Beranda / Mafia / El Ángel de El Mafioso / Capitulo 66. Intimidad y secretos en altamar

Share

Capitulo 66. Intimidad y secretos en altamar

Penulis: J_Foz
last update Tanggal publikasi: 2026-09-09 22:39:36

CAPÍTULO 66: Intimidad y secretos en altamar

​Nicolás Russo.

​Me desperté sintiendo un peso cálido apoyado sobre mi pecho. Al bajar la vista, me encontré con el ángel más hermoso del mundo durmiendo plácidamente a mi lado. Mi ángel por fin era completamente mía.

​Aún me costaba asimilar todo lo que había ocurrido la noche anterior; parecía un sueño, uno jodidamente perfecto del que no quería despertar jamás. Isabella había decidido apostar todo por mí. Aun así, mi conciencia de hombre rudo m
Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi
Bab Terkunci

Bab terbaru

  • El Ángel de El Mafioso   Capítulo 101: Territorio de reinas.

    CAPÍTULO 101: Territorio de reinas. ​Laurent Wilson. ​Estaba en la cocina de la mansión horneando un lote especial de galletas para Isabella, con el delantal manchado de harina y la mente divagando en el torbellino de los últimos meses y días. Pensaba en cómo nuestras vidas habían dado un vuelco absoluto, revelando secretos familiares que jamás imaginé: desde la brutal traición de Janet hasta la existencia de un hermano oculto que Lorenzo y Lucca habían ido a buscar a Zúrich. ​Siempre había soñado con el amor, pero en mis fantasías juveniles o de la infancia nunca se había incluido la mafia, las armas de fuego y los atentados. Aun así, habría sido inmensamente hipócrita de mi parte renegar de ello, sabiendo perfectamente que yo misma venía de una de las familias más temidas y poderosas del bajo mundo: los Blackwood. Lorenzo me amaba y me lo demostraba en cada segundo, y yo... yo lo amaba con cada célula de mi ser. ​Sabía que era peligroso, claro que lo sabía. Si en algún momen

  • El Ángel de El Mafioso   Capítulo 100: Hermanos

    CAPÍTULO 100: Hermanos ​Nicolás Russo ​Estábamos en Zúrich, apostados frente a la residencia donde ese chico había transcurrido los últimos años de su vida. El peso de la tensión era sofocante. Lorenzo estuvo a punto de saltarse la cadena de mando y romper las órdenes cuando divisó la silueta del niño por la ventana del primer piso. ¿Y de Lucca? Ni hablar. Dos de mis mejores soldados de la escuadra se mantenían a sus costados, listos para contenerlo si decidía cometer una estupidez impulsiva. ​—Ya es hora de actuar —sentencié, revisando la Beretta antes de guardarla bajo el abrigo de paño gris—. Hemos observado lo suficiente. Les advierto algo: yo seré quien lleve la palabra. Tú, Lucca, si no eres capaz de mantener la sangre fría, te quedas fuera del terreno desde el primer segundo. ​Lucca bajó la cabeza con la mandíbula apretada, tragándose la frustración. Sabía que no estaba en posición de discutir, de modo que terminó asintiendo. Lorenzo hizo lo propio, soltando un suspiro carg

  • El Ángel de El Mafioso   CAPÍTULO 99: Zúrich

    CAPÍTULO 99: Zúrich ​Lorenzo Vitalis ​Mientras en la habitación principal Nicolás se tomaba su tiempo para adorar a su mujer y a los gemelos que crecían en su vientre, en el despacho el ambiente era bastante menos romántico, aunque igual de decisivo para el futuro de la familia. ​Estaba revisando los informes de las rutas marítimas del norte que nos había enviado su nuevo líder. El sujeto estaba demostrando un compromiso impecable; al parecer, el panorama sería mucho menos problemático con él al mando, pues dirigía con autoridad absoluta y era temido y respetado en su territorio. ​De pronto, la puerta se abrió con suavidad. Laurent entró portando una bandeja con café negro recién hecho y unos bocados. ​—Trabajas demasiado, mi León —dijo con una sonrisa tibia, depositando la taza sobre el escritorio antes de rodearlo para masajearme los hombros con destreza y cariño. ​Cerré los ojos, dejando que la tensión acumulada en mi espalda se disipara bajo la calidez de sus manos.

