INICIAR SESIÓN—Y luego, ¿qué pasará? ¿Después del año?
—Nos divorciaremos. Será algo limpio y tranquilo. Tú con tu vida satisfecha y renovada, y yo con mi herencia a salvo. Sin ataduras con absolutamente nadie. —¿Sin ataduras? Holden, ¿eres consciente de que si nos casamos tendríamos que vivir juntos? La gente… va a pensar que estamos enamorados. —Por supuesto que lo pensarán, y es que vamos a fingir el mejor romance del mundo —explicó, como si fuera lo más normal del mundo—. Será como un juego. Un gran roleplay matrimonial. Eres experta programando personajes para videojuegos, ¿no? Pues esto será como una programación en vivo... Tu personaje será la feliz y deslumbrante esposa de Holden Somerset. ¿Por qué no pude tener un amigo normal como los demás? Lo miré, buscando el más mínimo asomo de que esto era una broma elaborada. No lo encontré. Él estaba hablando en serio, a pesar de que era una completa locura. —¿Y las… condiciones? —pregunté, casi sin querer. Y yo también estoy tan loca como él. Una sonrisa lenta y genuina, la primera de la mañana, se dibujó en sus labios. —Ah... Entonces estás negociando. Eso es bueno. ¿Las condiciones, Adara? Aquí van. Primero; fingiremos que estamos locamente enamorados en público. Miradas tiernas, manos tomadas y todas esas tonterías de los enamorados. Quiero el pack completo. —En público está bien... ¿Y en privado? —En privado seremos nosotros mismos. Tú te rascarás donde te pique y yo dejaré los platos en el lavabo... Todo será como ahora, pero con un contrato de por medio. —¿Viviremos juntos? —Por supuesto. En mi penthouse. Tiene vistas al mar, te va a encantar, Godoy. —¿Juntos, juntos? —insistí, sintiendo un calor repentino en mi cuello. Joder, esto es vergonzoso. Él me miró, y luego su expresión se llenó de una exasperación divertida. —Dios, Adara, ¿es en serio? ¿Crees que intentaré algo obsceno contigo? Te conozco desde tu primer año de la universidad, cuando tenías brackets y creías que Java era un café. —Rodé los ojos y él se rió—. Tendrás tu propia habitación, con cerrojo si quieres... Aunque, oye, si en algún momento te rindes ante mi irresistible encanto… —Te castraré. —Era solo una broma, no tienes que ponerte violenta... Tendremos habitaciones separadas y será algo totalmente platónico. Excepto… —¿Excepto? —En eventos familiares con mi familia. Mi abuelo es un lince con instintos agudizados. Si vamos a su casa en el campo o nos quedamos en la mansión familiar, tendremos que compartir habitación. Eso no es negociable. Me quedé mirándolo, completamente horrorizada. Sabía que no podía ser tan fácil. —¿Compartiremos cama? —¡No, solo compartir habitación! —Rió y pude respirar tranquila—. Yo dormiré en el sofá o en el suelo. Incluso puedo llevar un saco de dormir a escondidas. Con tu carácter, probablemente me pidas que duerma en la casa del perro. No pude evitar esbozar una pequeña sonrisa. ¿Cómo diablos lo lograba? No lo sabía. —Lo estaba considerando. —¿Ves? Ya estamos planeando nuestra vida conyugal. Es adorable, Godoy. Imbécil. Terminé mi jugo, sintiendo cómo la energía, y la cordura, volvían lentamente. —¿Y qué obtendré yo a cambio? A pesar de la… posible humillación pública, debo admitir que todo suena bastante bien. Ahora quiero escuchar mis beneficios. —Lo obtendrás todo, Adara. Tarjetas de crédito sin límite, un guardarropa que hará llorar a tu hermana de envidia, acceso a cualquier evento, cualquier viaje que quieras hacer... Y, lo más importante… —Su tono se volvió serio y yo tragué grueso—. Un salario mensual... Una suma considerable, depositada en una cuenta a tu nombre, por tus "servicios" como mi esposa. Para que, cuando esto termine, tengas total independencia de hacer lo que quieras. No preguntaré ni cuestionaré nada. Oh. Un sueldo. Para mi cirugía. Las palabras casi se me salieron sin permiso. Me mordí el labio, evitando meter la pata. Él seguía sin tener idea. Seguramente pensaba que era para empezar una nueva vida o para un negocio… para cualquier cosa menos para pagarle a un cardiólogo una operación que podría mejorar toda mi vida. —¿Un salario? —Como será un contrato formal, todo será legal. No podré escapar de mis obligaciones... Mi abogado lo redactará hoy mismo si quieres. Dios, esto es real. Realmente estaba considerando casarme con mi mejor amigo. Holden