LOGINAnna intentaba calmar su pánico; temía que se descubriera que la noche anterior se había acostado con otro hombre.
Jessie, que estaba a punto de hablar porque pensaba que Anna se había acostado con Nick la noche anterior, volvió a callarse tras la mirada que le lanzó Anna.
«Anoche me quedé dormida junto a la piscina porque estaba borracha».
«Anoche te estuve esperando». Nick besó los labios de Anna con ternura.
Jessie se quedó atónita en el sitio.
«Bueno, pues nada, os espero abajo para desayunar en el restaurante. ¡Adiós!». Nick se alejó.
Anna soltó un suspiro.
«¿Hay algo que quieras explicarme?», preguntó Jessie levantando una ceja.
«Esto es lo que quería decirte», dijo Anna llevándose las manos a la cabeza.
«¡¿Qué?! ¿Cómo ha podido pasar esto, Anna? ¿En qué te has convertido?», exclamó Jessie sorprendida cuando Anna le contó lo que había pasado la noche anterior.
«No me culpes a mí, Jessie». Anna parecía arrepentida.
Jessie se paseaba de un lado a otro delante de Anna, que no dejaba de masajearse las sienes. No sabía qué pensar. La noticia que acababa de escuchar de boca de Anna era como una bomba de relojería.
«Anna, ¿estás loca? ¿Y si estás embarazada? ¿Quién va a asumir la responsabilidad? ¡Ni siquiera sabes quién es ese hombre!». Jessie acabó sentándose frente a Anna.
«¿Embarazada? Solo ha sido una vez, Jessie, no es posible que haya quedado embarazada a la primera, ¿verdad?», dijo Anna con amargura.
«¡Es posible, Anna! ¡Una sola vez, si estás en tu periodo fértil, sí, te quedas embarazada! ¿Quieres ser madre soltera cuando tu vida ya es un desastre así?», espetó Jessie. «Vives con tu tío y tu tía, que son como una familia de brujos. Además, los padres de Nick te miran por encima del hombro. Si se enteran de que estás embarazada de un desconocido, estás acabada, Anna».
Anna se quedó en silencio. Se acarició el vientre, aún plano, con sentimientos encontrados. «Entonces, ¿qué hago, Jessie?». La mente de Anna se distrajo de repente, imaginando que si realmente se quedaba embarazada y los padres de Nick la menospreciaban.
«Vamos a buscar a ese tipo». Jessie cogió su bolso.
«¡Pero, Jessie! La culpa es mía. Yo estaba borracha y entré en su habitación primero. Yo fui quien lo provocó». Anna recordó lo que había pasado la noche anterior.
«¡Estabas borracha, Anna! Él debería haber sabido que no estabas en tus cabales, pero se aprovechó de la situación. ¡Qué cabrón!», gruñó Jessie.
«Ya está, Jessie. No quiero volver a verlo. Quiero hacer como si esa noche nunca hubiera existido, y voy a romper con Nick».
Jessie se quedó de piedra. «¿Qué? ¿Romper con Nick? ¿No lo querías muchísimo? Anna, piénsatelo bien antes de tomar una decisión».
Anna se recostó, mirando al techo de la habitación con los ojos llorosos. «¿En mi situación actual? ¿Me perdonará Nick? Ni siquiera me ha tocado, y encima los propios padres de Nick me consideran una mujer fácil que se acercó a él solo por su dinero». Las lágrimas finalmente cayeron por el rabillo del ojo de Anna.
Anna sentía un gran remordimiento en su corazón. Era como si hubiera traicionado a su novio. Si no hubiera bebido tanto, esto no habría pasado. Su vida estaba completamente destrozada por culpa de esa bebida embriagadora.
Anna se dio la vuelta, dando la espalda a Jessie. Necesitaba tiempo para sentir su tristeza.
«¡Maldita sea, Anna, qué tonta... ¡Qué tonta!», maldijo Anna enfadada.
En el otro extremo del hotel, concretamente en la suite presidencial, un hombre estaba de pie frente a un gran ventanal mientras saboreaba un café solo sin azúcar. Ethan Alandra Dinov, con su cuerpo atlético cubierto únicamente por una toalla en la cintura, observaba el exterior con mirada penetrante.
«¿Quién es ella en realidad? Se ha ido sin más después de armar un lío», murmuró Ethan. El nombre «Anna» no dejaba de resonar en su cabeza.
«Buenos días, jefe», saludó Sam, su secretario personal, al abrirse la puerta.
«¿Qué pasa?», preguntó Ethan con frialdad.
«Los preparativos para el viaje a Canadá están listos. Podemos partir en una hora».
«Cáncelalo. Me quedaré aquí durante los próximos días». Ethan se sentó con tranquilidad, ignorando la expresión de sorpresa de su secretario.