  • El Ángel de El Mafioso   Capítulo 98. El fuego de tu santidad.

    CAPÍTULO 98: El fuego de tu santidad. ​Nicolás Russo ​El almuerzo en el comedor principal había sido un remolino de emociones que rozaba la locura: risas escandalosas de mi madre, lágrimas de felicidad de la tía Loretta y miradas de advertencia por parte de mi suegro Marco que bien habrían podido atravesar un muro de acero. Creo que el viejo aún estaba molesto por el hecho de que dejé embarazada a su hija. Para ser honesto, para mí mismo seguía siendo una sorpresa absoluta; a veces me preguntaba si todo era un sueño, pero bastaba con mirar su abdomen para contemplar esa pequeña curva incipiente. Era un cambio mínimo que pasaría desapercibido para cualquiera, pero yo conocía el cuerpo de mi mujer a la perfección. Eran nuestros bebés creciendo dentro de ella, una revelación que me despertaba unos impulsos primitivos de encerrarla y no dejar que nadie más volviera a ponerle un ojo encima. Isabella le había devuelto el sentido a mi existencia. ​En cuanto la comida concluyó y me lo

  • El Ángel de El Mafioso   Capítulo 97. Dobles latidos.

    CAPÍTULO 97: Dobles latidos. ​Nicolás Russo ​Había pasado todo el día atrincherado en nuestra habitación junto a mi pequeña, mi luz. Mientras ella cabeceaba agotada por la anemia y la tensión acumulada, aproveché para agendar una cita privada con la jefa de obstetricia de nuestra clínica familiar. Le exigí al Dr. Giordani que le transfiriera el expediente completo de Isabella; porque, aunque respetaba al viejo Giordani como el profesional y amigo de la familia que era, ya me parecía un abuso que siguiera mirando partes de mi mujer que solo me pertenecían a mí. ​Sí, soy un bastardo celoso, posesivo y territorial. ¿Pero qué le vamos a hacer? Así estoy hecho. Isa necesitaba chequeos rigurosos y, entre el accidente de la avioneta, el ataque a Roma y las ratas de la mansión, no habíamos tenido un minuto para hacer las cosas como la gente decente. Mi prioridad absoluta era ella y la vida que florecía en su vientre. ​El chequeo estaba pactado para la mañana siguiente, así que dediqué

  • El Ángel de El Mafioso   Capítulo 96. Una devoción.

    CAPÍTULO 96: Una devoción. ​Lorenzo Vitalis ​Un solo disparo seco, metálico y ensordecedor retumbó en la estancia, silenciando para siempre al despreciable Turco. Muchos en la escuadra querían llevárselo a los calabozos subterráneos, arrastrarlo para desollarlo vivo y cobrar cada gota de sangre derramada durante meses; pero Nicolás no estaba dispuesto a darle tiempo ni margen de maniobra a la suerte. Lo torturo en el mismo salón donde lo capturo. La Bestia de Italia apretó el gatillo sin pestañear, erradicando a la serpiente de una vez por todas. ​El líder disidente del norte, aterrorizado en el suelo con el rostro aplastado contra el mármol, comenzó a suplicar con la voz entrecortada por el pánico: ​—¡Yo les di las coordenadas! ¡Fui yo quien filtró la posición a los Blackwood! ¡Queremos la paz con los Russo, con la 'Ndrangheta! ¡Queremos un nuevo tratado! ​Nicolás lo observó con un desprecio absoluto desde su altura. La pintura negra de camuflaje en sus pómulos y la pólvora

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status