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Una guerra declarada (1era. Parte)

Penulis: Cristina75vera
last update Tanggal publikasi: 2026-10-13 23:07:35

La misma noche

Londres

Amanda

A diferencia de Michael, yo no podía encerrarme en nuestra burbuja. El asunto del familiar de Regina seguía rondándome la cabeza, pero también tenía que ocuparme de la intervención de Lance en la empresa. Allí estábamos, en otra de tantas reuniones, o mejor dicho, atrapados en una discusión interminable sobre presupuestos, gastos excesivos y las benditas contribuciones a los políticos.

—Además, quiero reestructurar ciertas funciones —anunció Lance, acomodándose en
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    La misma nocheLondresMichaelEl motor ruge en mitad de la calle y los faros bañan a Amanda con una luz blanca que le borra el rostro. Bajo las escaleras a la carrera, saltándome los últimos peldaños, mientras el estrépito del auto se mezcla con los gritos que empiezan a levantarse desde la entrada del salón.—¡AMANDA! ¡APÁRTATE! —bramo, extendiendo el brazo hacia ella.Amanda gira al escucharme. Alcanzo a dar un paso, pero el golpe llega antes de que pueda hacer nada por detenerlo. El estruendo retumba entre los edificios y su cuerpo sale despedido sobre el asfalto. El auto pasa rozándome, con los neumáticos chillando contra el pavimento. Vuelvo la cabeza hacia la ventanilla y descubro a Regina mirándome con una sonrisa de triunfo antes de hundir el pie en el acelerador.—¡REGINA! —rujo, lanzándome tras el vehículo.Las luces rojas desaparecen al final de la calle. Me vuelvo y corro hacia Amanda, que yace junto al bordillo, con el vestido dorado extendido sobre el pavimento. Caigo d

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    Dos días despuésLondresAmandaQuizás fue un acto de desesperación llamar a la bruja de Regina o simplemente me cansé de sus juegos, de esa manera retorcida de recordarnos que seguía cazándonos como animales. Como fuera, tenía que desterrarla de nuestras vidas.Y ahí estaba, afuera de la enfermería, con el ardor en la garganta, el pulso acelerado y las mejillas humedecidas, escuchando el silencio de la otra línea, que cada segundo me enloquecía un poco más.Me sequé las lágrimas con el dorso de la mano y apreté el celular contra la oreja. Juro que quería meterme por la maldita pantalla y apretarle el cuello a la perra después de lo que le hizo a mi padre.Entonces escuché el tamborileo de sus dedos sobre alguna superficie. Bajé la mirada y apreté el teléfono entre los dedos.—Esa no es la pregunta que deberías hacer, Amanda, sino qué estás dispuesta a darme.Solté una risa sin gracia y negué con la cabeza.—Ya demostró de lo que es capaz atacando a mi padre —le recriminé, conteniendo

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    La misma nocheLondresMichaelLa mirada inquisitiva de Lance sobre Vincent me aceleró el pulso. Mi mente trabajaba a toda máquina en busca de una explicación, hasta que conseguí salir del paso improvisando una respuesta.—Solo es el hijo del dueño del casino. Vino a cobrar una deuda de mi padre —expliqué, procurando mantener la calma.Lance volvió a mirar a Vincent, con el desagrado marcado en el rostro.—No quiero a esa escoria aquí. Mantén tus asuntos fuera de la empresa —espetó antes de darme la espalda.Me tragué la réplica y lo dejé marcharse. No podía permitirme otro enfrentamiento, no con Vincent a mi lado y tantas cosas que debía mantener ocultas.Sin embargo, todavía faltaba la prueba de fuego. Cuando llegamos al departamento, Amanda lo observó con detenimiento antes de extenderle la mano. Vincent, en cambio, la estrechó entre sus brazos con una familiaridad que me hizo desear que el suelo se abriera bajo mis pies.—¿No podías limitarte a saludarla como una persona normal? —

  • El día que me quieras   Una guerra declarada (1era. Parte)

    La misma nocheLondresAmandaA diferencia de Michael, yo no podía encerrarme en nuestra burbuja. El asunto del familiar de Regina seguía rondándome la cabeza, pero también tenía que ocuparme de la intervención de Lance en la empresa. Allí estábamos, en otra de tantas reuniones, o mejor dicho, atrapados en una discusión interminable sobre presupuestos, gastos excesivos y las benditas contribuciones a los políticos.—Además, quiero reestructurar ciertas funciones —anunció Lance, acomodándose en su silla—. En primer lugar, la gerencia financiera debe estar a cargo de Karina.Un silencio incómodo se instaló en la sala. Miré a Michael y advertí cómo se le endurecía la mandíbula antes de levantar la vista hacia mi primo.—El hecho de que Karina se acueste contigo no significa que tenga la experiencia —espetó Michael con desdén.¡Mierda! Fue un golpe cruel, pero necesario para apartarlo de la verdad.Lance se levantó de golpe y la silla rechinó contra el suelo. Apoyó las manos sobre la mesa

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