INICIAR SESIÓNLos días siguientes transcurrieron sin problemas y todavía no le he dicho a Gareth que estaba en el club esa noche. Mentí y me inventé algunas excusas poco convincentes como que me sentía mal esa noche y que no podía llamarle porque estaba dormida.
Excusas tontas pero que funcionan.
Y tampoco mencioné lo del tío bueno con el que me enrollé porque eso seguramente le cabrearía. Y Lau sugirió que sería mejor que no se lo dijera si pienso no volver a hacerlo. Sólo arruinaría nuestra relación. Bueno, yo quería romper con él, pero todavía no quiero hacerle daño.
Él es el único que me quiere más que nada. Y ahora me siento realmente mal por haber besado a un extraño en el club.
No debería haber besado a ese hombre.
Ahora tengo que llevarme ese secreto a la tumba.
Ahora mismo, Gareth está en Canadá, haciendo algo sobre el caso que lleva. Y ya le echo de menos. Sé que cometí un error por besar a ese hombre en el club y me aseguraré de que no vuelva a suceder.
Dios, ¿acabo de engañar a mi prometido? Pero es sólo un beso, ¿verdad? M****a. Realmente lo engañé.
—¿No me digas que todavía estás pensando en el chico que acabas de besar? — Lau me despertó a la realidad mientras me pellizcaba la espalda.
Estoy llevando a mi mejor amiga a su casa. Y siempre ha sido así, antes que yo, la llevo a casa primero.
—¿Por qué iba a pensar en él? — Me burlé, es mentira por supuesto porque sigo pensando en ese chico tan guapo.
—¿Tal vez porque te gusta? — Lau sonrió, burlándose.
—Estoy comprometida, Lau. No te burles de mí—. Le aparté la mano de un puñetazo porque estoy conduciendo.
—¿Y qué si estás comprometida? Todavía no estás casada—. Puso los ojos en blanco y se cruzó de brazos.
—Lau, ¿puedes pasarme mi teléfono, por favor? Está en mi bolso—. Se lo pedí porque se encuentra en el asiento trasero. No puedo alcanzarlo por detrás porque estoy en una carretera muy transitada.
Lau accedió y me dio mi teléfono.
—Gracias—. Murmuré y traté de llamar a Gareth. Pero me hizo llegar hasta 6 llamadas perdidas y todavía no contesta.
—¿A quién llamas?
—A Gareth—. Respondí. —No me contesta.
—Quizá esté ocupado—. Lau se encogió de hombros y luego se río. —O tal vez no quiere hablar con alguien. Sheyla, déjalo estar.
No la escuché y seguí llamándole. En serio, Lau nunca aprueba lo de Gareth. No le gusta y es muy obvio. Apenas le habla cuando estamos juntos. Y se enfada conmigo cuando acepto su propuesta.
Y realmente quiero que le guste. ¿Quién no quiere eso?
12 llamadas perdidas más y sigue sin contestar. Ya dejé a Lau en casa y ya estoy en casa de papá cuando sigue sin contestar.
—Esa es una cara horrible. ¿En qué estás pensando? — Mi mente vuelve a la realidad cuando mi hermana mayor, Linda, habla mientras me da un codazo en el hombro. En realidad, estaba haciendo una sopa y no me he dado cuenta de que la miro distraídamente mientras espero a que se cocine a fuego lento. Y la sopa se seca por mi descuido. —Mierda—. La retiré inmediatamente del fuego y la transferí a algún lugar.
—Ahora destruiste nuestra sopa para la cena—. Ahora, mi hermano mayor, Fernando se acercó también para vernos mientras se inclina para ver la olla.
La razón por la que estamos todos aquí reunidos, es porque es el cumpleaños de mi padre. Estamos aquí en su casa y es como una tradición que todos nos reunamos aquí y hagamos algo de cena para él cada año en su cumpleaños.
Me quité los guantes de cocina y se los tiré a la cara a Fernando, luego me lavé las manos y me quité el delantal.
—Sólo tíralo si no quieres comerlo.
—Wow. Alguien está de mal humor—. Escuché a Fernando murmurar, tomando la olla de sopa y vertiendo algo en su tazón. —Puede que esté seca, pero sabe bien.
Puse los ojos en blanco y me dirigí a la sala de estar. Papá y su novia aún no han llegado, así que estamos esperando a que vuelvan para empezar a cenar. Dios, ¿no se darán prisa? Tenía muchas ganas de ir a casa.
