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308: PERFUME

last update Data de publicação: 2026-11-06 06:51:53

Cuando entré en su auto, tuve una sensación de déjà vu. Su perfume e incluso la manera en que se acomodó al volante me trajeron recuerdos que tanto intentaba olvidar. Por un instante, fue como si el tiempo hubiera retrocedido y estuviéramos nuevamente en Brasil, antes de que todo se derrumbara entre nosotros.

—¿Dónde vives? —preguntó.

—En Castle Mill, cerca de la estación de tren.

Puso el auto en marcha y comenzó a conducir. Durante unos instantes, permanecimos en silencio, mientras la lluvia s
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Último capítulo

  • En las garras del juez   315: PRÓXIMA VEZ

    La casa de Dante parecía más un castillo que una residencia común. Era una construcción imponente, de arquitectura antigua, con paredes de piedra y grandes ventanas que combinaban con su aspecto medieval. Los jardines perfectamente cuidados y la enorme puerta de madera oscura hacían que aquel escenario pareciera sacado de una película de época. Me quedé impresionada ante tanta grandiosidad. Por lo visto, ni siquiera el cambio de país había hecho que aquel hombre renunciara al lujo y la sofisticación a los que siempre había estado acostumbrado.En cuanto bajamos del auto, sentí cierta incomodidad al caminar a su lado hacia la puerta principal. No quería sentirme de aquella manera, pero verlo e interactuar con él fuera de la universidad resultaba extraño. Por mucho que intentara ignorarlo, había algo en aquella cercanía que me hacía sentir como si la conexión entre nosotros todavía existiera, como si nada hubiera cambiado desde los tiempos en que estábamos juntos.—Por favor, ponte cómo

  • En las garras del juez   314: PLANES

    ¿Almorzar? Me pregunté mentalmente, sin poder creer lo que acababa de escuchar. Yo estaba precisamente intentando alejarme de aquel hombre, y él tenía la audacia de invitarme a comer, como si pasar todavía más tiempo en su compañía fuera una buena idea. ¡Por supuesto que no aceptaría!—No, Dante. No quiero comer contigo. Solo necesito hablar sobre la decisión del director.—Bueno, lo siento mucho, Fabiane, pero ahora tengo mucha hambre. Si no quieres acompañarme, creo que será mejor dejar esta conversación para otro momento —respondió, entrando en el auto con toda la tranquilidad del mundo.—¡Espera! —le pedí, comenzando a ponerme nerviosa.Sin embargo, pareció no escucharme. Simplemente encendió el vehículo e hizo ademán de marcharse, como si mi presencia allí ya no fuera asunto suyo.Aquella actitud me irritó todavía más. Sabía muy bien lo que estaba haciendo. Dante se había dado cuenta de lo importante que era aquella conversación para mí y estaba utilizándolo a su favor.Sin pensa

  • En las garras del juez   313: INVITACIÓN

    La pregunta me tomó por sorpresa de una manera que no esperaba.Inmediatamente desvié la mirada.—Eso no importa.—No fue lo que pregunté.Apreté los labios, intentando controlar los sentimientos que amenazaban con aflorar.—Estoy intentando olvidarlo, Valen. Eso es todo lo que necesitas saber.Ella pareció relajarse un poco.—Vaya… Entonces sí fue algo serio.No respondí. ¿Cómo podría explicarle que aquel hombre había sido mucho más que un simple prometido? ¿Que me había enamorado de una manera tan intensa que, incluso después de todo lo que había sucedido, todavía sentía que mi corazón se aceleraba cuando él se acercaba?—¿Y él sabe que estás intentando mantener la distancia? —preguntó.—Claro que lo sabe.—Pero, por lo que vi hoy, no parece muy dispuesto a hacerlo.Mis mejillas se sonrojaron inmediatamente.—No pasó nada en aquel salón.Arqueó una ceja.—Fabi, entré y ustedes estaban tan cerca que pensé que iban a besarse.—Pero no nos besamos.—¿Porque yo aparecí?Me quedé en sile

  • En las garras del juez   312: CONFESIÓN

    En cuanto salimos del despacho del director, le lancé a Dante una mirada fulminante. Tuve ganas de insultarlo, gritar e incluso hacer un berrinche frente a él, pero había muchas personas circulando por los pasillos y lo último que quería en aquel momento era llamar la atención. Por eso, me limité a darle la espalda y marcharme, dejándolo solo.—Fabiane —me llamó, antes de que consiguiera alejarme.Me detuve y me di la vuelta lentamente, mirándolo con toda la irritación que intentaba contener.—Hablaremos en otro momento, profesor —respondí, mirándolo directamente a los ojos y dejando claro que no estaba nada satisfecha con aquella situación.Sin esperar una respuesta, volví a caminar.Todavía tenía otras clases y necesitaba concentrarme en mis estudios. Por eso, me dirigí directamente al siguiente salón, donde encontré a Valen sentada en una de las últimas filas, guardándome un lugar.—Tardaste mucho —comentó en cuanto me senté a su lado.—Es que el director terminó hablando más de lo

  • En las garras del juez   311: CINISMO

    Me puse tan nerviosa que no sabía dónde meter la cara. Valen seguía observándonos, visiblemente confundida, como si intentara entender qué estaba sucediendo allí. En determinado momento, desvió la mirada hacia el escritorio de Dante, donde estaba la bolsa que yo había llevado. Vi cómo entrecerraba ligeramente los ojos al reconocerla, y mi nerviosismo no hizo más que aumentar.Fue Dante quien finalmente rompió el silencio.—¿Sí, señorita Ross?—El director pidió que usted y Fabiane se presenten en su despacho ahora mismo.Al escuchar aquello, sentí que mi corazón se aceleraba todavía más. ¿Qué quería el director de nosotros? ¿Acaso había descubierto que Dante y yo habíamos tenido una relación en el pasado?—¿Dijo el motivo? —preguntó Dante, manteniendo una tranquilidad que yo estaba muy lejos de sentir.—No. Solo pidió que fueran allí en cuanto terminara la clase —respondió, aunque sus ojos seguían alternando entre nosotros dos.—De acuerdo. Gracias por avisar, señorita Ross.Mi amiga

  • En las garras del juez   310: RETRAÍDA

    —Buenos días —saludó Dante, dirigiéndose a las dos.Sin embargo, solo Valen respondió, mientras yo seguía apresuradamente hacia el fondo del salón.—¡Fabi! —me llamó Valen, intentando tomarme del brazo para que me sentara cerca de ella en la primera fila.Pero fue en vano. Fingí no haberla escuchado y seguí caminando, decidida a mantener la mayor distancia posible de aquel hombre.Elegí uno de los últimos asientos y me senté, colocando el bolso sobre el escritorio y la bolsa cuidadosamente junto a mis pies. Valen todavía me lanzó una mirada indignada antes de ocupar un lugar en la primera fila, exactamente como había prometido.Solté un suspiro discreto, intentando convencerme de que aquella distancia sería suficiente para mantener mi tranquilidad. Pero no lo sería.Bastaba con mirar hacia el frente del salón para darme cuenta de que estaba completamente equivocada. Dante seguía sentado en su escritorio, organizando algunos documentos y observando a los alumnos que llegaban. Vestía un

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