Compartir

4. HUIDA

Autor: Katja Brook
last update Fecha de publicación: 2025-09-03 23:43:54

Ella huyó de allí, con los ojos llenos de lágrimas y fue a cambiarse.

Odiaba a los hombres como él. Como su padre, a quién nunca había conocido.

«Maldito trabajo, malditos todos».

Pensó mientras se sacaba el minúsculo y ridículo traje. Se limpió las lágrimas, furiosa.

Toda su vida había ocultado su belleza de los hombres, en la prepa trató de pasar desapercibida al punto en que sólo había tenido una amiga. Sólo que su amiga, más inteligente que ella, había logrado entrar a la universidad. Ella no, no había logrado la beca y el dinero destinado para su educación fue para cubrir las cuentas médicas de su madre.

Pensó que incluso con una beca no hubiese podido dejar a su madre. Quizá por eso no le puso mucho empeño al examen SAT.

Se puso una camiseta enorme con un short debajo, tenis y una gorra con visera que ocultaba su cabello.

Dejó el traje en el lugar de Ximena.

Escuchó que alguien se acercaba por detrás y se dio vuelta. Era Marcus.

—Ya está... —le dijo ella y alzó su barbilla con orgullo.

—Perfecto, puedes retirarte si quieres. Aquí tienes tu paga —dijo. Le dio el dinero y ella lo guardó.

—Gracias. —«Qué amable», pensó ella con ironía.

Se dirigió a la puerta trasera, ansiaba irse. Se sentía sucia, quería darse una ducha y olvidarse de todo.

Empezó a caminar hacia la parada del autobús, cavilaba sobre lo que había pasado.

Pensaba en ese maldito y atractivo hombre que por un breve momento había sido dueño de su cuerpo. Ella era virgen. Nunca había confiado lo suficiente como para entregarse.

Su madre siempre le había dicho que se protegiera de los hombres, que no les creyera, así como ella lo había hecho.

Su madre había sido empleada en una casa de Orange County y se había enamorado del hijo de la casa. Era joven, atractivo, millonario y la sedujo.

Cuando quedó embarazada, los padres de él se ocuparon de ella. Le dieron dinero para que abortara y desapareciera. Ella intentó explicarle al muchacho, pero el jardinero dijo que se había acostado con ella.

Su madre le suplicó a su padre, pero él no le creyó que el hijo que ella llevaba en su vientre fuera suyo. La realidad era que tenía una prometida y esa excusa le vino perfecta para deshacerse de ella.

Su madre después de ello se subió a un bus con destino desconocido.

Tuvo un aborto de camino, iba a tener mellizas. Kayla sobrevivió de milagro, nunca supieron cómo. Su saco se aferró a la matriz de su madre.

Al final su madre se instaló allí. En San Francisco.

Mientras pensaba en todo esto, una limusina se paró a su par. Ella escuchaba música con la vista fija en el suelo, así que no se percató de este hecho.

Cuando alguien la agarró desde atrás y la metió adentro a la fuerza, ya era tarde...

Lanzaba patadas y puñetazos al aire y él la contuvo.

—¡¿Otra vez, tú?! ¡¿Qué carajo quieres?! —le preguntó con furia nada contenida. Era el mismo hombre rubio de antes.

—A ti en mi cama, abierta de piernas, penetrada una y otra vez hasta cansarme —le dijo él sin ningún tipo de reparos y ella se sonrojó. Él pudo notarlo, incluso dentro de la semioscuridad del auto—. Si sabes lo que quiero, ¿para qué preguntas? —murmuró con su boca cerca a la de ella.

—¡¡Ya déjame en paz de una vez, hijo de puta! —escupió ella y él la detuvo bajo su cuerpo en el asiento, aprisionándola contra su cuerpo y dándole un beso fuerte y duro. Penetró la humedad de su boca con su lengua y mordió sus labios.

Niko presionó su dureza contra su centro y ella se agitó. Lo deseaba, aunque le dijera que no. Solo odiaba a los hombres como él.

Por su parte, el ruso tenía sus brazos sobre su cabeza, detenidos con una mano.

—¡Ya, suéltame! —exclamó ella al zafar su boca, pero con menos bríos que antes.

—Antes en el privado, te hice correr, y no me dijiste que te suelte —susurró él. Y la soltó.

