Compartilhar

Embarazada del CEO que me humilló
Embarazada del CEO que me humilló
Autor: Mila Mercado

Capítulo 1

Autor: Mila Mercado
last update Data de publicação: 2026-05-20 05:10:45

El sonido de sus tacones resonaban como una sentencia en el pasillo de mármol de Blackwood Tower. Valeria Montenegro apretó con fuerza la carpeta que llevaba contra su pecho, como si aquel papel pudiera sostener su corazón roto.

Tres años.

Tres años de matrimonio de contrato, de amar en silencio al hombre más frío y poderoso de la ciudad, y hoy todo terminaba.

Empujó las puertas de caoba del despacho presidencial sin llamar. Dentro, Alexander Blackwood estaba de pie frente al enorme ventanal, con las manos en los bolsillos de su traje negro Armani. Su silueta imponente contrastaba con la ciudad que se extendía a sus pies como un reino conquistado.

Y a su lado, como siempre, Sophia Villarreal. La modelo de piernas interminables y sonrisa venenosa, con su mano perfectamente manicura apoyada en el brazo de él.

—Vaya… —Sophia soltó una risa baja—. Mira quién se dignó a aparecer.

Alexander giró lentamente. Sus ojos grises, fríos como el acero, la recorrieron sin ninguna emoción. Ni siquiera un destello de reconocimiento. Para él, Valeria ya era historia.

—Firmaste los papeles —dijo Valeria, odiando cómo le temblaba la voz. Sacó los documentos de la carpeta y los dejó sobre el escritorio de cristal—. Solo necesito tu firma y desapareceré de tu vida, como tanto deseas.

Alexander caminó hacia ella con esa elegancia peligrosa que siempre la había intimidado. Se detuvo a solo un paso, tan alto que Valeria tuvo que levantar la cabeza para mirarlo.

—¿Tan ansiosa por liberarte, Valeria? —Su voz era baja, burlona—. Pensé que seguirías fingiendo ser la esposa devota un poco más.

Valeria sintió que algo se rompía dentro de ella. Recordó las noches en que él la buscaba en la cama, posesivo y ardiente, solo para ignorarla por completo al amanecer. Recordó las humillaciones públicas, las palabras hirientes delante de sus empleados, las veces que le dijo que solo era una “mujer oportunista” que había tenido la suerte de casarse con él por contrato.

—Nunca fingí amarte, Alexander —susurró ella, con los ojos llenos de lágrimas que se negaba a dejar caer—. Fui yo la estúpida que creyó que algún día me verías como algo más que un error.

Sophia soltó una carcajada cristalina.

—Qué patética. ¿De verdad creíste que un hombre como Alexander podría enamorarse de una secretaria mediocre?

Alexander tomó la pluma de oro que estaba sobre el escritorio. Sin mirarla, sin dudar ni un segundo, firmó los papeles del divorcio con trazo firme y decidido.

—Listo —dijo, empujando los documentos hacia ella—. Ya no eres nada mío. Sal de mi empresa y de mi vida, Valeria. Y no te atrevas a volver pidiendo dinero.

Valeria recogió los papeles con manos temblorosas. El anillo de matrimonio, ese que nunca se había quitado, le quemaba en el dedo. Se lo quitó lentamente y lo dejó caer sobre el escritorio con un sonido metálico que pareció retumbar en todo el despacho.

—Que seas muy feliz con tu elección, Alexander Blackwood.

Dio media vuelta y caminó hacia la puerta con la poca dignidad que le quedaba. Antes de salir, escuchó la voz de él por última vez, fría y cortante:

—No vuelvas a cruzarte en mi camino. Para mí, ya estás muerta.

La puerta se cerró detrás de ella.

En el ascensor, sola, Valeria por fin dejó que las lágrimas cayeran. Se abrazó el vientre de forma instintiva, sin saber aún que, en ese preciso momento, tres pequeños corazones latían dentro de ella.

Los trillizos de Alexander Blackwood.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • Embarazada del CEO que me humilló   Capítulo 49

    La casa de Alessandro se había convertido en una fortaleza. Cámaras en cada esquina, personal de seguridad rotando cada ocho horas, y un protocolo estricto que Valeria todavía no lograba asimilar. Los trillizos, ajenos a todo, seguían llenando los pasillos de risas y llantos. Liam y Ethan ya intentaban ponerse de pie agarrándose de los muebles, mientras Anastasia observaba todo con esos ojos grises que tanto le recordaban a su padre.Valeria estaba en la cocina preparando el desayuno cuando Alessandro entró, todavía con el teléfono pegado a la oreja. Y su expresión era tensa.—Confirmaron que el jet aterrizó en un aeródromo privado cerca de Viterbo —dijo al colgar—. Alexander está en Italia. Y no vino solo.Valeria dejó el cuchillo sobre la tabla de cortar. El corazón le latía tan fuerte que le dolía el pecho.—¿Qué tan cerca?—A menos de dos horas de Roma si se mueve con cuidado —respondió Alessandro, acercándose y tomándola de los hombros—. Damien ya tiene gente rastreando. Pero si

