INICIAR SESIÓN¿Cómo rayos voy a contarle mis pensamientos a Gareth? Siempre se adelanta a mí a la hora de tomar decisiones. Bueno, supongo que tal vez por su trabajo como abogado. Le encanta tener el control la mayor parte del tiempo. Y es más difícil esta vez porque siempre está fuera del país. Y además está llevando un caso muy serio, así que no quiero estorbarle por ahora.
Yo quiero a Gareth. Pero lo que me confunde es el tema del matrimonio.
Quiero mucho a Gareth. Pero no quiero casarme. Pero si detener este compromiso nos arruinará a mí y a Gareth, entonces lo elijo a él.
Maldición, ahora me arrepiento de haber besado a ese tipo en el club. No sabía qué me empujó a besarlo y estoy dispuesta a guardar ese secreto hasta la tumba.
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Por favor, deje un mensaje.
No puedo contactar con Gareth desde esta mañana y me estoy preocupando un poco. Llevo horas llamándole, pero ni siquiera ha intentado mandarme un mensaje.
¿Tal vez esté durmiendo?
No lo sé. Estoy pensando en una locura ahora mismo.
Así que, en lugar de preocuparme, me dejo ahogar en mi trabajo. He estado trabajando continuamente sin descanso y ya siento un poco de fatiga.
—¿Cuándo piensas tomarte un descanso? Has estado trabajando sin parar, Sheyla—. Lau entró en mi despacho, con una taza de café en una mano, dejándola sobre mi escritorio antes de sentarse en una de mis sillas para invitados.
—Gracias—. Le sonreí, dulcemente, mientras tomaba un sorbo del café caliente. —Es que tenía muchos trabajos y diseños que planificar—. En realidad, soy redactora jefe de una revista llamada “Besos con pasión”. —¿Cuándo vamos a salir de nuevo al club? La otra noche fue un desastre porque estás huyendo de tu dulce prometido.
Puse los ojos en blanco, no quiero volver a oírlo.
—La otra noche sólo fuimos a la discoteca, Lau. Ya he agotado mi descanso.
—¿Descansar? Vaya, tardamos meses en que aceptaras unirte a nosotros para ir a esa discoteca. Ahora no me digas que esta vez tardaré un año en hacer que aceptes—. Se agita dramáticamente el pelo detrás de la espalda antes de coger la revista que estaba apoyada encima de mi mesita.
Sacudo la cabeza y me río en silencio. Mi mejor amiga es una reina del drama. Bueno, siempre es la que está dispuesta a todo con tal de divertirse, pero no es tan mala. Yo solía ser como ella, pero el trabajo siempre se interpone en mi camino.
Estaba firmando unos expedientes para su aprobación cuando mi secretaria llama a mi puerta de cristal, le hice una señal para que entrara.
—Sra. Carson, la están esperando en la sala 2B.
Casi se me olvida que tengo una reunión con los jefes en un minuto.
—Estaré allí—. Le dije y me levanté de la silla de mi despacho. —Me adelantaré—. Le doy una palmada juguetona a Lau en la mejilla antes de salir corriendo hacia la sala donde se va a celebrar la reunión.
Ya eran las seis de la tarde cuando terminó la reunión. Y la tormenta de fuera es una locura. Estábamos un poco ocupados debido a los especiales de este mes. Han pasado muchas cosas, así que tenemos que trabajar contrarreloj.
Cuando volví a mi oficina, comprobé mi teléfono y vi que tenía una llamada perdida de Leo. Me pregunto por qué. Como tenía curiosidad, le devolví la llamada.
—Leo, ¿pasa algo?
—Hola, acabo de ver a tu prometido en el aeropuerto. Pensé que no estaría en casa hasta la próxima semana. ¿Y por qué no ha utilizado su jet privado para aterrizar aquí?— Leo empieza a parlotear.
Mis cejas se tocan en señal de confusión.
—No puede ser. Deberías revisarte la vista, Leo.
—No, hablo en serio. Es Gareth y parece que su mente está demasiado preocupada que ni siquiera me ha mirado cuando le estaba llamando.
—Entonces tal vez lo estás confundiendo con otro tipo que sólo se parece a él—. tartamudeé.
Leo gimió en respuesta.
—Cielos, no soy tonto, Sheyla. Estoy completamente seguro de que era tu encantador prometido—. Afirmó con sarcasmo. Siempre he sabido que no le gusta Gareth. Desde el principio, obviamente lo demuestra incluso hasta ahora. Y, ni siquiera sé la razón.
