Home / Romance / El club del billonario / Capítulo 5. Cuestionamiento

Share

Capítulo 5. Cuestionamiento

Author: maracaballero
last update publish date: 2021-08-15 06:25:58

Björn recordó que Ava no se había instalado aún, así que no podía andar cuidando maletas ni dejándolas por el lugar.

―Primero, se va a instalar dónde va a vivir, pase con mi secretaria para que le dé el resto de la información, cuando termine de acomodarse, le llamaré para ponernos manos en la obra. ―Ava asintió, se volvió y Björn notó que Christine esperaba afuera de la oficina central, estuvo a punto de poner los ojos en blanco pero se detuvo al ver que Ava se inclinó para tomar la agarradera de la maleta. ―Espere, señorita Gray. ―Ava giró su rostro para mirarlo, Björn rodeó el escritorio para acercarse a ella, la mirada de Christine a través del cristal grueso de las dobles puertas de esa oficina, era de molestia. Björn abrió la puerta y miró a Ava. ―La señora Laurent la llevará a conocer el área de los empleados. ―Björn miró a Christine quien pareció molestarse más.

―Necesitamos hablar, señor Hoffmann. ―Björn negó.

―Primero lleva a mi nueva asistente personal a su departamento dónde va a vivir. Luego cuando termines, vienes para hablar. ―Christine era pálida, piel aterciopelada, ojos azules, el cabello lo llevaba por encima de sus hombros, en un corte elegante y en un color rubio, sus mejillas se sonrojaron de la ira que estaba conteniendo, Bruno no le daba órdenes, mucho menos Björn. Ava notó que estaba a punto de empezar la tercera guerra mundial entre ellos dos, se aclaró la garganta y tiró con sutileza de la maleta para salir, Björn miró a Christine que estaba afuera de la oficina y él con la mano en la puerta de cristal.

―Es importante. ―Christine insistió en un tono cargado de frialdad.

―Esto también lo es. ―Björn replicó de manera intimidante hacia la mujer, ella asintió intentando no explotar.

―Bien, regreso. ―miró a Ava y arqueó una ceja.  ―Sígueme.

Ava la siguió hasta un elevador que se encontraba al final del gran pasillo de ese piso. Mientras Christine pensó que tenía controlarse, tenía que repetirse que ese no era su hotel, pero pronto lo sería si movía bien sus cartas. Llegaron al lobby y por la parte de atrás de este, caminaron. En el recorrido, Ava miró asombrada aquel hotel tan elegante y lujoso, Christine, la miró detenidamente, ¿Por qué Björn la había contratado sin su permiso? Sabía que ella se encargaba de contratar y la chica no era de las que entraban al club o al hotel. Definitivamente olía a problemas, además, era curvilínea y castaña... y Björn las odiaba.

En silencio caminaron y llegaron a uno de las casas de campo, pasó una tarjeta plastificada con el logo del hotel y la puerta se abrió.

―Pasa. ―Ava entró tirando de su maleta y su boca casi caía al suelo, el lugar era cinco veces más grande que su mini departamento. Tenía todo y había un poco de lujo, la gran sala en L, una televisión grande empotrada arriba de una chimenea, un comedor grande y una cocina al final. ―Lo compartirás con dos personas más que son empleadas, una de ellas es de recepción, y una de cocina. Aquí están las reglas. ―Christine le entregó una hoja que estaba en la mesa a lado del sillón. ―Necesitan aprenderlas, la primera que rompan, se van. ―Ava asintió. ―En unos minutos traerán tu uniforme.

― ¿Hay uniformes para asistente personal? ―preguntó Ava con sorpresa, Christine arqueó una ceja y sonrió.

―Humm, sí. ―mintió. ―Solo que espero no haya problema en encontrarte una de tu talla…―Christine miró descaradamente el cuerpo de Ava, ―Espero que sí, no creo que tengas buena ropa para andar trabajando como la asistente de uno de los dueños de este lugar. ―Ava se molestó por como la miró y la forma en que lo dijo.

