Home / Romance / El Juego del Poder / Jugadas Peligrosas

Share

Jugadas Peligrosas

last update publish date: 2025-04-29 09:07:42

El día transcurrió con una tensión latente que flotaba en el aire. Después de su conversación en el piso 50, Samantha no pudo evitar preguntarse cuál era la verdadera intención de Alexander Vaughn al llamarla allí. ¿Estaba probándola? ¿O acaso estaba buscando algo más?

De cualquier forma, ella no tenía intención de ceder terreno.

Centrada en su trabajo, revisó cada documento y organizó la agenda de Alexander con la precisión de un reloj suizo. Cuando la noche cayó sobre la ciudad, la mayoría de los empleados se marcharon, pero Samantha seguía en su escritorio, respondiendo correos y asegurándose de que todo estuviera listo para la mañana siguiente.

No esperaba que la puerta del despacho de Alexander se abriera de repente.

-¿Aún aquí? -preguntó él con su tono característico, mezclando sorpresa y curiosidad.

-No me gusta dejar asuntos pendientes -respondió sin levantar la vista de la pantalla.

Alexander se apoyó en el marco de la puerta, observándola.

-Eso es lo que diferencia a los mediocres de los imprescindibles.

Samantha dejó el teclado y se giró hacia él.

-¿Eso significa que soy imprescindible?

Él sonrió de lado, pero no respondió. En cambio, se acercó lentamente a su escritorio y dejó un archivo sobre la superficie de vidrio.

-Necesito que investigue a esta persona.

Samantha frunció el ceño y tomó el documento. Al abrirlo, encontró una foto de un hombre de unos cuarenta años, con una expresión endurecida por la vida. Su nombre figuraba en la primera línea del informe preliminar: Marco Salazar.

-¿Quién es?

-Un problema.

Ella levantó la mirada, esperando una explicación.

-Trabajaba para nosotros, pero parece que decidió hacer negocios por su cuenta... y con la competencia equivocada.

Samantha analizó la información. En el fondo, sabía que no era raro que grandes empresas como Vaughn Enterprises lidiaran con traiciones internas. Lo que le llamaba la atención era que Alexander le estuviera confiando esa tarea a ella.

-Podría asignarle esto a cualquiera de sus asistentes o a su equipo de seguridad -dijo con cautela-. ¿Por qué yo?

Él sostuvo su mirada con intensidad.

-Porque quiero ver hasta dónde está dispuesta a llegar.

El desafío en sus palabras era innegable.

Samantha no parpadeó.

-Entonces haré mi trabajo.

Alexander asintió con aprobación.

-Espero que no me decepcione, señorita Ortega.

Esa noche, Samantha se llevó el archivo consigo y pasó horas investigando. Descubrió que Marco Salazar había trabajado en la división de finanzas de Vaughn Enterprises hasta hace tres meses, cuando renunció sin previo aviso. Lo curioso era que, desde entonces, había estado en contacto con empresas rivales.

Pero lo que realmente la inquietó fue un dato enterrado entre las páginas de su historial financiero.

El nombre Ortega aparecía vinculado a un antiguo contrato de inversión.

Samantha sintió un escalofrío.

Era solo un apellido común, pero su instinto le decía que no debía ignorarlo.

Su investigación la llevó a una dirección en el barrio de Brooklyn, un viejo almacén que, según los registros, pertenecía a Marco Salazar. Decidió que no podía dejar ese cabo suelto, así que a la mañana siguiente, antes de dirigirse a la oficina, pasó por la zona.

Desde el asiento de su auto, observó el lugar. No parecía abandonado, pero tampoco tenía signos de actividad reciente. Justo cuando estaba por irse, vio algo que la dejó helada.

Un hombre salía del almacén... y no era Marco Salazar.

Era alguien a quien Samantha no veía desde hacía años.

Su tío, Javier Ortega.

Su corazón se aceleró. ¿Qué hacía él allí? Su familia había dejado atrás los negocios turbios hacía mucho tiempo... ¿o no?

Samantha apretó el volante. No podía dejarse llevar por suposiciones. Antes de hacer cualquier movimiento, necesitaba más información.

Respiró hondo y decidió que, por ahora, mantendría este hallazgo en secreto.

