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Posesión

Penulis: ARGrimán
last update Tanggal publikasi: 2026-10-29 00:36:24

Vittoria leyó el correo electrónico tres veces seguidas para convencerse de lo que veía. La pantalla de la tableta mostraba un mensaje oficial enviado por el equipo legal de Navarro Holdings. Bianca retiraba la demanda contra el consorcio y renunciaba formalmente a la cláusula de embargo sobre los terrenos del acantilado en la costa. El texto era directo, sin explicaciones adicionales ni quejas. Vittoria sonrió. Sabía muy bien que Mateo tenía a

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  • El heredero que le negué al CEO Vancroft   El escudo humano

    Damián mantuvo la barbilla en alto. No apartó la mirada de los ojos de Giancarlo Viatti. Sabía perfectamente que estaba caminando sobre un campo minado, pero retroceder significaba ver a su esposa destrozada dentro de una celda. No tenía pruebas reales sobre las cuentas ocultas de la familia, pero conocía a la perfección el mundo de los millonarios. Sabía cómo operaban y dónde escondían su dinero. Su farol tenía que ser impecable.—Una investigación por extorsión y fraude abriría los libros contables del consorcio frente a un juez —explicó Damián, usando un tono de voz firme y desinteresado—. Revisarán las transferencias hacia Luxemburgo y encontrarán las triangulaciones que haces en las Islas Caimán para evadir impuestos. Yo tengo copias de esos registros de seguridad. Si me envías a prisión, me aseguraré de que la fiscalía reciba cada documento.A sus espaldas, escuchaba la respiración agitada de Vittoria. Ella lloraba. Cada sollozo le perforaba el pecho como una aguja, pero Damián

  • El heredero que le negué al CEO Vancroft   El terror de la infancia

    El peso de la amenaza aplastó a Vittoria por completo. La cárcel. Su propio padre estaba dispuesto a destruir su libertad y arrojarla tras las rejas por haber desobedecido una orden.Giancarlo no fanfarroneaba. Él era el único miembro fundador vivo del consorcio, el patriarca que movía los hilos del sistema judicial de Barcelona a su antojo. Si él presentaba las pruebas de falsificación, ningún abogado en Europa podría salvarla.—Papá, por favor, no hagas esto —rogó Vittoria. Su voz se quebró. La máscara de ejecutiva fría se desmoronó, dejando a la vista el pánico absoluto—. Yo nunca quise traicionarte. Solo intentaba proteger lo nuestro de un escándalo. Te juro que todo el dinero está devuelto. Puedo dejar mi puesto como directora hoy mismo si eso es lo que quieres.Giancarlo la miró desde arriba. No mostró ni un gramo de empatía por las lágrimas que empezaban a acumularse en los ojos de su hija.—Ya no me sirves como directora, Vittoria —respondió él, con un tono frío—. Tu debilidad

  • El heredero que le negué al CEO Vancroft   El secreto de la heredera

    Damián no se apartó del umbral. Su postura bloqueaba por completo el acceso al interior del apartamento. Giancarlo Viatti clavó sus ojos en él, demostrando un desprecio profundo. Los dos guardaespaldas a sus espaldas dieron un paso al frente, listos para intervenir, pero el patriarca levantó una mano para detenerlos. No necesitaba usar la fuerza física en ese momento.—Hazte a un lado, Roswald —ordenó Giancarlo, con una voz severa—. Vengo a hablar con mi hija.Vittoria salió de la cocina sosteniendo las tazas de porcelana. Al ver a su padre en la entrada principal, el estómago se le hundió. La paz que había sentido minutos antes se desvaneció de inmediato. Conocía esa expresión en el rostro de Giancarlo; era la misma que usaba antes de destruir la carrera de un rival en la junta directiva.Caminó rápido hacia la sala y dejó las tazas sobre la mesa de cristal para evitar tirar el café.—Déjalo pasar, Damián —pidió Vittoria, acercándose al recibidor.Damián giró la cabeza para mirarla.

  • El heredero que le negué al CEO Vancroft   Posesión

    Vittoria leyó el correo electrónico tres veces seguidas para convencerse de lo que veía. La pantalla de la tableta mostraba un mensaje oficial enviado por el equipo legal de Navarro Holdings. Bianca retiraba la demanda contra el consorcio y renunciaba formalmente a la cláusula de embargo sobre los terrenos del acantilado en la costa. El texto era directo, sin explicaciones adicionales ni quejas. Vittoria sonrió. Sabía muy bien que Mateo tenía algo que ver con esa rendición repentina. Él era el único con el carácter suficiente para enfrentar a Bianca Navarro y doblegarla.Damián entró a la sala del penthouse. Llevaba una camisa negra ajustada que resaltaba sus hombros anchos y sostenía dos vasos de cristal con licor.—Se rindió —anunció Vittoria, dejando la tableta sobre el sofá—. Bianca retiró todos los cargos. La costa es nues

  • El heredero que le negué al CEO Vancroft   Cuentas saldadas

    Isabella hundió las manos en la tierra húmeda del huerto trasero. Llevaba unos guantes de tela gastados y un delantal sobre su ropa deportiva. Arrancó la maleza alrededor de los pequeños brotes de tomate, recordando la charla que había tenido con su hijo por videollamada días atrás. Se enfocaba en el trabajo manual para mantener la mente ocupada y no pensar en el desastre que había dejado afuera de los muros de la institución.Una enfermera se acercó por el sendero de gravilla.—Isabella, tienes que lavarte las manos —le indicó la mujer, deteniéndose a un par de metros—. Hay un mensajero legal esperándote en la sala de visitas principal.Isabella se puso de pie de inmediato. Se quitó los guantes y los dejó sobre una mesa de madera rústica. Caminó hacia los lavabos del patio, frotándose la piel con jabón hasta quitarse los restos de tierra. Su pulso se aceleró. La última vez que recibió noticias legales fue la notificación de la demanda que Damián había interpuesto en su contra por ext

  • El heredero que le negué al CEO Vancroft   Jaque mate en las alturas

    Mateo cruzó el vestíbulo principal de la torre Navarro con pasos largos y decididos. Ignoró los pisos de mármol pulido y las miradas curiosas de los oficinistas. Llevaba una carpeta de cartón amarillo sujeta con fuerza en la mano derecha. Al llegar a los torniquetes de acceso a los ascensores, un par de guardias de seguridad intentaron bloquearle el paso exigiéndole una identificación.Mateo ni siquiera se detuvo a discutir. Empujó la barrera lateral de servicio antes de que los vigilantes pudieran asegurarla, se metió en la cabina del ascensor ejecutivo y presionó el botón del último piso. Las puertas se cerraron justo cuando uno de los guardias corría hacia él.En la cima del edificio, Bianca Navarro disfrutaba de su triunfo.Había regresado de la reunión con Vittoria y Damián hacía apenas diez minutos. Se quitó el saco blanco de su traje sastre, dejándolo sobre el respaldo de su silla de piel, y caminó hacia el inmenso ventanal que ofrecía una vista panorámica de Barcelona. Sonrió

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