―Señora Laurent, ¿Tiene algún problema con mi apariencia? ¿Cree que mi cuerpo es un problema? ―Ava lo dijo en un tono serio y educado, pero por dentro estaba molesta. ―Sí es así, puedo comentarle al señor Hoffmann que…

―Me molesta que te haya contratado sin mi autorización. ―Christine se descargó con ella. ―El club y el hotel, tiene empleados…con presencia. Seamos sinceros, no creo que tú lo tengas. ―Ava no podía creer lo que dijo, fue directa y a la yugular.

―Si le molesta mi contratación, puede discutirlo directamente con el dueño del hotel, señora Laurent. ―Christine salió de la casa azotando la puerta. Ava miró el resto del lugar, buscó la habitación vacía, era grande, tenía grandes ventanas con cortinas blancas, una cama individual y un armario amplio. Alice tenía razón en decir que era demasiado grande el lugar, Ava sonrió y se tiró sobre la cama, hasta la sobrecama olía a flores.

Björn estaba atento revisando una documentación que tenía pendiente, miró el reloj luego su mirada se quedó en la pantalla de la computadora, tocaron a la puerta y cuando miró quien era, se irritó, hizo señas de que pasara, al hacerlo, Christine estaba muy furiosa.

―Necesitamos hablar. ―dijo de inmediato.

― ¿Y ahora? ―dijo de manera indiferente sin dejar de hacer lo que estaba haciendo.

―Si necesitabas una asistente, me hubieras dicho, yo misma hubiese encontrado a una mujer capacitada, ―Björn lentamente con la quijada tensa, miró a Christine. ―Esa mujer no es de las empleadas que reclutamos. No tiene presencia…―Björn la interrumpió.

― ¿Estás cuestionando mis decisiones? ―Christine se quedó callada al escuchar el tono intimidante con el que le habló.

―No, no estoy cuestionando, solo decía que…―Björn se puso se pie de un movimiento.

―Solo dedícate a hacer tu trabajo, Laurent. Si ocupo una opinión, te la pediré, mientras no.

Christine sintió como su cuerpo tembló de la furia, pero lo controló.

―Bien. ―contestó tajante.

― ¿Otra cosa más? Tengo trabajo que hacer. ―ella negó y luego salió de la oficina central.

Björn negó muy molesto, no tenía por qué cuestionarlo, él estaba al mando y no era nuevo en el manejo de las empresas de su familia, él si quisiera se fuera de vacaciones por el resto de su vida, era uno de los billonarios del mundo y el dinero le sobraba, pero para Björn, se obsesionaba mantenerse ocupado en los negocios para así...a sus demonios no despertar.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • El club del billonario   Último capítulo extra

    Alice y Oscar habían tomado un vuelo a Hawái donde disfrutarían su luna de miel e intentarían buscar a su primer hijo. Amelia, Sarah, Arnold y unos amigos cercanos, se habían sentado en una de las mesas de la boda, ya muchos invitados se habían marchado y en sí, quedaban solo la familia. Frank había llevado a su primera novia y la había presentado a la familia, era una chica hermosa de origen coreana, se habían conocido en la empresa donde ambos trabajaban en New York y al parecer, la relación iba en serio. Ava tenía a Elizabeth en brazos, con su hermoso vestido, había sido una de las que arrojó pétalos de rosas mientras venía Alice al altar. Todo el rato bien portada pero en la fiesta, había corrido con un par de niños y había quedado cansada, mientras los gemelos, Björn y Nico –este último en honor a Nicoletta-estaban plácidamente dormidos en sus cunas. Björn tenía brazo recargado en la orilla de la silla de Ava y ella lo siguió mirando disimuladamente. —A

