แชร์

Capítulo 6

ผู้เขียน: Dubo B.
Paloma pensaba esperar a que llegara Rafael para entrar también por el acceso VIP.

Aunque él no tuviera invitación, su rostro era en sí mismo un pase libre.

Sin embargo, el banquete estaba a punto de comenzar y Rafael aún no aparecía.

No tuvo más remedio que entrar por el acceso de empleados junto con Marcela y Yolanda.

Una vez dentro del recinto, Paloma miró a su alrededor buscando, pero no vio rastro alguno de Camila.

—Camila seguro vino a atender mesas; esa invitación definitivamente no era suya.

—Exacto. Ni siquiera terminó la universidad, ¿cómo iba a recibir una invitación para el banquete de Aurora Regia?

Yolanda y Marcela hablaban una tras otra.

Paloma se tranquilizó un poco.

Aurora Regia era una de las marcas de lujo más importantes del mundo, y el banquete se celebraba para conmemorar el éxito de la colección “Piano”, lanzada cuatro años atrás, que gracias a una tecnología patentada de vanguardia y a una creatividad única se había convertido en una pieza emblemática de la alta joyería.

No solo gozaba de enorme prestigio en la industria, sino que también había tenido un desempeño sobresaliente entre los consumidores, coronándose como la más vendida durante cuatro años consecutivos.

—No sé si esta noche podamos conocer al diseñador de la serie “Piano”... —Paloma parpadeó, con los ojos llenos de anhelo y admiración.

—Escuché que ese diseñador es extremadamente misterioso, que nadie sabe ni siquiera si es hombre o mujer.

—Paloma, ahora que trabajas en Aurora Regia, ¿tampoco lo sabes?

Ante la curiosidad de sus amigas, Paloma negó con pesar:

—Solo sé que el diseñador firma como Nox. Ni siquiera mis superiores saben más que eso.

***

En un salón privado del segundo piso, Camila se encontró con Guillermo.

Guillermo era uno de los fundadores de Aurora Regia y su actual director general.

—Han pasado tres años. Estás aún más hermosa —dijo Guillermo mientras le entregaba una taza de café.

Camila sabía que era solo una cortesía.

Tras tres años dedicada a las labores domésticas, sin tiempo para arreglarse, una mujer así no podía volverse más bella; el tiempo no hacía sino desgastarla, borrarle el brillo y la elegancia.

Lo más importante era que su esposo no la amaba.

Una mujer sin el alimento del amor solo acababa rodeada de trivialidades y desgaste.

Y Camila, tras tres años como ama de casa, no había recibido nada a cambio más que la infidelidad de su esposo y la pérdida del hijo que llevaba en el vientre, sacrificado por la amante.

Al pensar en el niño, los dedos de Camila se tensaron alrededor de la taza hasta ponerse blancos.

—Entonces, Nox, la diseñadora prodigio... ¿te interesa volver a trabajar en Aurora Regia? —preguntó Guillermo.

Su voz la sacó de sus pensamientos.

Camila levantó la vista y vio en los ojos de Guillermo la misma expectación de hacía cuatro años.

Solo que esta vez la palabra era volver.

En realidad, Camila nunca había trabajado formalmente en Aurora Regia.

Había conocido a Guillermo cuando cursaba su primer año de universidad.

Aquel año, por una casualidad, Guillermo visitó la Universidad del Sur en busca de diseñadores con talento y encontró a Camila sentada en el campus, dibujando en silencio joyas inspiradas en el piano.

El concepto de Camila lo cautivó.

Para materializarlo en joyas reales, ella desarrolló nuevas técnicas de corte y engaste de gemas.

En ese entonces, Guillermo la invitó a trabajar en Aurora Regia; incluso le ofreció empezar como medio tiempo para no interferir con sus estudios.

Pero Camila rechazó la oferta.

No sentía una pasión especial por la joyería ni deseaba hacerse famosa, así que adoptó el seudónimo Nox y participó únicamente en las ganancias por ventas de la serie “Piano”.

Jamás imaginó que esa colección se volvería un éxito arrollador y que Nox acabaría convirtiéndose en una figura legendaria y misteriosa del diseño de joyas.