no es el único loco aquí. ¡Yo también lo estoy! —¿Y si… nos descubren? —¿Qué van a descubrir, Adara? ¿Que dos amigos se casaron porque sintieron que estaban enamorados? Cuando nos separemos, diremos que confundimos amistad con amor y que aún nos seguimos teniendo mucho cariño. El escándalo sería nulo... Lo único que verán es que te elegí a ti, y que tu familia y tu ex se equivocaron de manera monumental contigo. Esa frase. Te elegí a ti. Resonó en un lugar profundo y lastimado de mi ser. Ojalá alguien me eligiera porque realmente me amara. Guardé silencio por un largo momento y Holden no me presionó más. Solo esperó, tomando pequeños sorbos de su agua, como si supiera que ya había ganado. Es que era una gran oportunidad. Necesitaba el dinero para mi operación y Holden era mi mejor amigo. ¿Qué podría salir mal? —De acuerdo —le dije al fin, sin estar completamente convencida. Estoy loca. Sus ojos verdes brillaron con triunfo absoluto. Él ya sabía que terminaría diciéndole que sí. —¿Hablas en serio? —Muy en serio, pero con condiciones por escrito. Tendremos habitaciones separadas. No habrá nada de falsos avances a menos que sea estrictamente necesario para la farsa. Y el divorcio será en un año, sin complicaciones ni escándalo, Holden. No quiero un circo mediático. Aunque con él sería casi imposible de lograr. —Te enviaré el borrador antes del mediodía —me dijo, y su sonrisa era tan amplia que parecía haber olvidado por completo la resaca que lo estuvo matando minutos antes. Cuando terminamos de desayunar, pagó la cuenta, sin dejarme poner nada, y se levantó, ofreciéndome la mano. —Ven. Tenemos que ir a un sitio. —¿A dónde? —pregunté, tomando su mano y levantándome con el ceño fruncido. Él entrelazó nuestros dedos y aquello fue un gesto tan natural que por un segundo me sobresalté. Luego recordé que desde ahora comenzaba nuestro peligroso juego. Técnicamente ahora estábamos comprometidos. —A comprar el anillo, Adara —me dijo, su voz cargada con una malicia deliciosa. Como si supiera algo que yo no—. Tiene que ser algo increíblemente obsceno. Algo que haga que el diamante de tu hermana parezca un cristal de ventana rota. La humillación absoluta tiene que empezar con buen pie, ¿no crees? Ya me arrepentí. Miré nuestras manos entrelazadas, luego su rostro radiante de pura alegría traviesa... Y por primera vez en años, sentí una risa genuina, ligera y esperanzada, brotando dentro de mí. Tengo que divertirme un poco más. Estoy con Holden y él siempre me ha protegido de cualquier cosa que pudiera dañarme. No va a pasar nada malo. Estoy segura. —Sí —respondí, sonriendo y apretando su mano—. Creo que sí, Somerset.¡Maldición, ¿por qué tardan tantoSentía que llevaba días sentado como un idiota, esperando noticias de Adara.El pasillo del hospital estaba tan helado como el Polo Norte, pero yo no podía quedarme quieto. Caminaba de un lado a otro, contando los minutos en mi mente y mirando el reloj cada dos minutos, sintiendo cómo el tiempo pasaba y no tenía ni una sola noticia de mi esposa.Esposa...Adara es mi esposa... Y estoy a punto de perderla en esa maldita habitación.—Holden, si sigues así vas a abrir un hueco en el suelo —me regañó mamá, tratando de traerme a la realidad.—No puedo evitarlo, mamá. —Me detuve, pasándome las manos por el cabello y tirando de él—. Llevan horas ahí dentro... ¿Por qué no salen a decirnos algo?—Porque estas cosas llevan tiempo, cariño, tienes que tener paciencia. Adara está en las mejores manos.¿Y si no?¿Y si alguien comete un error?¿Y si la pierdo para siempre?—¿Cómo me pides que tenga paciencia? No puedo hacerlo, no cuando ella está ahí.En ese momento
-Holden-—Están revisándola o no sé... No me han dicho nada. —Apenas podía hablar sin quebrarme—. Tiene una enfermedad cardíaca, mamá... Y yo no lo sabía. Nadie me dijo nada, joder.—¿Enfermedad? ¿Qué enfermedad? —preguntó el abuelo, lleno de preocupación, pero yo no quería seguir hablando.—Síndrome de Wolff-Parkinson-White, señor —Andrea respondió por mí al ver mi estado—. Necesita una operación urgente.—¿Y por qué no se operó antes? —ahora fue el turno de papá.—Porque sus padres —continuó Andrea— se negaron a pagarlo y Adara no podía costearlo ella sola.Joder, si tan solo lo hubiera sabido.De pronto escuchamos más pasos acercándose y me di cuenta de que eran los padres de Adara. Parecían afligidos, pero después de lo que me había contado Andrea, ya no les creía nada.—Mi hija... —preguntó su madre—. ¿Dónde está? ¿Cómo está mi Adara?Solté un bufido y me giré hacia ellos, matándolos con la mirada.Me las van a pagar.—¿Ustedes sabían? —les pregunté con voz calmada y los puños ap