Ella esquivó su mirada avergonzada y volvió a ponerse colorada. Bajó sus manos y las apoyó en sus hombros.

—Marcus me obligó, dijo que me dejaría sin trabajo si no lo hacía —le respondió con voz amarga.

—Pero te gusto, ¿no? —susurró en su oído y las bragas de ella se mojaron.

Él metió la mano libre por el short de ella y buscó en su entrepierna.

—Estás mojada, si quisiera podría tomarte aquí mismo y lo aceptarías con agrado —farfulló él y metió un dedo dentro de ella. Empezó a frotarla nuevamente.

—Basta, por favor —suplicó ella y contuvo un gemido de placer.

—¿De verdad quieres que me detenga? —Él siguió con los movimientos de su mano hasta llevarla al orgasmo—. Es inútil que sigas rehuyendo a esto.

Ella temblaba y el rubio sonrió satisfecho. Sacó su miembro y lo llevó hacia su entrepierna. Lo frotó contra su entrada.

—Si me dices que me detenga, lo hago —le dijo en tono ronco, casi como un desafío, pero ella lo miró con ojos febriles de deseo y no pronunció palabra.

Entonces él se deshizo de su short y su ropa interior, y entró con ímpetu en ella. Comenzó sus embestidas con un gruñido triunfante.

Se acercó más a Kayla y empezó a besar su cuello mientras continuaba sus movimientos.

La joven estaba horrorizada, pues parecía haber perdido control sobre su cuerpo que respondía poseído por un goce decadente. Pese al dolor inicial, ya que la había despojado de su virginidad, sus caderas se movían con las de él, en busca del éxtasis.

Él terminó con un sonido gutural y dejó su matriz llena de su semilla, mientras ella se estremecía en un nuevo orgasmo.

Cuando recuperó el aliento, él la miró y sus ojos la atravesaron.

—¿Viste que sí lo querías? —le susurró en su oído.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • El deseo del millonario   Capítulo 21 Epílogo

    Desperté con un terrible dolor de cabeza y una llorosa Lulú a mi lado. Abrí con dificultad mis ojos. — Gracias a Dios despertaste mi amor —me dijo con un quejido y se tiró a mis brazos. Debo reconocer que me sentía terriblemente confundido en ese momento. Traté de recordar lo último que había pasado y como en una computadora que se reinicia toda la información comenzó a bajar en mi cabeza. Observé a Lulú, mi MUJER no mi hija. Aunque sí era joven, mucho más que yo que le llevaba poco más de 20 años. Yo estaba en los 45 y ella tenía la edad de Dalton. Recordé que mi mujer sí había muerto, así había empezado todo pero Lulú y yo no estábamos ni cerca de compartir nuestro ADN salvo por ese bulto que se asomaba bajo su vestidito floreado en su vientre, nuestra hija, la que estaba esperando...su embarazo iba cerca de los seis meses. Se me vinieron a la mente todos los sucesos desde el momento en que había enviudado. Mi primera esposa había sido mi primer amor, nos conocíamos por nuestras fam

  • El deseo del millonario   Capítulo 20 Descubrimiento

    Luego de comerme a mi "hija" para el desayuno, ella desapareció y yo entré a bañarme. Estaba relajado para enfrentarme a ese día de trabajo. Cuando bajé me esperaba una nota de Lu y el desayuno preparado. Mi pequeña había salido a correr. Me dirigí a la fábrica feliz sin saber lo que me depararía el día...que parecía normal hasta que recibí un mensaje de la clínica...El ADN ya estaba...No puedo explicarles mis nervios mientras iba conduciendo hasta allí. La culpa volvió a atormentarme...y sí era mi hija ¿qué mierda iba a hacer?. Si bien era excitante jugar con el morbo y la posibilidad de que lo fuera, la sociedad no vería con buenos ojos que tuviese una relación con mi propia hija...y yo la deseaba, la deseaba tanto que era capaz de hacer desaparecer esos resultados si las cosas no salían como esperaba. Un sudor frío comenzó a recorrerme la espalda. No me reconocía, no sabía ya quién era este Alexis...en quién o qué me había convertido el deseo por esta joven. Estaba casi tembloroso