Linda preparó la cocina mientras Fernando y nuestro hermano mayor, Leo, estaban en el salón. No pasó mucho tiempo hasta que finalmente llegó papá.
Entra en la casa y sonríe rápidamente al vernos.
—¡Feliz cumpleaños! — Saludamos todos a coro.
Papá parece estar muy contento de vernos y luego su novia... creo que se llamaba Sam y se sorprendió de vernos a todos juntos.
Papá nos abrazó uno por uno y a mí es al que más tiempo me abraza.
—Sheyla, mi princesa. Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que me visitaste—. Incluso me besó la parte superior de la cabeza. —¿Qué has estado haciendo todo este tiempo?
Me froto la cabeza y me río débilmente.
—Lo siento, papá. He estado muy ocupada con el trabajo últimamente.
—No pasa nada, querida. Me alegro de que puedas acompañarnos esta noche—. Me da unas palmaditas en la cabeza y enseguida nos dirigimos al comedor donde ya está servida la comida.
—¿Dónde has estado papá? ¿No es normal que te quedes fuera a estas horas? — se pregunta Leo, cuando empezamos a comer.
—Oh, acabo de salir y he tenido una cita con Sam—. Papá movió las cejas mientras respondía como si hubiera un significado en ello haciendo que nos riéramos de lo que dijo.
Sam realmente no se une a la conversación como de costumbre. Sólo está comiendo allí y escuchándonos o tal vez está escribiendo algo en su teléfono. Bueno, no es una sorpresa para nosotros. Ya sabemos desde el principio que no nos vamos a llevar bien con ella porque ni siquiera está cooperando o mezclándose con nosotros.
Y honestamente, ella es sólo unos años mayor que yo. Leo y Linda son incluso mayores que ella y Fernando tiene más o menos su edad, por eso es demasiado joven para ser tu madrastra. Pero no nos importa, mientras ella haga feliz a nuestro papá. Bueno, ellos están juntos desde hace casi un año, así que espero que ella no esté usando a mi papá sólo para divertirse porque no queremos eso.
Papá merece ser feliz al igual que mamá.
—Oye, papá. ¿No sabes que nuestra pequeña se va a casar? — soltó Fernando y yo ya estaba llegando.
Papá se vuelve inmediatamente hacia mí y Sam escucha de repente la conversación una vez que han oído eso.
—¿Tú y Gareth se van a casar?
Entrecerré los ojos a Fernando y lo pellizqué con fuerza en los costados por debajo de la mesa. Cielos, qué manera de arruinar el momento. Estaba a punto de decírselo después.
—Sí, papá. Gareth ya me propuso matrimonio—. Respondí con un tono tranquilo. —Te lo iba a decir después, pero Fernando sí que sabe cómo arruinar una sorpresa.
Fernando siempre es el alborotador en mi vida. Dios, ¿por qué se convirtió en mi hermano? El médico debería haberlo tirado al cubo de la basura cuando mamá lo dio a luz.
—Oh, mi hija se va a casar—. Papá aplaude y parece que está llorando. —Me alegro mucho por ti, cariño. Me sorprende, eres muy joven para casarte. ¿No me digas que estás embarazada?
—¡No! — jadeé, sacudiendo la cabeza exageradamente.
—Voy a seguir adelante—. Sam se levanta repentinamente en medio de la conversación, sin mirar de nuevo hacia. Ella sólo se inclinó para besar a papá en la frente y luego se vuelve para irse, sin más palabras que decir. Ni siquiera un adiós a nosotros.
Pero no nos importa. Que se vaya si quiere.
—La más joven de la familia, pero la primera en casarse—. menciona Linda con una risa.
—¿Y ustedes dos? ¿Cuándo piensan casarse? — Papá se dirige a su hija mayor.
—Oh, no me dirijas la pregunta a mí, papá. Casarme no forma parte de mis planes—. responde Linda, odiando realmente el tema de que se case. Pues está demasiado dedicada a su trabajo y tener una relación no es su fuerte.
—¿No nos vas a preguntar, papá? — preguntó Leo, refiriéndose con humor a él y a Fernando.
—Nah, seguro que vosotros dos estáis disfrutando de la vida de soltero—. Bromeó papá haciendo que la cocina se llenara de risas.
Pasar esa noche con ellos es divertido. A veces necesito esto en mi vida. Divertirme sin buscar nada. Pero siempre hay algo malo en este plan de casarse con Gareth. Papá tiene razón. Somos demasiado jóvenes.
