MasukSamuel dio un paso lento hacia ella.La luz del sol brilló tenuemente sobre sus ojos plateados mientras apartaba suavemente el cabello de Andrea, dejando expuesta la sensible glándula de apareamiento bajo su oreja.Sus dedos permanecieron allí con ternura.—Última oportunidad —murmuró tan bajo que solo ella pudo escucharlo—.—Una vez que te marque…—Me pertenecerás para siempre.Andrea levantó la vista hacia él.Luego sonrió.—Como si hubiera pensado escapar.Algo peligrosamente posesivo brilló en los ojos de Samuel al instante.Al segundo siguiente—bajó lentamente la cabeza.Sus labios rozaron primero el lado de su cuello.Cálidos.Gentiles.Casi reverentes.Entonces—sus colmillos perforaron completamente su glándula de
La mujer que entró en el garaje subterráneo era alta, deslumbrante e imposible de ignorar.Un vestido negro de tirantes abrazaba perfectamente su figura, y la abertura en su muslo dejaba al descubierto unas largas piernas mientras hacía girar casualmente una delicada pistola plateada sobre un dedo.A su lado caminaba Alex, tan inexpresivo como siempre.Lumi arqueó elegantemente una ceja.—Vaya… —dijo con pereza—. Parece que llegamos justo a tiempo.Su mirada recorrió a Adrian y Ray inconscientes antes de curvarse con una diversión peligrosa.—Jefe.Luego miró hacia Andrea.—Señora.Sonrió ampliamente.—Ustedes dos vayan a cambiarse.Lumi hizo girar la pistola una vez más.—Déjenme a estos idiotas a mí y a Alex.Andrea parpadeó.Así que los di
La Hacienda Lavender de Provence brillaba bajo la dorada luz de la tarde.Campos interminables de lavanda se extendían por las colinas ondulantes como olas de seda violeta. La brisa perfumada recorría suavemente la finca, llevando consigo el delicado aroma de flores y champán.La luz del sol danzaba sobre antiguos caminos de adoquines.Las fuentes de cristal murmuraban suavemente.Altos plátanos bordeaban la avenida del jardín mientras los invitados elegantemente vestidos reían bajo aquel paisaje púrpura de ensueño.Parecía casi irreal.Como una boda sacada directamente de un cuento de hadas.De
Esa noche, la residencia Reed estaba inusualmente silenciosa.Después de todo lo ocurrido, toda la mansión parecía exhausta.Los sirvientes se movían con cuidado por los pasillos, hablando en voz baja. Charles finalmente se había quedado dormido tras tomar su medicación, y Darius seguía recuperándose en el hospital bajo estricta vigilancia.Por primera vez en mucho tiempo…la familia Reed había sobrevivido.Andrea estaba sola en el balcón frente a su habitación, observando en silencio las lejanas luces de la ciudad de Solandra.El frío viento nocturno rozaba suavemente su cabello.Su expresión permanecía tranquila, pero bajo aquella calma existía un extraño vacío.Melinda había caído.Emry y Vanessa pasarían el resto de sus vidas pagando por lo que hicieron.Steven hab&
El rostro de Vanessa perdió completamente el color.Miró la pantalla con incredulidad, incapaz de comprender cómo aquella llamada privada con Emry había terminado grabada.A su lado, Emry no se veía mejor.Siempre había creído que cubría perfectamente sus huellas.Ahora, con la grabación expuesta frente a toda la junta directiva, su expresión cambiaba rápidamente del rojo de la furia al pálido del pánico.Andrea permanecía en silencio junto a su padre, escuchando la grabación resonar una y otra vez en la sala de conferencias.Incluso ahora…escuchar aquellas voces seguía haciendo que el odio ardiera en su pecho exactamente igual que en su vida anterior.En aquel entonces, después de que Charles muriera en el accidente automovilístico planeado, Steven y Melinda se unieron rápidamente para ap
Las últimas palabras de Vanessa cayeron sobre la sala de conferencias como un trueno.Durante varios largos segundos, nadie habló.El silencio era asfixiante.El rostro de Andrea perdió todo color.Su cuerpo se tambaleó ligeramente, como si el suelo bajo sus pies acabara de derrumbarse. Una mano se apoyó contra la mesa de conferencias mientras incontables emociones se agitaban violentamente en sus ojos.Impacto.Incredulidad.Humillación.Y luego, lentamente…una furia helada.Cuando finalmente habló, cada palabra fue pronunciada con absoluta claridad.—Tía…Su voz era aterradoramente tranquila.—Esto no es algo con lo que se pueda bromear.Vanessa bajó la mirada con expresión dolida.—Niña tonta… —susurró suavemente—. ¿Crees que bromear&ia