De vuelta en la oficina, Samantha intentó enfocarse en su trabajo como si nada hubiera pasado, pero su mente no dejaba de dar vueltas.

Durante la reunión de la tarde, Alexander parecía especialmente observador, como si pudiera notar su distracción. En un momento en que la sala quedó en silencio tras la exposición de un directivo, él habló sin mirarla directamente.

-Señorita Ortega, ¿algo le preocupa?

Samantha se tensó, pero su expresión se mantuvo neutral.

-No, todo está bajo control.

Alexander inclinó la cabeza, estudiándola con esa mirada calculadora que parecía atravesar cualquier máscara.

-Eso espero.

El resto de la reunión continuó sin incidentes, pero Samantha supo que él no había creído del todo su respuesta.

Cuando la jornada laboral terminó y se dispuso a salir, Alexander la detuvo en la puerta.

-Acompáñeme.

Samantha sintió un nudo en el estómago, pero lo siguió hasta el ascensor.

El silencio en el reducido espacio era opresivo. Cuando las puertas se cerraron, Alexander habló sin rodeos.

-Dígame la verdad. ¿Encontró algo interesante sobre Marco Salazar?

Samantha se mantuvo firme.

-Todavía estoy recopilando información.

Alexander esbozó una sonrisa ladeada.

-Miente mejor que la mayoría, pero no lo suficiente para engañarme.

Ella apretó los labios.

-Si quiere respuestas rápidas, quizás debería encargarle la investigación a otra persona.

Él se acercó ligeramente, reduciendo la distancia entre ellos.

-Si quisiera que otra persona lo hiciera, lo habría hecho. Le dije que quiero ver hasta dónde está dispuesta a llegar.

Samantha sintió que su pulso se aceleraba. No solo por la cercanía de Alexander, sino por lo que implicaban sus palabras.

Él estaba poniendo a prueba su lealtad.

Pero lo que Alexander no sabía era que Samantha tenía sus propias razones para jugar este juego... y no estaba dispuesta a perder.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • El Juego del Poder   Un Pasado que Regresa

    El viento soplaba con una suavidad engañosa sobre la vasta llanura dorada. Samantha se quedó congelada, su mente luchando por procesar lo que estaba viendo.El hombre que tenía delante no podía estar allí.Había muerto.Lo había visto con sus propios ojos.-¿Cómo es posible? -susurró, su voz apenas más fuerte que el viento.El hombre esbozó una sonrisa tranquila, pero sus ojos oscuros brillaban con un conocimiento insondable.-No todo lo que crees saber es cierto, Samantha. -Su voz era grave, serena, pero contenía algo más profundo, una verdad oculta tras cada sílaba.Ella sintió que su cuerpo entero se tensaba. Llevaba demasiado tiempo enfrentándose a enemigos disfrazados de aliados, a sombras que susurraban mentiras entre verdades a medias. No podía permitirse bajar la guardia.-¿Eres real? -preguntó, entrecerrando los ojos.El hombre inclinó ligeramente la cabeza.-Eso depende de lo que entiendas por "realidad".Samantha frunció el ceño. Era la clase de respuesta que solía recibir

  • El Juego del Poder    Ecos del Pasado

    El amanecer trajo consigo un resplandor dorado que bañaba las ruinas de la antigua ciudad. Por primera vez en siglos, la sombra había desaparecido, y con ella, el peso opresivo que había envuelto el lugar. Sin embargo, Samantha sabía que su victoria no era más que un paso en un camino mucho más largo.Se puso de pie con dificultad, cada músculo de su cuerpo protestando por el esfuerzo de la batalla. Su respiración aún era pesada, y la energía que había sentido al liberar el corazón de la ciudad ahora la dejaba con un agotamiento profundo. Pero no tenía tiempo para descansar.Miró alrededor. Las figuras espectrales se habían desvanecido por completo, dejando la ciudad en un estado de quietud casi sagrada. Sin embargo, algo más había cambiado. Las antiguas estructuras parecían menos derruidas, como si la liberación del corazón hubiera restaurado parte de su esencia.Samantha caminó lentamente hasta el altar, donde la esfera dorada aún flotaba, emitiendo un brillo suave. No se atrevió a

