Compartir

Capítulo 18

Autor: Lia Maxwell
last update Fecha de publicación: 2026-10-31 05:52:08

Adrian

Ella ya no podía ocultar el miedo.

Adrian permaneció en el comedor después de que Serena se marchara, mientras el silencio de la mansión se asentaba alrededor de la mesa abandonada. Sus últimos pensamientos todavía resonaban con una fuerza inusual: crudos, desprotegidos y despojados de casi todo el sarcasmo que ella solía utilizar como escudo.

Va a mantenerme así hasta que decida cómo terminará todo.

Una parte de mí ya sospecha que no seré yo quien lo elija.

Tenía razón en ambas cosas.

S
Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • Ella cree que no lo sé   Capítulo 30

    AdrianLa puerta de la biblioteca se cerró detrás de él con un sonido discreto y definitivo.Adrian recorrió el pasillo principal sin prisa, con el eco residual de los pensamientos de Serena todavía agudo en su mente. Sorpresa. Ira. La aceptación renuente y cada vez más evidente de que el plazo al que se había aferrado había sido reemplazado sin su consentimiento. No había alzado la voz. No la había tocado. Simplemente había eliminado la última ficción cortés y había dejado que los hechos hablaran por sí mismos.Me estás diciendo que el año se acabó.Sí.Entró en el despacho, cerró la puerta con llave y abrió el canal de seguridad. La última actualización del enlace con el hospital ya lo estaba esperando. La lucidez de Vivienne Quinn había seguido mejorando durante la mañana. Ya no aceptaba garantías vagas. Había solicitado un plazo para que se permitieran las visitas sin restricciones y había repetido su petición de hablar con su hermana en persona. Los padres de las Quinn habían con

  • Ella cree que no lo sé   Capítulo 29

    SerenaLa mañana no se sintió como un nuevo comienzo.Desperté con la misma luz gris y la misma presión opresiva bajo las costillas. El recuerdo de la voz de Vivienne seguía instalado en mi cabeza como un cable expuesto. La conversación había durado apenas unos minutos. Habían sido suficientes. Estaba lo bastante lúcida como para exigir respuestas. La familia se estaba quedando sin maneras de impedir que las obtuviera. Y yo seguía aquí, en el ala este de una casa que ya no parecía temporal, llevando un anillo que nunca me había pertenecido de ninguna manera honesta.Mi teléfono mostraba dos mensajes nuevos.El primero era de mi madre, enviado poco después del amanecer.Está presionando más. Los médicos no podrán seguir restringiendo las visitas por mucho tiempo. Tenemos que hablar hoy.El segundo era de la señora Lang.El señor Vale ha salido hacia la ciudad. El desayuno estará disponible hasta las nueve y media. Solicita que permanezca en la propiedad. Regresará a primera hora de la

  • Ella cree que no lo sé   Capítulo 28

    AdrianLa llamada duró cuatro minutos y treinta y siete segundos.Adrian estaba de pie en el despacho, con el informe de seguridad abierto en la tableta. La hora y la duración de la llamada habían quedado registradas con la misma precisión que cualquier otro movimiento dentro de la propiedad. No había escuchado las palabras en sí —la habilidad no se extendía a través de las líneas telefónicas—, pero había sentido las consecuencias en cuanto se cortó la conexión. La distancia había amortiguado los detalles, pero la forma de su estado emocional le había llegado con suficiente claridad: un intenso estallido de culpa, seguido por el silencio vacío y agotado de alguien que acababa de sostener una mentira que ya no podría mantener por mucho tiempo.Había hablado con su hermana.No había destruido por completo la mentira.Se estaba quedando sin margen.Dejó la tableta y abrió el último informe médico. La lucidez de Vivienne Quinn seguía mejorando. Su exigencia de contacto había pasado de ser

  • Ella cree que no lo sé   Capítulo 27

    SerenaEl ala este parecía más pequeña después de la cena de la junta que nunca antes.Cerré la puerta con llave, dejé el bolso de mano sobre la silla más cercana y me quedé de pie en medio de la habitación sin moverme. El vestido oscuro seguía pegado a mi piel como una segunda versión, mucho más pesada, de aquella velada. Mis manos ya no temblaban, pero la ausencia del temblor no se sentía como calma. Era como si mi cuerpo estuviera reservando los pocos recursos que todavía le quedaban.Saqué el teléfono.Los mensajes de mi madre seguían allí, sin respuesta más allá del breve mensaje que había enviado desde el jardín. Miré la pantalla hasta que las palabras dejaron de parecer lenguaje y comenzaron a parecer una cuenta regresiva. Entonces pulsé el botón de llamada antes de que pudiera inventar otra razón para esperar.Contestó al segundo tono.—¿Dónde estás?—En la propiedad.—¿Estás sola?—Sí.Escuché una respiración tenue al otro lado de la línea.—No va a esperar hasta mañana. Las

  • Ella cree que no lo sé   Capítulo 26

    AdrianElla lo siguió de regreso a la casa.Adrian no miró por encima del hombro para comprobarlo. El suave sonido de sus pasos sobre la grava y la presencia constante de sus pensamientos eran confirmación suficiente. La habilidad seguía abierta y aguda después de aquella velada: su miedo, su agotamiento y la amarga comprensión de que el choque que tanto había temido ya no era una posibilidad teórica.No vas a dejar que salga de esto sin consecuencias.Correcto.Le sostuvo la puerta principal sin decir nada. Ella pasó junto a él con un susurro de tela costosa y aire nocturno frío. El vestido oscuro todavía conservaba el tenue aroma del salón de eventos. La señora Lang apareció al fondo del pasillo, profesional y discreta.—¿Necesita algo más esta noche, señor Vale?—No. Asegúrese de que nadie moleste en el ala este. El desayuno a la hora habitual.La señora Lang asintió y se retiró.Serena ya había comenzado a subir las escaleras. Adrian la observó ascender sin seguirla. La distancia

  • Ella cree que no lo sé   Capítulo 25

    SerenaEl automóvil estaba demasiado silencioso.Me senté en el asiento trasero con las manos entrelazadas sobre el regazo y observé cómo las luces de la ciudad se volvían cada vez más escasas hasta desaparecer, reemplazadas por el tramo más oscuro de la carretera que conducía a la propiedad. El vestido oscuro seguía pegado a mi cuerpo como una prueba. Mi pulso aún no se había calmado. Cada pocos minutos, la misma secuencia se repetía detrás de mis ojos: las sonrisas demasiado atentas, las respuestas cuidadosas, el terror constante y silencioso de que alguien mirara mi rostro y finalmente reconociera a la gemela equivocada.A mi lado, Adrian permanecía inmóvil, con un brazo apoyado contra la puerta. Parecía un hombre que simplemente había asistido a un evento obligatorio y ahora había terminado con él. Podía sentir el peso de su atención incluso cuando no me miraba. Hacía que el espacio cerrado del automóvil pareciera más estrecho de lo que realmente era.Lo escuchaste todo.Cada pens

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status