FAZER LOGINPOV SAMANTHAEstaba totalmente descolocada. En mi día a día, yo presumía de que nada me afectaba; era una mujer tosca, ruda, blindada contra las emociones vainilla. Pero escuchar de la boca de ese mafioso las palabras exactas que yo misma había repetido en mis fantasías secretas... maldición, eso me descolocó por completo. Me hizo evocar de inmediato el recuerdo de mi tan querido, sabio y protector abuelo. Había terminado el entrenamiento incluso antes de lo previsto, huyendo de la lona caliente del cuadrilátero, pero es que el viejo sexy se había ensañado conmigo.Me dejó una marca. Una marca violenta, enorme y algo grotesca que me palpitaba con fuerza justo en la base del cuello, encima de la clavícula. Ahora tendría que inventarle una soberana mentira a Dominic de cómo me la había hecho entrenando en su ausencia. Técnicamente no era
POV ALASTOR“Solo los obtiene quien de verdad se merece mi amor incondicional”.Sus palabras me entraron como un puñal de hielo directo en el cerebro y desataron un cortocircuito de pura locura y rabia celosa en mi sistema. Mi mente, ya distorsionada por los informes de la relación abierta, viajó en un milisegundo hacia las imágenes que había presenciado en este mismo gimnasio: Samantha saltando a la cintura de Dominic, enredando sus muslos en su torso y estampándole un beso efusivo en los labios cada vez que lo veía llegar. Recordé la familiaridad con la que se besaban en la boca frente a todos.¿A ese maldito Marine sí le entregaba sus besos sagrados e incondicionales mientras a mí me trataba como a un simple desahogo deportivo? La bilis me inundó la garganta, nublándome la razón por completo. La ira obsesiva me consumió. Si no podía tener su boca, me iba a encargar de dejar mi marca grabada a fuego en su piel para que ese soldado sup
POV SAMANTHAEl agarre de sus manos grandes sobre mi cintura me dejó sin aliento por un segundo. Sentir la rigidez masiva de su miembro golpeando directo contra mi vientre me provocó un escalofrío eléctrico que me humedeció las bragas de inmediato. Alastor soltó una sonrisa oscura, me soltó con un movimiento fluido y subió al cuadrilátero pasando por debajo de las cuerdas.Me quité los tenis, subí descalza a la lona y me planté en el centro del ring, mirándolo de frente. No teníamos guantes, ni referí, ni temporizador que nos salvara. Esto iba a ser un combate de supervivencia pura.—Muéstrame de qué estás hecha, pequeña máquina —me retó Alastor, adoptando una postura de combate callejera baja y peligrosa, con los ojos grises completamente dilatados por la excitación.Me lanc
POV ALASTOREl sábado por la mañana amaneció gris y frío, con una neblina densa cubriendo los muelles americanos. Gracias a mis discretas conexiones en los altos mandos militares, me había asegurado de que el sargento a cargo enviara al maldito Dominic a una supuesta comisión obligatoria de patrullaje fronterizo de cuarenta y ocho horas. El Marine estaba a cientos de kilómetros de distancia, metido en el lodo con su uniforme, creyendo que cumplía con su deber patrio, mientras me dejaba el territorio completamente limpio.Llegué al gimnasio a las 5:45 de la am. Aparqué la camioneta en la penumbra del callejón trasero, apagué el motor y me quedé en silencio, observando a través de los cristales empañados. La puerta trasera del almacén estaba entreabierta y una luz tenue iluminaba el asfalto húmedo del exterior.Pronto, Samantha apareció por el umbral.Me acomodé en el asiento de cuero, cruzándome de brazos, con los ojos grises fijos en su s
POV ALASTOREstaba volviéndome completamente loco. Cuando regresé al hotel, no podía creer la sarta de estupideces que había redactado en esa maldita nota. Me sentía como un puto arrastrado, un hombre sin dignidad siguiendo un rastro de migajas invisibles, actuando como un hambriento mocoso de preparatoria que persigue a la chica bonita del salón. Pero era la puta verdad. Quería invitarla a cenar a un restaurante exclusivo de la ciudad, arrastrarla luego a mi penthouse y despojarla de ese vestido frente al ventanal de la ciudad... Paré la dirección de mis pensamientos en seco, soltando un gruñido; si seguía visualizando su silueta de esa manera, me iba a empalmar de forma brutal otra vez en mitad del día.Solo esperaba con una ansiedad enferma que llegara el maldito sábado por la mañana. Entre las tediosas reuniones por pantalla con mis hombres en
POV SAMANTHA]El viernes al mediodía, el calor del asfalto americano se sentía denso en el ambiente del distrito. Cuando Dominic y yo hicimos una breve pausa del entrenamiento matutino en la lona y fuimos a almorzar a la casa familiar, mamá nos recibió en el umbral con una sonrisa curiosa de oreja a oreja. Se limpió las manos en su delantal de cocina y me informó, con un tono lleno de intriga, que hacía un par de horas habían llegado varias cajas grandes de mensajería privada a mi nombre, entregadas por un transportista de traje oscuro. En las últimas semanas, intentando buscar un desfogue para mi mente inquieta, me había interesado de forma repentina por la arquitectura y la construcción de maquetas a pequeña escala. Ya les había advertido que mi indecisión crónica y mi falta de rumbo sentimental no me dejaban tener un destino fijo en la vida; saltaba de la enfermería a las lenguas modernas con una facilidad ridícula. Así que, con esa idea en mente, asumí de