  • Embarazada del CEO que me humilló   Capítulo 48

    La mudanza a la casa de Alessandro se llevó a cabo en menos de cuarenta y ocho horas. No fue un proceso alegre ni romántico. Fue una operación de seguridad. Hombres de traje oscuro cargaban cajas, revisaban cada rincón del nuevo lugar y colocaban cámaras adicionales en puntos estratégicos. Valeria observaba todo desde la cocina, con Anastasia en brazos y los gemelos gateando a su alrededor, ajenos a la tormenta que se cernía sobre ellos.Alessandro se acercó por detrás y le rodeó la cintura con un brazo.—Sé que no es como te lo imaginaste —dijo en voz baja—. Pero aquí estarás más segura. Hay tres niveles de acceso, vigilancia las veinticuatro horas y un equipo que responde directamente a mí.Valeria asintió sin apartar la mirada de la ventana.—No es el miedo a que entre… es el miedo a que ya esté dentro. A que alguien cercano esté trabajando con él.Alessandro apretó ligeramente el abrazo.—Camila no es de confianza. Ya se lo dije a Damien. La vamos a mantener lejos de cualquier inf

  • Embarazada del CEO que me humilló   Capítulo 47

    —No dormiste otra vez.—Intenté —respondió ella sin girarse—. Pero cada vez que cierro los ojos, siento que alguien nos está mirando.Él se agachó detrás de ella y la abrazó, apoyando la barbilla en su hombro.—Hoy vamos a reforzar todo. Damien ya tiene gente nueva en la calle. Y yo personalmente voy a hablar con mis contactos en Nueva York. Alexander no va a poder ni respirar sin que lo sepamos.Valeria se apoyó en él, buscando esa seguridad que solo él parecía darle.—¿Y si no es solo él? Lucas dijo que hay alguien más moviendo piezas.Alessandro se tensó ligeramente.—Entonces vamos a descubrir quién es. Y vamos a detenerlos.---En la oficina, el ambiente estaba cargado. Camila Herrera llegó temprano, impecable como siempre, pero con una expresión más cerrada. Damien la recibió con una sonrisa educada, pero Valeria notó que él mantenía cierta distancia.—Camila, necesito que revises los contratos con el grupo alemán —dijo Damien—. Elena te pasará los archivos.Camila miró a Valeri

  • Embarazada del CEO que me humilló   Capítulo 46

    La noche en Roma era densa, casi asfixiante. Valeria no lograba conciliar el sueño. Cada vez que cerraba los ojos, veía el rostro de Alexander Blackwood, esa sonrisa retorcida que ahora parecía perseguirla incluso en los sueños. Se levantó de la cama con cuidado para no despertar a Alessandro, que dormía profundamente a su lado, con un brazo todavía extendido hacia donde ella había estado.Caminó hasta la habitación de los trillizos. Liam y Ethan dormían abrazados, como siempre. Anastasia tenía el ceño ligeramente fruncido, como si también sintiera la tensión del ambiente. Valeria se sentó en el borde de la cuna y acarició la cabecita de su hija.—Mamá no va a dejar que nadie los toque —susurró.Alessandro apareció en la puerta, descalzo y con el cabello revuelto.—Otra vez —dijo en voz baja, no como pregunta, sino como afirmación.Valeria asintió. Él se acercó y la rodeó con los brazos por detrás, apoyando la barbilla en su hombro.—Mañana firmamos los papeles de la orden de restricc

  • Embarazada del CEO que me humilló   Capítulo 45

    La mañana siguiente amaneció gris y pesada en Roma. Valeria no había dormido casi nada. Se levantó temprano, se duchó y preparó el desayuno de los trillizos con movimientos mecánicos. Liam y Ethan ya gateaban por la cocina, mientras Anastasia golpeaba la bandeja de su silla alta con una cuchara.Alessandro apareció detrás de ella y le rodeó la cintura con los brazos, apoyando la barbilla en su hombro.—No dormiste —dijo más que preguntó.—Imposible —respondió Valeria, intentando sonreír—. Cada vez que cierro los ojos lo veo.Él la giró y la besó suavemente.—Hoy voy a hablar con mis abogados y con Damien. Vamos a cerrar todos los caminos que Alexander tenga. No va a tocarlos.Valeria asintió, pero el nudo en su estómago no desaparecía.En Nueva York, Alexander caminaba de un lado a otro en su pequeño apartamento. La mujer misteriosa no había vuelto a responderle. Él marcó su número una y otra vez hasta que finalmente contestó.—Deja de llamar —dijo ella con voz fría.—Necesito tu ayud

  • Embarazada del CEO que me humilló   Capítulo 44

    —¡Dime dónde están!La voz de Alexander Blackwood retumbó en el pequeño apartamento oscuro de Nueva York. Estaba de pie frente a una mujer de cabello negro corto, ojos afilados y una expresión de puro desprecio. Ella cruzaba los brazos, apoyada en la pared, sin inmutarse.—Ya te lo dije mil veces, Alexander —respondió ella con calma glacial—. No sé dónde está Valeria. Y aunque lo supiera, no te lo diría.—¡Mientes! —gritó él, golpeando la mesa con el puño—. Tú siempre has sabido más de lo que dices. ¡Eres la única que tiene contactos en Europa! ¡La única que puede encontrarla!La mujer soltó una risa fría.—¿Y qué vas a hacer? ¿Amenazarme como amenazabas a tu esposa? ¿Como amenazabas a todos cuando eras el gran Blackwood? Mira a tu alrededor. No te queda nada. Ni dinero, ni poder, ni familia. Solo tu obsesión.Alexander avanzó hacia ella, los ojos inyectados en sangre.—Esos niños son míos. ¡Son mis herederos! Valeria no tiene derecho a escondérmelos. Y ese Rossi… ese maldito italiano

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status