  • El club del billonario   Capítulo extra 2

    Amelia tenía el corazón agitado por el temor de no poder lograr ayudar a Ava en el parto, Sarah no tenía al igual que ella la experiencia de partera, pero había escuchado en ocasiones a las amigas de su pueblo, así que ella se quedó a su lado, mientras los hombres esperaban afuera de la habitación, a excepción de Björn que insistió en quedarse a lado de Ava, sosteniendo su mano.—Ahora, tienes que pujar, —dijo Amelia entre las piernas de Ava, esta estaba intentando hacer los ejercicios de respiración pero el dolor fue insoportable por momentos que pensó que se desmayaría.—Ya han llamado al doctor, Björn—anunció el padre de Ava, Björn le agradeció mientras sostenía la mano de su esposa.—Tienes que pujar, —pidió la madre de ella, — ¡Ahora! —Ava asintió y tom&oacut

  • El club del billonario   Capítulo extra

    Seis años después…—Me gusta el color rojo vino, pero el azul turquesa se ve mejor en ti, —Björn torció sus labios mirando lo que tenía en sus manos, desvió su mirada hacia ella que estaba frente a él. — ¿Cuál eliges? —la pequeña Elizabeth estiró su mano y tomó el listón color vino, —Tenías que ser mi hija, —sonrió orgulloso por la decisión de la pequeña, con cuidado recogió su cabello y luego pasó el listón para hacer el nudo en la nuca, momento después, acomodó su cabello ondulado y castaño claro, sus ojos azules lo miraron, las largas pestañas se agitaron por un momento, Björn retrocedió para mirar si había hecho un buen trabajo. Se cruzó de brazos y esperó a que la pequeña dijera algo cua

  • El club del billonario   Epilogo

    Meses después…El labio inferior de Björn tembló cuando desvió la mirada, no quería mostrarse así la primera vez que ella lo veía, tomó aire y lo soltó lentamente para poder tranquilizar a su corazón agitado, giró su rostro y se encontraron cara a cara, era hermosa, tenía sus ojos abiertos, lo miró fijamente sin saber quién era.—Hola, sé qué es la primera vez que nos vemos y por educación voy a presentarme, así que si me ves que estoy a punto de derrumbarme, ignóralo por favor. —Björn tomó aire y lo soltó lentamente. —Soy Björn, sé qué la barba está de más y puede ser que no esté presentable, pero haz la excepción por favor, es que a mi esposa le encanta…—se aclaró la garganta. —no es

  • El club del billonario   Final

    Penitenciaría Estatal Rikers Island en Nueva York. Ángel alzó sus cejas con sorpresa. —Pero en el expediente dice que tiene cargos de asociación para delinquir y desviación de fondos. —A ver, —Jeffrey hizo una llamada, marcó y esperó un momento, miró a Ángel. —Hablaré y me darán la información real y completa, no dudo que su abogado haya pagado una gran suma para mentir en el archivo para protegerlo, ¿Ese dinero está en mi bolsillo? No. Así que es mi penitenciaria y aquí son mis reglas. —detuvo lo que dijo cuándo contestaron, hizo las preguntas correctas, minutos después, colgó. Ángel miró detenidamente en espera a que dijera algo. — ¿Qué hubo problemas en el permiso que se le dio para la lectura del testamento de su padre? —Ángel asintió. —Pero está estable, el medico informó que en un par de días se le dará de alta. —Perfecto, —Jeffrey se levantó de su silla. —Cuándo el riquillo salga de la sala de enfermería, quiero

  • El club del billonario   Finala parte 2

    Bruno iba bajando en el elevador custodiado, estaba hirviendo de la ira al escuchar que Björn había vendido todo lo que por años trabajó, pensó en que era muy injusto, él merecía más que solo dos casas y una cuenta que no tenía el dinero suficiente como para vivir unos años con los lujos que estaba acostumbrado.—Vamos bajando. —dijo el guardia por el radio a otro, Bruno miró sus esposas frente a él, luego a los números. Se escuchó la voz a través del radio donde anunciaba que estaban listos. — ¿Está triste el niño rico por qué “papi” no dejó mucho dinero? —Bruno solo apretó su mandíbula con dureza, el otro guardia soltó una risa burlona. —Estos ricos hijos de papá, ¿Estás insatisfecho con los millones que te dejaron? ¿Sabes lo que uno como nosotros d

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status