Al observar la expresión de Camila, a Guillermo no le resultó difícil adivinar que su matrimonio no había sido feliz; de lo contrario, ella no habría aceptado asistir al banquete de celebración.

—Camila, de verdad espero que te unas a Aurora Regia —dijo con sinceridad.

Camila soltó una risa suave:

—Lo dices de forma exagerada. Aquel diseño fue solo un momento de inspiración. Ya sabes que, en realidad, no me gusta el diseño de joyas.

—Eso es desperdiciar talento. ¿Sabes cuántos diseñadores de Aurora Regia darían lo que fuera por tener siquiera una décima parte de tu don?

Camila sonrió, sin responder.

—En fin, cuando quieras incorporarte, solo dímelo. El contrato ya está listo; el salario lo puedes poner tú. Aurora Regia siempre tendrá las puertas abiertas para ti —concluyó Guillermo.

Al terminar de hablar, notó que Camila había girado el rostro y miraba a través del ventanal.

Desde el gran vidrio del salón del segundo piso se podía ver con claridad el salón principal del primer nivel.

Abajo, Rafael llegó con retraso, provocando un pequeño alboroto.

Magnates del mundo empresarial no faltaban, pero hombres tan atractivos como Rafael... eran realmente pocos.

Rafael vestía ese día un traje blanco con camisa negra.

El contraste marcado de colores fríos encajaba a la perfección con su aura distante y altiva.

Había prescindido deliberadamente de la corbata, lo que añadía un toque de romanticismo a su imagen contenida y abstinente.

Sus facciones eran angulosas, pero los labios, naturalmente curvados en una leve sonrisa, resultaban seductores sin proponérselo.

Apenas apareció en el salón, provocó exclamaciones de asombro entre las mujeres.

Paloma se quedó a propósito en el mismo lugar, esperando a que Rafael se acercara a ella, como una princesa aguardando a su príncipe.

Miradas de envidia y admiración se concentraron en su persona, y hasta ella misma se convirtió en uno de los focos de la velada.

La sonrisa de Paloma estaba llena de orgullo.

Aunque solo era pasante en Aurora Regia, en una ocasión como esa, el centro de atención tenía que ser ella.

Camila no esperaba que Rafael también asistiera.

Lo observó caminar hacia Paloma.

En sus recuerdos, durante los tres años de matrimonio, Rafael jamás se había acercado de forma voluntaria a otra mujer.

Camila había creído ingenuamente que eso se debía a que él la amaba, a que ella era especial.

Ahora lo entendía: la especial siempre había sido Paloma.

De pie uno junto al otro, parecían hechos el uno para el otro.

De pronto, Camila sintió que sobraba.

La última vez que había hablado con Rafael en casa, la conversación había terminado mal; el acuerdo de divorcio había sido destrozado y el divorcio no se había concretado.

Legalmente seguía siendo su esposa, pero toda aquella algarabía abajo no tenía nada que ver con ella.

—¿No será que acabas de llegar y ya te quieres ir? —preguntó Guillermo con cautela.

Él tenía sus propios cálculos; siempre había querido atraer a Camila a Aurora Regia.

La escena en el salón principal resultaba hiriente a la vista.

Si Camila quería marcharse antes de tiempo, él no tenía motivos para detenerla.

Camila miró a Rafael y a Paloma, riendo y conversando animadamente.

Tras un largo silencio, volvió la vista hacia Guillermo:

—Si ahora mismo te pidiera un regalo, ¿podrías dármelo?

En el salón del primer piso, Rafael le entregó a Paloma un enorme ramo de rosas rosadas.

Paloma sonrió, dulce y un poco cohibida.

A un lado, Yolanda y Marcela estaban al borde del desmayo de la envidia, colmando a Rafael de elogios.

—Tener de novio a un hombre como el presidente Rafael, tan guapo, rico y capaz... qué suerte la de Paloma.

—Y lo más importante es que el presidente Rafael de verdad la consiente; hasta pospuso una reunión importante solo para acompañarla.

—Eso no es todo. El vestido de alta costura que trae Paloma cuesta decenas de miles dólares. Se lo regaló el presidente Rafael.

