共有

Capítulo 2: Límites de cristal

作者: Naira Black
last update 公開日: 2026-05-24 06:32:55

 

El aroma a café cargado y la luz matutina que se filtraba por los ventanales de la sala de juntas no lograban disipar la tensión que asfixiaba a Alissa. Era el primer día de trabajo conjunto en el proyecto de remodelación, y Kyler ya se había convertido en una distracción peligrosa.

Durante las dos primeras horas de la reunión con los ingenieros, Alissa intentó con todas sus fuerzas concentrarse en los presupuestos y los diagramas de flujo. Sin embargo, la presencia de Kyler en el extremo opuesto de la mesa era magnética. Él no vestía como los demás; llevaba una camisa oscura con las mangas arremangadas hasta los antebrazos, revelando unos brazos fuertes y veteados de venas que manejaban los planos con una soltura casi insultante. Cada vez que Alissa explicaba un concepto, sentía la mirada felina y verde de Kyler fija en ella, detallando el movimiento de sus labios, la curva de su cuello, desafiándola en silencio.

Cuando la sesión finalmente terminó y los ingenieros abandonaron la sala murmurando despedidas, Alissa soltó un suspiro contenido y comenzó a recoger sus carpetas a toda prisa. Quería huir de esa habitación. Quería alejarse de él.

—Su propuesta para la distribución del ala norte es brillante, señora Vance —la voz ronca de Kyler rompió el silencio, resonando demasiado cerca.

Alissa levantó la mirada y descubrió que él ya no estaba al otro lado de la mesa. Kyler se había movido con la agilidad silenciosa de un depredador y ahora se encontraba a escasos centímetros de ella. Su imponente altura la obligó a inclinar la cabeza hacia atrás.

—Gracias, Kyler. Es solo mi trabajo —respondió ella, adoptando una voz ejecutiva y cortante mientras daba un paso atrás para recuperar su espacio personal—. Si me disculpa, tengo otra reunión en...

—¿Por qué tanta prisa? —la interrumpió él, dando un paso al frente, anulando la distancia que ella había creado.

Antes de que Alissa pudiera reaccionar, Kyler se inclinó hacia adelante. El calor que emanaba de su cuerpo la envolvió por completo, atrapándola entre el borde de la mesa de caoba y su anatomía. Fue un acercamiento descarado, íntimo, que violaba cualquier norma de etiqueta corporativa. Alissa se quedó paralizada, con el corazón golpeándole el pecho con violencia, mareada por la mezcla de su perfume costoso y el aroma natural de su piel.

Kyler ladeó la cabeza, acercando sus labios a la oreja de Alissa. Su respiración cálida rozó el lóbulo de ella, enviando una descarga eléctrica que la hizo estremecer de pies a cabeza.

—Trabajar con usted va a ser el mayor de los placeres, Alissa... —susurró él al oído, arrastrando las palabras con una sensualidad prohibida—. Pero noto que está temblando. ¿Le asusto... o le provoco algo más?

El atrevimiento de sus palabras y la humillación de sentirse tan vulnerable y afectada por un completo desconocido encendieron una chispa de furia y pánico en el pecho de Alissa. Su cuerpo reaccionó por puro instinto de supervivencia antes de que su mente pudiera detenerlo.

¡ZAS!

El sonido de la bofetada resonó con eco en la enorme sala de juntas.

La fuerza del impacto obligó a Kyler a girar ligeramente la cabeza. Alissa respiraba con dificultad, con las mejillas encendidas por la adrenalina y la mano derecha extendida, temblorosa, sintiendo el hormigueo del golpe. Sus ojos castaños destellaban una furia contenida mientras intentaba desesperadamente ocultar los nervios que la estaban traicionando por dentro.

—No vuelva a tocarme. No vuelva a acercarse a mí, y mucho menos a hablarme de esa manera —sentenció Alissa, con la voz temblando por la rabia, apuntándolo con el dedo—. Soy la directora de esta firma y la esposa del hombre que financia su contrato. Mantenga su distancia profesional o lo haré despedir hoy mismo. ¿Le queda claro?

Alissa esperaba ver furia, resentimiento o al menos vergüenza en el rostro del hombre. Pero lo que obtuvo la dejó desconcertada.