-Holden-Adara... Brujita, por favor despierta.Te juro que pagaré por haberte mentido, pero tienes que despertar.Apenas era capaz de escuchar el sonido de la sirena de la ambulancia.Había entrado en una especie de trance que no me permitía ver o escuchar algo que no fuera Adara.Vamos, Godoy… Abre los ojos. Discute conmigo, llámame idiota, pero háblame.Veía cómo un paramédico le realizaba RCP a Adara mientras yo solo podía sostener su mano, viendo cómo su pulso se debilitaba con cada segundo que pasaba.—Joder, Adara, por favor, quédate conmigo —murmuré, con la voz quebrada—. No te vayas, brujita... No te atrevas a dejarme solo.—Seguimos sin tener pulso, sigamos un poco más. —Escuché a uno de los paramédicos y mi corazón se quebró en mil pedazos.No me dejes, Godoy... Todavía tenemos que ser felices.[...]Cuando por fin llegamos al hospital, las puertas se abrieron y un equipo médico nos recibió con eficiencia. Corrí con ellos en la camilla, intentando seguirla a donde fuera que
—Adara... —Holden se giró, tratando de tomar mi mano—, por favor, déjame explicarte…—No. —Retrocedí, alejándome de él—. No me toques.—Escúchame...—¿Por qué? —le pregunté, mi voz sonaba ahogada—. ¿Por qué no me lo dijiste?—Tenía miedo…—¿Miedo? —Esta vez la que se rió fui yo—. ¿Miedo de qué, Holden? ¿De que supiera que me casé con el exnovio de mi hermana? ¿O de que me diera cuenta que me estabas usando para vengarte de ella?Su plan siempre fue vengarse de ella...—No fue así, te lo juro…—¿No? ¡¿Es que no ves lo que está pasando, Holden?! —Señalé a Amira—. ¡Ella está aquí! La famosa mujer que te rompió el corazón y por la que me gritaste la otra vez está aquí... Y me lo ocultaste... Me viste la cara de estúpida.—Adara, por favor…—No. —Lo miré, y de nuevo sentí que me faltaba el aire. El pecho me dolía más que nunca—. Me mentiste, Holden...—Mejor ya deja de llorar, Adara —intervino Amira, más que feliz por lo que estaba logrando—. Solo acepta la realidad y ya... Siempre has sid
¿Por qué tengo este mal presentimiento?¿Por qué Holden parece que quiere salir corriendo?¿Y por qué mi hermana estaba tan decidida a arruinar mi día especial?Los invitados susurraban confundidos, mientras Amira se mantenía firme frente a nosotros, con esa maldita sonrisa que me helaba la sangre.El castaño le había hecho señas a los de seguridad para que sacaran a mi hermana, pero ella se dio cuenta y soltó una carcajada.—Holden —lo llamó con ese maldito tono dulce que tanto odiaba—, no te preocupes tanto... No me quedaré mucho tiempo de todos modos. Solo vine a darle a mi hermana su regalo de bodas y después me iré.—Amira, lárgate de aquí ahora mismo —gruñó Holden, haciendo otro gesto a los de seguridad—. Pareces una loca vestida de novia. Vete.Pero ella no le hizo caso y levantó una mano, deteniéndolos.—Solo quiero que sepa la verdad, Holden... La que le has estado ocultando todo este tiempo.¿Qué?¿De qué habla?—Amira, no te atrevas… —El castaño apretó los puños y de inmedi
Cuando llegamos al lugar donde se celebraría la ceremonia, casi me eché a llorar al ver lo hermoso que estaba todo. Incluso podía escuchar el mar de fondo.Era como si estuviera viviendo un sueño y estaba tan feliz que ni siquiera me importaban los reporteros que tomaban fotos a lo lejos, gritando y haciendo preguntas que nadie respondió.Cuando llegamos a la entrada del jardín, la wedding planner nos colocó en nuestro lugar y, cuando todo estuvo listo, caminé del brazo de mi padre hacia el altar, sintiendo cómo todas las miradas se posaban en mí.Aquí vamos... No te vayas a caer, Godoy. Tienes que ser perfecta a partir de ahora.El vestido de princesa que me hacía sentir como si estuviera en una nube, con su larga cola y ese bordado tan majestuoso que tanto me volvía loca, brillaba bajo el sol de la tarde, con el mar de fondo, creando una de las mejores tomas de mi vida.Todo esto era incluso mejor de lo que alguna vez imaginé.Justo al final del pasillo se encontraba Holden, esperan