«¿Cancelar? Pero jefe, ¿no dijo que quería marcharse de Londres inmediatamente tras descubrir la traición de la señorita Bella?»
«He encontrado algo más interesante que el asunto de Bella, Sam. Hay alguien a quien debo asegurarme de que sea mío».
Sam frunció el ceño. «¿Alguien? ¿Algún socio con problemas? Déjeme encargarme de ello».
«No. Solo yo puedo tocar a esta persona», respondió Ethan con un tono posesivo que le puso los pelos de punta a Sam.
Mientras se dirigían al ascensor para desayunar, Ethan se detuvo. Sus ojos se posaron en un objeto que yacía cerca de la alfombra del pasillo. Un zapato de tacón alto, del que solo quedaba uno.
«Jefe, ¿de quién es ese zapato? ¿Por qué hay un zapato de mujer delante de su ascensor?», preguntó Sam, extrañado.
Ethan no respondió. Recogió el zapato y se lo llevó al ascensor. En el restaurante del hotel, Ethan dejó el zapato de Anna sobre la mesa, justo al lado de su taza de café. Lo miró como si estuviera contemplando un tesoro.
«Quiero a la dueña de este zapato, Sam. Búscala hasta que la encuentres», ordenó Ethan con tono imperativo.
«¿Eh? ¿Entonces lo que busca es a una mujer?», preguntó Sam ajustándose las gafas, sin poder entender el comportamiento de su jefe, que de repente se había convertido en el príncipe del cuento de Cenicienta.
Mientras tanto, en otro rincón del mismo restaurante.
«Jessie, no tengo ganas de comer», se quejó Anna, a quien su amiga había arrastrado a la fuerza.
«¡Come, Anna! ¡No te pongas enferma! Ya sabes que a tu tío y a tu tía no les importará si te pones enferma. ¡Para ellos solo eres un cajero automático!».
Anna suspiró. Jessie tenía razón, no debía mostrarse débil. Justo cuando iba a llevarse un bocado a la boca, un par de brazos la rodearon de repente por los hombros.
«Cariño, lo siento, acabo de llegar, he tenido una llamada importante».
Un beso aterrizó suavemente en la frente de Anna.
«No pasa nada, Nick». Anna esbozó una pequeña sonrisa.
A lo lejos, los ojos de águila de Ethan se quedaron clavados en la escena. Veía a la mujer que buscaba abrazada por otro hombre. Apretó la taza de café con tanta fuerza que se le pusieron blancos los nudillos.
«Esa chica...», siseó Ethan con un aura que de repente se volvió opresiva.
A la mañana siguiente, Anna se quedó parada bastante rato frente al edificio del Grupo Herrera. Respiró hondo antes de entrar finalmente.«¿Será correcta mi decisión?», se preguntó Anna, respirando hondo una vez más.Hoy regresaba al trabajo. Sin embargo, no como secretaria personal de Ethan. Solo sería una empleada más, como antes.Anna se dirigió a su oficina con un bolso pequeño en la mano. Algunos compañeros que la conocían solo le sonrieron y la saludaron como de costumbre.«Anna, ¿ya regresaste?»Anna sonrió. «Sí».«Pensábamos que no volverías».«Yo también lo pensé por un momento». Anna soltó una risita.Nadie sabía lo que realmente había pasado. Nadie sabía que la noche anterior ella y Ethan habían vuelto a confesar sus sentimientos y que Anna, de hecho, quería que todo siguiera así.No quería usar su relación con Ethan para recibir un trato especial.Apenas se sentó Anna en su escritorio, la puerta principal de la empresa se abrió de nuevo. Bella entró con paso tranquilo.Alg
«¿En qué estás pensando?». Ethan rodeó a Anna con sus brazos por detrás.Anna, que se miraba a sí misma frente al gran ventanal que tenía delante, parecía sonreír. «Parezco una amante». Anna esbozó una sonrisa torcida, como si se estuviera riendo de sí misma.«Eres la única para mí y, una vez más, te lo reitero: no eres una amante». Ethan le dio un suave beso en el hombro desnudo de Anna.«Ethan, no canceles tu compromiso con Bella porque quien quedará decepcionada y herida no solo será Bella, sino también tu familia y tu reputación». Anna se dio la vuelta. Miró a Ethan con ojos tristes. Ethan miró a los ojos de Anna, que parecían tristes.«No me importa mi reputación».Anna frunció el ceño. «Pero Ethan...»«Ya he vivido demasiado tiempo para satisfacer los deseos de los demás». Ethan le acarició la mejilla a Anna. «Me comprometí con Bella no porque la amara. Lo hice porque pensé que era lo correcto».Anna se quedó en silencio.«Y ahora sé que, al final, todo este tiempo me equivoqu