Kyler regresó la mirada hacia ella lentamente. El lado izquierdo de su rostro mostraba una marca rojiza, pero en sus labios perfectos comenzó a dibujarse una sonrisa lenta, arrogante y asombrosamente atractiva. Sus ojos verdes brillaron con una mezcla de diversión y una fascinación salvaje que no pudo ocultar. Lejos de amedrentarse, el golpe parecía haber avivado el fuego en su interior.

Se llevó los dedos a la mejilla golpeada, acariciándola con suavidad mientras sostenía la mirada de Alissa, quien retrocedía un paso más, abrumada por la falta de remordimiento del consultor.

—Es usted muy linda cuando pone límites, señora Vance —dijo Kyler en un susurro divertido, enderezando su imponente postura sin dejar de sonreír—. Me gustan las mujeres difíciles. Hacen que el final del juego sea mucho más... gratificante.

Alissa tragó saliva, sintiendo que la tierra se abría bajo sus pies. El hombre no tenía miedo. No le importaba su estatus, ni su esposo, ni las amenazas. Detrás de esa sonrisa cínica, Kyler la estaba estudiando, disfrutando del caos que acababa de provocar en ella.

Sin decir una palabra más, Alissa tomó sus pertenencias con manos torpes y salió prácticamente corriendo de la sala de juntas, con los tacones resonando con fuerza en el pasillo. Mientras huía, sentía la marca invisible de la mirada de Kyler quemándole la espalda.

En su oficina, Daniel jugaba a las finanzas y a las apariencias, creyendo tener el control del mundo. En la sala de juntas, Kyler sonreía en las sombras, sabiendo que la impecable y pura Alissa Vance acababa de morder el anzuelo del deseo prohibido.

この本を無料で読み続ける
コードをスキャンしてアプリをダウンロード

最新チャプター

  • El Sustituto de mi Esposo: Secretos de un Gigoló   El archivo de las páginas blancas y el secreto de la tinta perpetua

    El calor del mediodía en Coro se sentía denso, casi palpable, haciendo que el aire sobre el asfalto del bulevar brillara con un temblor vaporoso. En el complejo de A2: Trazo Libre, las grandes puertas de vidrio esmerilado permanecían cerradas para proteger el interior del rigor caribeño, mientras los sistemas de aire acondicionado mantenían el sanctasanctórum de los talleres en una temperatura fresca y perfecta para el tratamiento del papel. Eran las dos de la tarde de un martes que amenazaba con ser interminable. Me encontraba en la planta baja, justo al lado del archivo histórico de la editorial, hojeando los volúmenes encuadernados de las colecciones que habíamos publicado durante los últimos quince años. A mi lado, Kyler revisaba las especificaciones técnicas de una nueva remesa de papel ecológico importado de Europa, con las mangas de su camisa blanca dobladas hasta los codos y el ceño fruncido en esa actitud de concentración absoluta que tanto le caracterizaba cuando se tr

  • El Sustituto de mi Esposo: Secretos de un Gigoló    El cuaderno de las pequeñas respuestas y la promesa del atardecer

    El sol de un sábado de finales de agosto caía sobre Coro con esa intensidad dorada y generosa que parecía fundir el cielo y la arena en una sola línea de fuego apacible. En el complejo de A2: Trazo Libre, los talleres permanecían cerrados por el descanso del fin de semana, pero el jardín de la casa principal —ese oasis de buganvilias, grama verde y sombra de algarrobos que habíamos cultivado con los años— bullía con una energía completamente distinta: la vida doméstica en su estado más puro y desordenado.Eran las cuatro de la tarde. Me encontraba sentada en la mecedora de mimbre del porche, con un cuaderno de espiral blanco sobre las piernas y un lápiz en la mano, intentando poner orden en la lista de encargos para el próximo curso escolar. Sin embargo, mi concentración duraba exactamente lo que tardaban Aiden y Cassia en inventar una nueva travesura a pocos metros de distancia.Aiden, con dieciséis años recién cumplidos y una altura que ya superaba la mía, intentaba enseñarle a uno

  • El Sustituto de mi Esposo: Secretos de un Gigoló    (Epílogo): El trazo que trasciende el tiempo