  • El Juego del Poder   El Corazón de las Ruinas

    El aire se volvía más pesado a medida que Samantha avanzaba tras las figuras espectrales. La neblina parecía espesarse con cada paso, envolviendo las ruinas en un manto de sombras que deformaban las estructuras a su alrededor. Las voces de los seres se habían reducido a un murmullo bajo, un eco de un idioma olvidado que le erizaba la piel.Cada paso que daba sentía que el suelo bajo sus pies temblaba, como si la ciudad misma estuviera viva, aguardando su llegada.El líder de los espectros, aquel con ojos hundidos y voz quebrada, se detuvo frente a una enorme escalinata de piedra desgastada por el tiempo. Desde allí, la estructura se extendía hacia un templo en lo alto de una colina, un edificio que, a pesar de los siglos de abandono, aún conservaba su imponencia.-El corazón de la ciudad yace aquí -murmuró el espectro-. Encadenado por la sombra.Samantha sintió un escalofrío recorrerle la espalda.-¿Qué debo hacer?El espectro la observó por un instante, como si buscara algo en su ros

  • El Juego del Poder   Sombras en la Ciudad Perdida

    El aire se volvía más denso a medida que Samantha avanzaba. El paisaje desolado comenzaba a transformarse lentamente en lo que parecían los vestigios de una ciudad antigua. Las estructuras, aunque deterioradas por el tiempo y la oscuridad, aún conservaban un aire de grandeza. Columnas quebradas, arcos caídos y estatuas erosionadas por siglos de abandono emergían de la neblina que se cernía sobre el lugar. Era un sitio que había sido importante alguna vez, pero ahora solo quedaban ruinas y un silencio inquietante.A medida que caminaba, su mente no dejaba de repetirse las palabras del hombre misterioso."El Velo ha comenzado a desmoronarse."Había restaurado el equilibrio, o al menos eso había creído. Pero si lo que aquel hombre decía era cierto, entonces su victoria no había sido más que una ilusión. Había salvado el Velo, sí, pero al hacerlo, también había abierto la puerta a algo más, algo que no comprendía del todo.Samantha ajustó la empuñadura de su daga y siguió avanzando. No po

  • El Juego del Poder   El Camino a la Ciudad Olvidada

    Samantha se encontró en medio de la nada. El frío aire cortante de la madrugada le acariciaba la piel mientras observaba a su alrededor. Había cruzado el portal, sí, pero la transición no había sido suave ni clara. Estaba sola, sin señales claras de lo que debía hacer o hacia dónde ir. El paisaje era extraño, no se parecía a nada que hubiera visto antes. Las sombras se alargaban en el horizonte, y el cielo estaba cubierto por nubes de un gris ominoso, como si la propia atmósfera estuviera retorcida por algo desconocido. No había árboles ni vegetación, solo una vasta extensión de terreno árido, salpicado por fragmentos de ruinas antiguas. Un viento gélido susurraba a través de las rocas, como si el paisaje mismo respirara en su contra.El portal había desaparecido tan rápidamente como había aparecido, dejándola sola con una sensación de incertidumbre que le erizaba la piel. Pero no podía detenerse, no podía quedarse allí. La ciudad que había visto en la visión del Guardián estaba más c

  • El Juego del Poder   El Eco del Futuro

    La caverna que antes había sido el escenario de la última prueba se hallaba ahora en un silencio absoluto. La luz de la esfera había desaparecido, dejando un resplandor tenue, como un eco de lo que había sido. Samantha permaneció en el mismo lugar, pero ya no era la misma. Algo había cambiado dentro de ella, algo profundo que no se podía describir con palabras, pero que sentía en cada fibra de su ser.Los Guardianes se acercaron lentamente, sus ojos fijos en ella, pero había algo diferente en su mirada. No era solo admiración o respeto, sino también una leve cautela, como si supieran que, de alguna manera, el equilibrio estaba más cerca de ser alcanzado, pero aún quedaba una incertidumbre en el aire.El líder de los Guardianes, quien había sido su guía desde el principio, dio un paso al frente. Su rostro, que había permanecido impasible durante todo el proceso, ahora mostraba una ligera inclinación de cabeza, una señal de respeto por lo que Samantha había logrado."Lo has hecho," dijo

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status