Y yo pensaba que era yo la que siempre quería sentar la cabeza.
Y es muy irritante, que todavía no me sienta feliz después de todo lo que ya logré. Gareth seguramente no me decepcionará porque sé lo mucho que me quiere. Es muy exigente y muy dominante, pero todavía tiene su lado suave cuando se trata de mí.
Ahora tengo muchas ganas de hablar con Gareth. ¿Es casarse realmente la solución de su pieza perdida dentro de mi pecho? ¿Esa pieza que me falta y que quiero encontrar?
Unas horas más tarde, cuando decidí ir a casa por delante, Gareth me llamó mientras conducía.
—¿Hola?
—Sheyla, te he llamado por quinta vez—. Su voz exigente suena a través del teléfono.
—Estaba cenando con papá, Gareth. Mi teléfono estaba dentro de mi bolso. Ya sabes que papá odia que haya un teléfono cerca cuando estamos todos juntos—. Le expliqué, girando el volante hacia la dirección de la carretera. —Y también te he estado llamando a ti, Gareth. Eres tú el que no contesta.
Le oí suspirar.
—Lo dejaré pasar porque no tengo fuerzas para sermonearte.
Puse mentalmente los ojos en blanco. ¿Sermón? ¿Qué soy yo? ¿Una niña?
—Mi conferencia aquí va a durar mucho. No estaré en casa hasta la semana que viene—. Me dijo Gareth con un tono cansado.
—¿Tanto tiempo? — Casi dejo caer el teléfono. Tengo muchas ganas de hablar con él para mover el compromiso o posponerlo por ahora. O simplemente resolver las cosas.
—¿Por qué? — Preguntó.
—N-nada más—. Murmuré, mordiéndome el labio. —Cuídate ahí, ¿vale?
—Por supuesto, ya no soy un niño—. Afirmó, con naturalidad, entonces oí que alguien le hablaba. —Muy bien, estaré allí en un minuto—. Gareth le dijo a alguien.
—Supongo que te están llamando.
—Lo están haciendo—. Gareth respondió. —Me adelantaré. Asegúrate de que ya te has ido a casa. Ya es tarde.
—Ya estoy conduciendo a casa.
—Bien. Te llamaré más tarde o mañana. Te quiero.
—Yo también te quiero. Te he echado de menos—. Suspiré, mordiéndome el labio inferior para no contarle el problema. Dejó la línea y volví a tirar el teléfono dentro de mi bolso.
ALEXMi corazón estaba latiendo más fuerte cada vez más y en cada segundo se va intensificando al punto que había empuñado mis manos, lo primero que quería hacer era tirarle esa rosa frente a la cara de ese estúpido, pero temía por cristal, sabía que ella no le gustaba la violencia ni nada, yo no quería exponer a mi mujer, pero esto era una falta de respeto enorme frente a mí, aló como es todavía herido mis sentimientos y también mi orgullo como hombre, a nadie le gusta que enfrente de sus narices un desconocido venga intenten pasarse de listo, pues yo haría prevalecer mis derechos, no esperaría más tiempo de reaccionar.—¿Qué intentas hacer?— cristal me pregunta tomándome de la mano— si crees que irás a discutir con ese sujeto estás muy equivocado, Alex,— la miré directamente a los ojos y miré una enorme preocupación, no quería darle problemas y la verdad solamente por ella lo estaba haciendo, porque de mi parte hace mucho tiempo que le hubiera reclamado idiota, yo sabía que a crista
ALEXEl mesero no se había tomado la orden, tenía mucha hambre y la verdad es que en el menú estaba todo bien claro y estaban las cosas más de la vida me había regalado, al igual que yo, cristal, siempre se caracteriza por ser hambrienta, le gusta comer de todo un poco y por esa parte era una buena ventaja porque no tenía que estar lidiando con estar buscando un plato preferido para ella, siempre nosotros teníamos por costumbre hacer esto, me gustaba y también me distraía, pues ella era muy juguetona y siempre estaba hablando ciertas cosas para hacerme reír por el amor entre nosotros creo que nunca se había apagado y nos amamos con la misma intensidad.—¿Solamente?—Prrgunto el mesero.—Así es— asenti.—Creo Que fue una sabia decisión el haber venido a esta isla, porque tú estaba insistiendo que fuéramos a una ciudad lujosa y yo te dije que no, ya está bastante segura de que yo quería estar acá como a mí no me gustaban las cosas muy exuberante y tampoco están los cosas como sabes que
