miami se extiende alrededor de nosotros bajo un cielo completamente azul, con el tráfico habitual de media mañana, gent

  • El Destino Que Heredamos   LAS REGLAS DE DANTE

    [KAEL]A las ocho y diez de la mañana, Dante Bellori ya está esperándome.No en su despacho, como imaginaba, sino en una terraza lateral de la mansión que da al jardín. El cielo está despejado y la temperatura todavía resulta agradable, aunque el pronóstico anuncia que Miami llegará a los treinta grados antes del mediodía. Sobre la mesa hay café, fruta, pan tostado y un periódico que Dante parece haber abierto sin leer realmente.Mercer me indicó dónde encontrarlo hace menos de cinco minutos. También tuvo la amabilidad de advertirme que Dante odia esperar.Llego cuatro minutos antes de la hora que acordamos.Aparentemente, para él eso ya cuenta como tarde.—Brenner.—Señor Bellori.Señala la silla frente a él.—Siéntese.Lo hago.Durante unos segundos no dice nada. Sirve café en una segunda taza y la empuja hacia mí.—¿Café?—Gracias.No lo toco. Dante lo nota.—¿No bebe?—Sí.—Entonces debería aprovecharlo. Bianca insiste en comprar un café absurdamente caro y sería una pena desperdi

  • El Destino Que Heredamos   LA HORA EN QUE NADIE DUERME

    [KAEL]El teléfono apenas alcanza a sonar dos veces.—Dime que no estás llamándome desde la casa.La voz de Ethan llega acompañada por ruido de fondo y el sonido inconfundible de un vaso golpeando una superficie.—Estoy en la casa.—Entonces dime que al menos estás solo.Miro hacia ambos extremos del corredor antes de entrar en mi habitación y cerrar la puerta.—Ahora sí.—Joder, Kessler.Hace años que conozco a Ethan Cole y todavía no ha aprendido a disimular cuando algo le preocupa. Trabajamos juntos durante parte de mi tiempo en el FBI y, cuando abandoné el Bureau, fue una de las pocas personas que no intentó convencerme de que estaba cometiendo un error.Tampoco me ayudó.Hasta que dejó de poder evitarlo.—¿Qué encontraste en las cámaras?Escucho movimiento al otro lado.—Primero quiero saber qué demonios haces dentro de la casa de Bellori.—Trabajando.—No me vengas con esa mierda. Hace tres semanas estabas buscando una forma de acercarte a Dante y ahora duermes bajo su techo.—L

  • El Destino Que Heredamos   PUNTO CIEGO

    [KAEL]—Hay alguien afuera observándola.Amara no gira hacia la ventana, lo cual agradezco. Se queda quieta, con una mano alrededor de la copa, mirándome como si todavía intentara decidir si estoy exagerando. Luca tiene menos paciencia y empieza a volverse, así que le sujeto el hombro antes de que consiga localizar al hombre al otro lado del cristal.—No mire.Baja los ojos hacia mi mano.—Quítamela.Lo hago inmediatamente.—Si está observándonos, no necesitamos que sepa que ya lo vimos.—¿Está armado? —pregunta Amara.—No lo sé.—¿Es el hombre de la otra noche?Hay un cambio mínimo en su voz al hacer la pregunta. Llevo suficientes años observando a personas que intentan esconder el miedo como para reconocerlo, aunque ella consiga mantener el rostro sereno.—¿Podría identificarlo?—No le vi bien la cara.Asiento y vuelvo a comprobar discretamente el exterior. El hombre continúa al otro lado de la calle. Lo vi por primera vez hace unos quince minutos, apoyado cerca de un automóvil mien

  • El Destino Que Heredamos   LA MESA EQUIVOCADA

    LA MESA EQUIVOCADA[AMARA]Luca tarda exactamente seis minutos en preguntarme si estoy haciendo esto para molestar a mi padre.—No.—Amara.—No todo lo que hago tiene como objetivo atormentar a Dante Bellori.Aparta la vista de la ventana y me observa desde el asiento trasero. Kael conduce, aunque mi padre tiene suficientes choferes como para que todavía no entienda por qué mi nuevo guardaespaldas necesita hacer también ese trabajo. Según él, cuantas menos personas intervengan en mis desplazamientos durante los próximos días, mejor.Según yo, todos se han vuelto paranoicos.—¿Quieres que te recuerde que hace menos de veinticuatro horas alguien intentó matarte? —pregunta Luca.—No hace falta. Tengo un corte en el brazo, tres llamadas perdidas de la policía y un hombre armado viviendo en mi casa. Difícil olvidarlo.Los ojos de Kael se mueven hacia el retrovisor.—¿Algo que añadir, Brenner?—No.—Estabas mirando.—Es un espejo. Para eso sirve.Luca sonríe.—Ahora entiendo por qué te cae

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