Tal vez esa sea la razón por la que no puedo contactar con su teléfono, pero si realmente está aquí, es raro que no haya usado nuestro jet privado. Porque si no lo usó, tiene algo como que no quiere que yo sepa que ya está aquí porque necesito contactar con las aerolíneas primero para cualquier aprobación para aterrizar.
Y la razón por la que Leo sabe algo así es porque es piloto y le permito estar a cargo del jet privado para que sepa si alguien de nuestra familia va a usarlo.
—Lo llamaré—. Le dije limitadamente a Leo y luego terminé la llamada sin esperar lo que va a decir después de eso.
Rápidamente me dirijo al ascensor.
—Christie, estaré fuera unos minutos—. Le dije a mi secretaria.
—¿Todavía va a volver Sra. Carson? — Ella se levantó de su escritorio sorprendida por mi repentina salida.
—Sí, lo haré. Esto sólo me llevará unos minutos—. Le aseguré entonces que entraría en el ascensor y que pulsaría la planta del sótano donde está el aparcamiento.
Intenté llamar a Gareth mientras conducía, pero, como antes, sigue en el buzón de voz.
Dijo que no volvería hasta la semana que viene. Fue anoche cuando me llamó así que es imposible que haya un cambio repentino. Seguro que me llamará.
Estaba conduciendo hacia su apartamento. Mi apartamento no está muy lejos de su casa.
Aparqué el coche delante del edificio y me bajé.
—Disculpe, ¿ya llegó Gareth Smith? — Le pregunté a la señora de la recepción.
—Sí, señorita Carson. Acaba de llegar unos minutos antes de su llegada—. Respondió ella, amablemente.
Oh, así que es verdad. Ya está aquí. Me dirigí hacia el ascensor. Cuando entré, saqué mi teléfono por si podía volver a contactar con él y, por fin, esta vez, me contestó.
—Gareth, te he estado llamando una y otra vez. Y por qué no me has dicho...
—Ahora mismo estoy muy ocupado, Sheyla. Estoy en una reunión con un cliente, así que no intentes llamarme. Te llamaré cuando esté libre—. Su tono tiene un fondo de irritación y corta la línea inmediatamente.
¿Cómo se atreve?
Mi sangre empieza a hervir de rabia. En una reunión, ¿eh? Entonces, ¿qué estás haciendo en tu condominio? Perro mentiroso. M*****a sea, tu explicación debe ser buena, Gareth o realmente te despellejaré vivo.
La puerta del ascensor se abre cuando ya he llegado a su piso y me dirijo rápidamente hacia su puerta. No me molesté en llamar porque ya tenía una tarjeta para su cerradura. La abrí en silencio, por si acaso.
La entrada de su casa no es directamente a su sala de estar. Pero tenía una pared con hombros que me daba la oportunidad de escuchar a quien estaba hablando sin que se diera cuenta de mi presencia.
Y mi corazón late rápidamente cuando me doy cuenta de que es una mujer con la que está hablando.
ALEXMi corazón estaba latiendo más fuerte cada vez más y en cada segundo se va intensificando al punto que había empuñado mis manos, lo primero que quería hacer era tirarle esa rosa frente a la cara de ese estúpido, pero temía por cristal, sabía que ella no le gustaba la violencia ni nada, yo no quería exponer a mi mujer, pero esto era una falta de respeto enorme frente a mí, aló como es todavía herido mis sentimientos y también mi orgullo como hombre, a nadie le gusta que enfrente de sus narices un desconocido venga intenten pasarse de listo, pues yo haría prevalecer mis derechos, no esperaría más tiempo de reaccionar.—¿Qué intentas hacer?— cristal me pregunta tomándome de la mano— si crees que irás a discutir con ese sujeto estás muy equivocado, Alex,— la miré directamente a los ojos y miré una enorme preocupación, no quería darle problemas y la verdad solamente por ella lo estaba haciendo, porque de mi parte hace mucho tiempo que le hubiera reclamado idiota, yo sabía que a crista
ALEXEl mesero no se había tomado la orden, tenía mucha hambre y la verdad es que en el menú estaba todo bien claro y estaban las cosas más de la vida me había regalado, al igual que yo, cristal, siempre se caracteriza por ser hambrienta, le gusta comer de todo un poco y por esa parte era una buena ventaja porque no tenía que estar lidiando con estar buscando un plato preferido para ella, siempre nosotros teníamos por costumbre hacer esto, me gustaba y también me distraía, pues ella era muy juguetona y siempre estaba hablando ciertas cosas para hacerme reír por el amor entre nosotros creo que nunca se había apagado y nos amamos con la misma intensidad.—¿Solamente?—Prrgunto el mesero.—Así es— asenti.—Creo Que fue una sabia decisión el haber venido a esta isla, porque tú estaba insistiendo que fuéramos a una ciudad lujosa y yo te dije que no, ya está bastante segura de que yo quería estar acá como a mí no me gustaban las cosas muy exuberante y tampoco están los cosas como sabes que