ALEX—Lo sé, pero simplemente lo hice con la intención de saber si habías cambiado, o simplemente el dinero y otras cosas habían interferido para que fuera otra persona, pero veo que no, en el corazón de mi chica siempre sigue siendo el mismo y la verdad me llena de mucho orgullo, pero bueno, cambiando de tema y ahora lo importante es que tenemos que almorzar, tengo mucha hambre y créeme que en realidad lo que te estaba diciendo no era mentira, no pude desayunar, porque la verdad en cuanto a la habitación que estaba totalmente vacía inmediatamente pensé que te habías ido de compras como no tenemos mucho tiempo de estar acá, pero no sé si preferiría que comamos en el hotel o vamos a buscar algo por ahí…— era una buena opción, cristal y yo nos gustamos mucho el ir a comer a lugares pequeños, por lo general no nos gustaba casi los restaurantes o los lugares exóticos, siempre queríamos algo más sencillo e iba más acorde nuestra personalidad, de esa forma conocíamos nuevos pueblos y nuevas
ALEXEl tiempo pasa volando especialmente cuando se trata de compartir tu tiempo con aquellas personas que siempre te han querido y quieren lo mejor para ti, ese era mi caso, desde que había unido mi vida cristal jamás quería separarme de ella y es que yo era sumamente feliz a su lado. Vivimos buenos y malos momentos, pero lo más importante es que el amor siempre reinaba en nuestra relación y a pesar de qué tuvimos algunas diferencias logramos la felicidad que siempre hemos querido, así que era tiempo de establecer una mejor vida y buscar otras metas, habían pasado exactamente 10 años, y creo que ella y yo nos merecíamos un buen momento para compartir entre nosotros. Habíamos decidido tomar unas buenas vacaciones y estar lejos de todas las personas, era como una forma de distraernos y ejercitar nuestra relación de pareja.Nos habíamos ido a una isla del Caribe, en donde había mucha vegetación y muchos árboles frutales, acá el sol era más fuerte y más radiante, el calor era muy intenso
—¡Cristal! — Chilló lanzándose a mis brazos. Rodeé su cuerpo con mis brazos mientras los dos nos balanceábamos abrazados.—Me alegro tanto de verte—. Sonreí cuando nos separamos. —¡Mira tú pelo!—Necesitaba un cambio—. Dijo encogiéndose de hombros. Siempre decía que nunca se cortaría el pelo, pero tenía que reconocer que le quedaba bien.—Creo que te queda genial.—Tenemos tanto para ponernos al día—. La conduje a la casa cerrando la puerta. —Como el hecho de que tú y Alex compraron una casa en nuestra ciudad natal.—Sí…—¡Liv! — Harper interrumpió mi respuesta mientras caminaba hacia los brazos extendidos de Liv.—Maldita sea, has crecido mucho—. Es una locura porque Harper ahora es más alta que yo. Mientras las dos charlaban el timbre volvió a sonar. Les dejé solos y fui a abrir, con una sonrisa en la cara al ver a Noah.—¡Hola! —, le di un fuerte abrazo. Noah era al que más veíamos. Alex y él trabajaban juntos, pero hacía siete meses que no lo hacían. Ha estado ocupado trabajando e
—Gracias Ava. No sabía a quién llamar y vi tu nombre—. murmuré.—Cristal puedes llamarme cuando quieras. Siempre estaré aquí.—Gracias. — Respiré, esperando que pudiera darse cuenta de lo agradecida que estaba de que estuviera aquí para mí y de que contestara al teléfono.—Cuando quieras cariño.Después de despedirnos me sentí mejor. Que alguien como Ava me dijera que las cosas irían bien parecía aliviarme un poco.Al darme cuenta de que llevaba aquí sentada hora y media decidí que era mejor que me fuera a casa. La idea de volver al apartamento vacío me dolía, sabiendo que sólo recordaría a Alex.Hice el corto camino de vuelta al apartamento, prácticamente arrastrando los pies mientras lo hacía. Subí las escaleras agotada, pero sabía que esta noche no volvería a dormir. Desde que Alex se había ido, sólo había podido dormir unas pocas horas por noche, pero incluso así no había dormido bien.Con un suspiro entré en el apartamento. Como las dos últimas semanas, me encontré con el silenci







