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Capítulo 5

ผู้เขียน: Mangonel
No perdí ni un segundo y fui directo a casa. Al llegar a la puerta, escuché la voz de un tipo que venía del interior.

—Isabel, de seguro tu perro de marido se la está pasando de maravilla con Mariana ahorita. Pero a mí me encanta venir a su casa a darle a su mujer.

Ese par de cínicos... no solo estaban metidos en mi casa, sino que ese tipo se atrevía a llamarme perro. La rabia me consumía y apreté los puños con fuerza. Entonces, escuché los gemidos de placer de Isabel.

—Ay, Eduardo, es que conti
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    No perdí ni un segundo y fui directo a casa. Al llegar a la puerta, escuché la voz de un tipo que venía del interior.—Isabel, de seguro tu perro de marido se la está pasando de maravilla con Mariana ahorita. Pero a mí me encanta venir a su casa a darle a su mujer.Ese par de cínicos... no solo estaban metidos en mi casa, sino que ese tipo se atrevía a llamarme perro. La rabia me consumía y apreté los puños con fuerza. Entonces, escuché los gemidos de placer de Isabel.—Ay, Eduardo, es que contigo se siente tan bien... No como Jorge, que parece un animal; se la pasa levantándome y dándome con todo.—Es que él no sabe lo que es tratar a una dama. Estás tan hermosa que solo dan ganas de cuidarte, y él te trata con esa rudeza. A ver, cambia de posición, ponte en cuatro... Sí, así, déjame verte bien.Escuchar cómo disfrutaban en la cama me hirvió la sangre. Estaban usando mi colchón, mis almohadas y quién sabe si hasta los condones que yo mismo compré. De una patada, tiré la puerta de la h

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