  • El deseo del millonario   Capítulo 19 Dulce condena

    Me levanté y sentí un gemido a mi lado. Decidí asomarme para el costado y casi me da un infarto. Lu estaba acostada desnuda, abierta de piernas y mirando hacia arriba mientras se metía los dedos y con los ojos cerrados gemía. Se la veía muy mojada, por lo que pude observar. Y yo no entendía que ocurría del todo, pues todavía estaba muy dormido. Ella pareció percatarse y me miró con una sonrisa de lado. Metió esos dedos en sus labios y los lamió como una gatita. — Buen día papi — Me dijo acercándose con esos pezones rosaditos desviando mi mirada hacia allí. Seguí viendo más abajo y esa vagina apretada, húmeda y totalmente depilada era un manjar para el desayuno. Cuando quedó pegada junto a mi y esos labios tentadores se acercaron a los míos hizo que todas mis defensas cayeran. Al primer roce de su boca con la mía la tomé de la cabeza y nos enredamos en un beso de los más apasionados y excitantes que habíamos tenido hasta ese momento. Se separó apenas de mi y susurró, — Te ayudo con eso

  • El deseo del millonario   Capítulo 18 Animal

    El resto del día se diluyó entre comida, sexo y más sexo con mi pequeña. Por la tarde, nos bañamos juntos y me la cogí furiosamente contra la losa de la pared dentro de la ducha dejándole mi leche dentro una vez más. Sus piernas quedaron temblando y cuando soltó mi cuello y se puso de pie por el interior de sus piernas estaban chorreando. Metí mi mano allí y agarré el semen. Llevé mi mano a su boca, que lamió de manera erótica y luego la enjaboné toda mientras manoseaba sus hermosas tetas. Lu salió primero. — Voy a preparar algo para comer papi, no te enfríes mucho — me dijo y me guiñó un ojo con picardía mientras salía con el cuerpo mojado moviendo su culo redondo. Suspiré extasiado y continué mi baño. Me dolía un poco el cuerpo, a quien quería engañar...estaba exhausto pero feliz de haber cumplido mi sueño...aunque no quería pensar en la posibilidad de que fuera en realidad mi hija. Había compartimentado esos sentimientos a un lado pero más allá del juego erótico la posibilidad real

  • El deseo del millonario   Capítulo 17 Decadente

    Llamé a la fábrica para avisar que ese día no iría. Ser el dueño tenía sus beneficios, a fin de cuentas... Según me dijo Lulú, Darren se había ido más temprano con Dalton. Y ese día ya no volvería. Así que teníamos toda la jornada para nosotros y de solo pensarlo me excitaba. Ella se había levantado, desnuda, para ir a buscar unas bebidas a la cocina. Poco después se asomó en la puerta y me sonrió, traía dos vasos. — Ven bebé, ya papi te extraña — le dije y la ayudé, tomando uno de los vasos, para que pudiera llegar a la cama. Tomé de un solo sorbo todo el contenido y dejé la copa en la mesa. Lulú había hecho lo mismo y luego automáticamente nos miramos, nuestros cuerpos se acercaron como atraidos por una fuerza invisible y nos besamos como dos amantes que se conocen desde hace mucho tiempo ya. Llevé mis manos a sus pechos turgentes y comencé a masajearlos, para luego llevar mi cabeza hacia allí. Besé y lamí. Chupé y succioné mientras escuchaba sus gemidos y sentía todo su cuerpo rozá

  • El deseo del millonario   Capítulo 16 Tabú

    Al otro día me desperté nuevamente desorientado. Miré a mi alrededor y estaba en mi cama. El cabello de Lulú desparramado sobre mi brazo. Tenía olor a limpio, como si se hubiera bañado. También noté que tenía una camiseta mía puesta. ¿Acaso todo lo anterior había sido un sueño? Y ¿cómo mierda llegué allí en todo caso? Hice un intento de quitar mi brazo, sin despertarla para levantarme sin dejar de notar su culo tentador asomandose por debajo. Mi cuerpo respondió de forma inmediata con una erección grande como una casa. Y mientras luchaba con el brazo, Lulú se giró y me miró con los ojos entreabiertos. — Todavía es temprano, ¿no quieres quedarte un poco más papi? — me dijo con un tono irresistible y sensual al que me fue imposible negarme. Sin decir nada la abracé y apoyó su rostro en mi pecho desnudo. Noté que tenía puesto los calzones. — Papi, ¿me quieres? — me preguntó repentinamente, antes de mirarme, con un tono de voz suave. — Obvio mi amor, ¿cómo no voy a quererte? — le dije aca

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status