ALEX—Lo sé, pero simplemente lo hice con la intención de saber si habías cambiado, o simplemente el dinero y otras cosas habían interferido para que fuera otra persona, pero veo que no, en el corazón de mi chica siempre sigue siendo el mismo y la verdad me llena de mucho orgullo, pero bueno, cambiando de tema y ahora lo importante es que tenemos que almorzar, tengo mucha hambre y créeme que en realidad lo que te estaba diciendo no era mentira, no pude desayunar, porque la verdad en cuanto a la habitación que estaba totalmente vacía inmediatamente pensé que te habías ido de compras como no tenemos mucho tiempo de estar acá, pero no sé si preferiría que comamos en el hotel o vamos a buscar algo por ahí…— era una buena opción, cristal y yo nos gustamos mucho el ir a comer a lugares pequeños, por lo general no nos gustaba casi los restaurantes o los lugares exóticos, siempre queríamos algo más sencillo e iba más acorde nuestra personalidad, de esa forma conocíamos nuevos pueblos y nuevas
ALEXEl tiempo pasa volando especialmente cuando se trata de compartir tu tiempo con aquellas personas que siempre te han querido y quieren lo mejor para ti, ese era mi caso, desde que había unido mi vida cristal jamás quería separarme de ella y es que yo era sumamente feliz a su lado. Vivimos buenos y malos momentos, pero lo más importante es que el amor siempre reinaba en nuestra relación y a pesar de qué tuvimos algunas diferencias logramos la felicidad que siempre hemos querido, así que era tiempo de establecer una mejor vida y buscar otras metas, habían pasado exactamente 10 años, y creo que ella y yo nos merecíamos un buen momento para compartir entre nosotros. Habíamos decidido tomar unas buenas vacaciones y estar lejos de todas las personas, era como una forma de distraernos y ejercitar nuestra relación de pareja.Nos habíamos ido a una isla del Caribe, en donde había mucha vegetación y muchos árboles frutales, acá el sol era más fuerte y más radiante, el calor era muy intenso
—¡Cristal! — Chilló lanzándose a mis brazos. Rodeé su cuerpo con mis brazos mientras los dos nos balanceábamos abrazados.—Me alegro tanto de verte—. Sonreí cuando nos separamos. —¡Mira tú pelo!—Necesitaba un cambio—. Dijo encogiéndose de hombros. Siempre decía que nunca se cortaría el pelo, pero tenía que reconocer que le quedaba bien.—Creo que te queda genial.—Tenemos tanto para ponernos al día—. La conduje a la casa cerrando la puerta. —Como el hecho de que tú y Alex compraron una casa en nuestra ciudad natal.—Sí…—¡Liv! — Harper interrumpió mi respuesta mientras caminaba hacia los brazos extendidos de Liv.—Maldita sea, has crecido mucho—. Es una locura porque Harper ahora es más alta que yo. Mientras las dos charlaban el timbre volvió a sonar. Les dejé solos y fui a abrir, con una sonrisa en la cara al ver a Noah.—¡Hola! —, le di un fuerte abrazo. Noah era al que más veíamos. Alex y él trabajaban juntos, pero hacía siete meses que no lo hacían. Ha estado ocupado trabajando e
—Gracias Ava. No sabía a quién llamar y vi tu nombre—. murmuré.—Cristal puedes llamarme cuando quieras. Siempre estaré aquí.—Gracias. — Respiré, esperando que pudiera darse cuenta de lo agradecida que estaba de que estuviera aquí para mí y de que contestara al teléfono.—Cuando quieras cariño.Después de despedirnos me sentí mejor. Que alguien como Ava me dijera que las cosas irían bien parecía aliviarme un poco.Al darme cuenta de que llevaba aquí sentada hora y media decidí que era mejor que me fuera a casa. La idea de volver al apartamento vacío me dolía, sabiendo que sólo recordaría a Alex.Hice el corto camino de vuelta al apartamento, prácticamente arrastrando los pies mientras lo hacía. Subí las escaleras agotada, pero sabía que esta noche no volvería a dormir. Desde que Alex se había ido, sólo había podido dormir unas pocas horas por noche, pero incluso así no había dormido bien.Con un suspiro entré en el apartamento. Como las dos últimas semanas, me encontré con el silenci