Paloma se aferró al brazo de Rafael, escuchando los halagos con una sonrisa radiante.

—Rafael, acabo de ver a la señora Camila...

Rafael alzó apenas una ceja; el nombre le bastó para entenderlo todo.

—La ropa que llevaba no era apropiada. Tal vez vino a atender mesas...

Al ver que Rafael no respondía, Paloma continuó:

—Después de todo, sigue siendo tu esposa. Que haya acabado atendiendo mesas resulta un poco lamentable...

—Ella misma se lo buscó —dijo Rafael, con frialdad.

Una mujer sin título ni estudios, que había pasado años como ama de casa... ¿qué clase de trabajo podía encontrar?

Atender mesas estaba dentro de lo que él esperaba.

En ese momento, un nuevo murmullo recorrió el salón.

—¿Quién es esa belleza que está junto al señor Guillermo? ¿La conocen?

อ่านหนังสือเล่มนี้ต่อได้ฟรี
สแกนรหัสเพื่อดาวน์โหลดแอป

บทล่าสุด

  • Ella perdía al bebé, él de vacaciones   Capítulo 100

    Antes de que Camila pudiera beber, Rafael le quitó la copa de la mano.—Ella solo es una empleada común. Si tienes que tratar directamente con ella, ¿no sería rebajarte demasiado?Rafael se tomó todo el alcohol de un solo trago.—Tienes razón. Entonces yo también me tomo una.Lautaro también vació su copa.Los dos comenzaron a beber uno tras otro, mientras Camila permanecía a un lado sin tener mucho que hacer.Cada vez que Lautaro intentaba encontrar una excusa para hacerla beber, Rafael intervenía.Camila jamás imaginó que llegaría el día en que Rafael bebería por ella.Aunque también era posible que simplemente no quisiera tener que encargarse de ella si terminaba borracha.En ese momento, un mesero tocó la puerta del salón y llevó un platillo nuevo.Lautaro sonrió.—Esto lo pedí especialmente para Camila. Papaya con yogur griego. Dicen que es muy buena para la piel. Anda, pruébala.Al ver que Camila no tomaba la cuchara, enseguida insistió:—¿Qué pasa? ¿No te gusta lo que pedí? ¿Te

  • Ella perdía al bebé, él de vacaciones   Capítulo 99

    Después de estacionar el carro, Rubén también los siguió.Caminaba detrás de Rafael y Camila con un portafolio en la mano.Camila pareció darse cuenta de algo y volteó hacia Rafael.—¿Me trajiste para hablar de negocios?Rafael también giró la cabeza y sostuvo su mirada.—¿Qué más pensabas? ¿Que te había traído a una cita?Camila alcanzó a ver la burla en sus ojos y apartó rápidamente la mirada.Los labios de Rafael se curvaron ligeramente en una sonrisa encantadora.Los tres entraron al hotel y se dirigieron al salón privado que habían reservado.A diferencia de la mayoría de los hoteles de lujo, aquel lugar tenía una decoración especialmente ostentosa.Camila siguió a Rafael hasta el salón.En realidad, se trataba de una suite.La parte exterior era un amplio comedor privado con una enorme mesa redonda de cristal y un centro giratorio.La parte interior se parecía más a una habitación de hotel, con clóset, cama y demás muebles.—Presidente Rafael, llegó bastante temprano.El corazón

  • Ella perdía al bebé, él de vacaciones   Capítulo 98

    Al final, Camila fue a una clínica pequeña, donde le recetaron medicamentos para bajar la inflamación y aliviar el dolor.Sin embargo, Rafael, cosa poco común, le dio cinco días de incapacidad con goce de sueldo.Camila no pensó que lo hubiera hecho porque se preocupara por ella.Aunque su rostro no necesitaba tantos días para desinflamarse, darle más tiempo fuera de la empresa también servía para que los rumores se calmaran.Cuando regresó a trabajar, efectivamente había menos personas señalándola y hablando a sus espaldas.Al principio no entendía por qué.Después se enteró de que Nicolás había sido despedido.Por su nivel de estudios y el poco tiempo que llevaba en la empresa, ella tenía más motivos que nadie para ser despedida.Pero Rafael había llenado personalmente la documentación para despedir a Nicolás.Después de eso, nadie en la empresa se atrevió a decir demasiado.En privado, todos sentían curiosidad por saber qué relación había entre Rafael y Camila, pero nadie quería met