«¡Ethan, bájame!»Anna seguía resistiéndose mientras Ethan la sacaba del restaurante.«No te resistas».«¡Puedo caminar sola!»«Lo sé».«Entonces, ¿por qué me llevas en brazos?»«Porque si te pidiera que vinieras conmigo, seguro que no querrías».Anna se quedó callada unos segundos. «¡Es verdad!»Ethan abrió la puerta del auto y bajó a Anna con cuidado. «¿No quiero ir contigo, Ethan?»«No me importa».«¡Ethan!»El hombre cerró la puerta del auto antes de dirigirse al lado del conductor.“¡Ethan, quiero trabajar, no me metas en problemas! ¡A Lucio le costó mucho conseguirme este trabajo y tú quieres que me despidan!”“Ya te he sacado de ese trabajo.” Sin volverse, Ethan puso el auto en marcha.Unos minutos después, el auto se detuvo frente al departamento donde alguna vez habían vivido juntos.Anna miró el edificio con un nudo en el pecho. «¿Para qué venimos aquí?»«Para hablar».«¿Aquí?»«Sí».«Podemos hablar en otro lugar».«Pero quiero que sea aquí».Ethan invitó a Anna a bajarse. Et
«Ethan, me da gusto que por fin hayas llegado». Bella enseguida se tomó del brazo de Ethan.«Aún no he decidido la fecha de la boda, no tomes decisiones por tu cuenta».Bella se quedó callada unos instantes. «No estoy tomando decisiones por mi cuenta. Lo hago porque no quiero interferir en tu trabajo».«Pero no me gusta lo que estás haciendo».«Ethan, solo quiero convertirme en tu esposa lo antes posible».«Pero no con tanta prisa».«No es prisa, cariño, lo he pensado bien desde nuestra fiesta de compromiso».La abuela Sofía los observaba alternativamente. «Ethan, Bella solo quiere asegurar su relación».«¿O es que estás dando largas a propósito porque aún tienes esperanzas de estar con tu secretaria?», preguntó Nick con una sonrisa irónica, como si estuviera burlándose de Ethan.«¿Anna? Ethan, frente a ti hay una mujer respetable que merece ser la nuera de la familia Herrera; no seas tonto y elijas a una mujer de mala reputación como Anna», intervino Kelly.«¡Ya basta! Todo esto no ti
Esa noche, Ethan aún no había regresado a casa. Seguía en el auto estacionado frente al hospital. En sus manos tenía una copia de los antiguos registros que le había entregado el doctor.Ethan los leyó una vez más. «Una mujer». Frunció el ceño. «Vino sola».Sus ojos siguieron moviéndose para leer lo siguiente. «Después de donar sangre, la mujer sintió mareos y tuvo que recibir atención médica».Ethan cerró los ojos. Recordó las palabras de Anna cuando vino a verlo por primera vez después del accidente.«Estoy enferma».Ethan abrió los ojos. «¿Por qué dijiste en ese momento que estabas enferma?»Su celular sonó. El nombre de Bella apareció en la pantalla. Ethan lo miró unos segundos antes de contestar.«Hola».«¿Todavía estás en la oficina?»«No».«¿Entonces dónde estás?»Ethan se quedó callado. «¿Por qué?»«Solo quería saberlo».«Tengo algo que hacer».Bella se quedó callada un momento. «¿Qué es?»«No me esperes».«¿No vas a volver a casa?»«Quizás llegue tarde».“Ethan.”“¿Hm?”“Tene
Al día siguiente, una vez terminada la reunión con los inversionistas, Ethan regresó a su oficina junto con Sam. Dejó los documentos sobre el escritorio, pero su mente seguía puesta en lo ocurrido la noche anterior.—¿Señor Ethan?—¿Hm?—La reunión de hace un rato salió bastante bien.Ethan solo asintió. Sam observó el rostro de su jefe. «Pero parece que tiene la mente en otra parte».«Estoy pensando en algo».«¿La señorita Anna?»Ethan lo miró directamente. Sam esbozó una leve sonrisa. «Solo estoy adivinando».Ethan suspiró. «Anoche fui al departamento de Anna».Sam se sorprendió. «¿Fuiste para allá?»«Sí».«¿Y?»«Ella me cuidó».Sam levantó las cejas. «¿Te cuidó?»«Ayer tenía fiebre y Anna no me dejó irme a casa porque estaba preocupada».«¿Así que la señorita Anna te cuidó?»Ethan asintió. «Incluso me preparó la sopa que solía hacer cuando aún vivíamos juntos».Sam esbozó una pequeña sonrisa. «Entonces, en realidad, a la señorita Anna todavía le importas».Ethan se quedó en silenci