    El viento de agosto soplaba sobre la península de Paraguaná con esa misma fuerza indomable y salada que parecía desafiar cualquier intento de quietud, pero el paisaje que se extendía frente a la casa blanca frente al mar ya no guardaba el aspecto de un refugio improvisado en medio de la nada.Quince años habían transcurrido desde aquella época en que las resmas de papel bond, las cajas de cartón y la incertidumbre de una memoria fragmentada dictaban el pulso de nuestras mañanas. Ahora, el complejo de A2: Trazo Libre ocupaba una hectárea entera junto a la costa de Coro: un edificio moderno de líneas limpias, ventanales de cristal templado que reflejaban el azul intenso del Caribe, y talleres donde decenas de jóvenes diseñadores, impresores y artistas gráficos locales trabajaban con la misma pasión que Alejandro y yo habíamos impreso en la primera máquina encuadernada en un garaje alquilado.Eran las seis de la tarde. El sol comenzaba su descenso hacia el oeste, tiñendo el cielo de la p

  • El Sustituto de mi Esposo: Secretos de un Gigoló   Capítulo 173: El último trazo y el eco eterno de la marea

    El aire de la madrugada en Madrid tenía esa pureza cortante, casi metálica, que anunciaba los últimos coletazos de la primavera antes de que el verano castellano impusiera su ley implacable sobre los tejados de pizarra del barrio de Salamanca. Eran las cinco de la mañana. La ciudad entera dormía un sueño profundo y pesado, envuelta en la penumbra de las farolas que proyectaban sombras alargadas sobre las aceras adoquinadas.Dentro del piso señorial, el silencio solo era interrumpido por el murmullo lejano de algún taxi nocturno en la gran vía y por la respiración acompasada de Aiden y Cassia en su habitación del fondo.Yo no podía dormir.Me levanté de la cama con sumo cuidado, procurando no despertar a Kyler, cuyo brazo fuerte y pesado aún descansaba cruzado sobre mis sábanas, aferrándose a mí incluso en sueños como si temiera que el amanecer pudiera arrebatarme de nuevo. Me enfundé una bata de algodón suave, descalza sobre las alfombras persas, y caminé despacio hacia el estudio.La

  • El Sustituto de mi Esposo: Secretos de un Gigoló   Capítulo 172: El eco de los nombres recuperados y la promesa del alba

    El invierno en Madrid comenzaba a ceder tímidamente ante el empuje de una primavera anticipada que filtraba rayos de sol dorado a través de los grandes ventanales de nuestro piso en el barrio de Salamanca. Habían transcurrido ya varios meses desde nuestra llegada a España, y la vida se había estabilizado en un compás de trabajo intenso, risas infantiles y la calma profunda de sabernos resguardados en el hogar que habíamos construido ladrillo a ladrillo.La editorial Vanguardia Cultural se había consolidado como un referente del diseño independiente en Europa, y los cuadernos escolares y agendas docentes de A2: Trazo Libre ocupaban los escaparates de las librerías más prestigiosas de Madrid y Barcelona. Sin embargo, el verdadero milagro de aquella temporada no se encontraba en las cifras de ventas ni en los contratos internacionales, sino en los pasillos silenciosos de mi propia mente.Eran las siete de la mañana de un domingo luminoso. Me encontraba de pie frente al espejo del baño pr

  • El Sustituto de mi Esposo: Secretos de un Gigoló   Capítulo 171: Los hilos que regresan y el eco de los nombres perdidos

    El invierno en Madrid había avanzado lo suficiente como para teñir los tejados del barrio de Salamanca con una fina capa de escarcha matutina, pero dentro de nuestro piso señorial la atmósfera era cálida, densa y vibrante. Habían pasado ya varios meses desde nuestra llegada a España. El éxito de la sucursal europea de A2: Trazo Libre superaba con creces cualquier expectativa comercial: los catálogos escolares diseñados con nuestra identidad visual se distribuían ahora en más de cuarenta colegios bilingües de la península, y las agendas docentes ilustradas con dinosaurios Kawaii y girasoles se habían convertido en el objeto de deseo de bibliotecas y librerías independientes en Madrid y Barcelona.Sin embargo, para mí, el verdadero triunfo no se medía en contratos editoriales ni en euros depositados en cuentas bancarias, sino en las luces tenues que, muy de vez en cuando, comenzaban a encenderse en los pasillos oscuros de mi memoria.Eran las diez de la mañana de un sábado tranquilo. Lo

続きを読む
無料で面白い小説を探して読んでみましょう
GoodNovel アプリで人気小説に無料で!お好きな本をダウンロードして、いつでもどこでも読みましょう!
アプリで無料で本を読む
コードをスキャンしてアプリで読む
DMCA.com Protection Status