  • Ella perdía al bebé, él de vacaciones   Capítulo 97

    Diana estaba emocionadísima.—¡Paloma!Paloma la detuvo de inmediato.—Baja la voz.—¡Esta vez seguro Rafael va a despedir a Camila! ¡Qué gusto!Paloma no respondió directamente.La noche anterior, le había enviado a Diana unas fotos que había tomado a escondidas, en las que Nicolás y Camila aparecían forcejeando.Aparentemente, solo le había preguntado:—¿Nicolás no está casado? Entonces, ¿qué pasa entre él y Camila?Tal como esperaba, al día siguiente la esposa de Nicolás había ido a la empresa a hacerle un escándalo a Camila.La reputación de Camila dentro de la empresa empeoraba cada vez más.Si Rafael aprovechaba aquello para despedirla y sacarla definitivamente de Grupo López, sería lo mejor.Sin embargo...Paloma notó que Rafael no llevaba a Camila hacia una sala de juntas.Habían ido hacia los elevadores.Dentro del elevador, Camila también creyó que Rafael iba a despedirla.Pero él terminó llevándola al estacionamiento.—¿A dónde vamos?Camila se detuvo junto al Maybach negro

  • Ella perdía al bebé, él de vacaciones   Capítulo 96

    Después de la medianoche todavía podía haber gente en los bares, pero la cubierta estaba completamente vacía.Excepto Camila.Tal como habían acordado, llegó hasta ahí y vio a Nicolás.Después de agregarla a WhatsApp, Nicolás le dijo que durante una de las visitas del día le había tomado algunas fotos y quería enviárselas.Camila siempre había sentido que aquello no era más que una excusa para conseguir su contacto.Hablaron un rato sin hablar de nada en particular, hasta que Nicolás le propuso ir a la cubierta a ver el mar.Camila se negó tres veces.Pero él terminó haciéndole una videollamada y, ante tanta insistencia, ella finalmente aceptó.En cuanto se encontraron, Camila fue directamente al punto.—Insististe tanto en que viniera. ¿Qué quieres decirme?Nicolás tenía un aspecto bastante sencillo y una sonrisa honesta.—Camila, la verdad es que llevo mucho tiempo fijándome en ti en la empresa.Aquella introducción hizo que Camila pensara que estaba a punto de declararse.—Sé que no

  • Ella perdía al bebé, él de vacaciones   Capítulo 95

    Sin saber por qué, Camila sintió de pronto ganas de competir y comenzó a nadar más rápido.La persona del carril de al lado pareció entender sus intenciones y también aceleró.Así, los dos terminaron compitiendo.Al final, Camila llegó apenas un poco después.Sacó la cabeza del agua, se quitó los goggles y volteó hacia el carril contiguo.La otra persona también se quitó los goggles, dejando al descubierto el rostro.Al ver a Rafael, Camila abrió los ojos con sorpresa.—¿Qué haces aquí? ¿No fuiste al baile?—El baile terminó hace rato.Solo entonces Camila se dio cuenta de que llevaba muchísimo tiempo nadando.Rafael se veía distinto a como había estado en el parque acuático.Esta vez no llevaba camiseta, solo un short de natación.Los músculos de su torso desnudo eran firmes y proporcionados. Dentro del agua, su cuerpo parecía una escultura perfectamente tallada.Camila no esperaba haber estado compitiendo con Rafael.Si era así, tampoco resultaba tan extraño que hubiera perdido.Ell

บทอื่นๆ
สำรวจและอ่านนวนิยายดีๆ ได้ฟรี
เข้าถึงนวนิยายดีๆ จำนวนมากได้ฟรีบนแอป GoodNovel ดาวน์โหลดหนังสือที่คุณชอบและอ่านได้ทุกที่ทุกเวลา
อ่านหนังสือฟรีบนแอป
สแกนรหัสเพื่ออ่านบนแอป
DMCA.com Protection Status