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178: CHANTAJE EMOCIONAL

last update publish date: 2026-09-26 21:00:48

—Gabriela.

Siguió caminando.

—Gabriela, espera.

La alcancé antes de que llegara a la puerta de la casa.

—No hagas esto.

—¿El qué?

—No conviertas nuestra relación en una elección entre tú y Fabiane.

—Solo quería saber hasta dónde estabas dispuesto a llegar por mí. Ahora ya lo sé.

—No, no lo sabes. —Respiré hondo, intentando mantener la calma—. Porque pedirme que saque a alguien de mi vida no mide cuánto te quiero. Si me pides que esté más presente, lo estaré. Si quieres que pase más tiempo conti
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  • En las garras del juez   181: EXTRAÑO

    Llegué al juzgado un poco tarde, algo que, obviamente, Bianca no dejó pasar por alto.—¿No sabes cumplir un horario?—Perdona, he tardado en encontrar un taxi.—No quiero saber nada de tus excusas. Solo quiero que cumplas con tus obligaciones.—Y lo haré.Me senté en mi mesa y, casi inmediatamente, miré hacia la puerta del despacho.—¿Ha llegado Dante?—Sí, ha llegado.Me levanté en el acto.—Voy a hablar con él.Di unos pasos hacia el despacho, pero Bianca se interpuso en mi camino.—¿Quién te crees que eres para entrar en su despacho cuando te apetezca?Me detuve, sorprendida por la forma en que me había hablado.—Necesito hablar con él. Es urgente.—No me interesa tu urgencia. Si el doctor Alencar no ha solicitado tu presencia, no puedes entrar en su despacho sin más.—Bianca, no quiero crear problemas. Es un asunto personal y necesito hablar con él ahora.—Entonces espera a que tenga tiempo para ti.La forma en que lo dijo me molestó.—Solo tardaré unos minutos.Intenté pasar, per

  • En las garras del juez   180: BECA DE ALOJAMIENTO

    De repente, toda la felicidad que sentía se esfumó. Gabriela me dejó sola en el pasillo y entró en su habitación dando un portazo. Entendía que era una adolescente llena de heridas y traumas; lo que no conseguía comprender era por qué no le caía bien sin siquiera conocerme de verdad y, sobre todo, por qué parecía disfrutar diciendo cosas que sabía que podían hacerme daño.Intenté ignorarlo, pero ya era demasiado tarde. La sonrisa que llevaba en el rostro había desaparecido mientras bajaba las escaleras.Cuando llegué al comedor, encontré la mesa completamente preparada, pero vacía. Dante no estaba allí.—Buenos días, señorita Fabiane.Júlia apareció con un jarrón de flores.—Buenos días, Júlia. ¿Dante ya se ha despertado?—Sí. Se ha levantado muy temprano, ha desayunado y ha salido. Comentó que tenía varias cosas que resolver.No pude evitar sentirme decepcionada. Después de todo lo que había ocurrido la noche anterior, imaginaba que lo encontraría allí aquella mañana. Quizá incluso m

  • En las garras del juez   179: DESPERTANDO FELIZ

    FABIANE ALVAREZCuando me desperté por la mañana y vi la claridad entrando por la cortina que había olvidado abierta, no pude contener la sonrisa. Era la primera vez, en muchos días, que me despertaba realmente feliz. Y sabía perfectamente el motivo.Dante.La noche anterior habíamos tenido la mejor conversación desde que nos conocíamos. Conseguí hablar de mis miedos, de mi familia y de verdades que llevaba demasiado tiempo ocultando. Y, para mi sorpresa, se comportó como un verdadero caballero. No me juzgó, no me presionó y ni siquiera se enfadó porque hubiera utilizado treinta mil reales de su tarjeta para resolver el problema con Flávio. Todavía me resultaba difícil creer que la mitad de los problemas que me estaban quitando el sueño se hubieran solucionado tan rápido.Me levanté y fui hasta la ventana, mirando casi automáticamente hacia la casa de invitados.—¿Será que ya se ha despertado?Me quedé unos segundos mirando la pequeña casa, quizá con la esperanza de verlo aparecer, ha

  • En las garras del juez   178: CHANTAJE EMOCIONAL

    —Gabriela.Siguió caminando.—Gabriela, espera.La alcancé antes de que llegara a la puerta de la casa.—No hagas esto.—¿El qué?—No conviertas nuestra relación en una elección entre tú y Fabiane.—Solo quería saber hasta dónde estabas dispuesto a llegar por mí. Ahora ya lo sé.—No, no lo sabes. —Respiré hondo, intentando mantener la calma—. Porque pedirme que saque a alguien de mi vida no mide cuánto te quiero. Si me pides que esté más presente, lo estaré. Si quieres que pase más tiempo contigo, reorganizaré mi vida para hacerlo. Si necesitas hablar conmigo en mitad de la madrugada, como ahora, te escucharé. Pero no voy a demostrar que quiero a mi hija haciendo daño a otra persona.Apretó los labios, intentando contener el llanto.—Entonces quédate con ella.—Quiero quedarme con las dos.—No se puede.—¿Por qué no?—¡Porque no la quiero aquí!Esta vez, alzó más la voz.—Y yo estoy intentando entender el motivo.—¡Ya te lo he dicho!—No. Has dicho que se mete en tu vida y que tienes

  • En las garras del juez   177: PETICIÓN

    Durante unos instantes, me limité a mirarla, intentando entender si había oído bien. De todas las cosas que imaginé que Gabriela podría pedirme aquella noche, aquella definitivamente no estaba entre ellas.—¿Qué?—Me has oído.—Sí. Solo estoy intentando entender qué tiene que ver Fabiane con nuestra relación.—Todo.Su respuesta fue rápida.—Entonces, explícamelo.—No la quiero aquí. No quiero que viva en esta casa y mucho menos que forme parte de nuestra vida.Aquello me molestó de inmediato, pero me obligué a controlar mi reacción. Si convertía aquella conversación en una discusión, perdería la primera oportunidad que Gabriela me estaba dando de escucharla de verdad.—Quiero entenderte, Gabriela. Pero ese argumento no me parece lo bastante convincente como para echar a Fabi de casa.—¿Fabi? —repitió, como si le hubiera molestado la familiaridad con la que me había referido a ella.Solo entonces me di cuenta de que había utilizado el apodo con naturalidad, sin siquiera pensarlo. Hast

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